Archivo de la categoría: American Horror Story

AMERICAN HORROR STORY – TEMPORADA 5 – HOTEL.

FX | 2015
Fantasía, suspense | 12 cap. de 50-60 min.
Productores ejecutivos: Ryan Murphy, Brad Falchuk, Bradley Buecker, Tim Minear.
Intérpretes: Kathy Bates, Sarah Paulson, Evan Peters, Denis O’Hare, Wes Bentley, Chloë Sevigny, Matt Bomer, Cheyenne Jackson, Angela Bassett, Lady Gaga, Mare Whinningham, Finn Wittrock.
Valoración:

Por fin American Horror Story ofrece una temporada sin la patente irregularidad de la que ha ido haciendo gala año tras año, incapaz de alcanzar el nivel de su estupenda etapa inicial en la casa encantada. El hotel Cortez ha dado mucho más juego que el asilo (donde se acumulaban las historias sin conexión ni interés), las brujas (más o menos lo mismo, aunque con personajes más atractivos), y el circo (que empezó bien pero patinó en su desenlace). No llega a ser deslumbrante, pero mantiene un estilo más cohesionado y desarrolla unos personajes e historias mucho más concretos y llamativos.

La ambientación es la más lograda, quizá incluso mejor que la de la casa encantada. El morbo de que se base mucho en hechos reales, tanto por el hotel como por los asesinos en serie que van apareciendo, combinado con la fantástica estética ochentera, le ha dado una personalidad genuina muy atractiva. La puesta en escena está más comedida, centrada en obtener el tono adecuado para la historia en vez de abusar de enredos visuales como antaño (sobre todo con las brujas). Y cabe destacar la selección musical, donde han empleado temas icónicos con gran sabiduría: Depeche Mode, She Wants Revenge, Joy Division, New Order y muchísimos más. De hecho la banda sonora les ha tenido que costar bastante dinero.

Presentan un nuevo y amplio grupo de protagonistas, como es habitual, pero esta vez su dibujo y desarrollo es mucho más certero. Prácticamente te interesas por todos, y algunos en especial resultan encantadores. La condesa vampira juega muy bien con los cánones del género: es sugerente, inquietante, temible, trágica… La pega es que Lady Gaga hace un papel muy flojo; se salva porque cumple con su pose entre seria y erótica, pero cuando debe mostrar más registros se notan enormes carencias. La travesti Liz Taylor es adorable, y la combinación con la gruñona de Iris ofrece una pareja fantástica. Además los papeles Denis O’Hare y Kathy Bates como siempre son magníficos. Sally la yonki, con sus penurias y lágrimas, es otro acierto, y Sarah Paulson cada vez mejora más como actriz. El detective John (Wes Bentley), obsesionado con cazar a un asesino en serie, tiene un viaje de lo más movidito. Su mujer, Alex (Chloë Sevigny), es otra tragedia personificada: la historia del hijo desaparecido parece previsible pero tiene giros muy eficaces. James March (fantástico Evan Peters), el gerente fantasma del hotel, es descacharrante, y su criada (Mare Winningham) aficionada a limpiar manchas de sangre ni te cuento. Los únicos principales algo flojos son dos los guaperas que se lían con la condesa, que a veces incluso me costó distinguir. Sus historias entran y salen y nunca llegan a captar la atención a pesar de ser aparentemente relevantes en gran parte del año. Uno de ellos sirve para introducir a Ramona Royale (Angela Bassett), y ella sí deja huella a pesar de tener una historia corta: es la archienemiga de la condesa.

Todos danzan en la órbita del hotel y de esta condesa, con historias largas muy jugosas, otras más secundarias también aprovechadas con habilidad, y algunas breves muy entretenidas (todos los visitantes ofrecen buenas escenas… y buenas muertes). Pero sobre todo, lo que funcionan son las historias personales, los esfuerzos y fracasos en las tortuosas y dramáticas vidas que tienen. Como es esperable, la tragedia y la muerte están a la orden del día, con buenas cantidades de gore y más erotismo que de costumbre. También me han encantado los breves enlaces con otras temporadas, que no destriparé.

Así pues, American Horror Story casi recupera el nivel con el que empezó la serie: una historia que reinventa muy bien tópicos de los géneros que abraza (El resplandor, vampiros, la vida en los ochenta…), con muchos giros efectivos y tramas secundarias entretenidas, un grupo de personajes estrafalarios que se hacen querer u odiar, una ambientación con personalidad… Pero sigue faltándole una pizca de equilibrio a la mezcla. Alguna aventura podría mejorarse, el ritmo tiene algunas fallas a pesar de tener tanto que contar, los desenlaces no todos funcionan, y el capítulo final es un pequeño desastre. Básicamente la temporada termina en el undécimo, sólo quedan un par de cabos sueltos que despachan no muy bien para lanzarse de repente a un nuevo relato (la vidente conocida en la casa encantada) que a estas alturas no pinta nada, resultando un epílogo muy torpe, tan ajeno al resto que descoloca y no es capaz de despertar interés alguno.

Ver también:
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

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AMERICAN HORROR STORY – TEMPORADA 4 – FREAK SHOW.

American Horror Story
FX | 2013
Productores ejecutivos: Ryan Murphy, Brad Falchuk, Tim Minear.
Intérpretes: Sarah Paulson, Evan Peters, Kathy Bates, Jessica Lange, Angela Bassett, Emma Roberts, Denis O’Hare, Michael Chiklis, Frances Conroy, Finn Wittrock,
Valoración:

Brad Falchuk y Ryan Murphy nos llevan en esta temporada a un circo de fenómenos que sobrevive a principios de los años cincuenta. En su actual emplazamiento la feria enfrenta el ocaso de una profesión que permitía tener un sustento a estas gentes expulsadas de la sociedad por sus deformidades. Y por si la crisis de la profesión no fuera suficiente, todavía luchan contra viejos fantasmas: ese rechazo trae también los linchamientos y ejecuciones cuando los pueblerinos buscan culpables de sus desgracias. La aparición de un asesino en serie, un payaso loco que siembra el caos entre los lugareños, abre la veda para la persecución de los fenómenos.

El año empieza con bastante más fuerza que los dos anteriores gracias a que presenta unos personajes más sólidos y atractivos. Es cierto que Jessica Lange repite un rol de lideresa ambiciosa sin escrúpulos, pero Elsa Mars pronto resulta más interesante que la bruja de la etapa precedente, porque parece más humana, porque sus heridas son más tangibles, y sobre todo porque su lastimera obsesión por hacerse un nombre en el negocio, aunque sea a costa de dejar a los suyos en la estacada, resulta inquietantemente divertida.

Recuperamos a Evan Peters en un papel que permite ver su valía como actor: el chico langosta es fiel a los suyos, carismático y valiente. Kathy Bates se aprovecha muy bien otra vez, pues la mujer barbuda muestra un viaje emocional bastante completo. Sarah Paulson encarna a las siamesas, dos cabezas y dos personalidades encantadoras cuya historia de crecimiento personal y búsqueda de un lugar en el mundo también da mucho de sí. El resto de feriantes queda en un plano más secundario, pero todos tienen algo que aportar: la gigante, la enana, la mujer sin piernas, el hombre sin brazos… Y todos estos además son fenómenos reales, solo con la siamesa y la barbuda han usado maquillaje y efectos especiales.

Sabiamente relegan la aparición de otros protagonistas, de forma que no saturan en los primeros capítulos. El forzudo (Michael Chiklis) y la mujer de tres pechos (Angela Bassett) darán para un buen drama familiar junto al chico langosta y la mujer barbuda, porque las relaciones guardan interesantes sorpresas. Denis O’Hare y Emma Roberts son una pareja de caza-fenómenos que se infiltra en el circo para obtener especímenes que vender a museos de horrores. Y aparte tenemos la fascinante historia de Dandy (Finn Wittrock), el chico mimado y malcriado por una madre que le consiente todo (Frances Conroy), y quien irá sacando su vena de asesino psicópata poco a poco. Wittrock, que se dio a conocer en Masters of Sex, es la nueva incorporación a la serie y logra la mejor interpretación de la temporada.

La puesta en escena se inclina por una línea más clásica, evitando las locuras previas. Se agradece, porque ese estilo no parecía encajar aquí y porque en la etapa de las brujas se le veía un desgaste importante. Los únicos encuadres variopintos son fruto de encajar las dos cabezas de la siamesa, que además se llevaría gran parte del presupuesto. Aunque sí encontramos un recurso atípico en otro elemento: la idea de poner canciones de los años ochenta en los numeritos de Elsa (con predilección por David Bowie) ayuda a generar una atmósfera irreal.

Lamentablemente, los guionistas se quedan sin ideas a mitad de la sesión. Una vez terminadas las tramas del payaso asesino y del lío con los lugareños no saben desarrollar nuevas historias, y los personajes se estancan en una dinámica repetitiva que no lleva a nada. Por si fuera apoco pronto se ve que con conscientes de ello pero que su único recurso es rellenar y amagar: cuántos falsos asesinatos tenemos que tragarnos, tanto por parte de la pareja infiltrada como por las constantes disputas en el propio circo, empezando por los tejemanejes de Elsa. Así a ojo, las siamesas no-mueren tres o cuatro veces, hasta el punto de que una vez me sorprendí de verlas de nuevo, pensando que definitivamente habían fallecido.

Media temporada dando vueltas en círculos acaba con la paciencia de cualquiera. Poco hay que salvar de los agotados personajes, como mucho las penurias del chico langosta, tanto en el tema familiar como en su esfuerzo por defender al grupo, y el paso al lado oscuro de Dandy. Pero me temo que incluso con este último aparcan lo inevitable hasta los capítulos finales: el reguero de muertes tan largamente anunciado, cuando llega, ya no puede sorprender, porque lo hace tarde y de forma precipitada. La posición final de otros personajes tampoco sorprende: el viaje de Elsa se ve venir de lejos y se le dedica demasiado tiempo, mientras que el destino de los pocos supervivientes del circo es tan insípido que ni lo recuerdo a la hora de escribir esto.

Otra cosa que hacen mal los guionistas es meter a última hora un par de personajes nuevos. El capítulo centrado en contarnos el pasado de Pepper es el colmo del relleno innecesario: aparte de lento y aburrido no aporta absolutamente nada a un personaje que apenas pasa de figurante y que finalmente vemos que no tiene nada nuevo que decir. Y la aparición estelar de Neil Patrick Harris como nuevo loco asesino también sabe a trampa, porque intenta desviar la atención de los hilos principales y porque se expone todo con prisas cuando con los protagonistas van a paso de tortuga. Aunque por eso mismo se puede decir que termina ofreciendo algo de entretenimiento por aportar ritmo y frescura.

Es triste acabar una temporada con tanta desgana y desinterés por lo que le pase a los protagonistas cuando en el inicio de la misma estos te han llegado con fuerza. Pero es lo que ocurre cuando los guionistas no planifican bien el año, cuando no saben dosificar personajes y tramas. Y la verdad es que es difícilmente perdonable, porque escriben sabiendo que será una temporada cerrada.

Ver también:
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

AMERICAN HORROR STORY – TEMPORADA 3 – COVEN.

American Horror Story
FX | 2013
Productores ejecutivos: Ryan Murphy, Tim Minear, Dante Di Lotero, Brad Falchuk.
Intérpretes: Sarah Paulson, Taissa Farmiga, Frances Conroy, Evan Peters, Lily Rabe, Emma Roberts, Denis O’Hare, Kathy Bates, Jessica Lange, Angela Bassett, Dany Huston, Gabourey Sidibe.
Valoración:

En esta tercera temporada de American Horror Story saltamos a una escuela para brujas, donde unas adolescentes con poderes y responsabilidades emergentes se ven metidas en las disputas por el trono de la egoísta líder, la Suprema, quien se aferra al mando con todas sus fuerzas. Suprema hay una por generación, siendo la bruja más poderosa hasta que su vida se acerca a su fin y aparece otra para sustituirla, y Fiona está obsesionada con no perder los poderes, tanto como bruja como los que le ofrecen su alta posición.

El tramo inicial del año es bastante atractivo, pero como ocurrió en la segunda etapa, una vez presentado el nuevo ambiente, una vez quitado el velo de la fascinación por la nueva prometedora locura, se ve que no hay mucho donde hurgar. Las ambiciones de la jefa, las peleíllas juveniles, la eterna rivalidad con la bruja negra y el retorno de la maltratadora de esclavos son las tramas que copan todos los capítulos, y ninguna es compleja o ambiciosa, si acaso predecible. Hay algunos hilos secundarios, pero son muy ajenos al resto y su desarrollo no apasiona lo más mínimo: ¿qué aportan las presencias del mayordomo, de la vecina fanática religiosa, del cansino asesino en serie? Ni siquiera una historia que parecía importante, la de la caza de brujas por parte de una organización de hombres, llega a dar algo emocionante.

No esperéis ver el género reinventado como se vio en la primera temporada. Ni los capítulos que cambian la trama de golpe mediante sorpresas y giros espectaculares. Ni las historias entrelazadas de forma magistral llenas de personajes secundarios magníficos. Se ve que los guionistas soltaban una lluvia de ideas, cogían unas pocas y las mezclaban al azar, sin pararse a planificar una buena trayectoria y una conexión entre ellas que diera una forma concreta a la temporada. Ni siquiera en las historias principales parecen haberse esforzado: el relato es lineal, muy previsible, sin picos llamativos y sí con tramos bastante tediosos. En todos los capítulos vemos las mismas acciones con un mínimo de progresión que no justifica tantos minutos, dando una sensación constante de estancamiento. Conforme avanza, la temporada se va disipando, porque tampoco se han planteado bien la duración ni el final de las tramas. Así, el desenlace es precipitado en unas historias, confuso en otras y mediocre en momentos cruciales (la bruja negra tan poderosa es finiquitada con un cutre golpe en la cabeza). Para colmo añaden un episodio entero como epílogo que se hace verdaderamente cansino, porque lo que narra cabía en diez minutos; por cierto, espantoso el videoclip musical que incluyen en él sin venir a cuento.

Si resulta algo más llamativo que el año anterior es porque sus personajes son más interesantes, aunque en muchos casos resultan llamativos al principio para desinflarse al final. La difícil relación entre madre e hija (Fiona y Cordelia), aunque se termine ahogando en la repetitividad, da algunos buenos momentos. Las disputas entre las adolescentes dan subtramas entretenidas, aunque a largo plazo no lleven a nada concreto. Marie Laveau, la enemiga jurada, resulta imponente, y la sensación de inminente guerra da algún buen tramo de tensión… pero por desgracia acaba también en nada. Lo mejor de todo, el gran acierto de la temporada, es Madame Delphine LaLaurie, una dama de finales de 1800 que torturaba a sus esclavos. Con un conjuro de venganza terminó convertida en inmortal y enterrada viva, y su reaparición en el presente ofrece las historias más locas, pues el choque cultural es tronchante y su actitud de tirana garantiza que se lleve un palo tras otro. Su personalidad y aventuras son las más atractivas, y el papelón de Kathy Bates está a la altura.

Hablando de actores, ya sabemos de qué son capaces, y si hay algún bajón es porque el personaje no da mucho margen. Me alegro del retorno de Taissa Farmiga, pero no tiene un rol que permita un gran papel. También desaprovechan a Evan Peters, que tan buenos resultados dio anteriormente. Más juego da la mimada de Madison, que Emma Roberts capta bien. Sarah Paulson me convenció en la temporada anterior de que era buena actriz a pesar de su pobre labor en Studio 60. Gabourey Sidibe derrocha carisma, no solo kilos. Angela Bassett da miedo. Frances Conroy y Lily Rave se adaptan muy bien a cualquier circunstancia… La que sí destaca para mal es Jessica Lange, quien deslumbró en la primera sesión pero me temo que se ha apalancado completamente, en parte porque el personaje que le dan es siempre el mismo: tras tres años termina resultando cansina tanta repetición de tics, tanta pose de sufridora, obsesionada y maltratadora.

La puesta en escena sigue jugando con los travellings, los planos inclinados y las escenas llenas de montaje y efectos variados, más o menos según la historia requiera… Y digo más o menos porque hay también algún exceso. Por ejemplo tenemos un capítulo donde es tal el abuso de desenfoques y borrones que a los pocos minutos resulta molesto, no digamos ya el episodio entero. En el resto del año está más controlado y se puede hablar de un buen nivel visual, pero al igual que la trama ya no sorprende, y hay bastantes veces donde se nota que la realización no está solo las órdenes del guión, sino que enredan más de la cuenta sin razón aparente.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.

AMERICAN HORROR STORY – TEMPORADA 2 – ASYLUM.

American Horror Story
FX | 2012
Productores ejecutivos: Ryan Murphy, Brad Falchuk, Tim Minear.
Intérpretes: Jessica Lange, Evan Peters, Lily Rabe, Zachary Quinto, Sarah Paulson, Joseph Fiennes, Lizzie Brocheré, James Cromwell.
Valoración:

Enorme decepción me ha supuesto la segunda temporada de American Horror Story tras un primer año que resultó muy original y entretenido (con tramos espectaculares) gracias al festín de aventuras de misterio/terror en que se veía envuelto el grupo tan atractivo de protagonistas que habitaba la casa encantada. El ritmo frenético, las sorpresas infinitas, los homenajes al género tan bien ubicados, la historia siempre avanzando de forma imprevisible… Nada de esto se ve en este malogrado segundo año. Sin embargo, para mi sorpresa está siendo muy aplaudido por los espectadores, siendo mayoría quienes lo ven más interesante que el primero. Sinceramente, ni haciendo un esfuerzo entiendo tal entusiasmo, porque las carencias son enormes y muy notables y la temporada se hace cuesta arriba de lo que aburre.

El primer problema te pega en la cara con fuerza nada más empezar el primer capítulo. Algunos de los actores son los mismos, pero los personajes que interpretan no. Si ya es difícil asimilarlo conociendo de antemano que la temporada cambiaba por completo la historia (de casa encantada a manicomio), no quiero saber cómo se habrá enfrentado a la situación quien no estuviera al tanto del cambio. Durante todo el episodio, y según la capacidad de adaptación del espectador puede que durante varios más, estás intentando ajustar la situación con teorías varias (¿son fantasmas, ha habido algún cambio de cuerpo, qué ha pasado aquí?) hasta que aceptas por fin que son otros caracteres y no hay más que aceptarlo con resignación. Así pues, entrar en la dinámica de la temporada me costó horrores.

Una vez entrado en el manicomio o asilo Biarcliff el panorama no se presenta muy atractivo. Los capítulos, todos y cada uno de ellos, se me hicieron pesados y larguísimos. La razón es evidente: no hay contenido, no hay ritmo, no hay vida. En la casa encantada la serie ofrecía una locura trepidante llena de protagonistas que entraban y salían de la acción a través de aventuras y giros de trama numerosos e impresionantes. Pero en el manicomio únicamente encontramos una historia principal o llamativa con un par de ramificaciones insignificantes.

Lana, Kit y Grace quieren largarse de Biarcliff, del abuso de la monja despiadada Jude. Y todo el año estamos así. Me voy pero no me voy. Me escapo pero vuelvo. Capítulos eternos llenos de planes intrascendentes y de eventos irrelevantes. Capítulos enteros repitiendo el mismo patrón con los mismos argumentos dando vueltas sobre sí mismos. El resto de pacientes no ofrecen nada digno de mención, ni tampoco otros roles con bastante presencia, como el monseñor, cuyo nivel de interés tiende a cero. Cuántas historias de fantasmas tan atractivas vimos en la casa, y qué poco juego da aquí un sitio lleno de gente demente. Únicamente el doctor aporta algo de jugo, pero su trama con el nazismo y los experimentos dura poquísimo, el resto del tiempo es un figurante infrautilizado.

En alguna ocasión los guionistas intentan tibios amagos de incluir otras historias, pero quedan completamente desligadas del resto y además no resultan muy interesantes: la chica que se cree Anna Frank, la aburrida aparición del gran Ian McShane o la rápidamente despachada presencia de Chloë Sevigny. No es hasta que el tema del asesino en serie Cara Sangrienta cobra importancia cuando la serie adquiere algo de emoción… pero no la suficiente como para llenar todos los capítulos, porque se alarga demasiado y se ve atrapada en la dinámica de la temporada: cuánta vuelta que no lleva a ninguna parte tenemos que soportar. Por el otro lado, las posesiones demoníacas y las abducciones tampoco parecen llevar a nada, pero al menos fueron subtramas algo intrigantes.

Lo único que salvo del año es que los tres protagonistas principales, Lana, Kit y Jude, más algún secundario digno (Mary Eunice, Grace), resultan caracteres bastante correctos: bien definidos, con problemas y objetivos que llegan al espectador y con desenlaces interesantes, más (una vez superada la horrible sensación que deja tenerlos en roles distintos) el plus de valor que les otorga el buen papel que realizan todos los actores. Sin embargo, su evolución es tortuosa, y no por lo que sufren, sino por la mencionada lentitud y las vueltas infructuosas que lastran la evolución de sus aventuras.

Buena muestra de lo mal que se ha desarrollado la temporada es el último episodio, donde meten de sopetón todas las tramas que no han sido capaces de hacer avanzar con buen ritmo durante el año (y además lo hacen con algún golpe de efecto tremendamente fallido, como cargarse a las novias de Kit en un giro de guión ridículo). Y a pesar de su aspecto de resumen apresurado, este último capítulo también se me hizo eterno.

Ver también:
Temporada 1.

AMERICAN HORROR STORY – TEMPORADA 1.


American Horror Story
FX | 2011
Productores ejecutivos: Ryan Murphy, Brad Falchuk, Dante Di Loreto.
Intérpretes: Connie Britton, Dylan McDermott, Evan Peters, Taissa Farmiga, Denis O’Hare, Jessica Lange, Frances Conroy, Kate Mara, Alexandra Breckenridge, Matt Ross, Lily Rabe.
Valoración:

Nunca he sido amigo del género cinematográfico del terror, sea suspense, casas encantadas, fantasmas o asesinos en serie, básicamente porque pocas películas buenas da, el resto son sagas repetitivas hasta el hartazgo que además no meten ni pizca de miedo y arrastran un estilo que está demasiado anclado en unos parámetros y clichés que rara vez son sobrepasados. Cintas como Al final de la escalera, Señales o El Sexto sentido, verdaderas genialidades capaces de dejarte tiritando durante días, son escasas. Lo normal son los refritos vulgares y anodinos tipo Saw o Insidiuos.

Curiosamente, en televisión es un estilo muy poco explotado. De hecho, prácticamente inexplorado. Pocos títulos de suspense, que no de puro terror, soy capaz de recordar de memoria: Expediente XCarnivàle o American Gothic (América oculta, una obra de culto muy desconocida). Iba a decir que es sorprendente que sea en este medio donde se han roto los esquemas del género, pero lo he pensado mejor, porque es precisamente en la televisión actual donde hay más posibilidades de ver algo original y valiente. Sea como sea, la llegada de American Horror Story es un fascinante soplo de aire fresco que, aunque nunca llegue a despuntar como una serie de las de enmarcar como obra maestra, se alza como una de las propuestas más rompedoras y extrañas de los últimos años.

El primer episodio es una declaración de intenciones notable, pero apenas es un atisbo de lo que está por venir. La puesta en escena psicodélica y los fantasmas y vecinos molestos son sólo un aperitivo. Pronto todo empieza a crecer. Los fantasmas se multiplican, y se multiplican, tanto que empiezas a pensar que esto puede convertirse en una comedia involuntaria. Pero por el contrario todo va encajando con maestría, orquestando un entramado de tragedias y muertes y venganzas y dolores eternos que supera de largo todo lo visto e imaginado en el género. Aunque se basa en premisas evidentes (la casa encantada, la redención o venganza de los fantasmas), no hay un solo instante que sepa a visto, de hecho sucede todo lo contrario. En cualquier obra del género sabes más o menos cómo se va a desarrollar la aventura, pero aquí no, aquí te hallas sumergido en un mar de desasosiego e inquietud y curiosidad constante, siempre fascinado por las imágenes perturbadoras, intrigado por el porvenir de los protagonistas y el origen de los secundarios.

El juego del engaño es sublime. No sabes quién está vivo y quién no hasta bien entrado el año. Mediante los prólogos y algunos flashbacks se van hilando las tragedias personales de cada fantasma y grupo de los mismos (hay familias enteras ahí), y la información llega con cuentagotas, siempre en dosis justas para mantener la intriga y generar sorpresas. La carga de psicosis sobre la nueva familia habitante de la casa (una pareja que intenta recuperar su relación y una hija depresiva) es constante y se transmite de maravilla al espectador. Prácticamente en cada episodio surge algún giro o personaje que te hace replantearte cosas ya vistas, y cada pocos capítulos, sobre todo en el tramo final, algunos de estos golpes son brutales, sorpresas totalmente imprevisibles, inspiradas y desarrolladas con tal maestría que te dejan pasmado doblemente: primero por descolocarte por completo, segundo, porque parece algo insuperable… hasta que te la vuelven a meter doblada en el siguiente episodio. No puedo poner ejemplos sin revelar nada, es una serie para ver sin conocer nada del argumento y menos de su desarrollo.

La puesta en escena exprime al máximo todos los recursos del género. Fotografía de ángulos extraños, imágenes borrosas, juegos de luces y sombras y otros trucos visuales. Se construyen, según las circunstancias requieran, secuencias perturbadoras, caóticas, delirantes, psicóticas, eróticas, etc. Mención especial también para los títulos de crédito, un montaje tenebroso acompañado por un tema musical fantástico. Y esto me lleva a la banda sonora, que resulta un tanto extraña, pues recoge y versiona temas clásicos del género, algunos usándolos varias veces, como el Drácula de Wojciech Kilar. Hubiera preferido una composición propia, pues los temas ajenos me sacaban a veces de la narración.

El reparto funciona bastante bien, desde los veteranos (Connie Britton o Dylan McDermott –menos mal que éste cumple el cupo de desnudos en el primer episodio -) a los jóvenes (Taissa Farmiga está estupenda, y Kate Mara muy bien también), aunque si destaca alguien es Jessica Lange, quien con un punto de locura e incluso sobreactuación ha ofrecido uno de los recitales más aplaudidos del año. No me olvido de mencionar a un torturado Denis O’Hare (quien deslumbró en True Blood como el rey vampiro), una erótica Alexandra Breckenridge o el excelente punto de locura que imprime Evan Peters al desgraciado que interpreta.

Te tiras media temporada diciendo que es imposible mantener el argumento la sesión completa, pero en cada episodio te dejan con cara de bobo. El progreso narrativo es excelente, siempre va a más sin perder el foco de la trama y sabe dosificar los trucos y revelaciones muy bien. El fin de temporada supone un cierre muy completo, por lo que puede resultar algo anticlimático y el único momento algo previsible, pero dadas las características de la historia era necesario. El año que viene se espera con mucho interés, porque supondrá un reset completo, con ditinto escenario, trama y personajes. Lo que sí es para pensar es si tras el despliegue de recursos aquí mostrado les quedará algo de inspiración a los guionistas. Pero claro, como decía, me han sorprendido capítulo a capítulo, así que quién sabe.