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CALIFORNICATION – TEMPORADA 7 Y FINAL.

Showtime | 2014
Productores ejecutivos: Tom Kapinos, David Duchovny.
Intérpretes: David Duchovny, Evan Handler, Natascha McElhone, Pamela Adlon, Heather Graham, Michael Imperioli, Olvier Cooper.
Valoración:

Como es esperable, con intriga y algunos miedos abordamos sus seguidores la última temporada de Californication, una de las dramedias más divertidas y con protagonistas más carismáticos de los últimos años, para mí la más destacable tras la ya mítica Entourage (El séquito). La serie giró siempre alrededor de la familia fracasada de Hank, la relación tortuosa con su eterna amada Karen y los choques con una hija que reniega de los errores del padre, y como es obvio se esperaba que esta etapa final diese un paso definitivo en una u otra dirección. ¿Conseguirá Hank recuperar de una vez por todas a Karen y Becca o fallará por última vez?

El año empieza con dos sensaciones opuestas. Por un lado se ve que Hank está decidido a asentar la cabeza y madurar, y por ello no se pierde la esencia de comedia gamberra básica pero efectiva. El trabajo en la cuadrilla de guionistas de una serie de televisión propone un nuevo terreno de juego y ofrece un repertorio de personajes secundarios de buen nivel, empezando por Rick Rath (Michael Imperioli). Allí Hank se mete en los entuertos esperables relacionados con el sexo y con su magnética personalidad, mientras intenta centrarse y dar un aura de respetabilidad y estabilidad.

Por el otro lado, la jugada de sacar de la nada un hijo bastardo de Hank es una apuesta arriesgada, primero porque puede resultar sensacionalista, segundo porque abre muchas variables cuando estamos en una etapa que debería cerrarlas. ¿Tendrían los guionistas un as guardado en la manga, una trama que jugara un papel fundamental en la situación final de Hank? Levon no apunta maneras, desde luego. Los chistes de sexo se explotan demasiado, y se cae también en lo escatológico: juegan a lo cutre con el chaval hasta incluir chistes de pedos. Además no viene solo, su madre (Heather Graham como la tía buena de turno) está ahí para calentar más la bragueta de Hank… y no hace mucho más. En general resultan personajes simpáticos, pero aportan bien poco y cuanto más avanza la temporada más da la impresión de que realmente no forman parte de una historia bien meditada. Proporcionan más jaleo a la situación de Hank y algunos chistes son eficaces (el lío en la piscina del guionista y otros encuentros con prostitutas), pero en contraposición con tanto enredo repetitivo (que si se lía con ella, que si el niño es tonto y asocial de cojones) hay que decir que no dan la talla y en un momento crucial como este desentonan. Lo que me pregunto es si con Levon intentaron poner un nexo familiar (es decir, un hijo) más carismático y que diera más juego que Becca, pues con esa actriz tan poco dotada no podían hacer mucho. Sea como sea, el intento llega tarde y mal.

Charlie y Marcy están pletóricos, sobre todo con la proposición del millón de dólares. La impotencia de Charlie, sus problemas laborales, el acoso de no tener dinero, la lastimera relación con Marcy, los líos de ésta con Stu… Todo se mantiene en el buen nivel habitual de estos secundarios. Para no faltar los guionistas también nos regalan alguno de esos grandes capítulos donde juntan todos los personajes y la situación converge en una estupenda orgía de chistes horteras mezclados con el romance salido de madre. Destaca la cita que se torna en una reunión demencial (710, Dinner with Friends), donde acaba apareciendo hasta el chiflado de Eddie Nero (Rob Lowe), aunque hay otros momentos memorables, como la fiesta en la piscina o el rodaje del capítulo piloto.

Cuando nos acercamos al tramo final saltan las alarmas. ¡Van a tirar por el sensacionalismo del peor calibre! Meten a Karen en un accidente de coche y cuelan un episodio (709, Faith, Hope, Love) que repasa la relación a lo largo de los años, que debería ser emotivo y resulta aburrido y superficial de narices. Todo apunta a que forzarán la reunión por tragedia, un recurso muy tramposo… pero de repente vuelven al tono anterior. ¿A qué ha venido este amago, entonces? Nadie lo sabe, pero el susto fue mayúsculo.

El desenlace opta por atacar de nuevo desde el esfuerzo de Hank de ganarse la confianza de Karen y Becca (que sale en un solo episodio, por cierto), y si bien no se da un paso definitivo nos dejan un final abierto sencillo y en la onda habitual de la serie que resulta más que aceptable, de hecho muy de agradecer viendo por dónde podrían haber tirado. Karen acepta de nuevo a Hank, pues podría mostrar de una vez por todas merecer el perdón, lo que funciona francamente bien (aparte de por miedo a tener otra cosa) porque todos los personajes están en su salsa, ninguno ha perdido fuelle aunque la temporada no sea perfecta. Hank, Karen, Charlie y Marcy se despiden siendo como han sido siempre, y Californication también. ¿Podría los guionistas haber apuntado más alto, haberse esforzado más? Sin duda, pero al menos no han acabado la serie dejándonos un mal sabor de boca.

Ver también:
Temporada 6.
Temporada 5.
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

CALIFORNICATION – TEMPORADA 6.

Showtime | 2013
Productores ejecutivos: Tom Kapinos, David Duchovny.
Intérpretes: David Duchovny, Evan Handler, Natascha McElhone, Pamela Adlon, Madeleine Martin, Maggie Grace, Tim Minchin, Sarah Wynter.
Valoración:

Californication sigue en plena forma, sin decaer lo más mínimo… pero también sin terminar de desplegar todo el potencial que, sigo pensado, guarda. Esto significa que tenemos otra temporada redonda como entretenimiento, otro año rebosante de divertidas y locas aventuras de Charlie Runkle y Hank Moody, pero también, como en todos los años precedentes, falta algo de dirección e interés en la parte romántica, pues de nuevo la dinámica entre Hank y Karen se halla algo en suspenso y termina de forma demasiado abierta y poco sustanciosa.

El esquema es el habitual, el que tan bien ha funcionado en la ya larga trayectoria de la serie. Hank avanza en su vida a base de fiestas, sexo y tropiezos varios, y se verá envuelto en el tortuoso universo personal de un personaje secundario excelente. Esta vez tenemos a una estrella de pop/rock en decadencia, Atticus (Tim Minchin en su primer pape importante), acompañada por los excesos imaginables de este tipo de vida (incluida la demencial aparición de Marylin Manson). El proceso como también es esperable incluye una fémina que engancha a Hank cosa mala, asunto que dará para choques varios con Karen. La moza, interpretada por Maggie Grace, es encantadora, y la actriz se nota que ha madurado mucho desde Lost, tanto en interpretación como en dotes seductoras, pues sin desnudarse por completo resulta más erótica que muchas de las bombas sexuales que han pasado por la serie.

La hija continúa aportando lo justo en su parte de maduración y conflicto familiar, de hecho su paso a la edad adulta pretendiendo seguir los pasos del padre ofrece muchos buenos instantes, como la búsqueda de experiencias de la vida o la escritura de un primer libro. Karen como también es tradición funciona de maravilla cuando aparece, pero aparece poco. Las escenas de romance imposible con Hank son deliciosas y tristonas a la vez, regalando numerosos momentazos en uno y otro sentido. Y también de nuevo Charlie secunda la odisea de Hank de forma magistral, sea a su lado o con historias propias. Las peleas con su mujer y el productor tampoco pierden fuelle, y la aparición de una loca feminista da para desventuras geniales.

Como también viene siendo marca de la casa, la temporada nos ha dejado un par de episodios gloriosos: el que abría la temporada (The Unforgiven) o el del avión de lujo del rockero (606, In the Clouds) han sido de una calidad sin duda merecedora de recordar entre lo mejor del año televisivo.

Hay quien acusa a la serie de excesivamente repetitiva. Es una crítica que hay que coger con pinzas, pues cualquier producción sigue su propio estilo más o menos a rajatabla, y mientras no haya desgaste en las historias no creo que valga como un argumento relevante. Y en Californication, salvo un pequeño bache en la cuarta temporada, no lo ha habido.

Ver también:
Temporada 5.
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

CALIFORNICATIÓN – TEMPORADA 5.

Showtime | 2012
Productores ejecutivos: Tom Kapinos, David Duchovny.
Intérpretes: David Duchovny, Natascha McElhone, Madeleine Zima, Evan Handler, Pamela Adlon, Stephen Tobolowsky, Jason Beghe, Scott Michael Foster, Meagan Good, Camilla Luddington, RZA.
Valoración:

La cuarta temporada de Californication mostró algo de desgaste, tanto en el día a día de Hank como en la trama central del año. No auguraba nada bueno para una serie que, dado su limitado marco de acción, dependía del ingenio de los guionistas para no parecer repetitivos. Por suerte el quinto año remonta, y de hecho empieza tan fuerte que si no fuera porque pierde bastante en su desenlace hubiera sido claramente la mejor temporada.

Han pasado unos dos años desde que Hank, en su camino sin rumbo por la vida, se refugió en Nueva York. Su retorno a Los Ángeles muestra un panorama bastante cambiado. Karen se ha casado con Richard (Jason Beghe), el alcohólico nudista, y parece que les va muy bien. Su niñita es ya una adolescente con novio… un novio que recuerda demasiado a como era Hank de joven. Y Charlie comparte la crianza de su hijo con su ex, Marcie, y el actual novio de ésta, Stu (Stephen Tobolowsky), el productor de cine.

Las historias son las de siempre. Hank intenta acercarse a sus amadas Karen e hija, pero sus aventuras provocan conflictos y desencantos varios. Hank liga, folla y bebe a destajo mientras intenta inútilmente encarrilar su vida. Difícil es cambiar. En el proceso termina trabajando como guionista de Samurai Apocalypse, un rapero convertido a actor que quiere producirse una película. RZA, el famoso rapero, interpreta bastante bien a esta parodia de sí mismo y del estilo de vida que representa, y el personajillo mete a Hank en una cantidad de aventuras dignas de recordar. La novia de éste, una exuberante y erótica Kali (Meagan Good), jugará la parte de la tentación peligrosa de forma excelente.

Karen tiene bastante más presencia que antes, y se aprovecha muy bien. Sus peleas con el loco de Richard y los esporádicos acercamientos a Hank resultan muy interesantes. El personaje siempre había sido delicioso, encantador, pero también quedaba muy relegado a segundo plano. Por fin le dan historias interesantes. Becca aporta como es habitual bastante conflictos con Hank. Las peleas con el nuevo novio, Tyler (Scott Michael Foster), en especial en momentos duros (surrealista la paliza de Samurai) pero no menos alucinante en los momentos cómicos (como la aparición de sus madres lesbianas).

Mientras, Charlie inicia un romance con la niñera (Camilla Luddington), y se tropieza de vez en cuando con su amada Marcie y las locuras sexuales que hace con el productor. Pero lo gordo de su arco argumental llegará cuando Hank lo rechace por haberlo traicionado en un inesperado giro de acontecimientos. Los momentos dramáticos están muy bien conseguidos, aunque sepamos que tarde o temprano volverán a ser amigos… De hecho, la escena de reconciliación, además de previsible, peca de forzada y tramposa.

Toda trama y personaje es exprimida sabiamente, de forma que siempre se aporta una historia interesante cuando no espectacular donde el humor es constante. Se enlazan varios capitulos excelentes uno detrás de otro, siendo alguno de ellos memorable. Destaca especialmente The Ride Along (505), el del coche patrulla, que reúne en veinte minutos una cantidad imposible de chistes tremendos y situaciones delirantes. Rivaliza con The Apartment (308) como el mejor de la serie hasta la fecha.

El listón es altísimo en gran parte de la temporada, aunque en el tramo final se pierde algo de esa intensidad. No es algo grave porque sigue siendo entretenidísima, pero sí es un caída digna de mención porque las tramas, en vez de ir a más, de llevar a un punto concreto, pierden algo de rumbo. Hay muy buenos momentos, como The Party (511), pero da la sensación de que se ha vuelto a andar sin una dirección clara, y el desenlace de la temporada sabe a poco y, por eso de olvidar las historias centrales y meter un factor sorpresa-trampa con la reaparición de una novia loca (Natalie Zea), deja la sensación de ser un apaño forzado.

Así pues, los guionistas de Californication vuelven a demostrar que en el día a día saben rizar el rizo siempre un poco más para hacerte disfrutar con aventuras adictivas y personajes encantadores… pero a la hora de rematar las tramas centrales, la evolución esperada en los personajes durante todo el año, les falta algo de planificación e inspiración. Como en años anteriores se repite la historia. Hank sigue siendo Hank, Californication sigue siendo Californication. Su calidad es notable, pero con un rumbo más definido podría haber sido gloriosa.

Nota: El capítulo 209 está dirigido por la actriz Helen Hunt, pero su participación se recordará por ofrecer el gazapo más cutre visto en una serie: cuando Hank es colgado del balcón por Samurai, no es que se vea el cable que le sujeta, es que se ve el arnés entero en varios planos. ¿Pero cómo es posible que no arreglaran esto en la sala de montaje? Nota 2: Qué mal le sientan los años a Drea DeMatteo (Los Soprano, Joey). Ver también:Temporada 4. – Temporada 3. – Temporada 2. – Temporada 1.

CALIFORNICATION – TEMPORADA 4.

Showtime | 2011
Productores ejecutivos: Tom Kapinos, David Duchovny.
Intérpretes: David Duchovny, Natascha McElhone, Evan Handler, Madeleine Martin, Pamela Adlon, Stephen Tobolowsky, Michael Ealy, Addison Timlin, Melissa Stephens, Carla Gugino.
Valoración:

Tras un final de infarto en la tercera temporada, con Hank detenido acusado de violación a una menor, la cuarta sesión se iniciaba con el reto más difícil y duro al que se ha enfrentado el desdichado y descarriado escritor. Así pues, prometía tener un arco central de infarto. Pero no ha llegado a serlo.

En las etapas anteriores decía que la propuesta de la serie se presentaba por su propia definición limitada en cuanto a historias, pero que para mi sorpresa los guionistas (con Tom Kapinos a la cabeza) siempre hallaban unas tramas centrales muy interesantes con las que llevar los personajes en direcciones concretas y atractivas. El cuarto año, cuando menos lo esperaba, ha perdido esa inspiración. Contra todo pronóstico el juicio es la parte menos satisfactoria que ha dado hasta ahora la serie. Se ha dejado muy de lado hasta el tramo final, y cuando por fin se ha lanzado no ha aportado nada digno de recordar: fugaz, sin fuerza, sin conseguir mostrar sensación real de peligro y dando en general los dos o tres episodios menos logrados hasta la fecha.

En su inicio la sesión mantenía el nivel de sus mejores momentos, con su hábil mezcla de humor ácido casi surrealista y la romántica y trágica parte dramática, pero con el juicio postergado el interés se iba diluyendo conforme avanzaban los capítulos, pues pronto se ve que al no haber un nexo central sólido cada uno de ellos se centra casi exclusivamente en el día a día de Hank viviendo al límite, cayendo en sus típicos errores, tropezando patéticamente en la relación con su familia. No se aporta pues una perspectiva nueva de su personalidad, no se va más allá en la evolución del personaje.

Y hablando de personajes otro aspecto determinante en este ligero bajón de intensidad ha sido la ausencia de los clásicos secundarios que se incorporaban en cada año. Sí, están la bellísima Carla Gugino o el productor con el que se lía Marcy, y con menor presencia tenemos a la loca que se folla Charlie (Melissa Stephens) y el actor flipado que interpreta Rob Lowe, pero no han aportado lo que se dice algo digno de recordar ni han servido para exprimir tan bien como antes a los protagonistas. Igualmente da la sensación que de Charlie se saca menos partido que en años anteriores, aunque sigue siendo un apoyo fantástico para las aventuras de Hank. Por el lado contrario, sí hacen avanzar correctamente a Becca, introduciéndola en los problemas y la rebeldía de la adolescencia. Y en un punto medio el amor de Charlie, Marcy, todavía aporta más que una Karen que siempre queda relegada muy a segundo plano y a la que le ponen unos novios demasiado sosos que no son rival para Hank.

Es indudable que sigue siendo una comedia entretenidísima, con personajes encantadores en manos de actores carismáticos, un estilo propio envidiable que ofrece tanto buen ritmo como toneladas de humor, y todo ello aderezado por una espectacular proliferación de sexo (qué cantidad de tetas, yo quiero asistir como espectador a un casting de esta serie), pero también es evidente la existencia de un bajón de inspiración e intensidad, al que no ayuda ese final tan abierto e indefinido que no muestra un rumbo claro para el futuro.

Ver también:
Temporada 1.
Temporada 2.
Temporada 3.

CALIFORNICATION – TEMPORADA 3.


Showtime | 2009
Productores ejecutivos: Tom Kapinos, David Duchovny.
Intérpretes: David Duchovny, Natascha McElhone, Evan Handler, Madeleine Martin, Pamela Adlon, Kathleen Turner, Ember Davitz, Eva Amurri, Ellen Woglom, Peter Gallagher, Diane Farr.
Valoración:

De Californication no se habla tanto como de otras series que, aunque no ofrezcan algo tan atractivo y de tanta calidad, misteriosamente tienen mucha más repercusión. No sé si es porque se infravalora y la ve poca gente o porque al ser más para adultos en Internet no se comenta tanto, pero a mí me parece una producción de notable y un entremetimiento muy adictivo y fácil de ver.

Ya dije en las anteriores temporadas que la fórmula clásica de la relación en tensión no es fácil de extender, y menos con habilidad y originalidad, pero por ahora Californication aguanta el tipo con mucha entereza. Sí, a veces da la sensación de que la relación entre Hank y Karen se deja un poco en suspenso, pero es que si en todos los episodios tratasen ese tema entonces sí que sería exprimida demasiado rápido. Los guionistas saben aportar otras buenas historias que lleven a los personajes en sentidos concretos e interesantes, y lo hacen siguiendo otra fórmula que por ahora también está funcionando muy bien: la inclusión en cada temporada de uno o varios secundarios alrededor de los que dirigir las vivencias de los protagonistas. Si en la sesión anterior fue el excéntrico roquero aquí se han presentado varios caracteres tan interesantes y sólidos como los personajes principales: la profesora británica (Embeth Davidtz) y su familia, la alumna voluptuosa (Eva Amurri), la ayudante en la universidad (Diane Farr) y la editora jefa de Charlie (una sorprendentemente sucia Kathleen Turner que deja una frase mítica: Colliny out). Alrededor de estos excelentes caracteres se construyen las habituales historias de sexo desenfrenado y casi surrealista, las desventuras de Moody como padre, amante y escritor, la todavía estupenda relación con su amigo Charlie, etc. Los guionistas siguen obteniendo capítulos muy dinámicos llenos de situaciones divertidísimas (tanto por originales como por simples pero retorcidas con un toque cuasi absurdo muy acertado), y no puedo pasar de citar un momento cumbre memorable, el episodio The Apartment, que como su nombre indica se desarrolla únicamente en el apartamento de Hank y que se alza como el mejor capítulo de la serie hasta la fecha.

El final de temporada ha sido lógico, coherente y en general del nivel esperado en esta producción, pero no me ha gustado, porque es brutal y durísimo, y con lo bien que me caen los personajes me parece una tocada de huevos excesiva. Siempre ha sido lo que llaman una dramedia (comedia con drama o drama tirando al absurdo), pero el final es desgarrador. Y no creo que las relaciones amorosas y familiares de los protagonistas puedan volver a encaminarse después de eso. En otras palabras, los guionistas se han montado un final de esos que pueden hacer a la serie saltar el tiburón. Espero muy impacientemente la cuarta temporada para ver si son capaces de sacar a Moody del entuerto con la misma habilidad demostrada hasta ahora o si deben hacer un giro de esos que detesto donde sin mucho esfuerzo se pone todo como estaba antes para seguir con la serie de forma estándar. Pero ya habrá tiempo de lamentarse cuando llegue dicha situación; disfrutemos mientras de una comedia excelente con unos personajes adorables y un sentido del humor muy eficaz.

CALIFORNICATION – TEMPORADA 2.

Showtime | 2008
Productores ejecutivos: Tom Kapinos, David Duchovny, Stephen Hopkins.
Actores: David Duchovny, Natascha McElhone, Madeline Zima, Madeleine Martin, Evan Handler, Pamela Adlon, Callum Keith Rennie, Carla Gallo.
Valoración:

Quienes no disfrutaron con la primera temporada, quienes no se engancharon al peculiar y surrealista sentido del humor y sus tramas de amor hermosas, divertidas y alocadas pero nada revolucionarias, que no pierdan el tiempo con la segunda sesión, porque sigue por el mismo camino. Pero quienes sí vibraron con aquella etapa de las desventuras de Hank Moody y su familia y amigos tienen una cita ineludible en este nuevo tramo que derrumba todos los temores que el forzado final feliz del primer año pudiera haber engendrado. Californication sigue en la plenitud de sus facultades: sexo desenfrenado, personajes entrañables y situaciones siempre bordeando lo irreal dan forma a doce deliciosos y divertidísimos episodios.

La inclusión de la estrella de rock (interpretada por un carismático Callum Keith Rennie, quien se dio a conocer como Cylón en Battlestar Galactica) ha supuesto un acierto inmenso, pues es un carácter aún más inmaduro y vividor que Moody y da muchísimo juego. Las tramas del amigo de la familia, Charlie (Evan Handler), se han potenciado muy sabiamente, llegando a ofrecer algunos de los mejores momentos de la temporada (como el video de la masturbación compulsiva). No hay sensación de desgaste en la química entre Natascha McElhone (Karen) y David Duchovny (Hank), dos actores completamente sumergidos en sus caracteres. Por el otro lado, las tramas de la hija (Madeleine Martin) siguen sin despuntar, pero funcionan bastante bien como complemento. El único aspecto realmente negativo que se me ocurre, aparte de que la serie se infravalora considerablemente en detrimento de tonterías infumables como 30 Rock (y por mucho que digan, tiene una calidad media mucho más estable y de media más alta que la que mantiene la favorita del público, Cómo conocí a vuestra madre), es que se empeñan en mantener el personaje de Mia (Madeline Zima). No terminaba de ser una presencia llamativa en la temporada anterior, pero es que en esta sobra totalmente.

Como decía, en cierta manera me sorprende que la serie aguante el tipo, pues dada sus características y sobre todo viendo el final de la primera temporada no le auguraba mucho futuro. Ahora mi perspectiva ha cambiado. Vale, no es para tenerla en antena ocho años, pero manteniendo el mágico número de doce-trece episodios por temporada y sin querer ir más allá de lo que el producto puede ofrecer dará para unos pocos años de puro entretenimiento. De hecho uno de sus grandes logros es un tono desenfadado, su falta de pretenciosidad, o en otras palabras, que los propios guionistas saben que esto es una comedia más cercana al delirio absurdo que al drama realista, y van directos al grano: divertir y entretener.

CALIFORNICATION – TEMPORADA 1.

Showtime | 2007
Productores ejecutivos: Tom Kapinos, David Duchovny, Stephen Hopkins.
Actores: David Duchovny, Natascha McElhone, Madeline Zima, Madeleine Martin, Evan Handler, Pamela Adlon, Rachel Miner.
Valoración:

Hank Moody consiguió la fama con una gran novela que acaba de ser llevada al cine en una producción muy exitosa. A pesar de todo, su vida no es como él querría. No es capaz de escribir nada nuevo porque su musa, su ex novia Karen, le dejó y se ha prometido con otro. Comparten el cuidado de una niña de doce años que adora a sus padres a pesar de la situación y de que Hank es un auténtico fracasado. El escritor lleva una vida de excesos (juergas y sexo) mientras lucha torpemente por recuperar a su amada familia.

Precedida de cierta polémica por su arrebatador inicio, ese sueño en el que el protagonista practica sexo con una monja bajo la mirada del señor Jesucristo en plena Iglesia (tras ese genial plano del apagado de un cigarro en agua bendita), Californation ha ido desde entonces acompañada de ese halo de transgresión, sexo explícito y temática adulta valiente. Sin embargo, esto no es más que la superficie, la palabrería vacua que emplean críticos que probablemente ni siquiera han visto la serie. Californication en realidad es mucho más, y también mucho menos, que toda esa fachada.

Su argumento es uno de los más trillados que existen, el del solterón acabado que intenta recuperar su familia, a la que todavía quiere, mientras lleva una vida algo mísera y repleta de excesos que nos son mostrados sin disimulo ni censura alguna (ventajas de estar en un canal privado, Showtime). Por este motivo puede resultar algo previsible, dejar la sensación de que se recorre un sendero muy transitado, y queda por ver si en venideras temporadas los guionistas son capaces de mantener el ritmo sin repetirse y sin perder el rumbo. Espero que no se empeñen en lo que fallan muchas series, en intentar mantener el statu quo de la relación (esos personajes en eterna tensión sexual y amorosa que nunca termina de llegar a nada concreto), sino que se arriesguen y hagan evolucionar la historia.

Una vez comprobado que no estamos ante una producción revolucionaria como quieren vendérnosla algunos, sino ante una historia clásica muy bien revisitada, podemos disfrutar una historia en la que se ha puesto mucho mimo y que funciona muy bien en gran medida gracias a la exquisita construcción de los personajes principales. Hank es un inmaduro incapaz de retomar su camino, Karen quiere asentar la cabeza con un padre de familia estable, digno, y Becca, la joven hija, desea que sus padres vuelvan a unirse y amarse. Como digo, nada nuevo, pero es más que suficiente para elaborar una comedia dramática llena de diálogos ingeniosos y ágiles que mezclan partes más o menos iguales diversión y perlas de sabiduría. Como en la vida real, el amor es hermoso y doloroso a la vez, y los guionistas saben transmitir muy bien todos los sentimientos y emociones, los errores de los seres humanos, sus virtudes, sus aspiraciones… Los personajes resultan encantadores, sus aventuras oscilan entre el idilio y el delirio y enganchan con facilidad. Las relaciones entre Hank, Karen y Becca prácticamente valdrían para sustentar toda la serie, pero pronto se añade con acierto la también tumultuosa vida amorosa y sexual de su amigo y editor, Charlie, con los problemas con su esposa y los líos con su joven secretaria. Es una lástima sin embargo que se haya dado tan poca importancia al prometido de Karen, quien parece un simple maniquí, casi una parodia de personaje que solamente sirve para complementar los vínculos entre los protagonistas. Bien trabajado podría haber dado mucho juego.

La química entre los actores y el buen hacer de los mismos (en especial un David Duchovny que en un par de planos se quita de un plumazo todo rastro de Fox Mulder) están a la altura de las circunstancias, aunque no estamos ante ningún papel que alabar con entusiasmo y podría decir que la chica que interpreta a Becca, la hija, es un poco sosa, le falta energía, pero aún así consigue que su personaje resulte adorable. Más destacable es el error de casting que ha colocado a Madeline Zima como la hija de dieciséis años del prometido de Karen, pues, a pesar de que debía ser una bomba sexual adolescente, se han ido muy lejos al escoger a una señorita de veintidós años que aparenta esos mismos y no menos de dieciocho. El personaje funciona, sobre todo en el tramo final de la temporada, pero le cuesta resultar creíble precisamente por la actriz inadecuada al rol. Eso sí, si querían deslumbrar con su presencia lo han conseguido, pues todo el que ve la serie termina hablando de su físico, de esas increíbles tetas que tienen más personalidad que la propia actriz.

El dinamismo de los capítulos, donde se aprovecha muy bien los escasos veinticinco minutos del formato que han decidido emplear, ayuda a que la serie sea un producto muy fácil de disfrutar. El humor se encauza de maravilla en las tramas de amores y problemas personales, mientras que el sexo, tratado generalmente con un tono desenfadado y casi surrealista que marca el sello personal de la serie, termina por redondear un entretenimiento de primer nivel. No pasará a la historia de la televisión, pero es otra magnífica muestra del enorme nivel de calidad que se ha alcanzado estos años.