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COWBOY BEBOP – TEMPORADA Y PELÍCULA.

Kaubôi bibappu
TV Tokyo | 1998
Ciencia-ficción, aventuras, comedia, drama
26 ep. de 20 min; película: 115 min.
Productores ejecutivos: Shinichirō Watanabe, Keiko Nobumoto, Toshihiro Kawamoto, Masahiko Minami, Kazuhiko Ikeguchi.
Intérpretes: Kôichi Yamadera, Unshô Ishizuka, Megumi Hayashibara, Aoi Tada.
Valoración:

Alerta de spoilers: la sinopsis de cada capítulo va libre, pero los comentarios no.–

Spike Spiegel es un tipo que parece lleno de recursos y encantador de primeras, pero una vez conocido resulta un tanto temerario y de humor cambiante. Es un pistolero solitario con pasado oscuro al que Jet Black, su socio cazarrecompensas, ni intenta llegar, porque él también tiene lo suyo. Jet actúa como el cerebro de las misiones, mientras Spike va tras los maleantes. Operan desde la nave base, el Bebop, que hace las veces del hogar de ambos. Pronto se les unen dos extraños tripulantes, una niña experta en pirateo informático, llamada Edo, y una joven atractiva de caótica vida, Faye Valentine. Bueno, y también acaba con ellos un perro salido de un experimento científico. Sus vidas transcurren en la frontera de la ley, buscando fugitivos en barrios marginales, sin miedo al peligro o con necesidad de él porque no conocen otra cosa, saltando entre planetas y lunas adonde parezca haber una buena recompensa que les permita seguir tirando adelante.

Cowboy Bebop se estrenó en 1998 en Japón, y poco a poco se convirtió en un éxito mundial que contribuyó bastante a la dispersión del anime más adulto, considerado en aquella época todavía un gueto para frikis (las series juveniles, tipo Heidi y Campeones, eran otro cantar). En realidad su primera emisión fue un tanto fallida, pues censuraron casi la mitad de los capítulos, pero eso no impidió que fuera ganando fama, logrando un estreno completo en otro canal y luego una gradual proyección internacional. A España llegó en 2005, pasando por algunos canales autonómicos y finalmente por uno nacional. Ahora bien, el doblaje se hizo con pocos recursos, teniendo las mismas voces para personajes secundarios en todos los capítulos y algunos fallos de traducción importantes.

Parte de su tirón lo tuvo sin dunda su estilo más occidental, tanto en el dibujo (personajes sin rasgos asiáticos, ausencia de histrionismos habituales: la gotita en la cabeza, las bocas gigantes, etc.) como en las historias y la ambientación, de características más universales. Si bien al final había una trama seriada de estilo japonés, con yakuzas, traiciones, katanas y personajes estrafalarios, el hilo principal son las aventuras de estos cazarrecompensas. Pero quizá el aspecto crucial en su impacto global fue la visión de su principal artífice, Shinichirō Watanabe, que le imprimió un estilo y un carisma muy llamativos, es decir, aunque diste de ser una obra maestra Cowboy Bebop tiene una personalidad arrolladora.

El magnetismo extraño de sus protagonistas, que oscilan entre la simpatía y el patetismo, y la calidad de los secundarios, donde incluso el maleante más insignificante deja huella con una historia bien trabajada, te enganchan rápidamente, y el particular universo que va abriéndose ante tus ojos termina de atraparte. El futuro donde la humanidad ha colonizado a duras penas el Sistema Solar (la Tierra está arrasada por un accidente) se combina con toques de western, policíaco clásico, humor negro y drama personal. Se mantiene un ambiente melancólico, con protagonistas agobiados por traumas del pasado y problemas del presente, con historias que suelen acabar en tragedias, sobre todo para los bandidos y fugitivos, que por lo general se ven dirigidos por sus malas elecciones a un final desastroso. Pero no por ello resulta un dramón, ya que el grueso de los episodios se inclina más hacia la acción y aventuras con un toque de humor absurdo muy peculiar.

La animación está asombrosamente trabajada. Las peleas y batallas, con movimientos muy fluidos, son dignos de una película de buen presupuesto, y la ambientación es excelente, con escenarios muy variados. Y finalmente, otro factor clave fue la monumental banda sonora. La veterana y versátil Yōko Kanno cumplió de largo con el estilo musical que buscaban los creadores de la serie, un sonido jazzístico que abarcara todo el rango emocional requerido: vibrante para las partes de acción, tristón para los finales trágicos, grisáceo para los momentos más mustios, divertido para los más distendidos… El repertorio de grandes temas que nos regaló es inolvidable.

También cabe señalar algunas limitaciones, pues como decía, se recuerda más por su personalidad que por resultar redonda. La combinación de géneros no funciona tan bien cuando abordan el clásico thriller de mafias japonesas, que resulta un tanto forzado, dando la sensación de que se pierde un poco de verosimilitud para meter con calzador historias muy vistas y artificiosas. Por ello el final no me convence, merecía algo más original. Y en líneas generales al guion le falta una puntada para ser perfecto, pues a pesar de su corta duración hay muchos capítulos con problemas de ritmo, y unos pocos son bastante prescindibles.

Son veintiséis episodios, lo que supone también otra razón para su fácil propagación: no se estiró de mala manera, tiene un arco cerrado. Pero su notoriedad sí empujó a realizar un largometraje en 2001, si bien su estreno en cines fuera de Japón se limitó a unos pocos festivales, apuntando directamente al mercado doméstico, donde fue como la serie uno de los animes más vendidos en su época. Durante mucho tiempo ha habido intenciones de realizar, por parte de Hollywood, una adaptación cinematográfica con actores reales (con Keanu Reeves encabezando la lista de candidatos para interpretar a Spike), pero el proyecto, igual que el de Akira, nunca termina de concretarse. Aunque la cosa podría cambiar si la versión de Ghost in the Shell tiene éxito.

Tras el salto incluyo un análisis por capítulos.
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