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SILICON VALLEY – TEMPORADA 4

HBO | 2017
Comedia | 10 ep. de 30 min.
Productores ejecutivos: Mike Judge, Alec Berg, Tom Lassally, Michael Rotenberg.
Intérpretes: Thomas Middleditch, T. J. Miller, Martin Starr, Kumail Nanjiani, Zach Woods, Matt Ross, Josh Brener, Amanda Crew, Suzanne Cryer, Stephen Tobolowsky, Chris Williams, Jimmy O. Yang.
Valoración:

Alerta de spoilers: Comento brevemente algunas de las historias del año. —

El equipo de Richard Hendricks, la pequeña empresa Pied Piper, pasó de casi tocar el cielo a estar prácticamente en el punto de partida otra vez. El mundo de las nuevas tecnologías es caótico y cruel. La competencia brutal (Hooli), las tendencias cambiantes, las complicadas técnicas (programación, redes, etc.), las financieras caprichosas… Los mil obstáculos que sortearon como bien pudieron nuestros protagonistas toparon con un muro inesperado: ellos mismos. Cada uno a su manera, en especial Richard, son los principales constructores de sus propios destinos: estos jóvenes ilusionados y capaces precisamente no fueron capaces de ver que su plataforma era demasiado exclusiva para expertos informáticos como para que el público la aceptara.

Pero Richard no pierde la esperanza, sigue soñando con una internet descentralizada, libre de fronteras físicas y políticas, dispersa en los millones de dispositivos interconectados (móviles principalmente) gracias a su algoritmo de compresión sin igual. Los nuevos retos son en cierta manera conocidos, encontrar capital, superar barreras de imagen de medios y público y conseguir enfocar los amplios conocimientos del grupo en el trabajo sin que la infinidad de nuevos reveses que aparecen los distraigan.

Esta vuelta a los inicios podría parecer que supone un retroceso en la temática, originalidad y por tanto calidad de las historias. Pero en realidad sigue siendo asombroso cómo los guionistas, con Mike Fudge a la cabeza, logran captar toda la esencia del mundo de las nuevas tecnologías y sus gentes (los estratos sociales dentro del gremio, la parodia de figuras conocidas, etc.) en una infinidad de aventuras enormemente ingeniosas y divertidas y además llenas de giros sorpendentes (el más sorprendente, la alianza inesperada). El humor se mantiene brillante, con cada escena y prácticamente cada plano mostrando varios chistes en marcha a la vez, algo además potenciado el estupendo reparto y su gran química.

Encontramos un par de bajones de ritmo, dos episodios no tan brillantes como el resto, quizá ligerísimas indicaciones de cansancio. Da la sensación de que para concluir algunas partes los autores no logran ser tan concisos y enérgicos como antes y se alarga un poco más de la cuenta. La parte de Keenan Feldspar (Haley Joel Osment) y la de la pequeña empresa de seguros que los contrata (con el patoso cornudo) se dispersan un poco sin lograr ser tan chispeantes como de costumbre.

Sin embargo, es un bajón leve que no acusa estancamiento en cuanto a imaginación de las historias en sí. Aunque sea desde abajo otra vez, la odisea que seguimos muestra nuevas perspectivas de este mundillo (destacando al abogado trol de patentes y los virajes de Elrich con las financieras), avanza en las que ya conocíamos (Monica y Laurie Bream por un lado, Hooli por el otro) y, lo más importante, este año vemos una importante progresión en los personajes, sobre todo en Richard. Hasta el momento eran temporadas tan cortas y veloces que no me había parado a pensar que los protagonistas no se han movido un ápice de sus posiciones iniciales. Pero si entonces no se podía considerar un fallo, cierto es que a estas alturas cabe pensar en que la serie necesitaba una maduración.

La deriva actual hace mella poco a poco en el grupo. La unidad férrea se debilita, algunos trabajan temporalmente en otras cosas, poniendo cada vez más dudas en el futuro de Pied Piper. Richard pierde fuerza y, lo peor, los estribos alguna vez (las patadas a la puerta), de forma que se va nublando su juicio y su ética y empieza a tomar un giro hacia la desesperación: hacer trampa, quebrantar leyes… traicionar amistades.

El épico final con la Hooli-Con y los sucios ardides de Richard recuperan esas décimas perdidas en la nota media y dejan con muy sabor de boca, salvo quizá por un detalle. Como en otras temporadas, un inesperado y loco giro final vuelve a encauzar las cosas en el último momento. Esta vez me ha parecido un poco forzado y gratuito, hubiera venido mejor una transición más trabajada que explorara el lado oscuro de los protagonistas. Pero al menos el epílogo (la reunión de Richard con Belson) y el inicio de la quinta temporada dejan claro que estos cambios sí han dejado huella en ellos, sobre todo en Richard: es más valiente y decidido.

Como siempre, momentos geniales hay en cantidad: el pique entre Gavin Belson y Jack Barker, empezando con los viajes en avión; el despacho de Monica con vistas a los servicios de hombres, Russ Hanneman en el colegio equivocado diciendo burradas, el “chico de la sangre”; la que lía Dinesh al mando, con la entrada de menores en el chat, Cabezón acabando en la universidad de potra y de una forma que no esperaba, el chiste de la galleta, la intervención inesperada de Hoover en la Hooli-Con… Y por supuesto, cada aparición de los secundarios absurdos, como el abogado alcohólico o el tipo raro de la granja de servidores (“este es el sitio de la caja”).

Terminamos el año con una mala noticia, pues T. J. Miller, el actor de Elrich Bacham, deja la serie. Supongo que intentó dar el salto al cine, dado que estaba enlazando algunos papeles secundarios con bastante tirón (Deadpool 1 y 2 -2016, 2018-, Ready Player One -2018-).

Ver también:
Temporada 1 (2014)
Temporada 2 (2015)
Temporada 3 (2016)
-> Temporada 4 (2017)
Temporada 5 (2018)
Temporada 6 y final (2019)

SILICON VALLEY – TEMPORADA 3

HBO | 2016
Comedia | 10 ep. de 30 min.
Productores ejecutivos: Mike Judge, Alec Berg, Tom Lassally, Michael Rotenberg.
Intérpretes: Thomas Middleditch, T. J. Miller, Martin Starr, Kumail Nanjiani, Zach Woods, Matt Ross, Josh Brener, Amanda Crew, Suzanne Cryer, Stephen Tobolowsky, Chris Williams, Bernard White.
Valoración:

Richard Hendricks, con ayuda de sus amigos, continúa tratando de sacar adelante su visión de una plataforma multimedia de compresión que dispare el uso de la nube en internet, cambiando por completo el panorama mundial de las nuevas tecnologías. Pero el desarrollo de Pied Piper sigue escurriéndose de sus manos más de lo que querría. La competencia es feroz, los problemas tecnológicos incontables, los humanos también. Laurie Bream, de la compañía que lo financia, impone un CEO famoso, Jack Barker (Stephen Tobolowsky) y lo relega a CTO, sea, de director general a director tecnológico, de forma que el proyecto esté en manos de un empresario con experiencia y renombre y el equipo pueda dedicarse al desarrollo.

Ampliamos así la visión del mundo de las nuevas tecnologías, las empresas y gentes que viven en estos negocios, y eso que ya venía ofreciendo una descripción compleja y detallada. Los de abajo (los protagonistas), los de arriba (Hooli), los rechazados (Cabezón), las rémoras (bloggers y demás), las tecnologías, las financieras, las formas de vivir y pensar de cada individuo… El cuadro completo es hiperrealista, pero mantiene el tono irreverente y alocado de siempre.

Los personajes nunca dejan de ser reconocibles a pesar de la vorágine de eventos, cambiando gradualmente, chocando con mil baches, externos y propios, luchando por abrirse paso en un entorno muy hostil. El reparto se mantiene tan cohesionado y deslumbrante como de costumbre, la química que tienen es admirable. El repertorio de secundarios y recurrentes es alucinante: los abogados raritos, los “empresaurios” Barker y Gavin Belson, el diseñador pesado, el gurú, los currantes de Nucleus…

Cada capítulo te mantiene con una sonrisa constante, e incontables veces te lleva a la carcajada. Las capas de chistes entrelazados sigue siendo asombrosa: la parodia del universo informático es elegante, el humor de la vergüenza ajena está muy bien medido, el ingenio es inagotable, las paridas locas no desentonan nada, y la personalidad de cada rol es muy marcada y divertida.

Entre tanta genialidad destacaría algunos momentos inolvidables por una razón u otra: la guerra de monitores, el encuentro con los aviones privados, el sótano de servidores donde irá “la caja” y están los hombres topo, Richard llevando los planes secretos a la oficina y tropezándose, dejándolos a la vista, el pique de espacios o tabulaciones, la granja de clics, los grupos de opinión, la reunión final con soluciones inesperadas…

Silicon Valley ofrece cero desgaste y cero sensación de repetición en su tercera temporada, siendo de nuevo una de las grandes del año y asentándose como la mejor comedia desde The Office (Greg Daniels, 2005).

Ver también:
Temporada 1 (2014)
Temporada 2 (2015)
-> Temporada 3 (2016)
Temporada 4 (2017)
Temporada 5 (2018)
Temporada 6 y final (2019)

SILICON VALLEY – TEMPORADA 2

HBO | 2015
Comedia | 10 cap. de 30 min.
Productores ejecutivos: Mike Judge, Alec Berg, Tom Lassally, Michael Rotenberg.
Intérpretes: Thomas Middleditch, T. J. Miller, Martin Starr, Kumail Nanjiani, Zach Woods, Matt Ross, Josh Brener, Amanda Crew, Suzanne Cryer.
Valoración:

Richard Hendricks y sus amigos siguen tratando de adelante su empresa en el difícil mundo de las nuevas tecnologías, donde un día eres una estrella con aspiraciones millonarias y al siguiente puedes haber caído en el olvido y estar mendigando en las calles. Es impresionante la lluvia de aventuras en que los guionistas vuelven a sumergir al grupo de protagonistas sin mostrar ni un ápice desgaste. Conflictos personales, morales y legales, retos inesperados y estrés, mucho estrés, se acumulan casi sin darte respiro.

Con la idea de que la vida lleva por caminos inesperados, los autores juegan magistralmente la incertidumbre y la sorpresa, sobre todo porque a pesar de los mil giros y varapalos que van poniendo ante los protagonsitas, consiguen que respondan cada uno a su manera en todo momento, y eso que tienen personalidades dispares y muy marcadas, y las historias avancen en una dirección clara sin achaques ni trampas. Cabe destacar un aspecto que debería ser la envidia de infinidad de series: la facilidad que tienen para idear giros alocados y luego encontrar soluciones sorprendentes pero verosímiles dentro de lo absurdo de las situaciones. Por ejemplo, el genial desenlace de lo del nido de águila surge debido al buen trabajo que han hecho los protagonistas, es decir, no les cae encima sin más, han allanado el terreno para que cualquier nuevo factor en la ecuación tenga posibilidades de redundar a su favor.

No voy a describir a fondo la infinidad de acontecimientos que hay en tan solo diez capítulos de media hora (se agradecen un par más que el primer año, pero siguen sabiendo a poco), porque merece la pena vivirlo por uno mismo: Silicon Valley es de nuevo una de las grandes series del año. La veracidad en el tratamiento de los temas relacionados con las nuevas tecnologías y quienes viven a su alrededor es loable, especialmente en la descripción de los frikis. El microcosmos que han construido, en la onda de El séquito (como me veía venir), es fascinante, parece que estemos ante un mundo real donde existen Gavin Belson y demás personajes y empresas, y donde los protagonistas podrían ser tus amigos, no unas representaciones arquetípicas como los de The Big Bang Theory (2007). Los líos empresariales, las tendencias y aficiones, las figuras representativas… Todo el mundillo queda retratado con inteligente ironía.

El sentido del humor vuelve a ser deslumbrante. Se maneja con sabiduría la vergüenza ajena, se trabajan chistes de largo recorrido (la trayectoria de Cabezón…), hay bromas más simples y directas… Tenemos chiste sobre chiste y enredo sobre enredo hasta el punto de que necesitas ver la temporada otra vez para saborear bien la lluvia de información. Y cómo no, los personajes principales son encantadores y el repertorio de secundarios estrafalarios resulta maravilloso, y todos los actores mantienen el tipo. Ni un pero le puedo poner a otra temporada única en personalidad y calidad.

Entre algunos de los mejores momentos del año destacaría, sin revelar nada concreto, los siguientes. La presentación de la nueva jefa de Monica, el relato de la muerte del anterior (recordad que el actor falleció), Jared hablando alemán en sueños, el análisis de Gilfoyle y Dinesh sobre si contarle al tipo de deportes extremos que su cálculo está mal y va a matarse, las manías del multimillonario (las puertas del coche se abren hacia arriba o lateralmente), la contratación de una chica y el intento de Jared de que no se sienta acomplejada, el plan de Gavin Belson con Cabezón, y este sin enterarse de nada, la prueba del software de Gavin en un móvil y la presentación de su plataforma de streaming, el nido de águila y todo lo que desencadena…

Ver también:
Temporada 1 (2014)
-> Temporada 2 (2015)
Temporada 3 (2016)
Temporada 4 (2017)
Temporada 5 (2018)
Temporada 6 y final (2019)

SILICON VALLEY – TEMPORADA 1

HBO | 2014
Comedia | 8 ep. de 30 min.
Productores ejecutivos: Mike Judge, Alec Berg, Tom Lassally, Michael Rotenberg.
Intérpretes: Thomas Middleditch, T. J. Miller, Josh Brener, Martin Starr, Kumail Nanjiani, Zach Woods, Matt Ross, Christopher Evan Welch, Amanda Crew.
Valoración:

¿Qué mejor lugar para mostrar el mundo de las nuevas tecnologías que Silicon Valley? Para quien no lo conozca todavía, es una amplia región de San Francisco (EE.UU.) donde todas las compañías que se precien tienen su sede principal: Google, Twitter, Microsoft, Apple… Tener todo el meollo de innovación tecnológica en un mismo lugar facilita la búsqueda de talentos y finanzas, y estar donde empezaron los grandes da buena imagen para tu compañía. Así que todos los que sueñan con ser genios del gremio o fundar una empresa exitosa intentan ir allí. La mayor parte acaban estrellados sin llegar a nada, otros se estrellan tras una carrera fulgurante pero corta. Muy pocos llegan a multimillonarios que cambian el mundo. Las nuevas tecnologías y las modas son así. Un día Myspace domina la red, al otro nadie se acuerda de ello y le toca el turno a Facebook.

En este ambiente encontramos a nuestros protagonistas. Su descripción inicial parte de algunos estereotipos, si nos ponemos finos, pero era algo ineludible si tratas de representar un colectivo muy concreto. Tenemos al inteligente pero tímido Richard (Thomas Middleditch), cuyas aspiraciones de triunfar chocan con sus limitaciones a la hora de saber ser un triunfador: carece de coraje y determinación, le falta experiencia empresarial, etc. Contamos también con el charlatán que vive del cuento y de las rentas de algún trabajillo anterior, Erlich (T.J. Miller). No falta uno medio indio (pakistaní en realidad), que es la raza de moda en Estados Unidos y casi toda serie incluye uno, y cómo no es otro informático empollón: Dinesh (Kumail Nanjiani). Martin Starr es Gilfoyle, el tipo serio y críptico con salidas extrañas e inesperadas. Encontramos al empanao que es objetivo de las bromas del grupo, Big Head, o sea, Cabezón (Josh Brener). Sin catalogación posible está el nuevo en la pandilla, Jared (Zach Woods), que es antisocial pero competente. Y por supuesto tenemos algunas perspectivas del empresario millonario, destacando este año el agresivo sin escrúpulos Gavin Belson (Matt Ross, mítico en papeles de malvado) y el rarito con manías delirantes Peter Gregory (Christopher Evan Welch).

Todos los intérpretes del grupo de colegas tienen larga experiencia en televisión, pero salvo quizá Zach Woods (estuvo en The Office -2005- en un papel semejante), ninguno ha pasado por alguna producción que le diera algo de visibilidad, lo cual ayuda a hacernos a los protagonistas, porque no asocias los rostros a algún personaje anterior. Además, los actores se hacen al estilo característico de sus roles con rapidez, captando todos sus matices y excentricidades y logrando además una química fantástica con los demás. Destaca lo hábilmente que cogen el punto a lo más complicado: transmitir a través de miradas y gestos lo que el protagonista siente y sufre. Desde el primer episodio sabemos cómo puede reaccionar Richard, qué significa ese suspiro o por qué se muerde los labios; el tono de voz de Erlich señala que está en otro de esos intentos de afirmarse, de superar sus limitaciones; una mirada fugaz entre Dinesh y Gilfoyle puede exponerte su reacción a una situación sin requerir más diálogos. Pero hay que señalar una triste anécdota: Christopher Evan Welch falleció de cáncer antes del estreno de la temporada. A los guionistas no le queda otra que cambiar las tramas que giran a su alrededor en el segundo año.

Una vez hemos visto la vida en la zona y cómo trabajan los protagonistas, que anhelan la gloria pero están en puestos más precarios y con menos futuro del que esperaban, el proyecto de Richard salta a la luz como una obra posiblemente revolucionaria, eso que todos buscan con desesperación en Silicon Valley. Está programando un software de compresión de archivos sin pérdida de calidad que desterraría definitivamente el flac, mkv y semejantes (porque el mp3, divx y otros, con su notable pérdida, hace mucho que están obsoletos), lo que cambiaría por completo el manejo de información en internet, afianzando definitivamente el dominio de la nube. Pero el triunfo y el éxito no llegan sin más. Tiene que saber mostrarlo y distribuirlo sin que la competencia lo aplaste antes. Tiene que decidir entre ofertas varias, entre el dinero (venderlo y hacerse millonario) y la realización personal (sacarlo adelante y escribir su nombre en la historia). Tiene que luchar día tras día con marañas de papeleo, engaños y abusos. Sus amigos lo apoyan como pueden pero todos carecen de la experiencia y personalidad necesarias para enfrentarse a pesos pesados como los Belson y Gregory del mundo.

Silicon Valley puede parecer sencilla de primeras, pero en nada que empiezas a analizarla se ve toda su inteligencia y complejidad. Todas las escenas combinan magistralmente la certera presentación y desarrollo de los personajes y el entorno, el progreso veloz y firme de las tramas, las numerosas capas de chistes, tanto fugaces como de largo recorrido, la construcción paulatina de su particular universo (que apunta a cobrar vida propia como el de Entourage)… No, no es nada sencilla. Y ahí radica su genialidad: los guionistas lo mezclan todo de forma que el producto esté completamente equilibrado, resultando una serie cuya profundidad y sutilezas no impiden que parezca ligera y resulte entretenidísima.

Han realizado una labor de documentación meticulosa para recrear un entorno realista y respetuoso, y han tenido mucho cuidado para que el tono de autoparodia, como el patetismo de algunos personajes y los chistes basados en clichés (como el nulo tacto de los frikis con las mujeres) no alteren el equilibrio cayendo en el estereotipo. La idea de la serie nace de la experiencia personal de su creador Mike Judge, que con su graduado en física empezó a trabajar como programador y acabó asqueado del mundillo, sobre todo de la cultura de idolatría que muchos tienen alrededor de figuras famosas (Steve Jobs y Steve Wozniak -Apple-, Larry Page -Google-, Mark Zuckerberg -Facebook- y otros tantos). Se pasó a la televisión, y tras hacerse un nombre con las series de animación El rey de la colina (1997) y Beavis y Butt-Head (1993), alrededor de las que hay cierto culto, decidió mostrar ese ambiente desde una perspectiva satírica pero a la vez delicada. Sólo el tema de la “puntuación Weissman” (eso de medir el grado de compresión) es inventado, pero resulta creíble y sirve para sintetizar las tramas.

El esfuerzo puesto da resultado. Se puede tocar y sentir el ambiente de Silicon Valley y sus habitantes desde las primeras escenas. De la situación laboral del currito marginado a la del multimillonario excéntrico hay todo un rango fascinante, como los genios desaprovechados, los fracasados, los trepas cansinos, o los “apartados” (esos que son contratados para joder a la competencia y ubicados en puestos donde no tienen nada que hacer). El funcionamiento de las empresas se describe muy bien, las aspiraciones y problemas de los jóvenes mejor aún. Las referencias a figuras famosas y no tan famosas abundan, los personajes millonarios del relato dan para teorizar sobre en quiénes se inspiran. Tenemos mil detalles de la vida cotidiana convertidos en estupendos chistes: las fiestas para aparentar, las convenciones, los líos entre informáticos, los guiños frikis…

Hay humor directo y sencillo como el que puede verse en Big Bang Theory (2007), la más cercana en cuanto a género aunque juegue en una liga muy inferior, pero abunda más la parida ingeniosa y el giro inesperado mezclados hábilmente con chistes más sutiles y otros gags de largo recurrido muy bien desarrollados. Inevitablemente también tenemos mil referencias a las nuevas tecnologías (empresas, internet, personajes famosos, etc.), y en estos tiempos tampoco falta el toque de vergüenza ajena, los personajes que rozan lo patético. Las aventuras son amables y simpáticas por lo general (esta vez de drama casi no hay nada), pero encontramos bastante autocrítica del gremio y muchas enseñanzas sobre los temas tratados (conflictos laborales y limitaciones personales, principalmente).

Momentos geniales, chistes tronchantes y situaciones muy originales hay varias en cada episodio. Enseguida destaca la dinámica entre protagonistas, con sus chistes y piques recurrentes (como los líos entre Gilfoyle y Dinesh), las paranoias de Elrich, y, sobre todo, las excentricidades de los dos multimillonarios, cada cual más loco. Mis momentos favoritos son: el chaval programador y la que arma, el viaje absurdo de Jared en coche automático (el momento más surrealista de la temporada), la idea de Elrich de tomar setas alucinógenas para buscar un nombre para la empresa, las delirantes presentaciones en la convención (el tío de la estufa de microondas: “¡nooo la enciendas!”), los ataques de ansiedad de Richard (cuando moja los pantalones…), el médico bocazas, Jared incapaz de hacerse notar, el destino de Cabezón, la no-obsesión de Richard con una exnovia, Elrich y sus aventuras con las mujeres del juez de la convención…

Sólo le puedo poner un par de pegas. Primero, estoy a favor de las temporadas cortas, porque evitan el desgaste y estirar tramas con rellenos menos trabajados… pero ocho capítulos de treinta minutos saben a poquísimo, y más si son tan buenos. Le ocurre como a Transparent y Girls: da la impresión de que pasan demasiadas cosas en un corto espacio de tiempo. Sí, en este caso la trama lo justifica bien (trabajan a contrarreloj), pero eso no elimina la impresión de que se podría haber contenido el ritmo para que los personajes y sus aventuras calaran más gradualmente, y la mejor forma de hacer esto es con unos cuantos capítulos más. Pero claro, también alargarla podría implicar meter los citados rellenos, arriesgándose a perder una de sus mejores virtudes: ir al grano sin rodeos y con un ritmo adictivo que pide a gritos varios revisionados. En mi caso, en cuanto la acabé la vi de nuevo, porque me parecía que no la había saboreado bien, y pude comprobar que había pasado por alto numerosas sutilezas, tanto en chistes como en la evolución de los personajes, con lo que le saqué mucho más partido.

El único fallo importante es su giro final, donde se fuerza demasiado la cosa y se abandona momentáneamente el tono por lo general realista de las andanzas empresariales de los protagonistas. En ese momento cumbre tiran demasiado de topicazos y giros tramposos que se ven venir de lejos: cuando Richard deja a todos pasmados en el último instante me produjo vergüenza ajena, por cutre, por forzado, por tramposo y predecible. Parece impropio de una obra tan inteligente, la verdad. Se podía haber desarrollado el mismo planteamiento sin forzar tanto la situación, con más naturalidad: no va a sorprender, qué menos que mostrarlo de forma más verosímil. Esperemos que sea un desliz casual y la segunda temporada mantenga e incluso supere el buen tono con el que ha empezado la serie.

PD: Es horrible la cutre recreación de la fachada del edificio de la empresa Hooli, y cantan bastante los planos repetidos del exterior de la convención. No parece una serie de bajo presupuesto, se podían haber currado estos aspectos un poco más.

Ver también:
-> Temporada 1 (2014)
Temporada 2 (2015)
Temporada 3 (2016)
Temporada 4 (2017)
Temporada 5 (2018)
Temporada 6 y final (2019)