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GUERRA Y PAZ – MINISERIE

War and Peace
BBC | 2016
Drama | 6 cap. de 60-90 min.
Productores ejecutivos: Andrew Davies, Bethan Jones, Faith Penhale, Simon Vaughan.
Intérpretes: Paul Dano, Lily James, James Norton, Jessie Buckley, Jack Lowden, Aisling Loftus, Tom Burke, Tuppence Middleton, Callum Turner, Adrian Edmondson, Rebecca Front, Greta Scacchi, Aneurin Barnard, Mathieu Kassovitz, Stephen Rea, Brian Cox.
Valoración:

Da la impresión de que en la BBC, en colaboración con la Weinstein Company, han buscado una adaptación sencilla y comercial, porque no se ve gran ambición en esta enésima versión de Guerra y paz. El guion elude la complejidad de la obra de Tolstoi, sobre todo en la política y lo bélico, y se queda con las historias de amor en su concepto más básico, que además son condensadas en tan sólo seis capítulos. Entre lo resumido que está todo y la falta de profundidad en el dibujo de personajes y tramas, la miniserie resultante es simple pero a la vez tosca y artificial, es decir, queda un culebrón previsible y sensacionalista: personajes estereotipados, situaciones tirando a cutres y giros predecibles y exagerados son soltados sin esfuerzo por buscar fluidez, naturalidad, coherencia.

Como hay que mostrar todos los clichés de las historias de amores no correspondidos, tragedias lacrimógenas y reencuentros felices o tristes, los protagonistas son comodines para ir saltando de uno a otro, con lo que nunca llega a construirse una personalidad concreta. En otras palabras, no se trabaja lo más mínimo sus evoluciones: la transición entre una decisión o evento al siguiente, la maduración, los condicionantes que lo llevan por un camino u otro. Por poner un ejemplo concreto, que hay muchos, en un solo capítulo una de las nobles, Natasha Rostova, pasa de ser una adolescente risueña a una dama enamorada, para enseguida encapricharse de otro con locura y en breve acabar en depresión, y todo ello sin explicar qué la lleva a tomar decisiones tan drásticas ni exponer cómo aparecen los distintos sentimientos, de hecho la pataleta que la da cuando le explota en la cara el conato de aventura es incomprensible. También se abusa de los encuentros imposibles. Pase lo que pase, sea cuales sean las distancias temporales y físicas, todos acaban tropezándose en el momento justo; algunos de estos instantes llegan a dar algo de vergüenza ajena.

Son los actores los que logran que los protagonistas aguanten el tipo lo suficiente para que la aventura sea medianamente aceptable como entretenimiento, pues materializan sus emociones con gran energía y logran que nos interesemos por ellos. El reparto es amplio pero está lleno de excelentes intérpretes ingleses: veteranos de gran renombre, jóvenes ya muy asentados, y nuevas promesas. Entre los primeros llaman la atención figuras como Gillian Anderson, pero lo cierto es que su personaje es anecdótico, prescindible (lo comento porque fue una de las razones por las que me lancé a verla). Son Brian Cox, Adrian Edmondson (a este yo no lo conocía), Stephen Rea y sobre todo el colosal Jim Broadbent quienes destacan. De los que se van haciendo un hueco en el panorama está la ya bien asentada Lily James, que deslumbró en Downton Abbey y está dejando huella en cine también (con Orgullo y prejuicio y zombis y Cenicienta, por lo que parece se va a quedar anclada en papeles de época) y Paul Dano, que si tengo que elegir un solo nombre en el reparto, me quedaría con él, aunque hay más dignos de citar, como Tupence Middleton. Luego tenemos muchas sorpresas: James Norton, Jack Lowden y Jessie Buckley tienen un futuro muy prometedor.

La descripción de la vida en la época se limita a los temas matrimoniales. Es decir, la prometedora recreación histórica más que somera parece inexistente. Las distintas clases sociales y formas de vivir y pensar, el vuelco que trae la guerra, las nuevas maneras de ver el mundo… Ninguno de esos aspectos esenciales de la novela se tratan en profundidad. Si hay una cita sobre el empobrecimiento de una de las familias protagonistas es para relacionarlo con la trama romántica de turno. Inicialmente con Pierre Bezukhov parecía que sí iban a introducirse en la historia y la filosofía, pero se quedan en unas frases sueltas para definirlo como rarito y fuera de lo común y no ahondan más a pesar de todo lo que le ocurre a lo largo de los años; vamos, que deambula de acá para allá sin que se relate con él nada concreto más allá del amor no correspondido. La política apenas aparece en un par escenas sobre la guerra, centrada en alguna breve disputa entre comandantes. Pero la guerra en sí queda también al servicio del dramón pasional. Si vemos un amago de batalla es para mostrar a tal o cual protagonista echando de menos a su amada, huyendo de su matrimonio agobiante, o lo que sea.

Los avances prometían más nivel en el aspecto visual, haciendo pensar incluso en grandes batallas. Cuatro planos de extras y ejércitos digitales es lo que vas a ver, porque los enfrentamientos son bastante pobretones, con un acabado y unas limitaciones propias una serie de principios del siglo. Es problema de la escasa calidad de la puesta en escena más que de recursos, porque los escenarios naturales vistosos, los correctos decorados y vestuario de la época y los extras en cantidad, aunque no sean dignos de una gran superproducción sin duda daban para más. Rutinaria, es la palabra. Debería deslumbrar, y resulta monótona, sin personalidad. Dirección sin savia, fotografía ramplona (el intento de iluminación natural no funciona del todo)… y la música en concreto llega a cansar: parece que solo hay dos temas, el épico-trágico (con algo de coros) y el romántico-tristón (unas repetitivas notas de piano que valen para todo).

Sólo se la recomiendo a los amantes de los dramas románticos de época, pero no esperes ver algo ágil, inteligente, emocionante e impecable en lo audiovisual como Downton Abbey.

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THE HONOURABLE WOMAN – MINISERIE


BBC2 y SundanceTV | 2014
Drama, suspense | 8 ep. de 60 min.
Productores ejecutivos: Hugo Blick.
Intérpretes: Maggie Gyllenhaal, Stephen Rea, Lubna Azabal, Katherine Parkinson, Andrew Buchan.
Valoración:

El creador, guionista y director de The Honourable Woman es Hugo Blick, quien aquí multiplica por cien todos los vicios que frenaron el potencial de The Shadow Line. La historia es pura indefinición desde la premisa al estilo. No se sabe si quiere un drama familiar, un thriller de espionaje empresarial, una intriga política, un drama de denuncia… Salta entre estilos e ideas sin decantarse por ninguno, y la trama no llega a tomar una forma determinada ante nuestros ojos. Acumula muchos diálogos y escenas inflados con burda pedantería, pero no se encamina hacia nada concreto, resultando un galimatías caótico e insoportable.

El conflicto Israel-Palestina prometía una serie arriesgada, pero ni se acerca, porque realmente no trata nada relativo al tema. Que sí, que si vas a Gaza te metes en zona de guerra, y que cada bando se odia y comete atrocidades. Es decir, apenas señala lo obvio, y no hay más chicha. No puedes prometer abordar una temática determinada, y más una tan polémica, y luego esquivarla con tanto descaro. Llega a un nivel de desvergüenza alucinante: la protagonista se supone que da un par de grandes discursos sobre el asunto… pero lo único que se nos muestra es un chiste tonto, al final no hay discurso ni mensaje real. Además, sumerge a los personajes en el embrollo de forma muy forzada: el lío del secuestro, el secreto que trajeron de allí y la trama subsiguiente es de un exagerado que resulta insultante para la inteligencia y los sentimientos del espectador. Y ni con esas se moja en ofrecer un análisis, sea neutral o partidista, de la situación.

Como thriller de espías también hace gala de una torpeza alucinante. La concepción de Blick de la intriga es no contar nada. No gestiona los secretos, misterios y personajes ambiguos de forma que se genere un ambiente de intriga donde debas ir reconstruyendo poco a poco la trama y donde las revelaciones y giros te ofrezcan nuevas perspectivas además de sorpresas interesantes y coherentes. Lo que hace es guardarse todo, omitir la información, no decirte absolutamente nada y luego soltarlo sin más, y en no pocos casos el giro resulta entre forzado y completamente inverosímil, aunque lo normal es que se incline por lo insustancial. Por ejemplo, el gran giro en el ecuador de la serie, la sorpresa que supuestamente cambia todo, es que en la empresa alguien desvía fondos… Cuidado, no te cagues patas abajo con la sorpresa. Los conflictos entre agencias de inteligencia (MI6, CIA) se enmarañan sin sentido alguno, como si eso fuera narrar con inteligencia. Y los personajes crípticos sin venir a cuento me sacan de quicio. Aquí nadie dice ni hace nada, como si no tuvieran ganas de estar donde están. Y al final les ocurren las cosas porque sí o las resuelven por arte de magia sin que se vea cómo: el hermano de la protagonista sale airoso de una situación con el MI6 llamando a altos cargos estadounidenses… ¿Ese mindundi y patán tiene esos contactos? ¿Y no me lo explicas o lo insinúas antes para que el giro sea creíble?

El drama humano también tira por el amarillismo y el absurdo de ocultar las emociones, motivaciones y secretos y soltarlos más tarde, cuando le da la gana al guionista, sin haber creado el ambiente necesario. La protagonista central, Nessa Stein, es cargante como pocos personajes he visto. Da la sensación de que Blick buscaba un rol femenino central fuerte, decidido, capaz… Pero joder, lo que se ve es una pupas que va como zombi lamentándose todo el rato, y los puntos clave de su viaje emocional son de un sensacionalismo que en vez de congoja me hicieron reír por su falsedad, por inflar la trama con un melodrama demencial. Sumado a los otros principales, el desastre es digno de estudiar en como algo que no debe hacerse en el cine o televisión: no te exponen motivaciones ni intereses con claridad, ni siquiera te explican la posición de cada uno en la historia y las relaciones entre ellos. Tardas tres episodios en saber qué hace esa israelí/palestina (ni eso me queda claro) en casa de la pareja casada, cuando todos son protagonistas principales.

Y de los secundarios mejor ni hablar. Teniendo la ficha con el reparto delante soy incapaz de ubicar en la trama a los actores, qué personajes tenían y qué hicieron estos. Por ejemplo, veteranos como Tobias Menzies, Eve Best y Lindsay Duncan me son fácilmente reconocibles, pero que me aspen si recuerdo qué hacían aquí. Además, si ya son flojos de por sí, no digamos lo que se difumina su sentido en el argumento global cuando Blick los pierde en las subtramas anodinas que salpican el relato. No sé si la idea era jugar con la intriga, pero en casi todos los capítulos se va por las ramas con alguno de estos secundarios, dando vueltas en círculos solamente para darle un giro (generalmente matarlo) en una escena clásica del género. Por favor, meter una escena cliché porque sí (el taxi en las sombras, el matadero, etc.) no garantiza que funcione. Lo más gracioso es ver a Stephen Rea repitiendo exactamente el mismo papel de The Shadow Line. Sí, el intérprete vale para esa pose de tipo misterioso, pero sin guion detrás no sirve para nada.

Ni siquiera tiene un acabado visual digno de citar, la puesta en escena es rutinaria, nada virtuosa y sí con algunos lastres, como escenas pobremente fotografiadas e iluminadas cual culebrón televisivo. Así pues, estamos ante una serie completamente malograda, inestable y caótica en todos sus elementos: ritmo moroso, disperso, incapaz de enganchar, personajes insustanciales y sin sentido claro en el entramado, historia más que confusa incoherente y además salpicada de adornos fallidos. Los capítulos, todos de una hora, se hacen cuesta arriba hasta resultar insufribles. El esfuerzo de verla entera es infructuoso, no da nada que merezca la pena, sólo se ven peleles hablando sin transmitir ni una emoción, sin desarrollar ningún relato con sentido y capacidad de impresionar lo más mínimo.

El mejor ejemplo de la torpeza y negligencia del guion es que en el primer episodio secuestran al niño, pero a partir del tercero se olvida esta historia por completo hasta el final, e incluso los personajes actúan como si estuviéramos en otra serie distinta, todo porque ahora toca soltarte sin más otros misterios. Y el mejor ejemplo del sinsentido que Blick toma por trama intrigante y con sorpresas es la serie de muertes idiotas y las revelaciones sobre quiénes son los que mueven realmente los hilos, tan absurdas y ridículas que, vulgarmente hablando, me llegué a cagar en sus muertos. ¿De verdad los pocos críticos y espectadores que han recibido bien la miniserie se han tragado todo este galimatías pretencioso y soporífero, este desmadre sin pies ni cabeza? Me resulta difícil de creer. Más bien me parece que casi nadie ha sido capaz de acabarla, por eso hay tan poquísimas críticas y casi ninguna negativa; es más, de las positivas el noventa por ciento son de medios que cobran por hacer el publirreportaje de turno. El resto… han tenido que ver otra serie…

The Honourable Woman solamente te deja la sensación de haber estado varias horas en coma: no recuerdas nada, salvo que has perdido tiempo de vida. Pocas veces en los últimos años me he sentido tan estafado con una serie. Y tengo claro que no veré jamás nada nuevo de Hugh Blick. A la lista negra junto a Damon Lindelof.

También es surrealista el Globo de Oro a Maggie Gyllenhaal, pues lo único que hace es poner una repetitiva expresión entre ausente y lastimera, porque ciertamente el rol no da para más. Habiendo papelones como el de Allison Tolman en Fargo o el de Frances McDormand en Olive Kitteridge es incomprensible que se lo dieran, más teniendo en cuenta el poco impacto de la serie.

UTOPIA – TEMPORADA 1.

Channel 4 | 2013
Suspense | 6 cap. de 48-60 min.
Productores ejecutivos: Dennis Kelly, Jane Featherstone, Karen Wilson.
Intérpretes: Fiona O’Shaughnessy, Alexandra Roach, Adeel Akhtar, Nathan Stewart-Jarrett, Anna Madeley, Paul Higgins, Oliver Woolford, Emilia Jones, Stephen Rea, Neil Maskell.
Valoración:

Utopia es un extraño y arriesgado thriller que trata sobre la aparición de una segunda parte de un cómic de culto enmascara una conspiración política en la que varias facciones (incluyendo miembros del gobierno y espías) y varios individuos dispares quieren hallarlo antes que el resto porque oculta alguna clase de información vital. En esta cadena de acontecimientos se ven envueltos de lleno unos jóvenes fans que se conocen por internet y ahora deberán luchar por sus vidas.

El comienzo de la serie impresiona bastante gracias a su arrebatador aspecto visual, con un estilo artístico hipnotizante y una fórmula narrativa centrada en obtener la escenificación más rebuscada y fascinante. La fotografía de planos amplísimos (casi todos los encuadres son de cuerpo medio o entero) se apoya en una selección de localizaciones estupenda. La búsqueda de patrones y colores, de encuadres mágicos, de escenas cautivadoras es constante y no por sensacionalista resulta menos asombrosa. Rematando el acabado con una extraña y acertada música se logra un experimento cinematográfico tan llamativo que entra por los ojos de forma rápida y contundente: cada plano es una pequeña maravilla por sí misma, y la construcción de muchas escenas resulta embelesadora de manera que hasta la violencia y la sangre, y hay cantidad de ambas, parecen hermosas.

Sin embargo, si no en el primer capítulo sí en el segundo se ve rápidamente que no hay nada más en la serie aparte de su vanguardismo visual. Es más, me resulta evidente que el producto nace como engañabobos, que pusieron todo su esfuerzo en lograr algo atractivo por fuera con lo que llamar la atención, porque el guion no se ha trabajado como la puesta en escena. El libreto se limita a buscar un momento espectacular en cada episodio mientras se descuida por completo el resto del metraje. Algunas de estas secuencias además son inaceptables, por inverosímiles incluso en el contexto rebuscado que se propone. Por ejemplo, la matanza del colegio evidencia claramente las intenciones de sorprender e impactar, pero olvidando cualquier atisbo de credibilidad y consistencia con la trama.

La historia es simple cuando no estúpida, y aburrida, muy aburrida. La trama es horrible, el tempo narrativo pésimo, los personajes poco interesantes. El desarrollo de la conspiración va a trompicones, con mucho artificio y poca consistencia. Las sorpresas cuando llegan se ven como trampas argumentales muy cutres. El desenlace es mitad previsible mitad paridas absurdas: llega un momento en que no importa la conspiración, porque lo que puede entenderse es trivial por mucho que se muestre de forma rebuscada, y no se trabaja lo más mínimo su trascendencia, su impacto, su verosimilitud, pues hace agua por todas partes. El destino de los personajes no llegó a importante, son marionetas de la trama, pues aunque en principio no estuvieran mal descritos conforme avanza la temporada se estancan y terminan perdiendo todo atractivo.

Utopia es infumable cuando no ridícula. Y ha tenido éxito, muchos espectadores han caído ante un hechizo que es semejante al de Lost (Perdidos) en sus delirantes temporadas finales: un misterio sin nada detrás y unos cuantos fuegos artificiales que tapen un poco los huecos a los ojos de espectadores fáciles de engañar. De hecho, a pesar de su forma de miniserie cerrada, su buena recepción ha garantizado una segunda temporada. Con un poco de suerte aprenderán de sus errores y darán más peso a la escritura, pero lo más probable es que expriman el éxito repitiendo la jugada.