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THE WALKING DEAD – TEMPORADA 3, PARTE 2

AMC | 2013
Drama, zombis | 8 ep. de 43 min.
Productores ejecutivos: Glen Mazzara, Scott Glimpe, Charles S. Eglee, David Alpert, Gale Ann Hurd, Robert Kirkman.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Sarah Wayne Callies, Laurie Holden, Steven Yeun, Chandler Riggs, Norman Reedus, IronE Singleton, Melissa McBride, Lauren Cohan, Emiliy Kinney, Scott Wilson, David Morrisey, Danai Gurira, Dallas Roberts, Michael Rooker.
Valoración:

Alerta de spoilers: No leas si no has visto la temporada.–

Como venía diciendo en la primera mitad de la temporada, la serie se ha centrado y ha madurado y por fin vemos algo de lo que se esperaba dado su argumento y estilo: una correcta historia de supervivencia en un entorno post-apocalíptico, donde la lucha constante por salir adelante es el difícil día a día de los personajes. Esta segunda etapa lanza la trama que se iba cociendo en los primeros ocho episodios, el conflicto entre la prisión y el pueblo. El pueblecito Woodbury introdujo dos factores muy interesantes: un enemigo humano que ejemplifica bastante bien que, en cualquier entorno y circunstancia, el hombre se convierte siempre en su propio peor enemigo, más un ambiente de distopía inquietante, con el Gobernador manejando una supuesta sociedad idílica con sucios secretos que enmascaran una realidad podrida. Pero no por ello se olvidan de los zombis, pues su presencia es constante, el peligro se siente de cerca, no como en la temporada anterior, que aparecían por cumplir y no causaban impacto. Además se abordan jugosas ideas con ellos: experimentos y usos varios dan para algunas buenas escenas.

El dibujo de los protagonistas ha mejorado en profundidad y trayectoria. Se acabaron las relaciones simples y poco creíbles, y los dilemas infantiles y repetitivos han quedado atrás. Las situaciones que enfrentan son mucho más interesantes que la nada cansina que embargó la estancia en la granja, y muestran muchísimo mejor cómo los problemas constantes hacen mella en sus personalidades. Rick como líder está desgastado, y su camino hacia el abismo para luego renacer está muy logrado (lástima que Andrew Lincoln sea un intérprete tan penoso, el personaje merece un actor mejor). El pulso contra el Gobernador le hace ver que la supervivencia en manada (un líder y obediencia ciega) es un sendero abocado al fracaso, que es más viable una sociedad igualitaria donde se analicen y voten las decisiones. Es interesante ver cómo su hijo, Carl, aprende lo contrario de la contienda: va creciendo como líder frío e implacable hasta el punto de dejar entrever que, como el Gobernador, está olvidando su humanidad. El resto de secundarios tienen su tiempo justo, aportando lo necesario sin tonterías cargantes como antes (hasta el coreano y su novia funcionan bien), aunque destacan Daryl y Hershell, siempre con más presencia en todas las tramas, y la nueva incorporación, la críptica Michonne. Hershell como brújula moral es crucial en momentos clave, Michonne muestra muy bien lo difícil que es entrar en un grupo cerrado en estas circunstancias, enfrentando problemas de confianza y lealtad, y Daryl va cambiando su independencia y distanciamiento por un cada vez más arraigado sentido de la familia.

Pero los personajes más llamativos del año son el Gobernador y Andrea, y la sorpresa es el reaparecido Merle. Este último evoluciona de manera atractiva y verosímil: poco a poco va dejando ver su lado humano entre tanta pose de abusón, y el tramo final de su trayectoria no por previsible deja de ser estupendo. Andrea juega a intentar salvar a todo el mundo, primero engañada por el idilio creado por el Gobernador y luego aferrada a la esperanza de una nueva vida, y va cayendo en el abismo de forma muy interesante y dura. Se atacan muy bien sus dudas sobre si ir con un grupo u otro, y la actriz Laurie Holden, la única competente del cotarro junto a Scott Wilson (Hershell), lo expresa muy bien. El Gobernador (un también acertado David Morrisey) se describe inicialmente como líder que muestra una cara gentil a su pueblo y una dura y violenta hacia el exterior en secreto: un clásico psicópata dotado para el mando. Su presencia es inquietante, temible cuando se desata, y sus acciones provocan resquemor cuando no asco. Pero poco a poco su maldad va creciendo y al final explota de forma espectacular, masacrando a los suyos cuando ve que dejan de seguirle.

Sin embargo una gran pega se le puede poner a Andrea y al Gobernador, y por extensión a la temporada, pues tienen un capítulo donde se deslucen demasiado, fruto de un guión pobre y lleno de agujeros: la huida de Andrea y la persecución del Gobernador en Prey (314) ofrece un bajón notable en una temporada muy regular, recordando que la serie seguramente esté dando sus mejores momentos pero en cualquier instante puede volver a caer muy bajo. No es creíble que él la persiga cual Terminator enloquecido, o al menos no funciona tal y como lo han expuesto. Que la halle en pleno campo con todo el terreno que hay para explorar; que ella, tan lista y superviviente como es, se meta en un edificio, limitando así sus posibilidades de escapar; la falta de tensión de toda la escena del juego del escondite, que roza el ridículo en ocasiones; que ella escape sin coger el pedazo de coche que ha dejado él; que cuando él la atrapa por fin no se explique cómo es capaz de inmovilizarla y trasladarla al pueblo sin problemas (que el coche estaba lejos), donde además nadie se entera de que ha entrado con un rehén… De todas formas, para no olvidar que estamos en The Walking Dead, los agujeros de guión y momentos mal ejecutados (fallando así la verosimilitud de numerosos instantes) existen en casi todos los capítulos: todo el que llega al pueblo, sobre todo a la hora de atacar, lo hace por la puerta principal, la más protegida, en vez de por otra sección del vallado; una esposada Andrea se tira horas y horas hablando con su amigo moribundo, en vez de poner todo su esfuerzo en coger las pinzas, que luego vemos que es fácil, y más fácil le resulta romper con ellas las esposas de duro metal; etc.

Otro aspecto negativo a destacar es también relativo a unos pocos personajes. Los guionistas se quitaron de en medio a T-Dog probablemente porque no sabían qué hacer con él y era el candidato perfecto para morir… y no se lo echa de menos, porque efectivamente no aportaba nada. Falla también la presentación de un nuevo grupo secundario: Tyreese y compañía en principio parecían bastante atractivos, pero luego no se sabe qué sentido tiene su presencia, porque los guionistas parecen que dudan si meterlos en tramas propias o no, si incluirlos en la historia global o no, y se quedan a medio camino de todo, resultando su presencia bastante malograda. Probablemente sea resultado de incluir personajes del cómic sin plantearse bien su arco en la serie.

He visto criticar el desenlace de la pequeña guerra como una gran decepción que echa por tierra el final de temporada, y me parece un grave error, me parece evidente que muchos espectadores no han entendido nada al aferrarse a la esperanza de ver una gran batalla. Porque cuando la serie se estaba centrando por fin en los personajes y los dilemas que enfrentan no sería acertado acabar todo con fuegos artificiales (que los hay, pero bien medidos), lo lógico es exponer el enfrentamiento de cada rol a sí mismo y a la situación que lo rodea. Y en eso, el capítulo final funciona francamente bien y el resultado de la contienda es consecuente con lo narrado y sin duda verosímil. Las tropas del Gobernador huyen ante los cuatro pelagatos de la prisión porque no son luchadores tan experimentados como ellos, y se asustan de la embestida sorpresa después de largos momentos de tensión. A raíz de ello pierden la fe en el Gobernador, y cuando este dictador se ve expuesto a una realidad que su mente de psicópata es incapaz de aceptar realiza la matanza, que no sólo es creíble, sino de hecho bastante previsible. Y la otra gran pega que se ha puesto, el hecho de que el Gobernador no muera… pues habrá que esperar a ver cómo acaba su historia, aún puede dar juego si los guionistas lo manejan bien. También leo que Andrea era odiada (¡pero si es el mejor personaje!) y aun así su muerte también decepcionó. Por favor, si algo se agradece de esta serie es que los protagonistas pueden caer en cualquier instante, y el final de Andrea no es forzado sino muy consecuente con su trayectoria.

El desarrollo de esta temporada ha sido bastante bueno, no espectacular pues sigue sin explotar todo su potencial por completo y lo que muestra peca de ser demasiado simplón unas veces (qué pobre es el episodio de la negociación entre Rick y el Gobernador) y cuenta con baches notables en otras ocasiones, pero en conjunto resulta una aventura muy entretenida y desde luego muy de agradecer si la comparamos con el ritmo y tono tan fallido de la segunda temporada. Ahora llega otra prueba de fuego: Glen Mazzara ha sido despedido o se ha largado, a saber por qué, añadiendo otro oscuro capítulo a la producción de la serie y dejando de nuevo su futuro en el limbo. Otra vez el segundo guionista (Scott Glimpe tras el ascenso de Mazzara) toma las riendas (acabará escribiendo el becario si siguen echando gente) y se enfrenta a la serie por cable más vista de la historia, la que más ojos puestos en ella tiene. ¿Será la trama del Gobernador un capítulo milagroso en una serie agonizante o seguirá creciendo hasta convertirse en la gran serie que podría llegar a ser?

Ver también:
Episodio piloto (2010)
Temporada 1 (2010)
Temporada 2, parte 1 (2011)
Temporada 2, parte 2 (2012)
Temporada 3, parte 1 (2012)
-> Temporada 3, parte 2 (2013)
Temporada 4, parte 1 (2013)
Temporada 4, parte 2 (2014)
Temporada 5, parte 1 (2014)
Temporada 5, parte 2 (2015)
Temporada 6, parte 1 (2015)
Temporada 6, parte 2 (2013)
Temporada 7, parte 1 (2016)
Temporada 7, parte 2 (2017)

THE WALKING DEAD – TEMPORADA 3, PARTE 1

AMC | 2012
Drama, zombis | 8 ep. de 42 min.
Productores ejecutivos: Glen Mazzara, Scott Glimpe, Charles S. Eglee, David Alpert, Gale Ann Hurd, Robert Kirkman.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Sarah Wayne Callies, Laurie Holden, Steven Yeun, Chandler Riggs, Norman Reedus, Melissa McBride, Lauren Cohan, Emiliy Kinney, Scott Wilson, David Morrisey, Danai Gurira, Dallas Roberts, Scott Wilson, Jon Bernthal, Michael Rooker.
Valoración:

Como hicieron en su segundo año, The Walking Dead se emite en dos tandas de episodios con varios meses de parón entre ellas, aunque desde esta temporada en adelante serán dieciséis en total y no trece. En aquel entonces nos dejaron con la serie en su punto de calidad e interés más bajo, pero en este hiato nos encontramos con la situación opuesta. Porque sí, después de tanto sufrimiento por parte del espectador, con muchos despotricando por lo bajo que había caído una serie con tanto potencial, por fin ha remontado hasta dar lo que prometía en su inicio, lo que se esperaba de ella. Por fin tenemos una aventura de supervivencia emocionante y con personajes que reflejan la situación en su comportamiento. Ya no hay que aguantar esa producción regulera con tramas estancadas y protagonistas vacíos y cargantes. Sus guionistas, tras la reestructuración de plantilla, han hallado el camino y lo han empezado a andar bastante bien.

Han pasado varios meses desde que el grupo huyó de la granja, y la supervivencia en un medio extremadamente hostil los ha endurecido y ha reforzado su compañerismo y convivencia. En su viaje desesperado terminan encontrando lo que deseaban: un lugar donde asentarse. La cárcel ofrece seguridad, con sus verjas y secciones aislables, pero habrá que luchar por ella, porque está infestada de zombis. Mientras, Andrea lucha por su cuenta con la compañía de la críptica Michone, y su encuentro con una colonia de supervivientes organizados bajo el mando de un poderoso hombre llamado el Gobernador parece abrir la puerta a la esperanza.

En ambas localizaciones se vuelve a hacer patente, pero esta vez con mejores historias, quién es el verdadero enemigo del hombre: él mismo. Los conflictos con otros humanos ponen de manifiesto el terror en el que se mueve la gente y las locuras que se llegan a hacer para mantener la vida, acciones de las que no se libran ni los protagonistas: qué poco hace falta para que Rick se cargue a los presos que encuentran. Y el renacer de la civilización en manos del Gobernador pone de manifiesto esa faceta pero en una escala peor, porque todos se abrazan a la ilusión de felicidad en esa falsa democracia.

Los personajes sufren por razones lógicas, no por problemas triviales (qué cutres eran los discursos sobre la fe) o pésimamente desarrollados (cansinas fueron las peleas amorosas dignas de adolescentes). Sus problemas y las relaciones entre ellos ofrecen historias con garra, creíbles y duras. Incluso Glenn y Maggie ya no resultan niñatos molestos. El dolor y la muerte están a la orden del día, no se sabe quién puede vivir o morir, cuándo aparecerá otro grupo hostil, si el grupo protagonista se desintegrará…

También se nota mucho la mejora en la puesta en escena, donde se pone mayor énfasis en ofrecer un aspecto visual de mayor calidad. El aspecto de serial televisivo noventero se ha despachado muy bien, dando pie a una realización más moderna, de planos amplios y mejor planificación de escenas. Las peleas siguen siendo flojillas (salvo la emocionante batalla final en dominios del Gobernador), pero la narración fluye mucho mejor y adapta la escenificación correctamente al género. Se acabaron las escenas asfixiadas en primeros planos sin control sobre el tempo narrativo.

Así pues, The Walking Dead renace como lo que se esperaba que fuera. Una aventura post-apocalíptica que mezcla acción (y en este caso gore a espuertas) con correctos análisis sobre el comportamiento humano. Se acabaron las diatribas huecas e infantiles sobre religión, justicia y democracia. Ahora todo adquiere un nivel de inteligencia y coherencia lo bastante correcto como para ofrecer buenos dilemas éticos y buenas historias donde se cumple también sin problemas el objetivo primordial: entretener. No será una serie de gran complejidad, ni profunda y trascendente como un gran drama de la HBO, pero está lejos de resultar estúpida y aburrida como sí fue en su segunda temporada.

Muchas son las series que mueren de éxito, extendidas con torpeza más allá de su vida útil. Pero The Walking Dead ha sido un ejemplo del atípico caso contrario: rara vez se pone tanto empeño en hacer funcionar una producción que ha patinado tanto. Pero claro, sus audiencias son de récord, no podían dejar escapar algo así. Por mi parte, me alegro mucho. La había descartado con asco y rabia pero por sus buenas críticas le di otra oportunidad. Y sin duda la merece.

Ver también:
Episodio piloto (2010)
Temporada 1 (2010)
Temporada 2, parte 1 (2011)
Temporada 2, parte 2 (2012)
-> Temporada 3, parte 1 (2012)
Temporada 3, parte 2 (2013)
Temporada 4, parte 1 (2013)
Temporada 4, parte 2 (2014)
Temporada 5, parte 1 (2014)
Temporada 5, parte 2 (2015)
Temporada 6, parte 1 (2015)
Temporada 6, parte 2 (2013)
Temporada 7, parte 1 (2016)
Temporada 7, parte 2 (2017)