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FEAR THE WALKING DEAD – TEMPORADA 2, PARTE 1


AMC | 2016
Drama, zombis | 7 ep. de 45 min.
Productores ejecutivos: Dave Erickson, Robert Kirkman, David Alpert, Galen Anne Hurd, Greg Nicotero.
Intérpretes: Kim Dickens, Cliff Curtis, Frank Dillane, Mercedes Mason, Lorenzo James Henrie, Rubén Blades, Alycia Debnam-Carey, Colman Domingo, Marlene Forte.
Valoración:

Alerta de spoilers: Describo con detalle todo lo que ocurre.–

Qué decepción la segunda temporada de esta Fear the Walking Dead, serie hermana de The Walking Dead, cuyo equilibrado y sólido primer año me hacía pensar en que aspiraba a superar la irregularidad de aquella. El esfuerzo en buscar actores de calidad, en rodar mejor, y en narrar con mayor intensidad y verosimilitud la llegada del fin de la humanidad, dio como resultado una temporada inicial corta pero intensa y emocionante. Pero esta primera tanda de la segunda etapa ha empezado a heredar ese caos narrativo.

El comienzo no auguraba el desastre posterior. Empezamos huyendo por los pelos de la destrucción de Los Ángeles. Puede que en lo visual se quede algo corto, porque los efectos especiales no dan la talla de lo que quieren mostrar, pero en lo emocional sigue siendo bastante potente. Se aborda muy bien la clásica dualidad entre la supervivencia del más fuerte contra la reconstrucción de una sociedad con principios éticos. El grupo enfrenta diversas situaciones donde deben elegir entre cerrarse en banda para no correr riesgos o tratar de aportar algo a la humanidad, o sea, ayudar a los demás supervivientes. Este drama no podría funcionar sin unos protagonistas complejos y muy humanos. Cada uno enfrenta el ocaso de la civilización a su manera, evolucionando entre fallos y aciertos, predominando estos últimos porque aquí no hay héroes, sino ciudadanos normales en una situación extrema. Los miedos y egos tropiezan con la ética y vemos no pocos momentos de bajeza moral escalofriantes donde dan ganas de abofetearlos (terrible la decisión de abandonar a la chica de la barca). Las figuras más importantes siguen ganando enteros: Nick, Travis, Madison, Victor y Daniel me estaban resultando muy interesantes, más atractivos que todos los de las flojas dos primeras temporadas de la serie madre. Así, la lucha por la supervivencia es compleja y variada incluso teniendo en cuenta el limitado escenario (el barco y un par de costas). Y cuando bajan a tierra por primera vez tenemos un capítulo muy impactante (202, We All Fall Down), el de la familia de la reserva natural que acaba en una tragedia desgarradora.

Pero por desgracia esta ilusión dura poco, muy poco, porque ya en el tercer capítulo empiezan a surgir errores. De repente aparecen un par de personajes que se mueven y dialogan por ahí como si llevaran tiempo en la serie, pero en realidad no han aparecido antes. Es decir, su presentación y descripción es realmente confusa. Tuve que buscar en internet para cerciorarme de que no era un fallo garrafal de escritura. Y bueno, en cierta manera lo es: resulta que surgen de una serie promocional emitida en internet, o sea, una webserie, llamada Flight 462, una detestable tendencia que se está poniendo de moda. Entonces me sentí engañado. ¿En serio me vas a poner cosas que no puedo entender sin ver material extra que no quiero ver? Si vas a introducir nuevos caracteres, debes presentarlos en la propia obra, no en otra cosa aparte. Y aparte de la confusión generada consumen tiempo que podría haber ido a cosas más relevantes. Por suerte el llamativo destino de la chica suaviza un poco el encontronazo: los guionistas acaban utilizándola para uno de los momentos más duros del año, el dilema del grupo sobre qué hacer con los náufragos que encuentren, y luego reaparece con los piratas en una escena donde se le da algo de profundidad a su dibujo.

Pero donde empeora claramente la trayectoria de la temporada es en los capítulos cuatro y quinto, con una vulgar aventura de secuestro y rescate con piratas improvisados que aporta bien poco en novedades y contenido. Los villanos son aburridísimos, la tensión sobre el destino del grupo parece bastante impostada, y todo se agrava por lo previsible que resulta la trama. Cumple con lo justo como entretenimiento, pero esperaba mucho más. En esa parte también cometen otro fallo importante: el flashback que trata de relatar la vida de Victor Strand. Su propia existencia es innecesaria, contraproducente. ¿De qué me sirve saber a qué se dedicaba, por qué se supone que un romance homosexual debe sorprenderme o darle un giro al personaje? La historia, de simple y poco explicativa sobre sus habilidades (supervivencia, armas), rebaja la magia de un carácter con el que divagabas pensando en quién podría ser y qué secretos guarda. Por no hablar de que el flashback resulta redundante y cargante y que es sólo de cara al espectador, porque los demás compañeros no conocen esta historia.

Además, en este tramo los personajes infrautilizados empiezan a ir cuesta abajo. A Ofelia se le perdona su falta de interés porque todavía no la han puesto una aventura que la exprima, pero Alicia es un muermo, y ni siquiera evoluciona tras la pifiada que comete con los piratas (debería lamentarse, reflexionar, aprender, madurar). Y el más grave es Chris, que empieza a navegar en una dirección incomprensible. ¿Pero qué es lo que quieren decirnos con esta actitud? ¿Por qué de repente quiere hacer daño a su familia? ¿Al conocer a los zombis le han entrado ganas de ver sangre y vísceras y va a destripar a los que tenga a su alcance? Su actitud y sus acciones no parecen tener lógica, su locura no resulta creíble.

De ahí pasamos a la intriga de si el destino soñado (la casa en Méjico donde esperan a Victor) traerá seguridad y descanso o más problemas. En este género obviamente esperamos lo segundo… pero no que no se esfuercen por aportar nada nuevo, rompiendo definitivamente mis impresiones sobre las ambiciones de la serie. Resulta que la trama de la finca es una combinación de la granja de Hershell y la aldea del Gobernador. Gente que se niega a aceptar la realidad y vive en un delirio constante, cometiendo cagadas enormes como mantener a los zombis como si fueran enfermos e ir construyendo prisión psicológica para los vivos. Pero bueno, podría haber funcionado si exprimieran a los protagonistas tan bien como en la primera temporada y el tramo inicial de esta… De primeras sólo parece acusar falta de riesgo, estancamiento, pero de repente los guionistas pierden las buenas bases que habían puesto y destrozan a los personajes en un capítulo final lamentable, un caos donde nada se entiende, ni en eventos ni en motivaciones personales.

Chris no sé qué hace. Resumámoslo en que la lía. El problema es que arrastra a un rol tan sólido como Travis: pero hombre, dale tres hostias y enderézalo por la fuerza, que no encaja de ninguna manera en tu personalidad desmembrar la familia por la que tanto has luchado por la tontería pasajera del niñato. Lo de Daniel es alucinante. Un tipo tan curtido, prudente y resistente, se vuelve loco porque sí en una pobre excusa para hacerlos huir de la casa (el incendio) cuando estaban a punto de irse por ellos mismos al ver los desequilibrios mentales de Celia. Y que me expliquen la partida de Nick, que pasa de ser mi favorito a desaparecer, literalmente: se va sin que se explique qué lo lleva a tomar esa decisión. Así que al final sólo Madison queda reconocible. Terminamos con fuego y destrucción que los obliga a partir, con los habitantes locales persiguiéndolos con malas intenciones (¿tienen pruebas de que han sido ellos?) pero andando despacito para darles tiempo a unas despedidas pseudolacrimógenas muy cutres.

Me da la impresión de que pasó como en la segunda temporada de la serie madre: la cadena exigió el doble de capítulos respecto al primer año (aquí más todavía, porque serán quince) pero con el mismo o menos presupuesto. Porque no puede ser que teniendo media temporada en el barco no haya dinero para rodar bien los pocos momentos álgidos, rompiendo también el buen nivel de la primera etapa, que ofrecía una puesta en escena de calidad y con tramos muy logrados. Las escenas iniciales como decía no dan el tipo en efectos especiales, pero en cuestión de dirección tampoco impresionan mucho, y cuando llegan las partes difíciles se ve el bajón, hasta el punto de que el último capítulo está rodado y editado de forma muy mediocre, fallando así no sólo en el guion: la gente aparece en distintas partes de la casa repentinamente, haciendo otras cosas o habiendo solucionado algo que decían ir a hacer pero que no llegamos a ver. El clímax es confuso, precipitado, con otros tantos huecos en la velocidad de acontecimientos (el fuego cubre todo el lugar en un instante) y posición de los protagonistas.

Sencillamente, los autores han querido forzar un clímax final con algo de acción y la separación del grupo, y no les ha importado la coherencia global de los personajes ni de la narrativa de ese propio momento. Pues menuda pifiada. Este desenlace está a punto de hundir una temporada que, si bien iba siendo irregular, no lo era más que las de The Walking Dead cuando remontó (a partir del tercer año). Y así me cuesta elegir qué nota darle. Tiene un pico inicial de calidad bastante alto (el citado We All Fall Down, es memorable), un tramo central simplón pero aceptable, una parte final un poco sosa pero tampoco horrenda si no hubiera sido por esta desastrosa conclusión. Lo que tengo claro es que, por mucho que lloren los fanáticos, por ahora sigue siendo superior al tramo equivalente de The Walking Dead. La primera parte de la segunda temporada de aquella no tiene ni la mitad de dilemas éticos, de decisiones difíciles, de individuos puestos al límite que esta, era todo sandeces infantiles y vueltas en círculos sobre clichés muy pobres. Ahora bien, espero que no siga decayendo…

Ver también:
Temporada 1.
The Walking Dead.

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FEAR THE WALKING DEAD – TEMPORADA 1

Fear the Walking Dead
AMC | 2015
Drama de supervivencia | 6 ep. de 45 min.
Productores ejecutivos: Dave Erickson, Robert Kirkman, David Alpert.
Intérpretes: Kim Dickens, Cliff Curtis, Frank Dillane, Mercedes Mason, Lorenzo James Henrie, Rubén Blades, Alycia Debnam-Carey, Elizabeth Rodriguez, Patricia Reyes Spíndola, Sandrine Holt, Shawn Hatosy, Colman Domingo.
Valoración:

The Walking Dead se ha convertido en la serie más vista de la historia de la televisión por cable (mantiene 14 millones de espectadores de media) a pesar de su calidad irregular. ¿Cómo no iba a AMC a explotar su gallina de los huevos de oro? Además no sólo el universo planteado permite generar fácilmente historias paralelas, sino que también el propio guionista de los cómics, Robert Kirckman, estaba entusiasmado por colaborar.

Alguno dirá que con sólo seis capítulos no es difícil hacer una temporada de buen nivel, pero recordemos que las de The Walking Dead se dividen en tandas de ocho y ninguna sale realmente redonda, siempre tienen altibajos y fallos importantes. Pero con Fear the Walking Dead se nota un gran esfuerzo por lograr una serie más sólida, tanto en el guion como en la puesta en escena, obteniendo una temporada que supera a cualquiera vista de la serie madre, aunque no sea por mucho y quede por ver si se mantiene a lo largo del tiempo.

Ya el piloto llama la atención a pesar de tirar más hacia un pausado melodrama con toques de intriga que hacia la aventura gore, precisamente porque se toma su tiempo en poner unos pilares sólidos desde los que sustentar la odisea de los protagonistas. La presentación gradual de estos pasa de puntillas sobre algunos clichés necesarios, pues como se busca un drama humano han de tirar por historias realistas (matrimonios rotos, familias peleadas, hijo drogadicto…), y la llegada del holocausto difícilmente puede sorprender porque lo hemos visto mil veces, pero como digo, el esfuerzo de los realizadores se nota en todo momento. Se inclinan acertadamente por ponerte ante personas que parezcan verosímiles, tangibles, y las van introduciendo poco a poco en la situación de desconcierto previa al fin del mundo, para finalmente lanzarlas de lleno hacia la caída de la civilización. El clima de tensión y agobio creciente está muy logrado, y el destino de los personajes llega con intensidad.

De ahí en adelante la serie evoluciona de maravilla, exponiendo tramas sobre supervivencia al límite muy llamativas. Como en The Walking Dead, aquí el peligro mayor es el propio ser humano, pues enfrentado a situaciones extremas es capaz de lo peor. El caos en la ciudad, las revueltas, el gobierno desbordado, el dominio del más fuerte, los conatos de recuperar la sociedad… Constantemente vemos discusiones sobre moral, justicia, venganza, democracia contra anarquía y demás dilemas que sacaría a relucir un ambiente así, Y lo mejor, todas estas historias muestran muy bien ese afán por buscar un relato más consistente. Así, hay numerosas escenas estupendas que transmiten muchísimo mediante silencios (la visita al colegio que abre los ojos a la protagonista ante lo que está pasando realmente), a través de detalles (esta misma mujer pintando la casa como si nada pasara, en un vano intento de volver a la vida normal) y que tiran de lo sencillo pero emotivo (el destino del vecino). Y todo ello se desarrolla en una atmósfera de suspense de muy buen nivel: el peligro acecha en todo momento, tanto por la amenaza zombi como por el hombre, y los personajes están siempre al borde de la locura o desesperación.

Hay que matirzar que queda claro que es una obra sobre cómo la humanidad enfrenta el final de la civilización, porque parece mentira que después de tantas temporadas de la serie madre abordando estos temas todavía haya espectadores que lloran porque no es acción zombi básica sin nada detrás. Casi ningún caminante se ve en el piloto, y claro, ya echaron pestes para todo el año. Pues ellos se pierden una temporada notable llena de drama de buen nivel, intriga constante y lecturas muy atractivas sobre el ser humano.

Otra virtud relevante es la puesta en escena, pues aunque sigue siendo algo convencional y limitada, empieza algo por encima de un listón que The Walking Dead tardó unos cuatro años en alcanzar. Se exponen bien las situaciones más complicadas (atención a la huída entre el caos del tercer episodio), la atmósfera opresiva es muy efectiva, se manejan bien las escenas con muchos personajes en escenarios reducidos (pasan muchas cosas en la casa y nunca da la sensación de ser una serie pobre en recursos narrativos)… Finalmente el otro elemento crucial es el reparto, donde también se nota el cuidado por superar las notables cagadas anteriores, pues por The Walking Dead han pasado actores mediocres y también malos, de hecho pocos han dado la talla realmente. Los veteranos Kim Dickens (Deadwood, Treme) y Cliff Curtis (Trauma, numerosas películas) están excelentes como cabía esperar, y los jóvenes sorprenden con interpretaciones muy sólidas: Frank Dillane (hijo del gran actor inglés Stephen Dillane) consigue un rol entre miserable y lastimero, y Alycia Debnam-Carey saca bastante de la típica adolescente pasota. El resto mantiene el tipo, en especial Rubén Blades como el mejicano sin escrúpulos, aunque merece una mención especial el carismático rol secundario que logra Colman Domingo, aquel vendedor adinerado tan elocuente e inteligente.

Pegas pocas, aparte de que me parece un poco cobarde empezar con tan pocos episodios. Puedo señalar que el quinto pierde algo de fuelle, y que en el final la horda zombi desaparece cuando les resulta conveniente a los guionistas, pero nada más empaña una temporada que ofrece todo lo que debería haber sido The Walking Dead desde un principio pero tanto le costó conseguir y tanto le cuesta mantener. Así pues, démosle la bienvenida y esperemos que no sea un espejismo y siga por buen camino.

PD: Me parece surrealista que hayan contratado y dado crédito a un compositor ya de cierto renombre, Atticus Ross (La red social, Perdida, Millenium 1), para los pocos segundos de música, o más bien de efecto sonoro, que acompañan al cartel de la serie, porque títulos de crédito no tiene. Y seguro que no ha cobrado poco.