Archivo de la etiqueta: Nazanin Boniadi

HOMELAND – TEMPORADA 4

Showtime | 2014
Suspense, drama, acción | 12 ep. de 45-53 min.
Productores ejecutivos: Alex Gansa, Howard Gordon, Avi Nir.
Intérpretes: Claire Danes, Mandy Patinkin, Rupert Friend, Laila Robins, Nazanin Boniadi, Tracy Letts, Raza Jaffrey, Maury Sterling, Numan Acar, Nimrat Kaur, Raza Jaffrey, Mark Moses.
Valoración:

Alerta de spoilers: Destripo la temporada a fondo.–

Homeland ha sido una serie muy arriesgada desde el principio, no solo en temática (terrorismo tratado con inteligencia y buena crítica política y social), sino también en su forma de hacer avanzar la trama: cada poco tiempo (media o una temporada) un gran giro cambia el terreno de juego hasta tal punto de que puede cambiar el género. Empezó en el drama, con el retorno de Brody y su adaptación a la familia y la sociedad. A muchos espectadores les encantó este tramo, pero a mí me pareció algo falto de ritmo y fuerza, y estos se bajaron cuando saltó a primer plano la trama oculta: Brody estaba convertido en un terrorista. Tras un final de infarto nos lanzamos a la segunda y magistral temporada, donde Brody además era descubierto y vuelto a cambiar de bando. Emergió entonces un enorme thriller político, lleno de tensión y personajes magníficos llevados al límite. El aumento de la complejidad y trascendencia no fue bienvenido por todos, y otros tantos dejaron de verla. Peor fue en la tercera temporada, aún más valiente, pues los giros fueron más grandes: el destino de Brody, su vuelta a la acción, el plan y el arco final… Fue otro año impresionante, pero otros muchos se quejaron de que no era la misma serie y abandonaron.

Y esta es la maldición de Homeland: en cada nueva etapa se señala que ha saltado el tiburón, que ha dejado de ser una buena serie, sin esperar a ver cómo se desarrolla, poniendo prejuicios y gustos por encima de la objetividad. En la cuarta temporada ocurre lo mismo, porque sin Brody y con tramas nuevas pocos son los que tienen paciencia y esperan a analizar el conjunto con frialdad y criterio, el resto se lanza a las absurdas modas de odiar y criticar desde fuera. Así, indistintamente de la calidad de cada temporada, la serie arrastra un montón de críticas injustas que afean su recepción y prestigio más de la cuenta.

En esta etapa empezamos con Carrie enfrentando la monotonía de una vida normal. Como es habitual, la psicología de este enorme personaje central se expone muy bien, mostrando a una joven inteligente y capaz pero desequilibrada emocionalmente debido a su estado de bipolar. Enfrentarse al bebé y la pacífica vida familiar es demasiado estrés emocional para ella (atención a la escena de la bañera), pues ya sabemos que prefiere vivir en plena ebullición: el esfuerzo mental del trabajo y la adrenalina de ser espía le hacen sentirse viva y no pararse a pensar en sí misma. Por su parte, Saul busca qué hacer con su vida una vez relegado como director de la CIA, y Peter Quinn enfrenta el desgaste que produce este trabajo.

Pronto acaban todos en la embajada de Estados Unidos en Islamabad, Pakistán. Carrie como jefa de sección de la CIA, Peter tras ella porque su relación de dependencia mutua tira mucho, y finalmente Saul (no estoy seguro de si iba por algo concreto o sólo por ayudar en la transición). Este tramo baja el nivel después del petardazo que lo inicia (el ataque drone fallido), y si bien se puede entender que formar y lanzar nuevas tramas requería varios capítulos, también cabe pensar que se podría haber hecho con más ritmo y emoción. El romance con Aayan, el chico que podría ponerles en bandeja la captura del terrorista más buscado del momento, Haqqani, se trabaja bien desde la perspectiva de los personajes implicados, pero no desde el ritmo, pues va demasiado lento, transmitiendo la sensación de que no avanza hacia nada concreto y también de que la historia es muy sencilla para los estándares de la serie.

Los protagonistas aquí presentados son bastante interesantes, pero hasta el segmento final no terminan de destacar del todo. El citado Aayan resulta simpático, y su historia de desesperación y soledad por estar en medio del fuego es realista. La embajadora Martha Boyd tiene carácter, y las peleas políticas con el director de la CIA Andrew Lockhart y con los paquistaníes (Aasar Khan, inesperado aliado para Carrie, y la fría Tasneem) son muy atactivas, más cuando empieza todo el jaleo y se mete de por medio también su marido Dennis, que se ve atrapado entre la espada y la pared en las eternas intrigas de espías. Y Fara y Max vuelven al terreno de juego también.

El tercer segmento cobra interés, relegando esas impresiones de falta de fuerza y cambiándolas por la intriga y la desazón, porque el secuestro de Saul pone a los protagonistas en una situación extrema muy intensa. El capítulo del intercambio es acongojante de principio a fin, pero el instante que más destaca es cuando Saul pretende suicidarse y Carrie lo evita con engaños: una de las mejores escenas del año televisivo, sin duda. Y de ahí nos lanzamos al brutal arco final tras un giro tan potente e inesperado que te deja a cuadros: el plan de Haqqani de dominación total de Pakistán, con la implicación del propio gobierno del país. Aquí vemos que toda trama y personaje ha sido bien planeada por los guionistas, que las sorpresas las han ejecutado muy hábilmente; el mejor ejemplo es Dennis, quien parecía un secundario de relleno y termina siendo crucial en los eventos y fascinante en su historia personal.

El ataque a la embajada (para expulsar a Estados Unidos de ahí) es tan sorprendente como sobrecogedor, puro caos y tensión que pone a los protagonistas al borde de la muerte hasta el punto de que alguno muy querido cae: la pobre Fara. El que no palma es el patético Dennis: magistral la escena en que pide el cinturón para ahorcarse y acabar con la humillación (y traición a gran escala) en que se ha metido, pero tan cobarde es que no lo consigue.

Como capítulo final tenemos otro giro polémico. Los guionistas se arriesgan aun sabiendo las críticas que reciben, porque en vez de un cierre impactante que funcione como lanzamiento del próximo año se montan un epílogo centrado en personajes, pausado, emotivo, sin acción. Y es francamente bueno, porque saca gran partido de los protagonistas… pero al menos sí podían haberse esforzado más por mostrar un evento más trascendental como escena final, que queda un cierre muy sencillo que ha dado pie a otra tanda de espectadores quejicas diciendo que no verán más. Como hemos comprobado en todos los cambios de juego y todas las temporadas pasadas, el tiempo seguramente demostrará el error del pataleo precipitado y exagerado. Si los guionistas siguen como hasta ahora, a Homeland le queda mucha vida, y espero con ganas otra nueva historia sobre terrorismo tan arriesgada, inteligente y aguda como las que nos han ofrecido hasta ahora.

Ver también:
Temporada 1 (2011)
Temporada 2 (2012)
Temporada 3 (2013)
-> Temporada 4 (2014)
Temporada 5 (2015)
Temporada 6 (2017)
Temporada 7 (2018)
Temporada 8 y final (2020)

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HOMELAND – TEMPORADA 3

Showtime | 2013
Suspense, drama, acción | 12 ep. de 46-63 min.
Productores ejecutivos: Michael Cuesta, Alex Gansa, Howard Gordon.
Intérpretes: Claire Danes, Damian Lewis, Mandy Patinkin, Morena Baccarin, Morgan Saylor, Rupert Friend, Sarita Choudhury, F. Murray Abraham, Nazanin Boniadi.
Valoración:

Alerta de spoilers: Describo y destripo la temporada al completo.–

La segunda temporada de Homeland, magistral de arriba a abajo y con momentos sublimes, acabó con un golpe de efecto que ponía todo patas arriba y nos dejaba sin idea alguna de cómo podía continuar la historia. La CIA atacada en su sede, Carrie en un limbo laboral y emocional, y sobre todo Brody visto como culpable y a la huida. El tercer año empieza fuerte, sin la trampa de olvidar el golpe de efecto o dejarlo de lado para seguir como si nada, táctica infame que detesto. Los guionistas abrazan con determinación la situación en que se han metido y la llevan hacia adelante, mostrando todas sus consecuencias con habilidad y con conocimiento claro de hacia dónde van. Además, con otro giro sorprendente a mitad de sesión las cosas cambian de nuevo bruscamente. No todo es perfecto, pero sí lo suficiente espectacular como para hablar de otro gran año. Y sumando también la incomprensible polémica que se han empeñado en levantar sobre la nada muchos espectadores, tenemos una temporada que da para escribir muchísimo.

Las implicaciones y ramificaciones que causa el atentado y el descabezamiento de la CIA se tratan con gran realismo, ofreciendo una perspectiva compleja y detallada del asunto, manteniendo muy bien una trama política y de espionaje que ya venía con mucha fuerza del año previo. Saul es el personaje que se come todo este marrón, y lo aguanta de forma fenomenal: se ha convertido prácticamente en el protagonista de la serie. Su lucha por sacar adelante su maltrecho equipo, los envites del senador que pretende ser director de la organización, la presión de los medios, los líos familiares acosándole por detrás y el problema de Carrie mantienen a Saul en constante alerta, estresado, dando el máximo de sí mismo.

Carrie recorre un camino duro y fascinante también. De nuevo vuelve a verse en medio de unos acontecimientos que casi la superan, pero si recae esta vez es por la persecución en la que parece estar envuelta por parte de la CIA y Saul. Nos sumergimos de lleno en sus problemas, cada nuevo paso en su lucha resulta intenso y absorbente… y justo cuando empiezas a preguntarse si saldrá de una vez del hospital, cuando parece que se están excediendo en sus penurias, resulta que es un montaje en el que es colaboradora. El giro no se ve venir, de lo bien que se esconde, y te estampa en la cara la genialidad de los guionistas: todo es parte de un plan de Saul para ponerla en la mira de los enemigos, para intentar sacar a la CIA del hoyo en que se encuentra dando un golpe maestro a la inteligencia iraní.

En cuanto a los secundarios, estos son pocos pero muy interesantes, figuras misteriosas de las que siempre quiero ver más pero aparecen lo justo para complementar a los escasos principales, dejándote con la miel en los labios. Peter Quinn tiene sus propios fantasmas internos que lo llevan a dudar de su lugar en el mundo del espionaje, pero como digo no terminan de darle todo el protagonismo que merece. Dar Adal es aún más frío: sí, se nota una buena dinámica y compañerismo con Saul (y no faltan las breves dudas de lealtad, clásicas del género), pero no sabemos nada de él y no evoluciona hacia nada llamativo. Y este año conocemos a la joven Fara Sherazi, cuya introducción, apareciendo en plena CIA con el pañuelo en la cabeza, es memorable. La chica se hace querer rápidamente, pero siempre queda algo descolgada, y además su labor a veces se exagera: ¿es que nadie más trabaja en la CIA aparte de los personajes con nombre? Por desgracia también pierde mucho protagonismo en el tramo final. El senador, un político conservador estrecho de miras, define bien esa figura habitual del panorama político estadounidense, y resulta odioso pero creíble.

Mientras, no nos olvidamos de que la serie es también un drama, y también de corte realista. La familia de Brody, después de todo lo que ha pasado con el retorno de aquél y la campaña política que puso demasiada atención sobre ellos, da un lógico vuelco con la caída en desgracia del héroe. Ahora se enfrentan al rechazo social más grave imaginable: tu familia albergó al enemigo número uno del país. No me gustó la elipsis del intento de suicidio de Dana (vamos directos a su salida del psiquiátrico), pero luego la acepté, porque lanza con rapidez y eficacia el arco de este año relativo a la chica y por extensión de la familia (aunque es cierto que pasan totalmente de mostrar cómo lleva la situación el hermano). Como es esperable, la familia está destrozada, y Dana en concreto ha llegado a su límite emocional. La única forma de recuperarse es dejar todo eso atrás. Para Jessica seguramente será volver con Mike Faber (no se expone directamente, pero se intuye), quien le dará seguridad como hizo durante la primera ausencia de Brody.

Para Dana el cambio debe ser mayor, porque el simple hecho de estar en esa casa le recuerda la tragedia. Así pues, su intento de huida, que no es más que una ruptura con lo establecido, aunque muy criticado por los espectadores impacientes y que se quedan en la superficie de lo que ven, es imprescindible en la maduración del personaje. Ahí ve que debe independizarse. De ahí a la despedida final con Brody no vuelve a salir mucho, pero tampoco hace falta, han dedicado el tiempo justo y necesario para relatar su trayectoria. Se podría decir que se echa de menos ver las reacciones de la familia ante el retorno de Brody (cuando aparece en televisión desde Teherán), pero sería reincidir en el hecho ya de sobras constatado de que lo odian y rechazan, y viendo que no hay redención de Brody (qué jodidamente cruel es la serie) queda claro que el papel de la familia ha terminado en esta historia.

El nivelazo de los capítulos iniciales, más concretamente los tres primeros, es abrumador, alcanzando el listón de los mejores momentos de la segunda temporada. Te mantienes pegado al asiento constantemente, esperando que en cualquier momento todo se venga abajo, sudando con los personajes y temiendo de lo lindo por Brody, protagonista principal desaparecido durante varios capítulos enteros. Su reaparición en un episodio exclusivo para él es fantástica. Se resume su viaje a través de su estado mental más que con hechos, y su nuevo cautiverio remata las pocas esperanzas que tuviéramos con verlo remontar el vuelo.

Una vez llegamos al ecuador y con el plan de Saul en marcha, como decía la dinámica cambia bastante, demostrando de nuevo la valentía y habilidad de los guionistas. En el primer año dije que el argumento de Homeland tenía enorme potencial pero no pareciera que fueran a salirse de unas líneas muy clásicas, pero el subidón de la segunda sesión me abrió los ojos por completo, y esta etapa confirma que es la serie más arriesgada de estos años tras Breaking Bad.

La forma de llevar a Carrie hacia el enemigo para traer el enemigo hacia nuestro bando está muy lograda. Se exponen con maestría las dificultades del proyecto, lo lejano y complicado que resulta tal objetivo y lo beneficioso que sería lograrlo (geniales las luchas de Saul con el senador). La captura de Majid Javadi y el chantaje para usarlo como topo mantienen el nivel esperado. Los datos sobre que Brody no sería culpable te dan en toda la cara, devolviéndote la esperanza de verlo redimido, pero su retorno es difícil también, pues su lugar en el plan de Saul resulta otra enorme sorpresa. Su recuperación y entrenamiento se sintetiza muy bien en poco tiempo, y los soldados resultan personajes interesantes a pesar de su poca relevancia. Finalmente se despide de Dana y casi de Carrie (porque es una misión casi suicida) y despegamos hacia el desenlace…

Sin embargo, aquí el riesgo y la valentía no van de la mano con una ejecución perfecta. Sí, el gran giro abre nuevas perspectivas que caminan con paso firme durante varios episodios, pero lo cierto es que una vez el plan coge forma y se dirige hacia sus momentos finales, la temporada pierde mucha intensidad, se torna previsible y se cierra de forma bastante convencional. Los tres últimos capítulos, a pesar de tener bastante acción, no se acercan a la fuerza inicial del año ni a lo bien que funciona el segmento central, dejando la sensación de que no se ha rematado como se esperaba algo preparado con tanto esmero.

Las tribulaciones de Brody y Carrie en el curso a Teherán se ven venir de lejos, las dificultades allí sufridas son bastante predecibles, y finalmente casi todo se resuelve como cabría esperar. No hay gran sensación de peligro, porque la narración fluye demasiado lineal, y cuando todo acaba, aunque agradeces que Saul vea llegar a buen término su plan y que Brody parezca librarse de tantas penurias, no se produce en el espectador un gran suspiro de tensión liberada. Ni la muerte de Brody provoca una gran catarsis, pues se ve como un paso muy lógico.

A todas estas historias les falta un envoltorio que genere la atmósfera necesaria, una del estilo del finalazo de la primera sesión o del glorioso episodio Q&A de la segunda. Ojo, no resulta excesivamente grave… pero sí lo suficiente para afear un año que iba camino de ser magnífico también. Es evidente que la estancia en Teherán necesitaba el doble de episodios, dándole más profundidad y alcance. Es como si hubieran cancelado prematuramente la serie y hubieran tenido que resumir las cosas, algo que evidentemente no ha ocurrido. Simplemente los guionistas, en el momento cumbre de la temporada, han estado algo faltos de inspiración, perdiendo un poco el tono habitual de la serie.

Por lo menos el cierre de las tramas personales de Carrie y Saul se lleva su tiempo, aunque también deja un regusto amargo: todo parece tan finalizado y a la vez abierto que no se espera nada concreto para la próxima etapa, pues puede ir sobre cualquier cosa pero será una historia nueva, con lo que empezará con el interés algo mermado.

En cuanto a la polémica, me ha resultado tan sorprendente como molesta, por absurda, incomprensible y, viendo algunos comentarios, casi fanática. Resulta que muchos espectadores rechazan el primer tramo de la temporada y aprecian el final… Justo al revés de lo que la lógica dicta, justo al revés de lo que la temporada es. Esta errónea perspectiva surge de algo que resulta evidente desde el inicio de la serie: la gente espera una de acción plana y sensacionalista, tipo 24, y al tercer año se han cansado de esperar y han empezado a soltar bilis de forma espectacular por la red. Homeland tiene sus virtudes y fallos, o puede gustar más o menos por género y estilo, pero no puedes machacarla por ser diferente a lo que sueñas, es de un ridículo e inmadurez que espanta. Así, las críticas que se suelen ver están llenas de memeces impresionantes, porque es difícil defender la exigencia de que dejaran de lado toda la trama de política y espionaje y el drama para pasar a los tiros. Si te sobra todo lo que la serie es, qué demonios haces soportándola. Lo único bueno de todo esto es que finalmente dicen (más bien lloriquean y exclaman a los cuatro vientos, como si fuera un gran paso) que dejarán de verla, pero lo malo es que se van haciendo mucho ruido y dañando su imagen inmerecidamente.

Ver también:
Temporada 1 (2011)
Temporada 2 (2012)
-> Temporada 3 (2013)
Temporada 4 (2014)
Temporada 5 (2015)
Temporada 6 (2017)
Temporada 7 (2018)
Temporada 8 y final (2020)