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DESENCANTO – TEMPORADA 1


Disenchantment
Netflix | 2018
Comedia, aventuras | 10 ep. de 28-36 min.
Productores ejecutivos: Matt Groening, Josh Weinstein
Intérpretes: Abbi Jacobson, Eric André, Nat Faxon, John Dimaggio, Billy West, Maurice Lamarche.
Valoración:

Cuando se anunció Desencanto (paso de los paréntesis absurdos inventados por la distribuidora española), el retorno de Matt Groening con una serie nueva tras la (ya larguísima) decadencia de Los Simpson (1989) y el final de Futurama (1999), se generaron muchas expectativas sin motivos claros, principalmente porque la elaboración de ambas se llevó a cabo por muchos escritores. En la presente igual: actúa más de creador e ideólogo que de guionista.

Los aburridos primeros capítulos (¿era necesario pasar de la media hora de duración?) han segado rápidamente ese entusiasmo, presentando una serie poco inspirada y de narrativa aletargada. Por suerte mejora poco a poco, hasta desembocar en un buen final, y los protagonistas se hacen querer, pero es difícil perdonar un comienzo tan pobre más otro par de episodios flojitos en una temporada tan corta.

La premisa es sencilla: una chica rebelde, un padre conservador, unos secundarios graciosetes, y un entorno de fantasía medieval donde jugar con elfos, cíclopes y demás. Bean es la hija mayor del rey, una joven irresponsable, respondona y alcohólica que rechaza cualquier intento de los miembros de la corte para hacer algo con su vida. También es cierto que algunas circunstancias, como el matrimonio obligado, no ayudan a apaciguarla. Y es que el pobre rey Zog tiene muchas cosas con las que lidiar, pero todos parecen tomarlo por memo o por tirano: su querida esposa falleció, la actual es de una raza anfibia y fría y distante, el hijo con ella idiota perdido, los reinos vecinos traen mil problemas, etc. Bean se hace amiga de Elfo, un elfo desterrado, cursi e inocente que se topa con un mundo lleno de egoísmo y crueldad, y de Luci, un demonio enviado por una facción rival para desestabilizar el reino, pero que pasa un poco de todo y se va de juerga con ella.

No sé por qué, como más o menos todo el mundo, esperaba algo más elaborado. Viendo los avances parecía que versaría sobre aventuras fantásticas, pero al principio el escenario parece irrelevante, todo es un dramón adolescente que bien podía haberse ambientado en cualquier otra época, y la poca fantasía que encontramos es una decepcionante parodia tonta tipo Shrek (Andrew Adamson, Vicky Jenson, 2001). En Futurama era al revés: ciencia-ficción con vetas bien equilibradas de historias sobre amistad, maduración y romance. Pero una vez pasado el flojo inicio empieza a equilibrarse y madurar poco a poco, dejando entrever sus virtudes: en contra de lo bajo que apuntaba, veremos que no se queda en los estereotipos de ambos géneros, fantasía y adolescencia.

Entre las aventuras más delirantes de la familia real de Utopía (Dreamland), como la parodia de Hansel y Gretel, el exorcismo, la fiesta desmadrada en el castillo, etc., hay un trasfondo más serio que combina hábilmente la brutalidad inherente a la animación actual (Bean es borracha y malhablada) con una sorprendente delicadeza con que tratan los temas dramáticos. Con Bean se habla de la responsabilidad, de no ser capaz de encontrar algo que llene tu vida; el padre no es un cutre villano, sino un pobre desgraciado que no sabe cómo tratarla; tanto el demonio como sobre todo el elfo van mostrando aristas poco a poco… Y prácticamente todos los episodios tratan de alguna forma temas paterno filiales, de responsabilidad, de amistad…

Hay más dejes de Futurama que de Los Simpson, pero también poco a poco va formando su propia idiosincrasia. Los personajes secundarios ganan presencia (atención a los consejeros del rey), los reinos vecinos adquieren complejidad (hay rencillas familiares y políticas, conflictos culturales), algunas historias en apariencia secundarias cobran protagonismo (la sangre de elfo como elixir de la vida), y el sentido humor es más ingenioso y loco cada vez. Todavía le falta inteligencia y mordacidad, pero ya va teniendo más imaginación y gracia.

Y así llegamos a un tramo final rozando el notable, con momentos emotivos, giros inesperados muy logrados, humor cada vez mejor combinado con unos personajes que van creciendo a ojos vista y un universo cada vez más rico. Así que, después del gran desencanto inicial, he terminado esperando con interés la próxima temporada.

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