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TABOO – TEMPORADA 1

BBC One | 2017
Suspense, drama, aventuras | 8 ep. de 55 min.
Productores ejecutivos: Chips Hardy, Tom Hardy, Steven Knight.
Intérpretes: Tom Hardy, Jonathan Pryce, David Hayman, Jessie Buckley, Oona Chaplin, Edward Hogg, Stephen Graham, Franka Potente, Michael Kelly, Tom Hollander, Richard Dixon, Leo Bill, Jefferson Hall, Nicholas Woodeson, Mark Gatiss, Lucian Msamati.
Valoración:

Tras su buena experiencia con Peaky Blinders, Tom Hardy mantiene un pie en la televisión con una nueva producción levantada por él, su padre y su amigo el guionista Steven Knight, creador principal de aquella serie, entre otros trabajos (Locke, Aliados, Promesas del este). La premisa es de hecho del propio Hardy, aunque el desarrollo lo han llevado aquellos dos, más los directores elegidos, los nórdicos Anders Engström y Kristoffer Nyholm, conocidos por Wallander, Forbrydelsen y otras exitosas por esas tierras. El plan es hacer tres temporadas.

Estamos en 1814. En Inglaterra gobierna el regente estrafalario y enfermizo George IV mientras su padre agoniza, aunque la Compañía de las Indias Orientales ostenta gran poder también. Tras la guerra de indepencia de Estados Unidos de América, la tensión sigue estando latente entre los dos países en la reelaboración de las fronteras americanas, donde cada facción quiere su pieza del pastel.

En un entierro reaparece inesperadamente el hijo del fallecido, James Delaney, tras estar más de una década desaparecido. Su retorno pone la zancadilla a los planes de la corona y de la Compañía, que esperaban heredar la isla de Nootka (o Nukta) y su estrecho, una zona crucial en la costa noreste de América, sobre todo por el comercio marítimo con Asia. Pero Delaney viene con unas motivaciones claras respecto a esas tierras, y se lo pondrá difícil a todos los bandos, por muchos que estos se esfuercen.

En la onda de Peaky Blinders, Copper, Ripper Street y semejantes, Taboo es una de misterio que exprime bien la sordidez y violencia de la época retratada, sumergiéndonos en un ambiente sucio, mísero y caótico donde la odisea de los protagonistas siempre está cargada de pesares y dramas. Delaney (Tom Hardy) está acosado por fantasmas del pasado, como la relación con sus padres y una tragedia que vivió en sus viajes. Su hermana (Oona Chaplin) está casada con un tipo arisco y con arrebatos de violencia (Jefferson Hall), aunque no menos inquietante es la relación con Delaney, incesto incluido. La ambición desmedida de Stuart Strange (Jonathan Pryce) al mando de la Compañía es su propio pozo de tormentos. Y en los secundarios tenemos un repertorio muy interesante que sigue a rajatabla la fórmula: putas poco higiénicas, actrices que a duras penas sobreviven en un mundo de hombres, homosexuales ocultos, granjeros pobres, espías sin escrúpulos, asesinos despiadados… Delaney usa a todos como puede para sacar adelante su lucha incansable, a algunos con más tacto que a otros, y que Dios se apiade de estos últimos…

La ambientación es muy potente en lo visual a pesar de tener un presupuesto ajustado (unos doce millones de euros), con unos decorados y un vestuario que lucen muy bien, sobre todo gracias a una fotografía estupenda. Las labores de dirección son sólidas y el reparto es notable, destacando al inmenso Jonathan Pryce (Juego de tronos, Piratas del caribe), al carismático y sombrío Tom Hardy (Mad Max, Legend, El Caballero Oscuro: La leyenda renace), a su afligido mayordomo David Hayam (El niño del pijama de rayas), con una voz áspera que te dejará anonadado, más un repetorio de secundarios de lujo como Franka Potente (El caso Bourne, Copper), Stephen Graham (Boardwalk Empire), Michael Kelly (House of Cards, Wolf Hall), Mark Gatiss (Sherlock)… Por ello, la única intérprete algo floja se nota más de la cuenta: Oona Chaplin (Juego de tronos, Black Mirror) no está a la altura. Tampoco deslumbra la música, a pesar de ser de un gran compositor al que admiro desde sus primeros trabajos, Max Richter, que deslumbró fuera del círculo sinfónico-minimalista con la serie The Leftovers; su labor aquí resulta un tanto repetitiva. De igual manera, me gustan bien poco los títulos de crédito, sosos a más no poder.

Pero el gran problema de la temporada es el ritmo. Son sólo ocho episodios y se nota que les han sobrado varios, que en el tramo central hacen malabares para no avanzar con la trama antes de tiempo, con lo que resultan bastante, bastante pesados. La fascinación que despierta el personaje de Hardy, la solidez de los secundarios y el atractivo aspecto visual salvan esos capítulos por los pelos. Teniendo eso en mente, no se entiende cómo a veces los guionistas parecen dejar de lado cosas jugosas que podían haber dado más vidilla. Hay otros muchos personajes muy atractivos que podrían haber sido explotados mejor (el asesino, la prostituta, el mayordomo), pero sobre todo le pesa la sensación de que Delaney planea y ejecuta algunas cosas importantes fuera de pantalla. El ejemplo más claro es que se empeña en tener un barco, y al poco aparece con él, luego se lo queman en las peleas y se empeña en tener otro, pero se tira capítulos deseándolo, sin hacer nada concreto hasta que al final resulta que lo consigue así por las buenas. En cambio, le dedican demasiado tiempo al asunto de la pólvora, que parece menos crucial en los acontecimientos actuales. Igualmente, hay alguna subtrama un poco cogida por los pelos: la historia de la hermana no termina de despegar… y acaba sin haber dejado huella; y la sección del negro que trata de denunciar el esclavismo no aporta nada sustancioso.

Así pues, Taboo resulta un tanto irregular, sobre todo lenta, a pesar de guardar un potencial mayor, pero también tiene bastante personalidad y engancha incluso en sus peores bajones.

PD: El título no sé muy bien a qué hace referencia. El único tabú claro es el incesto. Sería más lógico que se llamara “Proscrito”, “Perseguido” o algo semejante, o incluso “Nootka”.
PD2: En EE.UU. se emitió en FX, cuando cabría pensar que lógico hubiera sido en BBC America. A España la ha traído la recién estrenada HBO, que ha visto que para competir con el repertorio de Netflix tiene que abrirse a producciones externas también.

WOLF HALL – TEMPORADA 1

BBC | 2015
Drama, Histórico | 6 ep. de 59-90 min.
Director: Peter Kosminsky.
Escritor: Peter Straughan.
Intérpretes: Mark Rylance, Damian Lewis, Claire Foy, Thomas Brodie-Sangster, Mark Gatiss, Anton Lesser, Jonathan Pryce.
Valoración:

Enésima producción basada en la corte del rey Enrique VIII de Inglaterra, seguramente el monarca más representado en el arte, sea literatura, teatro, cine o televisión. De hecho, estamos ante una adaptación de una trilogía de novelas en las que la autora Hilary Mantel, para tratar de diferenciarse un poco de tantas versiones, opta por mostrar los eventos desde la perspectiva de Thomas Cromwell, siendo Enrique un secundario. Pero esto tampoco es realmente original, porque en 1966 Fred Zinnemann dirigió el filme Un hombre para la eternidad (A Man for All Seasons) con Thomas More (o Tomás Moro) como protagonista.

En las novelas no sé qué tal funciona la idea, pero en la serie se quedan cortos a la hora de construir un relato con la suficiente intensidad e interés como para resultar recordable. El principal problema es su falta de savia, y esto proviene en parte de su esquema narrativo y en parte del superficial dibujo de los personajes que confecciona el guionista Peter Straughan (El topo, La deuda). Para acercarnos al ascenso de Cromwell (la caída queda pendiente para una posible segunda temporada) en tan pocos capítulos opta por saltar de momento importante en momento importante, pero lo hace sin darle a cada uno de estos instantes cruciales la relevancia y garra suficiente como para que resulten algo más que anécdotas. Es decir, parece un resumen, no una historia completa. Hay ocasiones en que se pierde por completo en este estilo: muchas cosas ni siquiera llegan a verse, las cuentan los personajes cuando mejor le parece al escritor; también recurre a texto en pantalla antes de cada capítulo para rellenar los huecos. ¿Pero cómo esperas que me interese por los sucesos o incluso que pueda seguirlos sin perderme si los narras por encima, sin dotarlos de la trascendencia y calado necesarios?

Y para empeorar la cosa tenemos unos protagonistas de escasa complejidad. ¿Cómo Cromwell, un personaje que copa todas las escenas, tiene un dibujo tan limitado y superficial? Su descripción es tan somera que nunca sabemos qué piensa, qué espera, cuánto sufre, qué lo motiva… ¿Quiere ascender o le cae todo encima y sigue adelante sin más idea que tener un trabajo y sobrevivir? ¿Es luterano o papista? ¿Y si es luterano por qué es tan suave con Moro? Así pues, el individuo avanza por la serie como la propia trama: sin rumbo claro, sin la consistencia necesaria para llegar al espectador y dejar un recuerdo. Por no decir que conta tanta indefinición el Cromwell resultante queda descrito como demasiado bueno y calmado, cuando se supone que era un arribista bastante desalmado. Su expolio de los templos cristianos y su feroz lucha para vencer (y ejecutar si podía lograrlo) a sus enemigos es buena prueba de ello. Parece ser que la serie se ha llevado alguna crítica por ello.

El actor Mark Rylance, que proviene de una larga carrera en teatro, es bueno, se nota en la intensidad de su mirada… pero con semejante rol poco registro puede mostrar, y lo único que hace es recitar sus líneas y echar un par de miradas contenidas que realmente no sabemos qué dicen, porque el guion no lo explica y el director no parece haber tenido libertad para ir más allá, para imponer algo más de visión a un libreto algo limitado. Es comparar con el Cromwell que vimos en Los Tudor, que aprovechó magistralmente James Frain, y me da lástima ver la oportunidad perdida.

Como es esperable en esta situación, los personajes secundarios acusan más aún la falta de calidad. Básicamente tenemos al rey Enrique, a Tomás Moro y a Ana Bolena, porque el cardenal Wolsey dura poco. El resto son indistinguibles entre sí, la mayoría son sólo un nombre para cumplir con la Historia: las familias Suffolk, Bolena y demás figuras relevantes de la corte (Lady Rochford, Cranmer, etc.) pasan sin pena ni gloria a pesar de tener a algunos actores británicos de gran expereciencia, como Mark Gatiss, Jonathan Pryce, Bernard Hill

He llegado a leer que es más fiel que Los Tudor… En cierta manera se puede decir que sí: muestra eventos clave sin inventarse o cambiar nada. Pero es que no hace nada más, sólo cita esos sucesos, no desarrolla lo más mínimo. En Los Tudor narraban numerosos años de Historia a través de gran número de personajes y tramas, es difícil ser fiel en todo momento cuando tienes entre manos algo tan complejo, y más cuando su guionista sufrió una espantada de actores que dejó roles cruciales sin intérprete. En lo que sí ponen más esmero es en el vestuario. Con los torsos y mangas hinchados y los grandes abrigos para dar sensación de magnificencia (en especial en Enrique) son mucho más fieles a la Historia, pues en Los Tudor pusieron un vestuario más relajado e incluso anacrónico a veces. Eso sí, al final también terminan acobardándose con el calzado: en vez de los zapatitos sencillos también se empeñan en colarnos botas de cuero que parecen de motero, seguramente para disimular las mallas y el calzado simple. Quizá pensaron que resultaría extraño hoy en día, pero entonces cabe preguntarse por qué no aplican el mismo baremo al resto de la estrafalaria vestimenta. No puede ser que vayas de serio y de repente metas esta broma de mal gusto. Así pues, otra serie que se queda corta cuando tenía en su mano ser realmente fiel.

La puesta en escena apuesta por una cámara en mano suave que sigue a los protagonistas por los pasillos y amplias salas de las buenas localizaciones de interiores elegidas. El ritmo que imprime el director es contemplativo, de dejar que la escena hable a través de los personajes… y obviamente esto no puede funcionar, con lo que resulta una narrativa más que pausada lenta, con tramos incluso aburridos. La fotografía es buena, en especial en la estupenda iluminación, y la música es sutil y muy efectiva.

Debo decir que Wolf Hall no llega a meter la pata en ningún momento, simplemente se queda corta y en la superficie de un relato con muchísimo más potencial. Se puede ver si te va el género, pero no esperes algo impactante. Me parece mejor realizar un revisionado de Los Tudor, la verdad.

SHERLOCK – TEMPORADA 3

Sherlock
BBC | 2014
Suspene | 3 ep. de 90 min.
Productores ejecutivos: Mark Gatiss, Steven Moffat.
Intérpretes: Benedict Cumberbatch, Una Stubbs, Rupert Graves, Mark Gatiss, Louise Brealey, Amanda Abbington.
Valoración:

Cada nueva temporada de esta creación de Mark Gatiss y Steven Moffat (colaboradores también en Doctor Who) adaptando el clásico personaje de Arthur Conan Doyle es un éxito mayor de audiencias. El fenómeno Sherlock es imparable. Incluso en el hiato de dos años entre la segunda y tercera temporadas (imposible rodar antes por las ocupadas agendas de los actores) la expectación y el fandom no se ha desinflado, sino que han ido creciendo. Y lo cierto es que me sigue pareciendo año tras año una respuesta excesiva. Es una serie entretenida, pero normalita y con muchos altibajos. Pero ya se sabe que las modas son impredecibles.

Esta tercera etapa muestra en sus tres episodios de hora y media lo mejor y lo peor que puede dar la serie. Por ello esta vez voy a comentar los capítulos por separado.

301. El coche fúnebre vacío
The Empty Hearse

Guion: Mark Gatiss.
Dirección: Jeremy Lovering.
Valoración:

El inicio de la temporada nos trae obviamente el retorno de Sherlock tras su falsa muerte. Un tema peliagudo, porque prometía ser el máximo exponente de los giros rebuscados y tramposos de la saga Sherlock Holmes, que en esta serie se maximizan a veces hasta límites ridículos y molestos. Pero a sabiendas de que el público sería muy crítico con el truco de Sherlock para desaparecer, pues cada uno espera una respuesta perfecta, algo imposible de satisfacer, los guionistas se ríen de ello mostrando varias posibilidades sin dar una como válida, y por si fuera poco también critican el fenómeno fandom, con ese grupo friki de seguidores del detective.

El problema es que cada explicación se alarga demasiado. La idea se capta a la primera, no hay que dedicar tanto metraje a ello. Y así aparece el problema del capítulo, un problema habitual en la serie: le cuesta ir al grano. La dinámica entre Sherlock y Holmes funciona, y los choques del detective en su retorno son divertidos, sobre todo cuando ve a su amigo prometido a una mujer. Pero se dedica demasiado tiempo a recalcar cosas obvias, y mientras tanto no hay una trama, un hilo conductor claro que lleve la narración hacia adelante. El tema de los terroristas parece una excusa para montarse hora y media de chistes entre la pareja de detectives, y si bien la mayor parte son bastante eficaces es evidente que el ritmo se resiente.

302. El signo de los tres
The Sign of Three

Guion: Steve Thompson.
Dirección: Colm McCarthy.
Valoración:

Si el primero está en la media estándar de la serie, este segundo cae a lo más bajo que puede llegar. Todo en él es desastroso. El concepto mismo está destinado al fracaso: Sherlock hablando sin parar en la boda de Holmes mientras se intenta humanizar al personaje. Difícil en esa situación dar ritmo y vida al argumento, y difícilmente contentaría a los seguidores ablandando tanto al detective.

El proceso de humanización sale bastante mal parado, deja en todo momento la sensación de forzado, de tener diálogos y situaciones poco inspirados. Aunque el problema principal es que se alarga y alarga hasta el infinito. Y mientras, Holmes queda muy diluido: se pasa todo el rato sentado poniendo muecas.

La trama está más ausente que en el primero: tarda en aparecer, resulta trivial y no impacta lo más mínimo. Todo el tiempo se dedica a tonterías banales estiradas hasta el hartazgo. Hay momentos de vergüenza ajena, como la borrachera o la escenita de los ordenadores, con Sherlock chateando con un mogollón de ellos como si no pudiera tener varias ventanas de navegadores abiertas en un solo aparato. Y en general la narrativa es horrible: arrítmica, bacheada, realmente fallida en muchos tramos. El episodio se hace larguísimo, tanto que no fui capaz de terminarlo en un solo día. Parece que tenían material para media hora y el resto lo improvisaron. Teniendo tan solo tres capítulos, aunque sean largos, es imperdonable que no se esfuercen en construir una buena historia, y peor aún que el relleno esté tan poco trabajado.

Acorde al tono salido de madre del capítulo está la puesta en escena: se abusa de montajes extraños, ángulos forzados, imágenes borrosas… Resulta confuso y mareante en varios momentos.

303. Su último voto
His Last Vow

Guion: Steven Moffat.
Dirección: Nick Hurran.
Valoración:

Parece que es la tónica habitual de la serie decepcionarte para luego ganarte de nuevo. Me parecía realmente imposible que tras tal bajón pudiera recuperar la fe en ella… Pero este capítulo lo consigue a lo grande. Sin duda es el mejor de la serie, y una muestra de lo alto que podría llegar.

La trama se presenta desde el primer minuto y no se abandona en pos de recesos cómicos estirados como chicles. La dinámica de Sherlock y Watson se mantiene entre medio con mucho tacto, y hay lugar tanto para el humor como para el drama, con la revelación relativa a la esposa de Watson. Y la ligera humanización de Sherlock es muy efectiva.

Es el caso más difícil al que se han enfrentado, y eso se transmite muy bien en cada momento, manteniendo un nivel de tensión e intriga constante. Sherlock llega a estar perdido ante semejante barbaridad de villano (o no-villano), y termina optando por una solución radical. Todas las sorpresas, giros y revelaciones están muy bien encajadas y explicadas. No hay lugar para trampas absurdas ni resoluciones imposibles. La sorpresa con la esposa se explica a la perfección, y las reacciones de los personajes son creíbles. El villano está a la altura en todo momento… De hecho Magnussen maximiza lo mal que les salió Moriarty: es creíble, imponente, temible, y el actor y la interpretación que le piden están acorde a lo que se espera de semejante enemigo, todo lo contrario que ocurrió con el caricaturizado Moriarty.

El ritmo y la intensidad del capítulo son impresionantes, te mantiene pegado al asiento todo el rato. Hasta la puesta en escena vuelve a ser perfecta, sin enredos absurdos y con su fotografía tan cuidada. No tiene ni un solo desliz… hasta el epílogo, un burdo anuncio de la siguiente temporada donde nos venden la reaparición de Moriarty de nuevo convertido en una especie de villano-payaso, volviéndote a recordar los excesos de la serie, augurando lo peor para la próxima tanda de episodios.

Ver también:
Temporada 1 (2010)
Temporada 2 (2012)
-> Temporada 3 (2013)
Temporada 4 (2016)

SHERLOCK – TEMPORADA 2

BBC | 2012
Suspense | 3 ep. de 90 min.
Productores ejecutivos: Steven Moffat, Mark Gatiss, Beryl Vertue.
Intérpretes: Benedict Cumberbatch, Martin Freeman, Una Stubss, Rupert Graves, Mark Gatiss, Loo Brealey, Andrew Scott, Laura Pulver.
Valoración:

El éxito de Sherlock es espectacular, pues casi se habla más en internet de esta serie de Steven Moffat y Mark Gatiss que de las películas de Guy Ritchie. En este mundillo ha sido una de las producciones más de moda de los últimos años, levantando pasiones, lanzando la carrera de Benedict Cumberbatch y asentando la del veterano Martin Freeman. El éxito ha llevado incluso a la cansina manía de realizar un remake en Estados Unidos, dejando en el aire la pregunta de para qué cojones lo hacen si tienen la original, la que está de moda. Pero aunque entiendo su tirón, pues es una aventura sumamente entretenida, lo que no comparto son las críticas que la ponen por las nubes. Porque más allá de ser una producción simpática no tiene muchos valores.

El año mejora ligeramente respecto al primero en dos factores cruciales. Primero, la química entre Sherlock y Watson se ha potenciado notablemente, y la pareja de intérpretes la exprime con maestría, formando un duo de personajes de gran nivel con relación que resulta curiosa a la par que encantadora. Segundo, las historias tienen algo más de empaque, y si bien vuelven a fallar en momentos clave, como el desenlace de la temporada, dan muchos buenos instantes en general y un primer episodio bastante llamativo. La aventura es emocionante y divertidísima, lleva muy buen ritmo, los protagonistas se desenvuelven en ella muy bien y posee algunos momentos cumbre muy interesantes, como la aparición de Irene Adler (aunque por el contrario su salida es una fantasmada del quince).

Sin embargo, de rebuscada y tramposa a través artificios huecos y trucos de guion baratos resulta otra temporada poco creíble, demasiado exagerada, demasiado grandilocuente. Y en su desenlace se va de madre de forma fatídica. El personaje de Moriarty de excesivo termina resultando tan ridículo que echa por tierra toda la credibilidad de su trama, y el actor Andrew Scott es un fallo de casting garrafal, pues este niñato sobreactuado no pega nada como genio del crimen, lo que agrava el asunto. Para rematar el año, la falsa muerte de Sherlock no hay por dónde agarrarla, es una parida que sabe a broma de mal gusto.

Así pues, aunque sea un entretenimiento muy agradable, su falta de consistencia y su irregularidad marcada por los enormes excesos impiden que sea también serie de primer nivel.

Ver también:
Temporada 1 (2010)
-> Temporada 2 (2012)
Temporada 3 (2013)
Temporada 4 (2016)

SHERLOCK – TEMPORADA 1

BBC | 2010
Suspense | 3 ep. de 90 min.
Productores ejecutivos: Steven Moffat, Mark Gatiss, Beryl Vertue.
Intérpretes: Benedict Cumberbatch, Martin Freeman, Una Stubss, Rupert Graves, Mark Gatiss.
Valoración:

Sherlock es una serie de la BBC que como es habitual en la cadena cuenta con temporadas cortas (esta primera tiene tres episodios de 90 minutos cada uno) que se ven ampliadas a otros años según el éxito que obtengan, sin seguir un calendario ni número de episodios concretos. En ella se reinterpreta el personaje de Sherlock Holmes siendo fieles a los escritos de Arthur Conan Doyle (de hecho, se basa directamente en algunas historias del escritor) pero adaptando los sucesos a la época presente. El resultado me parece bueno en cuanto a personajes, pero las tramas apenas han despertado mi interés.

La presentación de la pareja progatonista es más que eficaz, definiendo muy bien su personalidad en unas pocas y acertadas secuencias, como el estupendo prólogo destinado a Watson o sus primeros encontronazos con el peculiar carácter de Holmes. Su desarrollo o evolución es también bastante bueno, mostrando con habilidad el acercamiento de ambas figuras y el vínculo que forjan haciéndose prácticamente dependientes el uno del otro. Los diálogos que rodean numerosas situaciones dan la talla y dejan algunos notables momentos humorísticos, como el espléndido final del primer capítulo, donde Sherlock deduce la intervención de Holmes y luego echan unas risas, escena que además continúa con el encuentro con ese intrigante individuo que dice ser la némesis del detective, donde se consigue una sorpresa fantástica.

Por supuesto, ayuda mucho que hayan escogido un actor de tanta experiencia como Martin Freeman (quien seguramente ahora verá relanzada su carrera al haber sido escogido para interpretar a Bilbo Bolsón en El Hobbitt) y al haber acertado de pleno poniendo a Benedict Cumberbatch en la piel de Sherlock. Este último es capaz de pasar de la mayor de las apatías al éxtasis total sin gesticular demasiado, sin apartarse del tono críptico del personaje. Por cierto, en algunos momentos no he podido dejar de pensar que hubiera sido una elección fantástica para hacer de Doctor Who que Matt Smith.

Sin embargo, fallan en el último momento en un personaje crucial y probablemente más importante en el futuro: el actor para Moriarty, Andrew Scott, ha sido muy mal elegido, es demasiado joven y ofrece una labor tan sobreactuada que hace una caricatura del personaje, con lo que queda totalmente increíble como el mayor genio del crimen que debe ser. Además, entre esto y que la escena final carece de garra, el desenlace de la temporada ha sido malogrado y anticlimático.

Si la pareja protagonista da la talla sin problema alguno, no ocurre lo mismo con los casos en los que participan, donde los creadores y guionistas Steven Moffat y Mark Gatiss no están tan resueltos y acertados. Las historias me han resultado simples en el fondo pero enrevesadas demasiado para obtener el tono habitual de la saga de Conan Doyle. Resultan irregulares en ritmo, con muchos tramos donde deja la sensación de que no se va hacia ninguna parte, artificiosas hasta lo absurdo (todo lo que deduce Sherlock del móvil de Holmes es tan increíble que resulta ridículo). Para ser una miniserie de supuesto nivel y de tan solo tres partes, apenas consigue pasar de un entrenimiento intrascendente, y hasta eso le cuesta. Cualquier procedimental tipo CSI tiene por temporada muchísimos más capítulos y de la mitad de duración pero con más inspiración y ritmo.

La puesta en escena es magnífica, eso sí. Sigue un estilo semejante al de Paradox y Luther, otras dos producciones detectivescas realizadas con un aspecto visual vanguardista. La dirección, fotografía y montaje son de alta calidad y muy hábiles a la hora de obtener un estilo modernista, rompedor, valiente. Encuadres atípicos y juegos de cámara fascinantes levantan el interés en aventuras un tanto fallidas.

La temporada ha sido muy bien recibida por la audiencia británica, así que contará con un segundo año. Pero en mi opinión es un visionado bastante prescindible.

Ver también:
Temporada 1 (2010)
Temporada 2 (2012)
Temporada 3 (2013)
Temporada 4 (2016)