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THE WALKING DEAD – TEMPORADA 3, PARTE 2

AMC | 2013
Drama, zombis | 8 ep. de 43 min.
Productores ejecutivos: Glen Mazzara, Scott Glimpe, Charles S. Eglee, David Alpert, Gale Ann Hurd, Robert Kirkman.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Sarah Wayne Callies, Laurie Holden, Steven Yeun, Chandler Riggs, Norman Reedus, IronE Singleton, Melissa McBride, Lauren Cohan, Emiliy Kinney, Scott Wilson, David Morrisey, Danai Gurira, Dallas Roberts, Michael Rooker.
Valoración:

Alerta de spoilers: No leas si no has visto la temporada.–

Como venía diciendo en la primera mitad de la temporada, la serie se ha centrado y ha madurado y por fin vemos algo de lo que se esperaba dado su argumento y estilo: una correcta historia de supervivencia en un entorno post-apocalíptico, donde la lucha constante por salir adelante es el difícil día a día de los personajes. Esta segunda etapa lanza la trama que se iba cociendo en los primeros ocho episodios, el conflicto entre la prisión y el pueblo. El pueblecito Woodbury introdujo dos factores muy interesantes: un enemigo humano que ejemplifica bastante bien que, en cualquier entorno y circunstancia, el hombre se convierte siempre en su propio peor enemigo, más un ambiente de distopía inquietante, con el Gobernador manejando una supuesta sociedad idílica con sucios secretos que enmascaran una realidad podrida. Pero no por ello se olvidan de los zombis, pues su presencia es constante, el peligro se siente de cerca, no como en la temporada anterior, que aparecían por cumplir y no causaban impacto. Además se abordan jugosas ideas con ellos: experimentos y usos varios dan para algunas buenas escenas.

El dibujo de los protagonistas ha mejorado en profundidad y trayectoria. Se acabaron las relaciones simples y poco creíbles, y los dilemas infantiles y repetitivos han quedado atrás. Las situaciones que enfrentan son mucho más interesantes que la nada cansina que embargó la estancia en la granja, y muestran muchísimo mejor cómo los problemas constantes hacen mella en sus personalidades. Rick como líder está desgastado, y su camino hacia el abismo para luego renacer está muy logrado (lástima que Andrew Lincoln sea un intérprete tan penoso, el personaje merece un actor mejor). El pulso contra el Gobernador le hace ver que la supervivencia en manada (un líder y obediencia ciega) es un sendero abocado al fracaso, que es más viable una sociedad igualitaria donde se analicen y voten las decisiones. Es interesante ver cómo su hijo, Carl, aprende lo contrario de la contienda: va creciendo como líder frío e implacable hasta el punto de dejar entrever que, como el Gobernador, está olvidando su humanidad. El resto de secundarios tienen su tiempo justo, aportando lo necesario sin tonterías cargantes como antes (hasta el coreano y su novia funcionan bien), aunque destacan Daryl y Hershell, siempre con más presencia en todas las tramas, y la nueva incorporación, la críptica Michonne. Hershell como brújula moral es crucial en momentos clave, Michonne muestra muy bien lo difícil que es entrar en un grupo cerrado en estas circunstancias, enfrentando problemas de confianza y lealtad, y Daryl va cambiando su independencia y distanciamiento por un cada vez más arraigado sentido de la familia.

Pero los personajes más llamativos del año son el Gobernador y Andrea, y la sorpresa es el reaparecido Merle. Este último evoluciona de manera atractiva y verosímil: poco a poco va dejando ver su lado humano entre tanta pose de abusón, y el tramo final de su trayectoria no por previsible deja de ser estupendo. Andrea juega a intentar salvar a todo el mundo, primero engañada por el idilio creado por el Gobernador y luego aferrada a la esperanza de una nueva vida, y va cayendo en el abismo de forma muy interesante y dura. Se atacan muy bien sus dudas sobre si ir con un grupo u otro, y la actriz Laurie Holden, la única competente del cotarro junto a Scott Wilson (Hershell), lo expresa muy bien. El Gobernador (un también acertado David Morrisey) se describe inicialmente como líder que muestra una cara gentil a su pueblo y una dura y violenta hacia el exterior en secreto: un clásico psicópata dotado para el mando. Su presencia es inquietante, temible cuando se desata, y sus acciones provocan resquemor cuando no asco. Pero poco a poco su maldad va creciendo y al final explota de forma espectacular, masacrando a los suyos cuando ve que dejan de seguirle.

Sin embargo una gran pega se le puede poner a Andrea y al Gobernador, y por extensión a la temporada, pues tienen un capítulo donde se deslucen demasiado, fruto de un guión pobre y lleno de agujeros: la huida de Andrea y la persecución del Gobernador en Prey (314) ofrece un bajón notable en una temporada muy regular, recordando que la serie seguramente esté dando sus mejores momentos pero en cualquier instante puede volver a caer muy bajo. No es creíble que él la persiga cual Terminator enloquecido, o al menos no funciona tal y como lo han expuesto. Que la halle en pleno campo con todo el terreno que hay para explorar; que ella, tan lista y superviviente como es, se meta en un edificio, limitando así sus posibilidades de escapar; la falta de tensión de toda la escena del juego del escondite, que roza el ridículo en ocasiones; que ella escape sin coger el pedazo de coche que ha dejado él; que cuando él la atrapa por fin no se explique cómo es capaz de inmovilizarla y trasladarla al pueblo sin problemas (que el coche estaba lejos), donde además nadie se entera de que ha entrado con un rehén… De todas formas, para no olvidar que estamos en The Walking Dead, los agujeros de guión y momentos mal ejecutados (fallando así la verosimilitud de numerosos instantes) existen en casi todos los capítulos: todo el que llega al pueblo, sobre todo a la hora de atacar, lo hace por la puerta principal, la más protegida, en vez de por otra sección del vallado; una esposada Andrea se tira horas y horas hablando con su amigo moribundo, en vez de poner todo su esfuerzo en coger las pinzas, que luego vemos que es fácil, y más fácil le resulta romper con ellas las esposas de duro metal; etc.

Otro aspecto negativo a destacar es también relativo a unos pocos personajes. Los guionistas se quitaron de en medio a T-Dog probablemente porque no sabían qué hacer con él y era el candidato perfecto para morir… y no se lo echa de menos, porque efectivamente no aportaba nada. Falla también la presentación de un nuevo grupo secundario: Tyreese y compañía en principio parecían bastante atractivos, pero luego no se sabe qué sentido tiene su presencia, porque los guionistas parecen que dudan si meterlos en tramas propias o no, si incluirlos en la historia global o no, y se quedan a medio camino de todo, resultando su presencia bastante malograda. Probablemente sea resultado de incluir personajes del cómic sin plantearse bien su arco en la serie.

He visto criticar el desenlace de la pequeña guerra como una gran decepción que echa por tierra el final de temporada, y me parece un grave error, me parece evidente que muchos espectadores no han entendido nada al aferrarse a la esperanza de ver una gran batalla. Porque cuando la serie se estaba centrando por fin en los personajes y los dilemas que enfrentan no sería acertado acabar todo con fuegos artificiales (que los hay, pero bien medidos), lo lógico es exponer el enfrentamiento de cada rol a sí mismo y a la situación que lo rodea. Y en eso, el capítulo final funciona francamente bien y el resultado de la contienda es consecuente con lo narrado y sin duda verosímil. Las tropas del Gobernador huyen ante los cuatro pelagatos de la prisión porque no son luchadores tan experimentados como ellos, y se asustan de la embestida sorpresa después de largos momentos de tensión. A raíz de ello pierden la fe en el Gobernador, y cuando este dictador se ve expuesto a una realidad que su mente de psicópata es incapaz de aceptar realiza la matanza, que no sólo es creíble, sino de hecho bastante previsible. Y la otra gran pega que se ha puesto, el hecho de que el Gobernador no muera… pues habrá que esperar a ver cómo acaba su historia, aún puede dar juego si los guionistas lo manejan bien. También leo que Andrea era odiada (¡pero si es el mejor personaje!) y aun así su muerte también decepcionó. Por favor, si algo se agradece de esta serie es que los protagonistas pueden caer en cualquier instante, y el final de Andrea no es forzado sino muy consecuente con su trayectoria.

El desarrollo de esta temporada ha sido bastante bueno, no espectacular pues sigue sin explotar todo su potencial por completo y lo que muestra peca de ser demasiado simplón unas veces (qué pobre es el episodio de la negociación entre Rick y el Gobernador) y cuenta con baches notables en otras ocasiones, pero en conjunto resulta una aventura muy entretenida y desde luego muy de agradecer si la comparamos con el ritmo y tono tan fallido de la segunda temporada. Ahora llega otra prueba de fuego: Glen Mazzara ha sido despedido o se ha largado, a saber por qué, añadiendo otro oscuro capítulo a la producción de la serie y dejando de nuevo su futuro en el limbo. Otra vez el segundo guionista (Scott Glimpe tras el ascenso de Mazzara) toma las riendas (acabará escribiendo el becario si siguen echando gente) y se enfrenta a la serie por cable más vista de la historia, la que más ojos puestos en ella tiene. ¿Será la trama del Gobernador un capítulo milagroso en una serie agonizante o seguirá creciendo hasta convertirse en la gran serie que podría llegar a ser?

Ver también:
Episodio piloto (2010)
Temporada 1 (2010)
Temporada 2, parte 1 (2011)
Temporada 2, parte 2 (2012)
Temporada 3, parte 1 (2012)
-> Temporada 3, parte 2 (2013)
Temporada 4, parte 1 (2013)
Temporada 4, parte 2 (2014)
Temporada 5, parte 1 (2014)
Temporada 5, parte 2 (2015)
Temporada 6, parte 1 (2015)
Temporada 6, parte 2 (2013)
Temporada 7, parte 1 (2016)
Temporada 7, parte 2 (2017)

THE WALKING DEAD – TEMPORADA 3, PARTE 1

AMC | 2012
Drama, zombis | 8 ep. de 42 min.
Productores ejecutivos: Glen Mazzara, Scott Glimpe, Charles S. Eglee, David Alpert, Gale Ann Hurd, Robert Kirkman.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Sarah Wayne Callies, Laurie Holden, Steven Yeun, Chandler Riggs, Norman Reedus, Melissa McBride, Lauren Cohan, Emiliy Kinney, Scott Wilson, David Morrisey, Danai Gurira, Dallas Roberts, Scott Wilson, Jon Bernthal, Michael Rooker.
Valoración:

Como hicieron en su segundo año, The Walking Dead se emite en dos tandas de episodios con varios meses de parón entre ellas, aunque desde esta temporada en adelante serán dieciséis en total y no trece. En aquel entonces nos dejaron con la serie en su punto de calidad e interés más bajo, pero en este hiato nos encontramos con la situación opuesta. Porque sí, después de tanto sufrimiento por parte del espectador, con muchos despotricando por lo bajo que había caído una serie con tanto potencial, por fin ha remontado hasta dar lo que prometía en su inicio, lo que se esperaba de ella. Por fin tenemos una aventura de supervivencia emocionante y con personajes que reflejan la situación en su comportamiento. Ya no hay que aguantar esa producción regulera con tramas estancadas y protagonistas vacíos y cargantes. Sus guionistas, tras la reestructuración de plantilla, han hallado el camino y lo han empezado a andar bastante bien.

Han pasado varios meses desde que el grupo huyó de la granja, y la supervivencia en un medio extremadamente hostil los ha endurecido y ha reforzado su compañerismo y convivencia. En su viaje desesperado terminan encontrando lo que deseaban: un lugar donde asentarse. La cárcel ofrece seguridad, con sus verjas y secciones aislables, pero habrá que luchar por ella, porque está infestada de zombis. Mientras, Andrea lucha por su cuenta con la compañía de la críptica Michone, y su encuentro con una colonia de supervivientes organizados bajo el mando de un poderoso hombre llamado el Gobernador parece abrir la puerta a la esperanza.

En ambas localizaciones se vuelve a hacer patente, pero esta vez con mejores historias, quién es el verdadero enemigo del hombre: él mismo. Los conflictos con otros humanos ponen de manifiesto el terror en el que se mueve la gente y las locuras que se llegan a hacer para mantener la vida, acciones de las que no se libran ni los protagonistas: qué poco hace falta para que Rick se cargue a los presos que encuentran. Y el renacer de la civilización en manos del Gobernador pone de manifiesto esa faceta pero en una escala peor, porque todos se abrazan a la ilusión de felicidad en esa falsa democracia.

Los personajes sufren por razones lógicas, no por problemas triviales (qué cutres eran los discursos sobre la fe) o pésimamente desarrollados (cansinas fueron las peleas amorosas dignas de adolescentes). Sus problemas y las relaciones entre ellos ofrecen historias con garra, creíbles y duras. Incluso Glenn y Maggie ya no resultan niñatos molestos. El dolor y la muerte están a la orden del día, no se sabe quién puede vivir o morir, cuándo aparecerá otro grupo hostil, si el grupo protagonista se desintegrará…

También se nota mucho la mejora en la puesta en escena, donde se pone mayor énfasis en ofrecer un aspecto visual de mayor calidad. El aspecto de serial televisivo noventero se ha despachado muy bien, dando pie a una realización más moderna, de planos amplios y mejor planificación de escenas. Las peleas siguen siendo flojillas (salvo la emocionante batalla final en dominios del Gobernador), pero la narración fluye mucho mejor y adapta la escenificación correctamente al género. Se acabaron las escenas asfixiadas en primeros planos sin control sobre el tempo narrativo.

Así pues, The Walking Dead renace como lo que se esperaba que fuera. Una aventura post-apocalíptica que mezcla acción (y en este caso gore a espuertas) con correctos análisis sobre el comportamiento humano. Se acabaron las diatribas huecas e infantiles sobre religión, justicia y democracia. Ahora todo adquiere un nivel de inteligencia y coherencia lo bastante correcto como para ofrecer buenos dilemas éticos y buenas historias donde se cumple también sin problemas el objetivo primordial: entretener. No será una serie de gran complejidad, ni profunda y trascendente como un gran drama de la HBO, pero está lejos de resultar estúpida y aburrida como sí fue en su segunda temporada.

Muchas son las series que mueren de éxito, extendidas con torpeza más allá de su vida útil. Pero The Walking Dead ha sido un ejemplo del atípico caso contrario: rara vez se pone tanto empeño en hacer funcionar una producción que ha patinado tanto. Pero claro, sus audiencias son de récord, no podían dejar escapar algo así. Por mi parte, me alegro mucho. La había descartado con asco y rabia pero por sus buenas críticas le di otra oportunidad. Y sin duda la merece.

Ver también:
Episodio piloto (2010)
Temporada 1 (2010)
Temporada 2, parte 1 (2011)
Temporada 2, parte 2 (2012)
-> Temporada 3, parte 1 (2012)
Temporada 3, parte 2 (2013)
Temporada 4, parte 1 (2013)
Temporada 4, parte 2 (2014)
Temporada 5, parte 1 (2014)
Temporada 5, parte 2 (2015)
Temporada 6, parte 1 (2015)
Temporada 6, parte 2 (2013)
Temporada 7, parte 1 (2016)
Temporada 7, parte 2 (2017)

THE WALKING DEAD – TEMPORADA 2, PARTE 2

AMC | 2012
Drama, zombis | 6 ep. de 42 min.
Productores ejecutivos: Gale Anne Hurd, Glen Mazzara, David Alpert, Robert Kirkman, Charles H. Eglee.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Sarah Wayne Callies, Laurie Holden, Steven Yeun, Chandler Riggs, Jon Bernthal, Jeffrey DeMunn, Norman Reedus, IronE Singleton, Melissa Suzanne McBride, Lauren Cohan, Emiliy Kinney, Scott Wilson.
Valoración:

Alerta de spoilers: Destripo temporada y final, incluidas muertes de personajes–

Los fallos garrafales que impidieron que la primera temporada pasara de ser una producción menor y con muchas limitaciones cuando prometía muchísimo (tanto por temática y estilo como por su excelente capítulo piloto) lejos de atacarse y pulirse en ese segundo asalto se han visto potenciados de forma aún más decepcionante. Las razones son varias, siendo obviamente la principal la falta de inspiración de los guionistas, pero en su favor hay que decir que la gestión realizada por la AMC ha sido pésima. Primero, como ya se iba notando en el año anterior, a base de reducir presupuesto no hay manera de montar tramas ambiciosas. Y aquí han ido al extremo con el recorte: con el mismo dinero querían el doble de episodios. Lo que ha ocurrido, como cabe esperar, es que se han doblado los episodios estirando las historias. Segundo, la salida forzada de Frank Darabont, creador y productor ejecutivo principal, debido a discrepancias con la cadena dejó un hueco notable con la producción ya en marcha. Entre lo que no le dejaron hacer, la falta de dinero para hacer otras cosas, las peleas y su partida, es obvio que la primera parte del año sufre las consecuencias, pues tuvo menos dedicación y recursos. Glen Mazzara, que los fans se han obsesionado con endiosar como un milagroso salvador, no tiene tanto mérito como el que le otorgan por haber levantado ligeramente la segunda parte, pues tenía más tiempo y tranquilidad para desarrollar los guiones y ni aun así consigue que esto sea una buena serie, sólo una más centrada.

Sobre la primera mitad ya me explayé en su artículo. En resumen decía que los personajes perdían aún más definición, y ya eran pobres de por si, y además se diluían todavía más en relaciones triviales y a veces incluso insoportables. El drama de televisión de muy bajo nivel (folleteo adolescente, embarazos absurdos, tríos amorosos mal desarrollados), los discursos morales sin densidad ni inteligencia (bobadas insoportables sobre religión y familia) y la nula presencia de aventura de supervivencia en una situación extrema ofrecieron siete episodios en los que únicamente se salvaba el primero, pues el resto eran entre monótonos y aburridos pero siempre simplones hasta dar pena.

Tras varios meses de parón la segunda etapa se pone las pilas, pero no es como para flipar, porque la base sigue siendo la misma: personajes endebles e historias poco aprovechadas. Desaparecida la trama de Sophie, que sustentaba las más absoluta nada, aparecen historias más interesantes. Los problemas de convivencia con los habitantes de la granja avanzan tras mucho alargar el tema y nos llevan a encontrarnos con un grupo hostil, encuentro que acaba con la toma de un rehén. Esta presencia aporta otras dificultades y debates éticos bastante correctos: ya iba siendo hora de que hubiese conflicto, dilemas gordos, humanos jodiéndose en el caos, la democracia luchando contra la supervivencia más hostil… Disfrutamos de diálogos más consistentes, tramos intensos, drama tangible y emocionante, algo de intriga… Y sobre todo los personajes adquieren por fin algo de vida. Rick y Shane evolucionan hacia algo interesante: el conflicto de la razón y la justicia contra el instinto y la violencia, donde Dale tiene también mucho que decir. El desenlace del asunto no por previsible deja de ser interesante, pues el camino se ha asfaltado bastante bien. Tiene sus fallos, claro está, sus escenas para el olvido, como Shane encerrado en un autobús con muchas salidas, intentando hacernos creer que está en peligro, o la pierna destrozada del preso que se cura en un día, instantes que recuerdan la habitual falta de recursos de guionistas y directores.

Los capítulos 210 y 211 reúnen todas estas tramas y virtudes, convirtiéndose en el punto álgido de la temporada, y los que les rodean también destacan (209, 212). Sin embargo huelga decir que despuntan más porque el resto del año está en una media entre el aprobado raspado y el suspenso que por ser grandes episodios (ni llegan al nivel del piloto). Por desgracia, la remontada vuelve a esfumarse en un cierre de temporada que como el resto del año roza el suspenso, donde vuelven a verse claramente todos los problemas de la serie.

Qué patético resulta el ataque zombi a la granja. Nunca hay sensación de peligro, de que de verdad estén rodeados sin salvación. Los personajes lo dicen, pero no se ve, y claro, cada escena resulta entre poco creíble y ridícula. No me puedo creer que no puedan volver a dar otra vuelta con el coche a mirar si hay gente o a atropellar zombis, ni que un protagonista salga andando de una muerte segura pero el resto lo vean imposible, y desde luego no me trago a estas alturas de la vida lo de las escopetas y otras armas de cincuenta tiros. No importa nada que mueran algunos secundarios, pues no transmitían nada y es descarado que los escritores se los quitan de en medio para no cargar con ellos; sólo la caída de Dale episodios atrás causa impresión. Además no faltan unos pocos y cutres debates éticos y religiosos ya vistos de sobra en capítulos anteriores (la familia, la fe…). Y para rematar nos topamos con la aparición de un mago con catana en una escena que resulta una fantasmada del quince, más un plano final que por lo visto se entiende si has leído el cómic, pero si no resulta absurdo, porque no se sabe qué quieren decir con él. Pero lo peor, lo peor de todo, es que en los últimos minutos destrozan de un plumazo un personaje: la reacción de Lori ante la muerte de Shane no puede ser más incongruente con la trama montada alrededor de ella en los últimos capítulos. ¡Si ella fue la principal instigadora de la idea de que Shane era un peligro que necesitaba ser erradicado! Pocas veces he visto un agujero de guión tan grande, tan patético, tan vergonzoso. Así pues, el episodio de final carece de drama, intriga, emoción y fuerza; sólo podía soltar quejas, preguntas y aspavientos mientras lo veía.

La pésima puesta en escena y la infame labor de los actores que se observa en toda la temporada y toda la serie ya la he ido comentando. La fotografía de televisión de hace veinte o treinta años, la escenificación no pobretona sino pésima, las escenas de acción risibles… Pero nada destaca tanto como la insoportable interpretación del trío protagonista: Sarah Wayne Callies como Lori consigue hacer de un personaje mediocre algo odioso, Andrew Lincoln como Rick tenía cierto carisma, pero en su discurso final y otros momentos clave se ve que tiene cero dotes interpretativas, y Jon Bernthal como Shane es para echar de comer aparte, pues resulta uno de los peores actores que he visto en mi vida; en su escenas finales, donde más tendría que esforzarse, se limita a abrir cada vez más la boca y a tocarse la cabeza en un tic cansino. Del amplio reparto sólo valen la pena Laurie Holden como la fuerte Andrea (la actriz tiene bastante experiencia y buenos papeles, como el de La niebla), Jeffrey DeMunn como el sabio Dale y Sctott Wilson como Hershel, el padre de la familia de la granja, ofreciendo sobre todo los dos últimos un recital que debería suponer una lección para los demás intérpretes (y para el director de casting).

Aunque la evolución de la trama y de los personajes, y la media global de episodios ha mejorado, desde luego no apunta muy alto y queda lejos del potencial que tiene. Por ello me resulta muy sorprendente que, aparte de que la serie sigue arrastrando audiencias de récord aunque todo el mundo se metía con ella, ahora repentinamente se ha vuelto a aclamar con entusiamso desdemedido (olvidando todas sus grandes limitaciones) por unos pocos episodios decentillos y un final sensacionalista.

La seguiré viendo porque el género me atrae y por la fuerza de la inercia alimentada por tenues esperanzas en que remonte, aunque es más probable que me vuelva a arrepentir.

Ver también:
Episodio piloto (2010)
Temporada 1 (2010)
Temporada 2, parte 1 (2011)
-> Temporada 2, parte 2 (2012)
Temporada 3, parte 1 (2012)
Temporada 3, parte 2 (2013)
Temporada 4, parte 1 (2013)
Temporada 4, parte 2 (2014)
Temporada 5, parte 1 (2014)
Temporada 5, parte 2 (2015)
Temporada 6, parte 1 (2015)
Temporada 6, parte 2 (2013)
Temporada 7, parte 1 (2016)
Temporada 7, parte 2 (2017)

THE WALKING DEAD – TEMPORADA 2, PARTE 1

AMC | 2011
Drama, zombis | 7 ep. de 42-68 min.
Productores ejecutivos: Gale Anne Hurd, Glen Mazzara, David Alpert, Robert Kirkman, Charles H. Eglee.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Sarah Wayne Callies, Laurie Holden, Steven Yeun, Chandler Riggs, Jon Bernthal, Jeffrey DeMunn, Norman Reedus, IronE Singleton, Melissa Suzanne McBride, Lauren Cohan, Emiliy Kinney, Scott Wilson.
Valoración:

Haciendo honor a su título, The Walking Dead como serie es un muerto andante. Su inicio fue muy atractivo, ofreciendo un episodio piloto de gran nivel y prometiendo un drama post-apocalíptico de gran alcance, pero resultó ser un espejismo que pronto se difuminó. El drama se presentaba como predecible y soso, dibujando personajes y relaciones muy pobres, y la aventura de supervivencia pecaba de simplona y desaprovechada. Aun así, el estreno de la segunda temporada aumentó su éxito inicial, congregando a millones de espectadores que le han permitido batir todos los récords de audiencia en canales por cable. Estimo que dicho éxito es fruto del efecto arrastre, porque desde luego la serie es machacada en todas partes. Probablemente ya haya enganchado a suficientes espectadores nada exigentes y curiosos con aguante (entre estos últimos por ahora me incluyo) como para asegurarse unos cuantos años más de vida, pero desde luego no se lo merece.

Con el frío panorama visto en la primera sesión, los ojos estaban puestos con interés en la segunda. ¿Sabrían los guionistas superar sus errores y exprimir el potencial hasta obtener un buen producto? Pero no se había estrenado y esta esperanza ya se hacía pedazos: las disputas internas acabaron con su productor ejecutivo principal, Frank Darabont, en la calle, y por si fuera poco la cadena exigía que se realizara el doble de episodios con el mismo o menos presupuesto. El resultado canta a catástrofe a los pocos capítulos y termina por confirmarse con la finalización de esta primera parte de la temporada: se ve con claridad que han doblado el número de entregas no añadiendo ni mejorando tramas, sino doblando la longitud de las mismas. Así pues, entre que las historias están extremadamente estiradas y diluidas, que no hallamos atisbo alguno de mejora en el dibujo de los protagonistas y sus relaciones y no se aporta nada llamativo a las situaciones de supervivencia en un medio extremadamente hostil, The Walking Dead ha caído a mínimos de calidad e interés realmente vergonzosos.

Lo que debería ser una serie de aventuras y suspense se convierte en un drama familiar insoportablemente lento y tedioso. Van pasando los episodios entre infinitos e intrascendentes paseos por el bosque, sin zombies y sin tensión, mientras la narración se mantiene constantemente estancada en nimiedades repetitivas (cuántas veces van a practicar puntería), en dilemas mal planteados (qué mal encajados están los ramalazos religiosos: personajes rezando por la salvación no son creíbles en el contexto de catástrofe definitiva, en esa situación que deja claro que no hay dios alguno y únicamente puedes valerte por ti mismo) y peor desarrollados (encima se repiten los mismos dilemas tan primarios y aburridos a lo largo de casi todos los capítulos). Media temporada y sólo hemos sacado en claro que Andrea quiere aprender a disparar o que Shane está cabreado con el mundo, y sólo hemos visto relaciones de lo más triviales: Lori está afligida porque le puso los cuernos a Rick, el chino está en celo, Rick quiere ser buen papá… Llega un punto en que los problemas personales caen a niveles irrisorios: ahora resulta que se puede pensar en tener bebés en esa situación de vida o muerte, y el asunto nos arrastra en un sinfín de tonterías durante otros tantos episodios vulgares.

Pero la cosa sigue empeorando, porque pronto empieza a fallar también la credibilidad. La búsqueda de Sophia llega un momento en que deja de funcionar como eje central de las historias (que pasa a centrarse en lloriqueos, citas absurdas, en Hershel y el granero…), y es evidente que los guionistas no saben mantenerla en una situación creíble: de repente los personajes se pasan el día haciendo gilipolleces, como prácticas de tiro, paseando y follando. Ya no importa si encuentran a la niña o no (de hecho llega un punto en que a la madre no parece importarle, destrozando así otro personaje), porque el interés y la solidez de la trama se han diluido por completo.

Se supone que los protagonistas viven en tensión constante, al límite psicológico de la desesperación y la locura… pero no se transmite lo más mínimo la sensación de caos, dolor y miedo. Lo único interesante ha sido el tema del granero, lo único que ha ofrecido un dilema inteligente y sólido capaz de dar una trama breve pero interesante. Amén de que la sorpresa final por fin hace avanzar las cosas, aunque no haya sido nada del otro mundo. Por cierto, no hablo de la fidelidad al cómic porque no los he leído, pero los lectores sienten como se desaprovechan buenas historias para centrarse en bobadas superficiales sin trascendencia alguna.

Añadiendo sal al asunto, hay que indicar que la realización es pobretona, por no decir mala de narices. La fotografía resulta horrorosa, llena de primeros planos que hoy día saben a televisión anticuada. ¿De verdad esta serie se produce en AMC, de donde sale también esa maravilla que es Breaking Bad? Darabont imprimió su sello de director de calidad en el piloto, pero el resto está a un nivel impropio para la televisión de hoy día, y desde luego ridículo para la televisión por cable. Lo único que se salva es el maquillaje de los zombies (esos que meten de vez en cuando sin venir a cuento, como el del pozo, para justificar el género). Y por si fuera poco el reparto es para echarse a llorar. Salvo el viejo, los actores elegidos son incapaces de la más mínima expresión, de transmitir lo que los personajes deberían estar mostrando. El trío protagonista es de lo peorcito que he visto en siglos, algo que se agrava enormemente este año que hay conversaciones constantes.

Protagonistas inertes incapaces de despertar interés, drama tontorrón y aburrido, puesta en escena propia de principios de los noventa, nada de acción y aventura que merezca ser recordada… The Walking Dead prometía mucho, y no ha dado nada. Sólo queda esperar que los espectadores se den cuenta por fin de que esto hace tiempo que no va de un apocalipsis zombie, como Terra Nova o Falling Skies no eran ciencia-ficción, sino que ha resultado ser un drama familiar sencillo y poco inspirado que no tiene nada que aportar al rico panorama televisivo actual. Yo tengo claro que esto no puede remontar, visto lo visto es obvio que los guionistas no tienen la calidad necesaria para conseguirlo.

Ver también:
Episodio piloto (2010)
Temporada 1 (2010)
-> Temporada 2, parte 1 (2011)
Temporada 2, parte 2 (2012)
Temporada 3, parte 1 (2012)
Temporada 3, parte 2 (2013)
Temporada 4, parte 1 (2013)
Temporada 4, parte 2 (2014)
Temporada 5, parte 1 (2014)
Temporada 5, parte 2 (2015)
Temporada 6, parte 1 (2015)
Temporada 6, parte 2 (2013)
Temporada 7, parte 1 (2016)
Temporada 7, parte 2 (2017)

THE WALKING DEAD – TEMPORADA 1

AMC | 2010
Drama, zombis | 6 ep. de 45-67 min.
Productores ejecutivos: Frank Darabont, David Alpert, Charles H. Eglee, Robert Kirkman, Galen Anne Hurd.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Jon Bernthal, Sarah Wayne Callies, Laurie Holden, Jeffery DeMunn, Steven Yeun, Chandler Riggs, Emma Bell, IronE Singleton, Jery Prescott, Andrew Rothenberg, Norman Reedus, Melissa McBride.
Valoración:

Después de un episodio piloto espectacular y unas audiencias volcadas en la llamativa propuesta que en principio ofrecía la serie, esta primera temporada ha resultado notablemente insatisfactoria para la mayoría de los espectadores. No es únicamente porque seis míseros episodios sepan a poquísimo, sino sobre todo porque después del magnífico inicio la producción ha bajado varios peldaños en lo que a la calidad se refiere, sobre todo en la puesta en escena.

La fantástica mano de Frank Darabont ofreció un capítulo inicial de ritmo exquisito y visualmente apasionante, pero para el resto de la temporada el nivel ha caído en picado de forma pasmosa. La dirección, fotografía y montaje son más propias de una serie de nivel medio de los años noventa, ofreciendo encuadres demasiado limitados (solo primerísimos planos) y escenas caóticas con escasa planificación. Tampoco luce como una serie que se presupone cabecera de una cadena de prestigio (AMC), es decir, parece que no tiene presupuesto alguno, pues tras el espectacular inicio parecen huir de cualquier escena de medianas dimensiones (el retorno a la ciudad sabe a polvo después de los enormes planos que vimos en la presentación). El cambio es tan brutal que del episodio uno al dos parece que estamos ante una serie completamente distinta.

En cuanto al guión, a pesar de lo prometedor de la historia (sobre todo teniendo en cuenta que los lectores del cómic hablan de grandes personajes y tramas muy arriesgadas), esta ha resultado en conjunto demasiado convencional. Tríos amorosos muy vistos, conflictos personales que no terminan de dar nada tangible y personajes que apenas se desarrollan conforman un grupo de protagonistas que no termina de convencer, de resultar lo suficientemente atractivo como para que sus penurias se transmitan con intensidad al espectador. Además las tramas sobre los problemas de supervivencia, de la nueva sociedad, que es donde esperaba que más ahondara la serie, han sido escasas y poco sustanciosas. Tras el piloto el único episodio que da para una aventura atractiva y que saca algo de partido de la situación es el cuarto, aquel donde se encuentran con un peligroso grupo de mejicanos (muy buena la resolución de ese conflicto) y que termina con el sobrecogedor ataque zombie al campamento. El cierre de temporada también cuenta con algunos momentos dramáticos muy bien trabajados en su desenlace, pero el resto del capítulo no me dice mucho más, igual que el resto de la temporada.

Ha sido un año bastante irregular pero aun así tengo muchas esperanzas puestas en la serie, porque el género es muy atractivo y tiene enorme potencial. Espero que remonte en la próxima temporada.

Ver también:
Episodio piloto (2010)
-> Temporada 1 (2010)
Temporada 2, parte 1 (2011)
Temporada 2, parte 2 (2012)
Temporada 3, parte 1 (2012)
Temporada 3, parte 2 (2013)
Temporada 4, parte 1 (2013)
Temporada 4, parte 2 (2014)
Temporada 5, parte 1 (2014)
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THE WALKING DEAD – EPISODIO PILOTO

AMC | 2010
Drama, zombis | 67 min.
Productores ejecutivos: Frank Darabont, David Alpert, Charles H. Eglee, Gale Anne Hurd, Robert Kirkman.
Guion y dirección: Frank Darabont.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Jon Bernthal, Lennie James, Sarah Wayne Callies, Laurie Holden, Jeffrey DeMunn, Steven Yeun, Emma Bell, Adrian Kali Turner.
Valoración:

The Walking Dead es probablemente la serie más esperada del año, y ello me sorprende, primero porque se ha gestado en una cadena privada (se ve que con Internet no existen fronteras), y segundo porque es de un género que en principio no gusta a todo el mundo, el de zombis puro y duro (es decir, sangre y vísceras en cantidad). Y su estreno ha demostrado que la espera valía la pena, tanto para el público (es un gran episodio y ha gustado mucho) como para la cadena (AMC), que ha roto todos sus récords de audiencia. Aún queda por ver si la temporada al completo será de gran calidad, si esta adaptación del alabado cómic homónimo da la talla como se espera, pero desde luego el comienzo ha arrasado.

Hay que decir que esta presentación es muy clásica, que no se aleja lo más mínimo de los cánones del género en estilo y desarrollo de la historia, por lo que no sorprende en general y algunas escenas concretas saben a vistas. Pero sin duda Frank Darabont (otro genio del cine que ve en la televisión un medio para contar otras historias), productor ejecutivo de la serie y guionista y director de este piloto, es consciente de estas limitaciones, así que se esfuerza en el guion por obtener el ambiente adecuado y jugar con detalles, sorpresas y sobre todo con la carga que deben soportar los poquísimos personajes que vemos hasta ahora, y pone gran énfasis en la realización, sabiendo también que es crucial para hallar la atmósfera y el ritmo adecuados. Además, la serie nace como superproducción, y la pasta puesta en ella se aprovecha al máximo: parece una película de alto nivel, con planos de infinitos cadáveres y ciudades desiertas espectaculares y unos zombis recreados de forma sobrecogedora (atención al que tiene solo medio cuerpo: escalofriante). También está a la altura el reparto, que sabe mostrar las penurias por las que pasan sus caracteres con gran habilidad, pero hasta que no veamos a los actores adentrarse más en sus personajes no puedo decir mucho más.

Darabont obtiene un episodio que atrapa en todo momento y te mantiene en tensión constantemente, de hecho se hace corto a pesar de que muchísimas escenas son pausadas y largas. Se nos ofrece no pocos momentos magníficos que provocan congoja o puro terror: la puerta cerrada con candado en el hospital, la salida llena de cadáveres envueltos en sábanas, el primer zombi, la terrible decisión del padre con su mujer, y sobre todo el protagonista metiéndose debajo del tanque, que supone una escena final sublime. No me cabe duda de que este capítulo, sin llegar a ser una obra maestra ni ser nada revolucionario, sí es un ejemplo modélico para el género y supera a muchas películas de gran repercusión, como la original pero desaprovechada 28 días después, por citar con la que guarda más parecido.

Huelga decir que tratándose de una historia larga es de suponer que no se limitará a ser una aventura de supervivencia con zombis al uso, sino que seguramente se desarrollará un drama de personajes (dicen que en el cómic los caracteres son magníficos) y quién sabe si habrá tramas de conspiraciones de gobiernos (¿tomará caminos del estilo de la prometedora pero fallida Jeremiah?) o si se crearán civilizaciones post-apocalípticas con sus propios conflictos. Los que han leído el cómic ya conocen la evolución de la historia y tendrán respuestas a mis interrogantes, pero los que no estamos impacientes por ver más.

Ver también:
-> Episodio piloto (2010)
Temporada 1 (2010)
Temporada 2, parte 1 (2011)
Temporada 2, parte 2 (2012)
Temporada 3, parte 1 (2012)
Temporada 3, parte 2 (2013)
Temporada 4, parte 1 (2013)
Temporada 4, parte 2 (2014)
Temporada 5, parte 1 (2014)
Temporada 5, parte 2 (2015)
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Temporada 7, parte 2 (2017)