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ORPHAN BLACK – TEMPORADA 5 Y FINAL

BBC America / Space | 2017
Drama, suspense, ciencia-ficción | 10 ep. de 44 min.
Productores ejecutivos: John Fawcett, Graeme Manson, David Fortier, Kerry Appleyard, Ivan Schneeberg.
Intérpretes: Tatiana Maslany, Jordan Gavaris, Kevin Hanchard, Maria Doyle Kennedy, Kristian Bruun, Ari Millen, Josh Vokey, Evelyne Brochu, Skuler Wexler, Cynthia Galant, Lauren Hammersley, Stephen McHattie, Kyra Harper, Rosemary Dunsmore.
Valoración:

Alerta de spoilers: Describo bastante a fondo la temporada. —

Me alegré cuando anunciaron que la quinta sería la última temporada de Orphan Black, porque era evidente el desgaste creciente. Y si bien la pequeña remontada en la cuarta recuperó mi fe, siendo además alentada porque con el final a la vista era de esperar que se pusieran las pilas, el presente curso ha sido el más flojo, hasta el punto de resultarme una decepción donde ni si quiera el desenlace ha disminuido las malas sensaciones, de hecho las ha agravado.

El problema se empezó a hacer patente en la segunda sesión y más grave en la tercera. Es el virus de Expediente X, eso de que los guionistas se empeñan en alargar las tramas dándole giros sensacionalistas poco meditados, añadiendo una maraña de capas que no sirve para disimular la falta de ideas y esfuerzo. En este caos las virtudes iniciales se iban diluyendo. Las agradables y entretenidas aventuras de las clones sobrellevando sus vidas empezaban a quedar demasiado eclipsadas por la impostada seriedad y el farragoso entendimiento del thriller de conspiraciones. El cuarto año recuperó un poco las formas, y auguraba que el tramo final iría al grano intentando arreglar el entuerto… Pero me temo que este virus alcanzó una extensión fatal y los escritores no han sido capaces de encauzar las cosas.

Lo peor es que da la sensación de que se aferran a unos pocos malogrados puntos clave y no son capaces de ver más allá, ni sus errores ni las necesidades de la historia. Uno ya lo conocíamos y estaba bien gastado: la dichosa enfermedad de las clones, que mucho amenazar pero afectaba solo a Cosima, y aparecía y se ralentizaba según quisieran apremiar o reservar el drama, y por tanto hace mucho que no había quien se la creyera. La segunda es el intercambiable enemigo. Tras marear la perdiz con Ferdinand, Evie Cho, Susan Duncan, Rachel, Leekie, Coady, la junta de tal y cual nueva empresa (otra que cambiaba cada poco tiempo), uno ya no sabía de quién huían y contra quiénes luchaban. Para colmo introducen a un nuevo tipo raro y medio loco que se supone el cabecilla de todo, P. T. Westmorland, pero no causa misterio ni temor alguno, sobre todo cuando empiezan a reaparecer otros que ya creíamos superados (Susan, Coady, Ferdinand) y las agendas se entrecruzan sin que terminemos, ahora que era más necesario que nunca, sabiendo a quién debe lealtad y qué planea cada uno. La tercera base mal exprimida es la permanencia en la isla de Westmorland y su panda de seguidores en plan secta. Su uso como guarida final del enemigo es bastante penoso, primero, por la falta de credibilidad en que dirigiera grandes investigaciones desde ahí y de la gente absurda que lo sigue, segundo, porque nos tiramos todo el año ahí, relegando el necesario avance de las historias sin disimulo alguno.

Cuando por fin parece que todo se va a encaminar hacia algo más concreto encontramos meteduras de pata y puntos grises en cantidad, hasta el punto de que no se entiende la mitad de lo que ocurre. No me creo que las luchadoras de Sarah y S. vuelvan a casa sin más, se rindan y acepten peticiones tan exigentes como que experimenten con Kira. Sigue sin entenderse los cambios de bando y las apariciones aleatorias de algunos secundarios como Ferdinand, Susan Duncan y Delphine, y, más importante, nunca se llega a vislumbrar qué persigue Rachel. La parte del detective Art no tiene ni pies ni cabeza: acepta trabajar con la policía infestada de los malos sin más lucha, y sólo de vez en cuando parece tomarse en serio lo de ayudar a las “sestras”.

Así pues, no ha habido sensación de dirección, no ha surgido intriga por el porvenir de las clones, de si saldrán airosas y cuánto tendrán que sacrificar. Los villanos son más cansinos que nunca, no casuaban pavor alguno y como digo ni se llega a entender el plan y ambiciones de cada uno, más allá de terminar simplificando todo en un cutre concepto de cómic: Westmorland quiere ser inmortal a toda costa. Los secundarios, salvo Donnie, están cada vez más diluidos, incluso Scott, pero es que hasta las clones se atascan en un bucle eterno, con lo que se pierde aún más ese tono aventurero con toques de comedia que hizo destacar a la serie en sus inicios.

En esta situación se veía venir un final desastroso, y lo cumple bastante bien: los cierres a las tramas principales dan vergüenza ajena, y los personajes ya no tienen mucho que decir y no ofrecen nada sorprendente. Es delirante lo que hacen con Felix y su nueva hermana: desaparecen al poco y los usan como comodín externo para concluir una parte de la trama, mientras que la otra también llega sin más. Sí, tras cinco temporadas con las clones luchando incansablemente por conocer sus orígenes, librarse de sus enemigos, hallar la cura y poder vivir en paz, Cosima se tira todo el tiempo dando paseos por la isla con problemas irrelevantes y repetitivos, Sarah deja de ser ella y se apalanca en casa, lamentándose sin hacer nada, Alison apenas tiene un par de escenas para cumplir con su línea, Helena con su embarazo queda definitivamente como un macguffin dramático de baratillo, y finalmente la conspiración científica que las asfixiaba la resuelven Felix y Adele fuera de pantalla y la dichosa cura le cae a Cosima en las manos después de muchos amagos tramposos.

Para rematar, tenemos dos giros muy típicos y mal empleados: la muerte gratuita de un personaje para forzar un supuesto final trágico, pero que como es de esperar sabe a polvo por lo falsa que resulta, y el intento de recuperar los orígenes, de cerrar el círculo, a base de flashbacks, que no aporta nada necesario y se inclina también demasiado por la manipulación emocional. Y por si fuera poco el epílogo se apoya en otros clichés rancios: la reunión feliz en plan barbacoa en el patio trasero resulta tan pastelosa como insatisfactoria. El final parecía que iba a salvarse porque amagan con mostrar secuelas de todo en Sarah, pero no llega a dar nada llamativo y terminan por dejar esa y muchas otras cuestiones en el aire: ninguna tiene trabajo, ¿viven de Alison y Donnie todas?; ¿y qué fue del trabajo de estos?; la trama empresarial era enorme, pero por arte de magia se ha diluido por completo (¿y el control que tenía esta gente sobre la policía?), y además tras tanto ruido ningún país ni autoridad parece haberse enterado de nada; y no me he parado a analizar más a fondo para no sentirme peor.

Del año salvo bien poco. Una original y efectiva escena que recupera los líos con las clones, en esa fiesta que monta Felix donde las presenta poco a poco; el impactante cariz que toma el asunto del ojo Rachel, donde no se cortan un pelo a la hora de mostrarlo; la loca de Krystal seduciendo a un empresario para conseguir información. El resto, monotonía, vueltas en círculos, soluciones chapuceras para historias ya agotadas, y un insuficiente drama personal. Casi todos los capítulos se me hicieron larguísimos y pesados, y el final muy decepcionante. La personalidad de Tatiana Maslany imprime a todas las clones, incluso las que tienen breves apariciones, apenas sustenta una etapa errática, aburrida, que quizá aprobará por los pelos, pero como temporada de Orphan Black, más siendo la final, hay que considerarla fallida.

Ver también:
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

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ORPHAN BLACK – TEMPORADA 4

Space/BBC America | 2016
Ciencia-ficción, suspense | 10 cap. de 45 min.
Productores ejecutivos: John Fawcett, David Fortier, Graeme Manson, Kerry Appleyard, Ivan Schneeberg.
Intérpretes: Tatiana Maslany, Jordan Gavaris, Kristian Bruun, Maria Doyle Kennedy, Josh Vokey, Evelyne Brochu, Ari Millen, Rosemary Dunsmore, Skyler Wexler, Jessalyn Wanlin, Gord Rand, Cynthia Galant.
Valoración:

Alerta de spoilers: Presento la situación inicial de tramas y personajes sin desvelar nada más allá.–

Da la impresión de que los autores fueron conscientes de ello o que escucharon las críticas sobre que las tramas de conspiraciones se estaban yendo de madre (farragosas y poco entretenidas) y limitaban los aciertos de la serie, esto es, la odisea de las clones por averiguar sus orígenes y sobrevivir a las intrigas que las amenazan. Se nota más esfuerzo por volver a ponerlas en el centro de la narración, pero sobre todo en hacer más tangibles esas historias de corporaciones e individuos cuyos fines no quedaban nada claros anteriormente. Sigue habiendo algunos fallos, pero en líneas generales la temporada ha recuperado bastante el tono de sus orígenes.

Empezamos con lo mejor, un fantástico capítulo centrado en los últimos días de Beth, la detective cuyo suicidio ante Sarah inició este viaje. Su tragedia resulta demoledora y te atrapa con fuerza de nuevo en una aventura que recupera el drama de personajes, la emoción y el ritmo tras haberse tornado demasiado impersonal, fría, y a la vez caótica. Pronto conocemos más a fondo a Krystal la poligonera obsesionada con el ejercicio físico, a una nueva y difícil compañera (MK, la hacker huraña), y volvemos a tener el grupo inicial algo más unido. Alison y Donnie enfrentan las repercusiones por sus juegos fuera de la ley, pero su sección no se alarga más de la cuenta, sino que enseguida vuelven a trabajar codo con codo con las otras clones. Helena con su embarazo empieza a centrarse, y tampoco ocupa más tiempo de lo debido. Rachel enfrenta sus debilidades y trata volver a hacerse fuerte en la industria. Cosima trabaja incansablemente desde un laboratorio improvisado para buscar la cura de las dolencias conocidas y desconocidas de las clones (escalofriante el gusano robótico), y Sarah hace el trabajo de campo tras elegir más bien por la fuerza entre huir y esconderse o pelear por un futuro mejor. Y cómo no, debo destacar otra vez el enorme papelón múltiple de Tatiana Maslany, que sigue sumando roles a una interpretación memorable.

Las distintas facciones que van tras las clones siguen al acecho, pero, ¿quién es quién? Se empieza a mostrar mejor el asunto, aunque sea a costa de olvidar con poco disimulo tanto lío de Castor, Topside (que ni recuerdo qué eran exactamente) y otros individuos en solitario, para centrarlo todo en una nueva compañía global, Brighton, y una intenciones más claras: hay una lucha de egos por controlar el futuro de la manipulación genética, sea con clones o con bots que alteran el ADN. Centran este lío empresarial en las ambiciones de Evie Cho (seguidora de Leeki) y las de Susan Duncan, sobre las que las clones deben averiguar qué traman y actuar en consecuencia. Las incursiones en la sede de Brighton para investigar, la lucha constante de Sarah por mantener a salvo su familia, otros pocos flashbacks a Beth, la presencia novedosa de Krystal y MK, y los roces entre Sarah y Fe que emergen ante tanto estrés, son los mejores momentos de un año como digo más centrado en lo emocional (incluyendo la vuelta de la estupenda vena cómica) y menos en el artificio. Pero aun así algunos fallos siguen presentes, limitando un poco su potencial.

De nuevo la enfermedad de Cosima es un auténtico comodín a usar según le dé la gana a los guionistas. Rachel necesitaría algo más de definición, aunque mejora cuando empieza a labrarse su nuevo ascenso. Y sobre todo, la mezcla de intrigas vuelve a opacarse un poco en el tramo final, dando un último capítulo un tanto aburrido y que vuelve a caer en errores antiguos: meter de nuevo figuras en la sombra que no sabemos qué persiguen, como el otro directivo importante de Brighton o el tipo misterioso de la isla, a lo que se le suman los cambios de bandos constantes y poco explicados de secundarios como Susan o Ferdinand, o la reaparición final de otro rol cuyas intenciones y lealtades tampoco se entendían.

La mejora evidente, sumada a la noticia de que la quinta que será la última, es decir, el saber que en vez de poner más capas de conspiraciones van a ir hacia las resoluciones, me hace tener esperanzas en un buena temporada final.

Ver también:
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

ORPHAN BLACK – TEMPORADA 3.

BBC America | 2015
Drama, suspense, ciencia-ficción | 10 ep. de 44 min.
Productores ejecutivos: John Fawcett, David Fortier, Graeme Manson, Alex Levine, Ivan Schneeberg.
Intérpretes: Tatiana Maslany, Jordan Gavaris, Kristian Bruun, Maria Doyle Kennedy, Josh Vokey, Evelyne Brochu, Ari Millen.
Valoración:

En sus inicios Orphan Black deslumbró como un thriller bastante original y con algunos puntos fuertes sólidos. Las aventuras de las clones por el mundo, conociéndose y uniéndose para desentrañar el misterio que las dio vida, jugaban con varias personalidades muy atractivas (todas interpretadas magistralmente por Tatiana Maslany) y se apoyaban en algunos secundarios llamativos (Felix, Donnie, Scott). La acción, el drama y el humor estaban bien equilibrados, y la conspiración se presentaba prometedora, avanzaba despacio pero con buena letra. Pero todo empezó a diluirse en la segunda temporada, y en la tercera ha seguido perdiendo fuelle mientras además los fallos crecen. El equilibrio de géneros se ha roto, las historias personales de las clones se han separado casi por completo, la trama de misterio es farragosa, y ha empezado a tomarse demasiado en serio.

El intento de aportar humor se centra en Alison, y acaba desmadrando en una historia paralela que no lleva a nada para el excesivo tiempo que ocupa. Olvídate de ingeniosos y divertidos encuentros entre clones, salvo por un par de escenas, el hallazgo de la maquilladora y el jaleo de Alison y Cosima en el colegio. El drama y la acción se apoyan en el caos de conspiraciones, con lo que no consiguen transmitir cercanía y verdadera sensación de peligro ni en los momentos más difíciles, como el cautiverio en pleno desierto de Sarah y Helena. Y les cuesta horrores mantener en el juego a algunas clones: Cosima aburre cada vez más con su enfermedad que va y viene según quieran avanzar en la historia o no, y Alison como digo tiene una especie de serie aparte.

El principal problema y del que surgen los demás es que la intriga de conspiraciones, que va copando cada vez más protagonismo, roza el desastre. Tiran por la idea de enmarañar todo con poca insinuación y mucho de no decir nada, como si eso fuera narrar con inteligencia. Un thriller de calidad es uno que atrapa porque las pistas y revelaciones llegan de forma gradual y coherente manteniendo el misterio pero a la vez siendo inteligible, es decir, puedes ir pensando y construyendo teorías en tu cabeza. Aquí no existe ninguno de esos factores. Los capítulos resultan confusos y caóticos porque sueltan datos sin ton ni son en historias que no parecen ir hacia ninguna parte. Topside, Leda, Castor, doctores de cuyo nombre no te acuerdas, la vieja petarda del desierto, los que se llevan a Rachel… Cada dos por tres aparece una nueva sección o conspiración, cuando todavía no se ha empezado a explicar de qué va la anterior. Llega un momento en que no hay manera de saber cuál de ellas están intentando desentrañar las clones, quién busca a quién y por qué. Con los personajes más o menos igual. Rachel sufre un cambio en su vida sin que haya quedado del todo claro qué hacía en su puesto; Delphine ahora parece ser mala, o no, yo qué sé, porque no se explica nada; y luego están los secundarios que aparecen y desaparecen sin más: el incomprensible personaje de James Frain (qué forma de desaprovechar a semejante actorazo), el cansino ex de Beth que parece haber cambiado de bando otra vez, la novia de Cosima como otro de esos engaños que no lleva a nada, los clones de Castor que no se diferencian entre sí ni me interesa su destino, el dramón de la chiquilla (la que se fugó con uno de estos clones) que ya era cargante en la sesión anterior…

Son las clones las que consiguen mantener todo unido en un equilibrio precario: las vidas de las hermanas sigue interesándome incluso cuando se pierden en esas subtramas malogradas. Así, Alison y su marido me caen de puta madre y me gusta verlos desenvolverse por el mundo, pero me apena que no les dieran una trama con un rumbo más claro y relacionada con el resto. Sarah es una heroína con gran magnetismo, siempre decidida a luchar por los suyos, y Fe y S son unos apoyos geniales, ella por su pasado oscuro, él por su fidelidad y estilo… pero la mitad del tiempo no sé qué andan buscando, de dónde emerge el nuevo peligro. Helena sale mejor parada: manejan bien los cambios entre el drama y la comedia, algo que no es fácil con un personaje loco, pues se te puede ir hacia la parodia involuntaria en cualquier momento, y sus motivaciones son más simples y por lo tanto más claras. Cosima está en el otro extremo: me resultaba encantadora, pero su trama actual no saca nada de ella, sólo un romance simplón. Y la última que han encontrado, Krystal, es otro puntazo, demostrando otra vez el enorme talento de Tatiana Maslany, que ya lleva siete personajes principales distintos, más unos cuantos secundarios, y todos están interpretados con una perfección y detallismo alucinantes. Caben destacar los momentos en que una se disfraza de otra: hasta interpretando a un personaje que se hace pasar por otro somos capaces de discernir quién es quién por un simple gesto. Así pues, hay que decir de nuevo que el papelón de Maslany no tiene la fama y repercusión que merece.

Pero sí, por mucho que molen las clones, en líneas generales esta no es la Orphan Black en la que me embarqué, aquella aventura emocionante y divertida con personajes carismáticos que luchaban contra problemas tangibles. Se ha convertido en hija bastarda de Expediente X, otra serie de conspiraciones improvisadas sobre la marcha donde ponen una nueva capa sin terminar de asentar la anterior. Prácticamente todos los capítulos me transmitieron la sensación de dar vueltas en círculos, de desaprovechar un buen potencial, de fallar a la hora de narrar los distintos frentes con la fluidez e interés necesarios. Y no levanta cabeza ni en el tramo final, donde parecía que iban a dar algunas respuestas con el hallazgo de la fuente de las clones, pero, como es de esperar en este género, lo que hacen es darle otro giro forzado más, y encima tan flojo que no deja huella. Por la forma en que he pasado del entusiasmo a la decepción, por la forma en que están desarrollando la serie, me da a mí que no va a volver a encarrillarse.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.