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AMERICAN HORROR STORY – TEMPORADA 5 – HOTEL

FX | 2015
Fantasía, suspense | 12 cap. de 50-60 min.
Productores ejecutivos: Ryan Murphy, Brad Falchuk, Bradley Buecker, Tim Minear.
Intérpretes: Kathy Bates, Sarah Paulson, Evan Peters, Denis O’Hare, Wes Bentley, Chloë Sevigny, Matt Bomer, Cheyenne Jackson, Angela Bassett, Lady Gaga, Mare Whinningham, Finn Wittrock.
Valoración:

Por fin American Horror Story ofrece una temporada sin la patente irregularidad de la que ha ido haciendo gala año tras año, incapaz de alcanzar el nivel de su estupenda etapa inicial en la casa encantada. El hotel Cortez ha dado mucho más juego que el asilo (donde se acumulaban las historias sin conexión ni interés), las brujas (más o menos lo mismo, aunque con personajes más atractivos), y el circo (que empezó bien pero patinó en su desenlace). No llega a ser deslumbrante, pero mantiene un estilo más cohesionado y desarrolla unos personajes e historias mucho más concretos y llamativos.

La ambientación es la más lograda, quizá incluso mejor que la de la casa encantada. El morbo de que se base mucho en hechos reales, tanto por el hotel como por los asesinos en serie que van apareciendo, combinado con la fantástica estética ochentera, le ha dado una personalidad genuina muy atractiva. La puesta en escena está más comedida, centrada en obtener el tono adecuado para la historia en vez de abusar de enredos visuales como antaño (sobre todo con las brujas). Y cabe destacar la selección musical, donde han empleado temas icónicos con gran sabiduría: Depeche Mode, She Wants Revenge, Joy Division, New Order y muchísimos más. De hecho la banda sonora les ha tenido que costar bastante dinero.

Presentan un nuevo y amplio grupo de protagonistas, como es habitual, pero esta vez su dibujo y desarrollo es mucho más certero. Prácticamente te interesas por todos, y algunos en especial resultan encantadores. La condesa vampira juega muy bien con los cánones del género: es sugerente, inquietante, temible, trágica… La pega es que Lady Gaga hace un papel muy flojo; se salva porque cumple con su pose entre seria y erótica, pero cuando debe mostrar más registros se notan enormes carencias. La travesti Liz Taylor es adorable, y la combinación con la gruñona de Iris ofrece una pareja fantástica. Además los papeles Denis O’Hare y Kathy Bates como siempre son magníficos. Sally la yonki, con sus penurias y lágrimas, es otro acierto, y Sarah Paulson cada vez mejora más como actriz. El detective John (Wes Bentley), obsesionado con cazar a un asesino en serie, tiene un viaje de lo más movidito. Su mujer, Alex (Chloë Sevigny), es otra tragedia personificada: la historia del hijo desaparecido parece previsible pero tiene giros muy eficaces. James March (fantástico Evan Peters), el gerente fantasma del hotel, es descacharrante, y su criada (Mare Winningham) aficionada a limpiar manchas de sangre ni te cuento. Los únicos principales algo flojos son dos los guaperas que se lían con la condesa, que a veces incluso me costó distinguir. Sus historias entran y salen y nunca llegan a captar la atención a pesar de ser aparentemente relevantes en gran parte del año. Uno de ellos sirve para introducir a Ramona Royale (Angela Bassett), y ella sí deja huella a pesar de tener una historia corta: es la archienemiga de la condesa.

Todos danzan en la órbita del hotel y de esta condesa, con historias largas muy jugosas, otras más secundarias también aprovechadas con habilidad, y algunas breves muy entretenidas (todos los visitantes ofrecen buenas escenas… y buenas muertes). Pero sobre todo, lo que funcionan son las historias personales, los esfuerzos y fracasos en las tortuosas y dramáticas vidas que tienen. Como es esperable, la tragedia y la muerte están a la orden del día, con buenas cantidades de gore y más erotismo que de costumbre. También me han encantado los breves enlaces con otras temporadas, que no destriparé.

Así pues, American Horror Story casi recupera el nivel con el que empezó la serie: una historia que reinventa muy bien tópicos de los géneros que abraza (El resplandor, vampiros, la vida en los ochenta…), con muchos giros efectivos y tramas secundarias entretenidas, un grupo de personajes estrafalarios que se hacen querer u odiar, una ambientación con personalidad… Pero sigue faltándole una pizca de equilibrio a la mezcla. Alguna aventura podría mejorarse, el ritmo tiene algunas fallas a pesar de tener tanto que contar, los desenlaces no todos funcionan, y el capítulo final es un pequeño desastre. Básicamente la temporada termina en el undécimo, sólo quedan un par de cabos sueltos que despachan no muy bien para lanzarse de repente a un nuevo relato (la vidente conocida en la casa encantada) que a estas alturas no pinta nada, resultando un epílogo muy torpe, tan ajeno al resto que descoloca y no es capaz de despertar interés alguno.

Ver también:
Temporada 1 (2011)
Temporada 2 – Asylum (2012)
Temporada 3 – Coven (2013)
Temporada 4 – Freak Show (2014)
-> Temporada 5 – Hotel (2015)

AMERICAN HORROR STORY – TEMPORADA 4 – FREAK SHOW

FX | 2013
Suspense, fantasía | 13 ep. de 45-60 min.
Productores ejecutivos: Ryan Murphy, Brad Falchuk, Tim Minear.
Intérpretes: Sarah Paulson, Evan Peters, Kathy Bates, Jessica Lange, Angela Bassett, Emma Roberts, Denis O’Hare, Michael Chiklis, Frances Conroy, Finn Wittrock.
Valoración:

Brad Falchuk y Ryan Murphy nos llevan en esta temporada a un circo de fenómenos que sobrevive a principios de los años cincuenta. En su actual emplazamiento la feria enfrenta el ocaso de una profesión que permitía tener un sustento a estas gentes expulsadas de la sociedad por sus deformidades. Y por si la crisis de la profesión no fuera suficiente, todavía luchan contra viejos fantasmas: ese rechazo trae también los linchamientos y ejecuciones cuando los pueblerinos buscan culpables de sus desgracias. La aparición de un asesino en serie, un payaso loco que siembra el caos entre los lugareños, abre la veda para la persecución de los fenómenos.

El año empieza con bastante más fuerza que los dos anteriores gracias a que presenta unos personajes más sólidos y atractivos. Es cierto que Jessica Lange repite un rol de lideresa ambiciosa sin escrúpulos, pero Elsa Mars pronto resulta más interesante que la bruja de la etapa precedente, porque parece más humana, porque sus heridas son más tangibles, y sobre todo porque su lastimera obsesión por hacerse un nombre en el negocio, aunque sea a costa de dejar a los suyos en la estacada, resulta inquietantemente divertida.

Recuperamos a Evan Peters en un papel que permite ver su valía como actor: el chico langosta es fiel a los suyos, carismático y valiente. Kathy Bates se aprovecha muy bien otra vez, pues la mujer barbuda muestra un viaje emocional bastante completo. Sarah Paulson encarna a las siamesas, dos cabezas y dos personalidades encantadoras cuya historia de crecimiento personal y búsqueda de un lugar en el mundo también da mucho de sí. El resto de feriantes queda en un plano más secundario, pero todos tienen algo que aportar: la gigante, la enana, la mujer sin piernas, el hombre sin brazos… Y todos estos además son fenómenos reales, solo con la siamesa y la barbuda han usado maquillaje y efectos especiales.

Sabiamente relegan la aparición de otros protagonistas, de forma que no saturan en los primeros capítulos. El forzudo (Michael Chiklis) y la mujer de tres pechos (Angela Bassett) darán para un buen drama familiar junto al chico langosta y la mujer barbuda, porque las relaciones guardan interesantes sorpresas. Denis O’Hare y Emma Roberts son una pareja de caza-fenómenos que se infiltra en el circo para obtener especímenes que vender a museos de horrores. Y aparte tenemos la fascinante historia de Dandy (Finn Wittrock), el chico mimado y malcriado por una madre que le consiente todo (Frances Conroy), y quien irá sacando su vena de asesino psicópata poco a poco. Wittrock, que se dio a conocer en Masters of Sex, es la nueva incorporación a la serie y logra la mejor interpretación de la temporada.

La puesta en escena se inclina por una línea más clásica, evitando las locuras previas. Se agradece, porque ese estilo no parecía encajar aquí y porque en la etapa de las brujas se le veía un desgaste importante. Los únicos encuadres variopintos son fruto de encajar las dos cabezas de la siamesa, que además se llevaría gran parte del presupuesto. Aunque sí encontramos un recurso atípico en otro elemento: la idea de poner canciones de los años ochenta en los numeritos de Elsa (con predilección por David Bowie) ayuda a generar una atmósfera irreal.

Lamentablemente, los guionistas se quedan sin ideas a mitad de la sesión. Una vez terminadas las tramas del payaso asesino y del lío con los lugareños no saben desarrollar nuevas historias, y los personajes se estancan en una dinámica repetitiva que no lleva a nada. Por si fuera apoco pronto se ve que con conscientes de ello pero que su único recurso es rellenar y amagar: cuántos falsos asesinatos tenemos que tragarnos, tanto por parte de la pareja infiltrada como por las constantes disputas en el propio circo, empezando por los tejemanejes de Elsa. Así a ojo, las siamesas no-mueren tres o cuatro veces, hasta el punto de que una vez me sorprendí de verlas de nuevo, pensando que definitivamente habían fallecido.

Media temporada dando vueltas en círculos acaba con la paciencia de cualquiera. Poco hay que salvar de los agotados personajes, como mucho las penurias del chico langosta, tanto en el tema familiar como en su esfuerzo por defender al grupo, y el paso al lado oscuro de Dandy. Pero me temo que incluso con este último aparcan lo inevitable hasta los capítulos finales: el reguero de muertes tan largamente anunciado, cuando llega, ya no puede sorprender, porque lo hace tarde y de forma precipitada. La posición final de otros personajes tampoco sorprende: el viaje de Elsa se ve venir de lejos y se le dedica demasiado tiempo, mientras que el destino de los pocos supervivientes del circo es tan insípido que ni lo recuerdo a la hora de escribir esto.

Otra cosa que hacen mal los guionistas es meter a última hora un par de personajes nuevos. El capítulo centrado en contarnos el pasado de Pepper es el colmo del relleno innecesario: aparte de lento y aburrido no aporta absolutamente nada a un personaje que apenas pasa de figurante y que finalmente vemos que no tiene nada nuevo que decir. Y la aparición estelar de Neil Patrick Harris como nuevo loco asesino también sabe a trampa, porque intenta desviar la atención de los hilos principales y porque se expone todo con prisas cuando con los protagonistas van a paso de tortuga. Aunque por eso mismo se puede decir que termina ofreciendo algo de entretenimiento por aportar ritmo y frescura.

Es triste acabar una temporada con tanta desgana y desinterés por lo que le pase a los protagonistas cuando en el inicio de la misma estos te han llegado con fuerza. Pero es lo que ocurre cuando los guionistas no planifican bien el año, cuando no saben dosificar personajes y tramas. Y la verdad es que es difícilmente perdonable, porque escriben sabiendo que será una temporada cerrada.

Ver también:
Temporada 1 (2011)
Temporada 2 – Asylum (2012)
Temporada 3 – Coven (2013)
-> Temporada 4 – Freak Show (2014)
Temporada 5 – Hotel (2015)