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WAYWARD PINES – TEMPORADA 1

Fox | 2015
Suspense, drama | 10 cap. de 45 min.
Productores ejecutivos: Donald De Line, Ashwin Rajan, Chad Hodge, M. Night Shyamalan.
Intérpretes: Matt Dillon, Carla Gugino, Toby Jones, Melissa Leo, Hope Davis, Shannyn Sossamon, Reed Diamond, Tim Griffin, Charlie Tahan, Terrence Howard, Juliette Lewis.
Valoración:

Para no revelarte el argumento y los numerosos giros, por si te atreves a verla, haré un paralelismo inventado con alguna obra conocida. Imagina que estás viendo Parque Jurásico. Después de varios amagos para mantener el misterio por fin te muestran a los dinosaurios. Y un poco más tarde te explican de dónde salen. Pero si fuera como esta serie seguirían añadiendo giros, y no precisamente serios. En la siguiente escena (o capítulo en este caso), de repente, a pesar de todo lo dicho, resultaría que los dinosaurios son hologramas. Luego descubres que eso forma de un plan para desviar la atención sobre una invasión alienígena. Luego que hay facciones tratando con los aliens porque… Bueno, a estas alturas te va a dar igual la explicación, porque ya sabes que luego vendrá otra parida más grande.

Aquí tenemos un agente del Servicio Secreto que acaba perdido y atrapado en un pueblo misterioso en la onda de Twin Peaks. Todo el mundo es raro y ocurren cosas extrañas, tantas que esto roza la comedia involuntaria (empezando por esas cámaras ocultas pero con una luz roja enorme). Cada vez que empieza a desentrañar una de las incógnitas surge un nuevo secreto; cuando empieza a escarbar en él, aparece otra revelación rompedora que altera todo lo conocido y trae nuevos enigmas, todo ello en plan loco en el estilo de los ejemplos que he puesto. No sé si esta premisa, o galimatías de premisas, funciona en la trilogía de novelas de Blake Crouch en que se basan, pero la serie es excesiva, inconexa, absurda y a la postre fallida. ¿Cómo se puede conectar con un mundo cuyas reglas cambian cada 42 minutos, que no deja de lanzarte a la cara más y más argumentos delirantes sin haber asentado la lógica y verosimilitud de los anteriores?

Pero lo más alucinante es que todos los implicados se toman esto en serio. Los directores, algunos tan llamativos como M. Night Shyamalan (también productor), Nimród Antal, David Petrarca o Vincenzo Natali, consiguen un aspecto visual muy sólido: la fotografía es estupenda y el ritmo bastante intenso, con lo que aunque no te están contando nada coherente la mayoría de los capítulos lo esconden un poco con su buen tono y velocidad. En la mayoría, porque los más absurdos se hacen pesados al dar la sensación de no estar viendo nada concreto ni con objetivo a la vista, y en el último hay más acción pero no le sacan buen partido. Los actores se ven ante un drama serio y dan todo de sí, y atención al reparto que han logrado reunir: Matt Dillon, Carla Gugino, Toby Jones, Hope Davis, Melissa Leo, Terrence Howard

Y lo más importante, los guionistas, aunque se aferran a esas ideas absurdas, también dejan entrever un trasfondo de temas muy potentes: el control gubernamental, el miedo como arma, la rendición a las imposiciones sociales, la manipulación desde la escuela, las sectas y la adoración al líder… Todo ello lo exponen a través de personajes inicialmente bien dibujados y con bastante potencial. Las figuras predominantes de este tétrico gobierno de hecho resultan espeluznantes: Megan (la profesora), el Dr. Jenkins (el líder visionario pero de mano dura) y su fiel Pam. En cuanto al protagonista y su familia, todo lo que les está cayendo encima los va afectando, con lo que se conecta aceptablemente bien con ellos. También tenemos mucho secundario con un lugar claro en el entramado.

Hay que decir que es un logro destacable conseguir personajes verosímiles entre aventuras tan rebuscadas. Así que, entre los protagonistas y el sugerente trasfondo, a pesar de las mamarrachadas de las tramas principales seguí dándole varias oportunidades a la serie, porque me parecía que ese poso inteligente tendría que emerger alguna vez. Pero por el ecuador tiré la toalla, porque en vez de crecer se hundía cada vez más en esa dinámica de giros forzados, de cambiar no las reglas, sino el universo entero. Continué viéndola por inercia, por la curiosidad de ver adónde eran capaces de llegar con las sorpresas absurdas. Y lo cierto es que en el tramo final intentan por fin asentar una línea concreta, pero asombrosamente, después de tanta temática rebuscada y fantasiosa, ahora resulta que se inclinan por andar caminos muy trillados. Así que sólo quedaban los personajes… y me temo estos se van hundiendo con las tramas, acabando cada historia personal en topicazos enormes y momentos muy previsibles (algunos lamentables, como el protagonista que se sacrifica) que echan por tierra sus correctas posiciones iniciales.

Por ese amago de calidad con los personajes y esos temas de fondo con potencial, Wayward Pines se puede digerir sin atragantarte demasiado, porque si se sostuviera sólo con el argumento principal hubiera resultado insoportable. Pero claro, eso no es suficiente para salvarla, y me parece un engaño y una pérdida de tiempo.

EN TERAPIA – TEMPORADA 2

In Treatment
HBO | 2009
Drama | 35 ep. de 22-30 min.
Productores ejecutivos: Rodrigo García, Paris Barclay, Hagai Levi, Stephen Levinson, Mark Wahlberg.
Intérpretes: Gabriel Byrne, Hope Davis, John Mahoney, Dianne Wiest, Alison Pill, Aaron Grady Shaw, Russell Hornsby, Sherri Saum, Glynn Turman.
Valoración:

Ha pasado tiempo desde el último episodio. Paul se ha divorciado y mudado. Tiene una nueva consulta en Brooklyn, donde se formó como psiquiatra, pero vuelve los fines de semana para ver a sus hijos y para su sesión con Gina, su maestra y terapeuta. Trata a sus nuevos pacientes mientras aún colean las repercusiones de la muerte del piloto de combate en el año anterior. El padre de aquél ataca a Paul con una denuncia que podría poner fin a su carrera, y en esa situación de estrés las pasa putas para conseguir mantener la cabeza fría y no tirar todo a la mierda.

En cuanto a sus nuevos pacientes, la semana empieza con Mia, a quien trató hace muchos años. Se conocieron cuando ella, entrando en la universidad, se enfrentó al dilema de si tener el bebé que esperaba y formar una familia o abortar y seguir estudiando para labrarse un futuro profesional. Optó por lo segundo y ahora, siendo una abogada cuarentona de éxito, se siente muy sola y enfrenta el final de su fertilidad con miedo. Mia resulta el personaje menos atractivo del año. Sus problemas parecen poca cosa y su cabezonería por ser triste sin motivos de gravedad no llenan tanto como el resto de protagonistas. Adquiere un interés extra por la simpatía y el papelón de la actriz Hope Davis, quien sabe encandilar en cada plano, pero nunca da la sensación de que su historia vaya a alguna parte o resulte especialmente trascendente.

April es una joven incapaz de asimilar que tiene cáncer, y eso puede suponer su muerte. No sabe enfrentarse a sus sentimientos, ni aceptar que ella es la enferma esta vez, y no su hermano autista. Paul desespera ante la posibilidad de que ir retrasando el tratamiento ponga en peligro su vida, y lidia con el problema ético de si forzarla él mismo o avisar a su familia. La situación llega a momentos muy tensos y dramáticos en varias sesiones. Diría que es el equivalente a Sophie, la chica de la temporada anterior: me moría por ver más y saber qué iba a pasar con ella, sufría con su agonía y la impotencia que sentía Paul. La actriz Alison Pill (Los pilares de la Tierra) lo hace de maravilla, y la réplica de Gabriel Byrne es no menos intensa.

Oliver (Aaron Grady Shaw) es un chaval que se enfrenta a la separación de sus padres. En cierta manera recuerda a las sesiones del caótico matrimonio de la primera temporada: en su presentación se hacen pesados y cuesta entrar en su dinámica, pero luego te atrapan por completo. Al principio los padres resultan deleznables, casi molestos, y esa es claramente la intención, pero claro, prefieres ver personajes con los que tienes más empatía. Pero conforme avanza la temporada se va comprendiendo mejor su situación, lo difícil que es hacer frente a esos sentimientos y problemas, y terminas casi queriéndoles ayudar a salir del bache. Y Oliver es la personificación de la esperanza perdida. El tramo final de esta historia es trágico y terriblemente demoledor, sobre todo porque sabes que es un trauma al que se enfrenta mucha gente: divorcio, nuevo hogar y colegio, terror a lo desconocido y a perder el amor de los padres… Paul se muere de asco intentando ayudar a Oliver, pero no hay mucho que pueda hacer.

Walter (John Mahoney) es un anciano empresario de éxito con una compañía enorme. Paul pronto ve que reprime todo sentimiento, que el estrés los ha escondido muy hondo y explotan de vez en cuando en ataques de ansiedad. Cuando la empresa se enfrenta a una crisis con fallecidos, Walter entra en una espiral de desgracias. Poco a poco Paul va desgranando qué eventos de su vida (traumas de la infancia, sobre todo) han forjado a este hombre. Mis sensaciones con el anciano fueron semejantes a las que tuve con el piloto del año anterior. Al estar tan cerrado en sí mismo al principio no parecía llevar a nada, pero conforme te introduces en él quieres saber más, y la intriga sobre su destino, sobre cómo Paul podrá entrar en él y sacarle de sus pesares, es constante. Diría que ha sido mi segundo personaje favorito del año. Y su tramo final también es trágico, con su intento de suicidio.

Paul expone sus problemas ante Gina (Dianne Wiest). En unas terapias cada vez más tensas ella intenta que él enfrente los sentimientos de odio y distanciamiento hacia su padre, quien le abandonó cuando era un crío. La proximidad del fallecimiento del mismo aumenta la desazón en Paul, llegando a entablar acaloradas discusiones con Gina que no parecen sacarle de su pozo de oscuridad. Además, el acoso del padre del piloto fallecido pone una gota extra de tensión usada con maestría: Paul está muchas veces al borde de la más absoluta desesperación.

El año tiene menos epsiodios con respecto al anterior (35 en vez de 43) debido a la dificultad logística de rodar tantos, y se emitieron dos cada domingo y tres cada lunes, al contrario del capítulo cada día laborable de la primera temporada. Quizá en la HBO pensaron que las bajas audiencias se debían a la forma de emitirla, pero esto tampoco funcionó.

Este recorte de dos semenas por paciente se nota ligeramente en las historias. No supone un bajón notabe con respecto a la primera temporada, pero sí se ve que no hay tiempo para desarrollar tramas tan largas y densas como la de Sophie. Habilmente alguna línea narrativa queda en suspenso (el tratamiento, al igual que la vida, sigue adelante), pero eso implica que se echa de menos un cierre más concreto y conocer el destino de personajes con los que el espectador se implica profundamente. Sea como sea, es otra temporada inmensa, de las que no se olvidan, y no puedo dejar de agradecer a Paris Barclay y Rodrigo García el esfuerzo de adaptar la serie original de Hagai Levi.

Ver también:
Temporada 1 (2008)
-> Temporada 2 (2009)
Temporada 3 y final (2015)