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HOMELAND – TEMPORADA 6


Showtime | 2017
Suspense, drama, acción | 12 ep. de 45-55 min.
Productores ejecutivos: Alex Gansa, Howard Gordon, Gideon Raff, Avi NirLesli Linka Glatter.
Intérpretes: Claire Danes, Rupert Friend, Mandy Patinkin, Elizabeth Marvel, Maury Sterling, F. Murray Abraham, Hill Harper, Robert Knepper, Patrick Sabongui, Jake Weber, J. Mallory McCree, Nina Hoss, Dominic Fumusa.
Valoración:

Alerta de spoilers: Solo presento la trama del año.–

El cambio de escenario a Europa sorprendió de varias formas en la quinta temporada. Primero, por seguir explorando distintas historias relacionadas con el terrorismo con un realismo y originalidad como se ha visto pocas veces en cine o series. Segundo, por ofrecer un thriller de espionaje clásico complejo e inteligente, algo cada vez menos común en el género. Y tercero, por jugar muy bien con historias de actualidad, tan actuales que la trama vaticinó cosas que fueron ocurriendo de forma parecida. Viendo la premisa podría decir que en esta quinta etapa hay un giro conservador, volviendo a los inicios de la serie con el terrorismo en Estados Unidos, pero los guionistas mantienen su buen hacer persiguiendo de nuevo perspectivas originales y bien trabajadas y con muchas buenas sorpresas.

Empezamos con Carrie en Nueva York en otro trabajo sobre las relaciones culturales, esta vez ayudando a ciudadanos extranjeros que tienen problemas legales y políticos. Tiene entre manos un caso en apariencia típico, un joven que está siendo acusado (y acosado) por los cuerpos de la ley de ser un potencial terrorista.

Como suele pasar, encontramos unos capítulos iniciales sosegados, necesarios para asentar los cimientos de una buena historia, pero que pueden poner al límite la paciencia de algunos espectadores. Pesa un poco la apariencia de irrelevancia en las secciones principales, la Peter Quinn, la del chico y el trabajo de Carrie, pero como es habitual también, todo empieza a cobrar forma poco a poco y cuando menos te lo esperas estalla la tormenta en un giro brutal. A partir del espectacular y memorable episodio Casus Belli (605) todo lo que iba torcido acaba en un enredo en el que no se ve una salida fácil para nadie. Hay tantas ramificaciones, todas intrigantes y de futuro incierto, que no podemos apartar la mirada, y eso que este año las tramas son más cercanas e inquietantes que nunca.

Tiene lugar un atentado en la ciudad relacionado con el joven, pero Carrie sospecha que hay algo más detrás. La investigación empieza a destapar un complot que parece implicar a la CIA… Y es que la nueva presidenta, Elizabeth Keane, es un grano en el culo para los sectores más conservadores del país. En la radio, el infame Brett O’Keefe escupe insultos, mierda y bulos todos los días, pero en los altos estamentos del gobierno y la CIA se está cociendo algo más gordo. La conspiración que se abre ante nuestros ojos es espeluznante: esta vez el enemigo no se ha metido en tu casa, el enemigo es tu familia, tus amigos, tus vecinos y compañeros de trabajo.

Mantienen la apuesta por la verosimilitud, potenciando la proximidad de las tramas a temas de actualidad. Las campañas políticas saboteadas por miedo a que un candidato ajeno al sistema altere el statu quo, las agendas ocultas de políticos, la elaboración de enemigos fantasma para asustar y controlar a la población, los medios comprados y los periodistas sin ética son el pan de cada día en muchos países y destacaban especialmente en las fechas en que se estrenó la temporada, con la guerra política y mediática entre Hillary Clinton y Donald Trump. Lo cierto es que la ficticia presidenta Keane nada tiene que ver con Clinton, de hecho era opuesta en temas de intervención política y militar extranjera, ni tampoco con Trump, un titán económico metido a político ególatra, pero las historias con las que han rodeado al personaje sí resonaban mucho a realidad. Incluso podemos sacar muchos paralelismos con España, con el acoso contra Podemos desde los medios afines y desde las entrañas de un estado asustado ante quien anuncia que si llega al poder tendrá mano dura contra décadas de enquistamiento y corrupción.

Homeland nos ofrece otra temporada modélica en la trama de espionaje, valiente e inquietante en las implicaciones políticas, y muy movida en cuanto a la trayectoria de los protagonistas. Carrie, Peter y Elizabeth acaban inmersos en un berenjenal tan grotesco que ni Saul se lo puede creer, y quizá cuando lo haga sea tarde. Hay tramos que quitan la respiración, como el tiroteo con Peter en casa de Carrie, o el posterior en la cabaña, Max metiéndose en la sede secreta de manipulación mediática, las tendencias de Dar Adal, los envites del asqueroso de O’Keefe…

Pero también hay algún punto mejorable, aparte de la poca garra inicial. No convence el exagerado dramón en el que empezamos con Quinn, un personaje muy querido al que torturan demasiado y por momentos parecía que no sabían cómo mantener, pero también hay que decir que se olvida bastante a partir del tiroteo con una nueva y emocionante trayectoria. Otro dramón habitual es el de Carrie con su enfermedad y los líos con la niña. Se ve que como la serie empezó con gran parte de drama familiar se esfuerzan por mantenerlo, pero año tras año la recaída de turno de Carrie supone un pequeño lastre. Aquí se juega con que por sus problemas podría perder la custodia, lo cual no resulta muy atractivo hasta que uno de esos implicados en el complot amenaza con interceder en su contra si no deja de meter las narices donde no la llaman, pero claro, esto también tiene el problema de ser un recurso muy típico que no despierta mucho interés.

Por otro lado, nos encontramos con una nueva ventaja, pues los guionistas enfrentaron esta temporada sabiendo que tenían la serie renovada para otras dos más. Así, se han podido permitir una historia que continuará: la polémica presidencia de Elizabeth Keane todavía tiene mucho que dar de sí, las convicciones y lealtades de Carrie, Saul y Dar Adal han quedado muy trastocadas, y no sabemos dónde pueden acabar emocional y laboralmente.

Ver también:
Temporada 1 (2011)
Temporada 2 (2012)
Temporada 3 (2013)
Temporada 4 (2014)
Temporada 5 (2015)
-> Temporada 6 (2017)
Temporada 7 (2018)
Temporada 8 y final (2020)

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HOMELAND – TEMPORADA 5

Showtime | 2015
Drama, suspense | 12 ep. de 50-60 min.
Productores ejecutivos: Alex Gansa, Howard Gordon, Avi Nir, Ran Telem, Gideon Raff, Lesli Linka Glatter.
Intérpretes: Claire Danes, Ruper Friend, Mandy Patinkin, Miranda Otto, Sebastian Koch, Alexander Fehling, Sarah Sokolovic, F. Murray Abraham, Nina Hoss, Atheer Adel.
Valoración:

Alerta de spoilers: Sólo presento la trama del año y los nuevos personajes.–

El nuevo escenario de Homeland es Europa, donde sus creadores nos ofrecen otro estupendo thriller que analiza el tema del terrorismo islámico y la inteligencia que trata de frenarlo. Y esta vez su visión ficticia ha chocado de lleno con la realidad, porque su previsión sobre los atentados en Europa, la desestabilización de Siria y alrededores y los problemas con los refugiados se adelantó meses a unos eventos que finalmente han ido ocurriendo más o menos como los narraron. Si en vez de idear la trama del atentado en Alemania la ubican en Francia, lo mismo nos encontramos con que tras los atentados de París no se atreven a emitir la parte final de la temporada para no herir sensibilidades. Pero no se queda ahí la cosa, porque con la otra historia del año también abordan otro asunto muy de actualidad: el robo de datos a la CIA, que saca a la luz intrigas oscuras de los gobiernos, se inspira obviamente en el caso Snowden.

Carrie dejó atrás la CIA y el mundo del espionaje para buscar un trabajo más pacífico que le permita estar con su hija. Pero no por ello descuida su objetivo de hacer del mundo un lugar mejor: colabora en una fundación de caridad en Berlín dedicada a crear lazos entre países y ayudar a personas de diversas etnias en sus líos con los gobiernos. Sin embargo, con su labor termina en el ojo de un huracán, y ella es como es: se tirará de lleno a la boca del lobo para tratar de arreglar las cosas.

Tenemos una trama a tres bandas. La filtración de la CIA ofrece por un lado los líos entre agencias de espionaje, y por el otro tenemos a Carrie yendo por su cuenta, pues es objetivo de una conspiración misteriosa. Mientras, de fondo se gesta el plan del Estado Islámico para atacar Europa. El thriller de intrigas entre espías y gobiernos es fantástico, se maneja de forma que no parece un género muy tratado, porque todo resulta genuino y adictivo. La sección centrada en Carrie mantiene la tensión sobre el destino de los protagonistas, en especial sobre ella, en un nivel agobiante en algunos tramos, como debe ser en el género. Y la amenaza terrorista sobre Europa permite la parte de acción en el segmento final del año. Además, el toque de crítica política sobre cosas tan actuales le otorga más trascendencia y atractivo al conjunto.

Su gran baza, aparte de que los guionistas desarrollan muy bien la intrincada trama, con pocos altibajos y muchos buenos momentos, son los estupendos personajes. A Carrie Mathison, Peter Quinn, Saul Berenson y los secundarios Dar Adal y Astrid (la agente alemana vista anteriormente aquí cobra algo más de protagonismo) los conocemos de sobras y no desaprovechan su buen bagaje… aunque no por ello se libran de un par de situaciones un tanto malogradas. Las diferencias entre Carrie y Saul lejos de aplacarse parecen crecer con el caso actual, llegando a tener momentos muy complicados en su relación. Carrie se ve sola contra el mundo en una aventura trepidante; la única pega es ese interludio en que se empeñan en volver a dejarla sin medicación, pues resulta bastante forzado a la par que manido. Saul tiene sus propios líos personales y con la CIA, de hecho termina en un punto de inflexión inquietante: tener que elegir bando mientras trata de averiguar quiénes son sus verdaderos amigos. Quinn sufre un periplo de lo más agitado e interesante, aunque es cierto que fallan bastante a la hora de hacer que pase de una historia a otra: qué mal queda el giro que lo introduce en la célula terrorista que precisamente planea el atentado; la casualidad es demasiado inverosímil. Por suerte, una vez en su nueva situación da mucho de sí.

Los nuevos habitantes del relato son todos magníficos y su parte en el complejo entramado se maneja muy bien. Otto Düring (Sebastian Koch, un peso pesado en Alemania y conocido en todo el mundo desde La vida de los otros) es el conciliador y fiel jefe de Carrie, Numam (Atheer Adel) el hacker que halla el archivo de la CIA que agita el avispero, Laura Sutton (Sarah Sokolovic) la activista y periodista que quiere sacarlo a la luz, y Jonas Hollander (Alexander Fehling) el nuevo novio y compañero de trabajo de Carrie (un puntazo que se parezca un montón a Brody). El relato danza entre unos y otros, con todos tratando de sobrevivir a la CIA, el gobierno y la inteligencia alemanes, los rusos, el Estado Islámico y diversos intereses personales. Sin embargo todos quedan eclipsados, incluso Carrie en algunos capítulos, ante la protagonista de gran parte de la temporada: Allison Carr, la jefa de la delegación de la CIA en Berlín. La importancia que le dan en la trama, los giros que la lanzan a una odisea de supervivencia al límite, las grandes sorpresas que guarda y las reacciones que generan sus acciones en los demás protagonistas conforman un personaje fascinante con un recorrido de impresión. Para rematar, el papelón de Miranda Otto es espectacular.

A la anterior etapa le costó algo entrar en materia y también tardó en sacar provecho a los protagonistas, pero cuando se lanzó resultó memorable. La presente en cambio es mucho más equilibrada, te atrapa con fuerza desde el principio y nunca te suelta, y el recorrido de los protagonistas es incluso más atractivo, destacando el de los nuevos implicados. Se puede decir que el desenlace se ve venir en algunos puntos, pues es fácil intuir cómo terminará el tema del atentado, pero hasta esos momentos finales el jaleo es impredecible y las sorpresas continuas, así que no sabes qué esperar y la temporada mantiene un nivel de intriga y tensión magistral. Los problemillas citados con los personajes son los únicos momentos que empañan el ritmo, sea porque nos llevan a dar alguna vuelta en círculo (otra vez la Carrie bipolar para aportar realmente bien poco con ello) o porque suponen un giro forzado (el cambio de rumbo de Quinn en el ecuador). Y aparte hay que alabar el completo y atrevido análisis sobre la situación global con el terrorismo, que esta vez es más valiente que nunca, tratando infinidad de aspectos relacionados: libertades individuales, políticas de seguridad, cooperación entre gobiernos, roces entre agencias de espionaje, vías para hallar respuestas pacíficas (no todos los musulmanes son terroristas sin alma)…

Quizá le ha faltado una pizca de robustez y eludir ese par de fallos dignos de mención para considerarla “excelente”, pero sí me parece evidente que es la mejor temporada desde la segunda y demuestra otra vez lo equivocados que están los ruidosos detractores que echan pestes cada vez que los guionistas se atreven a darle un nuevo giro a la historia.

Ver también:
Temporada 1 (2011)
Temporada 2 (2012)
Temporada 3 (2013)
Temporada 4 (2014)
-> Temporada 5 (2015)
Temporada 6 (2017)
Temporada 7 (2018)
Temporada 8 y final (2020)

HOMELAND – TEMPORADA 1

Showtime | 2011
Suspense, drama, acción | 12 ep. de 49-84 min.
Productores ejecutivos: Michael Cuesta, Alex Gansa, Howard Gordon, Gideon Raff.
Intérpretes: Damian Lewis, Claire Danes, Morena Baccarin, David Harewood, Mandy Patinkin, Diego Klattenhoff, Morgan Saylor, Jackson Place, David Marciano.
Valoración:

Alerta de spoilers: Revelo datos cruciales del final de temporada.–

Tras ocho años desaparecido en Irak el sargento de los marines Nick Brody es hallado y rescatado de su cautiverio. Vuelve a casa como un héroe a los ojos de la población y los políticos que aprovechan su fama, pero la CIA debe ser más cuidadosa y por ello analiza si en todo ese tiempo ha podido ser cambiado de bando mediante la tortura y haberse convertido en un agente durmiente, en un terrorista con un plan. Sin embargo, su intachable actitud adaptándose de nuevo a su vida (al menos de cara al público, que su reinicio con la familia es un desastre, como cabe esperar) y lo fiable de sus testimonios quitan pronto la sospecha sobre sus hombros… salvo para Carrie, una agente obsesiva y rebelde que no duda en infringir la ley para espiarlo constantemente. Está convencida de que hay algo oculto en su retorno relacionado con Abu Nazir, el líder terrorista más buscado. Y hará todo lo posible para hallar pruebas.

La parte de los protagonistas está muy bien trabajada. Los caracteres son pocos pero de gran densidad. Sus formas de ser, sus miedos, sus capacidades y limitaciones son definidos y desarrollados con intensidad y realismo, lo que se traduce en que desde el primer episodio sus vidas y problemas resultan sumamente interesantes y se disfruta bastante siguiendo sus historias y esperando con interés su futuro. La adaptación de Brody a su entorno, donde su familia siguió adelante sin él, se muestra con ideas típicas (ella –Morena Baccarin– se lio con otro, la hija adolescente es rebelde) pero bien utilizadas. Cabe destacar también que los hijos no resultan repelentes, e incluso la chica (Morgan Saylor) lo hace muy bien en un papel que toma importancia conforme avanza la sesión. Carrie arrastra sus propios secretos (es bipolar y lo oculta a la agencia, pues si no sería expulsada), y vemos que quien de cara a la CIA es una agente excelente tiene serios problemas de estabilidad emocional. Su mentor Saul (un siempre excelente Mandy Patinkin) suda de lo lindo para que no tire su carrera en conjeturas muy fantasiosas mientras lidia también con sus asuntos propios: este tipo de trabajo impide tener una vida familiar en condiciones, y su intermitente relación con el amor de su vida no levanta cabeza.

Momentos cumbres relativos a estos protagonistas hay muchos de gran impacto, destacando especialmente la caída en desgracia de Carrie cuando su enfermedad vuelve a controlar su vida y sus locuras salen a la luz o los pasos finales de Brody, donde toda la tensión y estrés acumulados son palpables en cada escena (fantástica la preocupación de la hija y lo cerca que está de pillarlo). Los dos actores tienen papeles complejos en los que sumergirse y explotar sus dotes, y no desaprovechan ni una de las numerosas oportunidades que tienen para lucirse: Carrie (Claire Danes) loca y luego desecha da lástima, y Brody (Damian Lewis) en el búnker es un auténtico caudal de terrores fluyendo mientras intenta controlarlos.

Pero la trama de espionaje, conspiración y terrorismo es por el contrario irregular y sobre todo resulta algo tramposa. Al principio fue llamativa e intrigante, pues dado como se presentaba ofrecía un sin fin de posibilidades por donde la serie podría haber navegado. Sin embargo, van pasando los episodios, tres o cuatro, y vas viendo que los guionistas no se van a arriesgar tanto como en apariencia prometían, y que todo se va a limitar a dos opciones: o Nick está tratando en secreto de desmantelar un plan de Abu Nazir, o lo está siguiendo. En el proceso hay mucho humo, mucha vuelta innecesaria que no lleva a ninguna parte y subtramas que no aportan nada llamativo (la amiga infiltrada de Carrie, por ejemplo). Nos tiramos un montón de tiempo varados en una trama ambigua y sin objetivo aparente con capítulos que, aunque entretenidos, realmente no dan nada tangible, pues todos se limitan a mostrarnos a Carrie obsesionada y Nick artificiosamente intrigante. En el tramo final la cosa va tomando forma y por fin se adivina una ruta, pero esta no resulta especialmente llamativa, de hecho se presenta demasiado sencilla y previsible. Está claro que la bomba no va a explotar, su fallo es completamente predecible, y en general todo el tramo final ofrece una narrativa que se ve venir punto por punto. Y para colmo termina la temporada y nos quedamos igual que al principio: Carrie obsesionada y Brody otra vez en el limbo de si está con Nazir o no.

Otro factor negativo a tener en cuenta es que la consistencia del relato se mantiene constantemente al borde del precipicio. Es arriesgado y complicado mostrar un personaje como Brody sin dejar al espectador incrédulo, y lo cierto es que el nexo se mantiene débilmente: sí, interesa porque el carácter es excelente en su sección dramática, pero cuando se sumerge en la trama de terrorismo, sobre todo cuando se expone finalmente su objetivo, esa justificación no es del todo plausible, queda muy cogida por los pelos porque en contraste con el resto de su vida no parece creíble, no pega que un hombre tan inteligente y fuerte sea un terrorista suicida tan decidido que ni la vuelta a la normalidad en su casa le aparta de su misión fatal. Incluso personajes más exagerados, como Walter de Breaking Bad, me resultan más fáciles de aceptar. En la misma línea de forzar la credibilidad hay muchos instantes a lo largo del año, destacando principalmente una falla muy gorda: que Brody se pasee con el chaleco explosivo medio día entre un montón de personas (con roces y contactos varios incluidos) sin que nadie note nada… La idea es sencillamente absurda.

Pero lo previsible o facilón no resulta un lastre tan grande como para hundir la serie, porque dos factores levantan la calidad del producto. El primero es la citada vida diaria de los protagonistas, cuya gran calidad hace de la historia algo tan atractivo que aunque lo que sucede sabe a poco en un momento o se ve venir en otro, se vive con cierta expectación porque seguimos de cerca y con interés sus vidas. El segundo es la puesta en escena, muy profesional y capaz de dar ritmo y vida a episodios no especialmente complejos. De hecho, el último dura hora veinte, convirtiéndose en un thriller casi cinematográfico de buen nivel, no extraordinario pero sí plenamente satisfactorio como entretenimiento. Carrie hundida y rechaza hasta por su amigo y mentor y Brody tenso y muerto de miedo por la cercanía de su objetivo son momentos de gran fuerza, y debo decir que el minuto último del año es un cierre espectacular: Carrie recordando el dato crucial que destaparía a Brody justo antes de la operación en la que perderá la memoria es un clásico utilizado con sumo acierto.

Así pues, está claro que Homeland funciona más como drama que como thriller, aunque lo lógico sería que si su trama se halla firmemente anclada en un género sea esa parte la más destacable. De todas formas las virtudes superan bastante a los fallos y se obtiene una temporada bastante atractiva. Es de agradecer que por fin se ofrezca un thriller de espionaje que no es procedimental repetitivo o acción sin mucho detrás. No llega al nivelazo de Rubicon, pero cumple bastante bien. Eso sí, para mi sorpresa muchos la tratan no sólo como el mejor estreno del año (claramente superiores son American Horror Story o Boss) sino también como una gran serie, y para mí es indudable que dista de serlo. Además me deja la sensación de que dado lo visto en este primer año es muy improbable que vaya a más en próximas temporadas. Pero ojalá me equivoque y sepan mejorar los problemillas que han limitado su potencial.

PD: no sabía dónde meterlo: lo del topo en la oficina queda en el aire, pero como sólo hay un secundario en la agencia lo más seguro es que sea él.

Ver también:
-> Temporada 1 (2011)
Temporada 2 (2012)
Temporada 3 (2013)
Temporada 4 (2014)
Temporada 5 (2015)
Temporada 6 (2017)
Temporada 7 (2018)
Temporada 8 y final (2020)