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VIKINGOS – TEMPORADA 3

Vikings
History Channel | 2015
Aventuras, histórico | 10 ep. de 44 min.
Productores ejecutivos: Michael Hirst, Sheila Hockin, James Flynn, Sherry Marsh…
Intérpretes: Travis Fimmel, Katheryn Winnick, Clive Standen, Jessalyn Gilsig, Gustaf Skarsgard, George Blagden, Alexander Ludwig, Linus Roache, Amy Bailey, Moe Dunford, Gaia Weiss, Lothaire Bluteau¸ Morgane Polanski, Owen Roe.
Valoración:

Alerta de spoilers: Ligeros spoilers sobre la trama hasta el penúltimo párrafo (convenientemente señalado), donde destripo el capítulo final a fondo.–

La tercera temporada de Vikings arrastra todavía una serie de limitaciones, altibajos e irregularidades que desaprovechan un potencial latente muy atractivo. La combinación de secciones que tienen una narrativa muy distinta entre sí sigue siendo bastante ineficaz, afectando al ritmo e interés. El guionista Michael Hirst, quien tan inspirado estuvo en Los Tudor, continúa sin encontrar su camino, sin lograr una serie con el equilibrio e inteligencia necesarios para evitar esos problemas.

Ni siquiera mezclando las diferentes líneas se consigue levantar el interés. En el tramo inicial de la temporada las secciones principales avanzan a la par: el plan de Ragnar para establecerse en Inglaterra implica meterse de lleno en las intrigas de Ecbert como aliado suyo contra las intrigas de la princesa Kwenthrith. De esta forma no tenemos las atractivas incursiones y batallas separadas de la farragosa trama de la corte inglesa. Pero aun así, Ecbert no me termina de convencer. Su dibujo es muy clásico y no tiene un estilo o carisma que lo realce y aleje de los rancios clichés de villano ambicioso, ladino y traicionero. La princesa es más simple, y llega a resultar inverosímil: envenena a contrincantes en plena corte y nadie se plantea pararle los pies allí mismo, porque lo lógico es pensar que el siguiente envenenado o asesinado de otras formas serás tú. El hijo de Ecbert es un cero absoluto en interés, y su mujer igual a pesar del romance con Athelstan.

Y la pena es que mirando el desarrollo de acontecimientos en su conjunto se puede observar que los planes de Ecbert son ingeniosos y traen buenas sorpresas: el destino del asentamiento de los vikingos, cómo maneja a todos a su antojo, su gradual domino total de Inglaterra. Pero por desgracia los personajes no tienen fuerza y los diálogos y escenas que les ponen son muy básicos, con lo que se diluye bastante el nivel que se podría haberse alcanzado. Curiosamente, cuando saltamos a París, los nobles de ahí me resultaron más atractivos. Quizá es porque aportan frescura, pero su descripción, que también tira de cosas sencillas, me parece más certera. Eso sí, el ramalazo sadomasoquista del conde es una parida sin nombre. Pero dejo París para luego…

Esta parte en Inglaterra es salvada por los propios vikingos. El carisma de Ragnar sigue siendo arrollador; me encanta cómo vemos que analiza toda situación, aprende y actúa en consecuencia, y siempre lo hace de forma sutil y velada a los demás. La fuerza de Lagertha, decidida a enfrentar nuevos retos sin miedo, también llena la pantalla. Floki y Rollo están mejor desarrollados que antaño, el primero con sus locuras y dudas, el segundo con su esfuerzo por salir de la sombra de su hermano Ragnar. Bjorn y su novia tienen de nuevo una historia simplona, pero ya no me parecen repelentes. Por el lado contrario Athelstan con sus vaivenes religiosos ha llegado a su máximo y se estanca; bien hacen en quitárselo de encima.

Paralelamente al jaleo en Inglaterra hemos tenido las dos tramas menos logradas de toda la serie, dos recesos que distraen de lo importante para llevarnos a la confusión e incluso el aburrimiento. Los líos de Siggy y Aslaug con el mago-vagabundo no hay quien los entienda, y avanzan con una parsimonia desesperante para lo poco que hay que contar. Y los trepas que quieren quitarle el poder a Lagertha en su pueblo resultan muy liosos: los personajes no se presentan ni describen bien, no se sabe quiénes son la mitad de las veces, no despiertan interés alguno, y su intriga es anodina. En París todavía están ahí dando el coñazo, y continúa sin saberse qué pretenden y qué ha pasado en esa pugna por el poder.

Pero en el arco final del año nos prometen la incursión a París, y cuando llega, la serie pega un subidón tan marcado que cuesta catalogar. Cuando llega, porque a Hirst le cuesta un montón lanzarse. Supongo que las limitaciones presupuestarias y el número de capítulos con el que hay cumplir obligan a concentrar ese esfuerzo, pero como he señalado varias veces, en Los Tudor no tenía problemas para manejar con maestría todas las secciones y personajes. Hasta el asalto a las murallas hay un montón de vueltas en círculos sobre los mismos vicios: la incipiente rivalidad entre Ragnar y Floki se matiza demasiado, como si estuviera dirigida para un público tontorrón; Inglaterra sigue estirándose torpemente; y cuando llegamos a París, se nota mucho que el guion marea la perdiz en el campamento a sus puertas para reservar lo bueno. Al menos hacen una más que correcta presentación de la corte de la ciudad, eso sí. El rey y sus dudas, la princesa que conoce bien suposición pero no se deja usar, el conde ambicioso… Todos resultan interesantes a pesar de no ofrecer una descripción compleja.

Y por fin llegamos a los episodios 308 (To the Gates!) y 309 (Breaking Point), tan sobrecogedores que el resto de la temporada parece indigna e inadecuada a su lado. Estamos ante una superproducción que nada tiene que envidiar a muchas películas para cine, y en televisión es de lo más grande que se ha visto jamás en cuestión de batallas. Difícil elegir entre Juego de tronos y esta, y eso que se nota que el presupuesto es inferior (la recreación digital o pintada de París va muy justita, la torre de vigilancia canta a cartón-piedra). Si ponemos Aguasnegras (209) o Los Guardianes del Muro (409) en competición directa con estos dos de Vikings, la verdad es que no sé con cual quedarme, son un hito sin parangón cada uno en un estilo diferente.

El asedio es completísimo desde el guion a la tremendamente complicada puesta en escena. Hirst cuida todos los detalles de la batalla: las estrategias, las armas y herramientas, la situación de cada personaje, la tensión y miedos que sufren… De esta forma el conflicto además de fascinante como espectáculo es narrativamente impecable: fluye con nitidez a distintos niveles, sin descuidar la intriga creciente en pos de ese detallismo, mostrando muy bien el desarrollo, los problemas y los cambios de situación. Y a la hora de darle vida los directores Kelly Makin (308) y Ken Girotti (309) están espléndidos. Tienen bastante experiencia en series, pero en obras menores y de escasa complejidad, ningún título remarcable que denotara habilidad para manejar una superproducción de este calibre; al menos Girotti lleva a cuestas varios capítulos de esta serie, pero Makin llegaba nuevo. Y ambos cumplen con creces, regalando una batalla antológica. Cabe destacar también la eficaz banda sonora de Trevor Morris y la acertada inclusión de temas del grupo Wardruna.

Momentos para rescatar en estos dos sublimes episodios hay muchos. Mi favorito es uno cruelmente divertido, el del vikingo que va a ser decapitado y se la juega al parisino que lo sujeta, acabando el pobre sin manos. Pero los que quitan la respiración son obviamente los momentos cruciales del conflicto: las torres de asedio, el fuego, las ballestas fijas, y sobre todo el rodillo del puente.

Sin embargo el esfuerzo parece haberse ido en recrear la batalla. A la hora de cerrar la temporada en el capítulo final Hirst está más descentrado que nunca. El desastre es notable y lamentable. Son tantas las cagadas, las ideas mal planteadas y peor ejecutadas, que las enumero por separado en vez de desarrollar un largo y farragoso texto:

Alerta de spoilers: Spoilers gordos del capítulo final, salta al último párrafo si no quieres destriparte todo.–

-La falsa muerte de Ragnar es una vergüenza. Lo medio justifican con que el hijo lo sabía, pero es ridículo no exponer el plan al resto de tus capitanes para que actúen como deben. Vaya engaño chusquero hacia el espectador. Por no decir que la estrategia es tan improbable que no cuela. ¿Ningún amigo quiere ver el cuerpo o besarlo como despedida, ningún parisino comprueba el contenido del ataúd? Y si nadie lo sabía (salvo obviamente los que iban con el ataúd), ¿qué hacen todos esperando en la puerta con las armas listas?
-Ganas el acceso a la cuidad, saqueas una parte… y te vas sin importarte que cierren las puertas otra vez, pero piensas en volver el año que viene. ¿No te cabía todo en los barcos? ¿No podían destrozar las puertas y defensas para poder volver a por más cosas y llevarlas al campamento, donde no parecen querar atacar los parisinos? Supongo que se puede pensar que, si les da tiempo a los parisinos a organizar la defensa dentro de la ciudad, pueden superar a los vikingos, pero no sé, no se explica nada.
-Que se quedan unos cuantos para preparar el próximo asalto el año que viene… Pero qué memez: en vez de reservar el factor sorpresa dices a las claras que seguirás ahí, y para colmo, con una guarnición reducida para que París arme a todos sus hombres o lleguen refuerzos y vayan a por ti.
-El matrimonio con Rollo y la princesa… ¿Tiene alguna base histórica? Porque parece bastante absurdo también tal y como lo exponen. Por cierto, la actriz horriiible.
-Frase final en plan golpe de efecto: “séeee que mataste a Athelstaaaan”. Pufff, cuánto tiempo llevan amagando con enfrentar a Ragnar y Loki.
-Nada más digno de mención en todo el episodio, que es puro relleno alrededor del burdo engaño.

Fin de spoilers

Ya podemos señalar To the Gates! como uno de los diez mejores capítulos del año, que no se puede ocultar lo evidente: la temporada es la más irregular de la serie, en vez de madurar se van haciendo más patentes sus limitaciones. Y para colmo, el final es un despropósito. A mí me apena mucho, porque sólo con Ragnar y Lagertha me tienen ganado, y con las batallas que se montan me dejan flipado. Pero el conjunto me temo que no da la talla.

Ver también:
Temporada 1 (2013)
Temporada 2 (2014)
-> Temporada 3 (2015)
Temporada 4, parte 1 (2016)
Temporada 4, parte 2 (2016)

VIKINGOS – TEMPORADA 2

Vikings
History Channel | 2014
Histórico, drama, aventuras | 10 ep. de 45 min.
Productores ejecutivos: Michael Hirst, varios.
Intérpretes: Travis Fimmel, Katheryn Winnick, Clive Standen, Jessalyn Gilsig, Gustaf Skarsgard, George Blagden, Alexander Ludwig, Donal Logue, Linus Roache, Ivan Kaye, Thorbjørn Harr, Nathan O’Toole, Alyssa Sutherland.
Valoración:

A pesar de que lo esperaba, dado el irregular primer año, no hay un crecimiento lo suficientemente notable como para encontrar una segunda temporada redonda, quedando otra sesión de ritmo algo irregular donde se nota mucho el cambio entre secciones (política, aventura, drama) y continúa siendo clara la impresión de que algunos personajes secundarios no se libran de un dibujo muy básico (Rollo, Bjorn, Siggy y Aslaug son muy mejorables) y otros son desaprovechados a pesar de su gran potencial (Lagertha sobre todo).

El romance del hijo con la esclava es de manual y aburre cosa mala. Siggy (la trepa de la corte) sigue sin resultar atractiva, siempre mete las narices en todo pero no se logra que el personaje tenga dimensión suficiente como para que sus supuestos problemas y ambiciones lleguen al espectador. En Rollo este problema es más acuciado, al ser más importante: sus cambios de lealtad y sus intentos de levantar cabeza tras decisiones malogradas no parten de motivaciones bien expuestas, y si no entendemos por qué hace lo que hace, no puede interesarnos su vida, de hecho por lo general es un personaje bastante cargante. La princesa con que se casa Ragnar, Aslaug, tiene una buena sección, esa donde el exilio destruye su cómoda forma de vida, pero aparte de eso no aporta mucho, y cabe pensar que Ragnar sólo la usa para procrear, porque si la intención es mostrar que está enamorado de ella no se llega a conseguir correctamente.

No hay quejas en el propio Ragnar, que sigue resultando un personaje central muy potente. Su progresismo choca contra la tradición, su ambición e inteligencia le hacen ganarse muchos enemigos, pero siempre actúa con cautela cuando es necesario y con mano muy dura cuando no queda otra, y va saliendo más o menos airoso de todo de forma por lo general bastante espectacular. El monje Athelstan continúa siendo muy atractivo y su estancia en Northumbria aporta nuevas e interesantes capas. Loki como amigo chiflado mantiene el tipo, aunque al final le pongan encima una historia que sale algo torcida. Y los rivales de Ragnar adquieren mayor atractivo. Los líos con el jarl Borg y las disputas con el rey Horik ofrecen una buenaa intriga sobre el porvenir de todos los implicados, y tanto la figura del rey Ecbert como su entorno (en especial la citada estancia del monje) están muy logrados, agradeciéndose sobre todo que nos muestren el bando inglés, con sus propias costumbres y formas de ser.

En cuanto al ritmo y equilibrio de las tramas, continúa resultando palpable la ausencia de un arco narrativo concreto. Sí, todo gira alrededor de las incursiones y los problemas que van surgiendo alrededor de ellas, pero se van tratando las cosas por separado (unos capítulos de batallas, otros de rivalidades y dramas personales, otros de alianzas y conflictos políticos), lo que se traduce en cambios de ritmo bastante marcados. Dado el argumento parece inevitable saltar entre estilos, pero eso no implica que haya tanto desequilibrio, que las tramas vayan a trompicones. Los tramos dedicados a las incursiones siguen siendo los mejores, porque se esfuerzan mucho en rodar bien las batallas, con lo que la épica está garantizada, pero la parte política sigue resultando mejorable, pues si bien la intriga con las fuerzas extranjeras ha ganado densidad, las alianzas en casa son algo irregulares todavía. Aunque la temporada empieza bien (el ataque de Borg al pueblo y sus consecuencias, los altibajos de la alianza con Horik) llega un punto en que tanto cambio de situación, de bando y de ideas cansa, porque no se ve que avancemos realmente hacia ninguna parte. Que si Lagertha viene y va, que Rollo duda una y otra vez, que si ahora este conde o duque y aquel otro apoyan a Ragnar y ahora no…

En la parte final se nota muchísimo este problema de cohesión. La batalla crucial contra Ecbert y Aelle es memorable, pero luego el conflicto se resuelve demasiado rápido a pesar de las buenas maneras que apuntaba, como dejándolo en suspenso para pasar a otra trama que necesitaban quitarse de encima, la de Ragnar contra Horik. Cuando empiezan a mostrar que Floki se va con Horik el interés está ya bajo mínimos, y este último juego de traiciones y engaños es demasiado forzado e inverosímil. Termina el año con la parte más previsible y además en un capítulo donde se nota a la legua que no había material para la duración estándar.

La intriga política, los conflictos de intereses y los roces personales que Michael Hirst ofreció en Los Tudor mantenían un equilibrio excelente, siempre avanzaban con paso firme y enorme intensidad, pero en Vikings navegan entre tropiezos y altibajos, a medio gas, sin terminar de sacar todo el potencial latente. Estamos ante una correcta serie de aventuras, con el atractivo de ser un acercamiento serio a la historia vikinga, pero de Hirst se esperan guiones más complejos y consistentes y personajes con mayor calidad.

Ver también:
Temporada 1 (2013)
-> Temporada 2 (2014)
Temporada 3 (2015)
Temporada 4, parte 1 (2016)
Temporada 4, parte 2 (2016)

VIKINGOS – TEMPORADA 1

Vikings
Drama, histórico, aventuras | 9 ep. de 45 min.
History Channel | 2013
Productores ejecutivos: Michael Hirst, Alan Gasmer, Sheila Hockin, Sherry Marsh, Morgan O’Sullivan, John Weber.
Intérpretes: Travis Fimmel, Katheryn Winnick, Clive Standen, Jessalyn Gilsig, Gustaf Skarsgård, Nathan O’Toole, George Blagden, Ruby O’Leary, Gabriel Byrne.
Valoración:

History Channel sigue adentrándose en la producción de series propias con Vikings, donde se narran las andanzas de uno de los vikingos más conocidos, Ragnar Lothbrok (o Lodbrok), quien allá por el año 800 fue pionero a la hora de adentrarse en nuevas tierras para saquear y provocó profundos cambios en su propio país. Michael Hirst, autor de la espléndida e imprescindible Los Tudor, vuelve a escribir sus guiones después del fracaso que supuso dejar que otro lo hiciera en la floja Camelot.

El acercamiento histórico a una época de la que no hay descripciones del todo claras es bastante loable. Hirst no se limita a mostrar los puntos clave en la historia de Ragnar, también llena de detalles cotidianos la narración, dando un aire de realismo constante, y se agradece además que no suaviza ni embellece la dura vida de aquellos años para que resulte más cercana al espectador actual: toda la violencia de los vikingos se muestra sin censura, sea por sangre o por crudeza (en las incursiones masacran sin piedad), la actividad sexual no se oculta (tríos incluidos, aunque sin enseñar mucha carne) y el comportamiento de los personajes se acerca muy bien a lo que sería la realidad (supersticiosos, brutos, etc.). Destacan los choques culturales vividos por el monje secuestrado, quien se queda flipado ante los sacrificios y violencia de estas gentes, o el penúltimo capítulo, centrado todo él en temas religiosos y de sacrificios y que resulta un inciso a las tramas generales pero resulta fascinante.

Hirst aprovecha muy bien las incursiones para ofrecer aventura de gran espectacularidad. La odisea de Ragnar resulta muy atractiva desde todos los frentes que abarca: su obstinación y visión para sacar adelante sus planes, los problemas políticos (los miedos del jefe conservador), los preparativos del viaje (medios, tripulación), la difícil navegación y por su puesto las estrategias y batallas que saca adelante en los saqueos, cada uno de ellos distinto al anterior. Además, Ragnar es un personaje enorme, y en estos tramos destaca aún más: su paciencia y frialdad a la hora de enfrentar los problemas, el carisma arrollador que consigue fidelidad en sus compañeros a pesar de sus ideas visionarias y despierta temores en su adversarios. El casting ha estado acertadísimo, pues Travis Fimmel transmite tanto ese aura de líder como el resto de matices del personaje, pues muestra muy bien el cambio de los primeros episodios (osado, valiente) a los últimos (abrumado por conflictos importantes).

En el aspecto dramático la serie se centra en la familia y amigos cercanos de Lothbrok, y se cuida bastante bien el rol de cada uno. La esposa, Lagertha, es dura y leal como los tiempos mandan; muy bueno el casting también con Katheryn Winnick, sobre todo porque su físico (en especial su mirada de mujer peligrosa) es perfecto para el papel. El hijo presenta los conflictos habituales (quiere seguir a papá) y por ahora se utiliza muy bien, teniendo la presencia e historias justas y necesarias; la hija queda un plano más secundario, aunque al final gana algo más de presencia. La relación con el esclavo, Athelstan (George Bladgen), quien se convierte más bien en amigo de la familia, es muy interesante, y su cambio gradual de acojonado a fascinado se maneja muy bien. Compañeros de andanzas como Floki (Gustaf Skarsgård) hacen pensar en que es una lástima que no hayan dado más protagonismo a otros secundarios, pero realmente el único que sale mal parado el hermano de Ragnar, Rollo (Clive Standen), quien necesitaba más definición para resultar más llamativo, pero por desgracia en vez de ganar con los episodios va perdiendo, pues la creciente trama de conflicto con Ragnar no resulta creíble y su destino en el final de la temporada se expone fatal.

Presupuesto había bastante y la realización es buena, con correctos decorados y exteriores bien aprovechados: la fotografía de los grandes paisajes de Irlanda (rodar ahí es más barato que hacerlo Escandinavia) ofrece escenas de gran belleza, las batallas se planifican y ruedan muy bien, de hecho resultan impresionantes teniendo en cuenta que es una serie. Sólo se ve alguna limitación en las escenas de alta mar, donde la falta de medios no se consigue disimular del todo bien.

El gran escollo de Vikings en este primer año es la falta de rumbo, de una trama bien planteada y bien escrita antes de lanzarse a rodarla, algo que resalta al pensar que en nueve escasos capítulos se debería haber ido al grano con mayor dirección e intensidad. La mezcla de la vida en casa, los conflictos con el conde, los viajes a nuevas tierras y las nuevas intrigas creadas al final del año con el jarl (o duque) no se hilan del todo bien, funcionando unas mejores que otras y fallando en su conexión y fluidez, traduciéndose en bastantes altibajos de ritmo e interés de un capítulo a otro. La parte del conde de hecho falla estrepitosamente, siendo un gran lastre en los primeros episodios. El rol interpretado con algo de dejadez por Gabriel Byrne (no pone tanta pasión como en In Treatment, quizá porque el personaje no lo permite) resulta bastante mediocre. Es un cliché con patas, sus ambiciones y miedos obedecen a patrones demasiado vistos, con lo que resulta muy predecible y a veces le falta la fuerza e incluso verosimilitud suficiente como para que toda la historia de rivalidad con Ragnar resulte eficaz. Además, su esposa aburre y parece que la mantienen en la serie por obligación, pues evidentemente no saben qué hacer con ella, y la hija es completamente intrascendente a pesar tener un par de amagos donde parecía cobrar protagonismo. La citada intriga con el jarl iniciada en el último capítulo también guarda potencial pero no empieza nada bien, de hecho como desenlace de temporada deja bastante que desear.

Espero que limen esas notables asperezas en el próximo año, porque Vikings guarda gran potencial en la por ahora fallida trama política debido a la notable trayectoria de Ragnar y otras grandes figuras vikingas que podrían incluir. Habrá que ver también si el drama familiar sigue por buen camino después de los rebuscados giros del último episodio: la repentina epidemia y la muerte inesperada y forzada de algunos secundarios no parece un argumento muy bien meditado, contribuyendo a que el cierre de temporada resulte bastante decepcionante. En cuanto a la aventura y la recreación histórica, aquí no hay pega alguna: si te gusta el género Vikings es una apuesta estupenda. El tramo centrado en las incursiones es notable, con picos impresionantes, e incluso en secciones donde el conde es protagonista hay partes muy gratificantes, como el ataque a la casa de Ragnar y su épica huida.

Ver también:
-> Temporada 1 (2013)
Temporada 2 (2014)
Temporada 3 (2015)
Temporada 4, parte 1 (2016)
Temporada 4, parte 2 (2016)