Archivo de la etiqueta: Donal Logue

SONS OF ANARCHY – TEMPORADA 6

FX | 2013
Drama, acción | 13 cap. de 50-90 min.
Productores ejecutivos: Kurt Sutter, Art Linson, Paris Barclay.
Intérpretes: Charlie Hunnam, Katey Sagal, Ron Perlman, Maggie Siff, Kim Coates, Mark Boone Junior, Tommy Flanagan, Theo Rossi, Dayton Callie, Jimmy Smits, Rockmond Dunbar, CCH Pounder, Donal Logue, Drea de Matteo.
Valoración:

Alerta de spoilers: Describo la temporada a fondo, muerte de personajes importantes inclusive.–

Parece que los guionistas, Kurt Sutter a la cabeza, han aprendido de los errores de la quinta temporada, pues este sexto año huye del sensacionalismo y la improvisación forzados que aquel arrastraba más de la cuenta, de la obsesión por ir siempre a más y de hacerlo a toda velocidad. Sutter ha bajado el ritmo, optando por dejar que los eventos calen en los personajes y en los espectadores, por no agotar la fórmula básica de la serie de tener constantemente un problema encima de otro. Hay conflictos en cantidad para todos los protagonistas, pero cada historia se toma su tiempo, se escribe meditando en cómo sacarle partido todo el tiempo que sea prudente hacerlo, sin abusar de los cierres exagerados y los giros salidos de madre, y sin repetir esquemas (recordemos que Jax y Gemma flojearon al exprimirse demasiado sus personalidades). Así pues, la aventura del Club no pierde intensidad, solo velocidad, y a cambio de asentar mejor las tramas. La tensión latente en cada minuto de cada episodio sigue siendo de primer nivel, y los personajes puteados al límite, esquivando problemas mientras hacen malabares al borde del abismo, son la tónica habitual.

Jax Teller sigue liderando el Club con coraje y determinación y tratando de no perder su objetivo deseado de terminar con los negocios más peligrosos, los que ponen a los Hijos de la anarquía en medio del fuego entre bandas y en la mira de la ley: el tráfico de armas y toda la violencia que le rodea. Su sueño de dirigirse hacia algo más legal parece acercarse por fin, ya lo saborea y lo toca con la punta de los dedos. La pornografía y los clubs de prostitución dan un jugoso dinero, y las nuevas alianzas (desde el ya amigo Nero Padilla al nuevo socio Barosky –Peter Weller-) van encaminadas a afianzar ese modelo de negocio. Pero la cosa como es habitual no resulta nada fácil: el Club es un nexo crucial en el entramado de la venta de armas, y hay que hacer muchas negociaciones. El IRA, los negros, los chinos, los latinos… todos quieren estabilidad o un trozo del pastel, y todos ponen sus propios impedimentos y condiciones. Las reticencias y cabezonería del IRA son el bache más grande y complicado de saltar; la muerte de dos de los simpáticos novatos y el ataque con bomba al Club no pueden olvidarse, y Jax se asegura de que el pirado de Gaalan termine pagando su precio sin por ello acabar en una guerra interminable con los terroristas.

En el lado de la ley, el sheriff del pueblo, Eli Roosevelt, tomó hace tiempo el camino de la resignación, pero siempre llega savia nueva. El loco de Lee Toric, un exMarshal que quiere hacer pagar al Club por la muerte de su hermana, o más bien busca algo que quemar en su camino de autodestrucción, trae el caos durante varios episodios, sobre todo a los encarcelados Clay y Otto. El actor Donal Logue aparece en todas partes, el tío, y su personaje está zumbado incluso para los cánones de la serie, pero como decía al principio, por suerte en esta temporada los guionistas andan con más cuidado y nunca se les va de las manos: su final llega pronto y es efectivo. Quien resulta más temible es la fiscal Patterson, en manos de otra veterana, CCH Pounder (encasillada en agentes de la ley: The Shield, Ley y Orden). Será una sombra constante sobre el Club y Tara, un hueso difícil de roer. Lo que no entiendo es qué pretendían con su jueguecito con la peluca.

Como siempre, hay también problemas internos. La lealtad de Juice sigue en entredicho, y Tara ha llegado a un punto de no retorno con la violencia: ve claro que sus hijos no pueden criarse en ese ambiente y decide iniciar su huida. Lo tiene dificilísimo, pues el Club actúa como una mafia: largarse sin más no es una idea segura. Así pues teje un plan digno de Gemma, pues de hecho si no supera al ingenio de aquella no puede salir airosa. La alianza con Wendy (ex de Jax y madre del niño mayor), el embarazo fingido, la trampa a Gemma y otras acciones forman parte del elaborado intento de llegar a un divorcio justificado por el entorno violento pero sin señalar ningún caso concreto que pueda acabar con algún miembro en la cárcel, evitando así ser señalada como una soplona. Y mientras, intenta librarse de la acusación de conspiración para asesinar a la enfermera (la hermana de Toric) que se cargó Otto, pues ella le llevó el crucifijo que usó como arma. Se suda de lo lindo al lado de Tara capítulo tras capítulo: ¿sería Jax capaz de hacerle daño?, ¿logrará huir? El pozo que se va cavando es cada vez más grande, y en el camino se convierte en el monstruo que siempre ha querido evitar ser: Gemma. Y Jax al final lo descubre todo: la reunión con la abogada es escalofriante, la posterior reunión con Tara más aún… Pero en un requiebro, en otra genialidad del gran Jax, aparece una gota de esperanza, se vislumbra una salida. Pero al final sale todo mal: el odio de Gemma es demasiado grande, y Tara acaba muerta de una brutal paliza.

También habitual es mantener a los secundarios con mil y un detalles: aunque haya protagonistas claros, los secundarios son muchos y tan imprescindibles como adorables. Unser y sus achaques, Chucky y sus tonterías, los fieles Chibs, Happy y Tig… Pero el que resulta mi favorito es el más reciente (apareció en la anterior sesión), Nero Padilla. Se han currado un personaje enorme, y hacia el final se torna además inquietante, con su incipiente rivalidad con Jax. El actor Jimmy Smits, otro mítico de la televisión, borda su papel. Hablando de actores, es ineludible citar de nuevo los papelones de Charlie Hunam (Jax Teller), Maggie Siff (Tara Knowles), Katey Sagal (Gemma Teller), así como el carisma de todos los demás.

El tono menos inquieto de la narración, la maduración de los personajes y la propia naturaleza de los momentos más importantes del año generan una situación sorprendente: los grandes instantes, las escenas más memorables, los puntos de inflexión más notables no son espectaculares secuencias de acción, épicos finales de personajes, tragedias o sorpresas inesperadas… son casi todos secuencias largas y pausadas, sin acción ni giros sobrecogedores, pero llenas de enorme fuerza y simbolismo e igualmente impactantes. De entre los muchos instantes que recordar me quedaría con dos. El primero es el largo y sentido discurso de Jax ante todas las sedes, exponiendo su plan, y que marca también el retorno de Bobby. El segundo es la esperada caída de Clay, que parecía que no iba a suceder nunca. La despedida no podía ser mejor. Hay odios y rencillas de por medio que todos saben que no pueden dejar atrás o limar, pero también hay una historia larga y que no se puede olvidar sin más. Además la ejecución es pieza fundamental en otro de los grandes planes de Jax: acabar con la sección beligerante del IRA y forzar sutilmente una más amistosa.

Como decía, en esta temporada no hay ningún problema, cualitativamente hablando, con los protagonistas ni con las tramas. Jax avanza muy poco a poco entre mil tropiezos, pero no da sensación de estancamiento o vueltas innecesarias; Gemma no cansa a pesar de su obsesión por los nietos (genial cuando los trata como si fueran sus hijos sin darse cuenta y delante de Tara); Clay aparece lo justo; los secundarios tienen todos su momento… No se nota desgaste, truco o agujero importante alguno. Sí que hay deslices, pero son cosas puntuales, no fallas notables en el desarrollo de la temporada.

El instante más exagerado del año sería la excesiva reacción del IRA: volar el Club es un atentado de gran calibre que atrae demasiado la atención de la ley, lo que debería perjudicar más a sus negocios de armas que pasar del Club o vengarse de forma paulatina, acosándolos y matándolos por separado. Por lo menos sus consecuencias dan mucho juego. También se podría decir que el final de temporada se inclina un poco hacia el sensacionalismo momentáneo e innecesario: está claro que Jax no va a ir a la cárcel, pues su pistola no es con la que disparan a Eli. Y finalmente, aunque esté muy bien expuesta y rematada, la muerte de Tara no me ha impactado como la caída de un personaje tan importante debería impactar. No sé si será porque uno está curado de espanto ante tantos fallecidos de forma espectacular o trágica, pero me apena que no me conmoviera el final tan duro de una protagonista tan querida; el final de Clay por ejemplo es perfecto. Pero mi queja más grande es de nuevo sobre las canciones, la manía de Sutter de acabar cada capítulo con un “videoclip de posicionamiento”, es decir, una cancioncita pesada sonando mientras los personajes se colocan de cara al final del episodio. La mayor parte de esos numeritos sobran o saben a fórmula repetitiva.

La estructura de la temporada es muy sólida y todo encaja a la perfección a pesar de que hay muchas capas que manejar. La aventura camina siempre con paso firme hacia adelante, sumergiéndose sin miedo en decenas de historias cruzadas cada cual más explosiva y espectacular, dejando todas el gran gustazo de mostrarse a la larga como perfectamente planeadas y magistralmente ejecutadas por los guionistas. Atrapa de principio a fin en cada uno de sus largos episodios (Sutter se ve justito otra vez para contarlo todo con trece capítulos), dejando claro, después del susto de la quinta etapa, que aún hay mucho que contar y que se puede hacer muy bien. El único pero es el de siempre: que no tenga la fama merecida a pesar de estar de nuevo entre las mejores del año.

Ver también:
Temporada 1 (2008)
Temporada 2 (2009)
Temporada 3 (2010)
Temporada 4 (2011)
Temporada 5 (2012)
-> Temporada 6 (2013)
Temporada 7 (2014)

Anuncios

COPPER – TEMPORADA 2 Y FINAL.

BBC America | 2013
Suspense, Drama | 10 ep. de 42 min.
Productores ejecutivos: Tom Fontana, Barry Levinson, Willi Rokos, Sherri Rufh.
Intérpretes: Tom Weston-Jones, Kyle Schmid, Anastasia Griffith, Ato Essandoh, Kevin Ryan, Dylan Taylor, Kiara Glasco, Tessa Thompson, Franka Potente, Donal Logue, Alex Paxton-Beesley, Ron White.
Valoración:

Los elementos que hicieron tan interesante la primera temporada de Copper están ahí, pero en vez de madurar y crecer se han embarullado un poco. Es una pena, porque es constante la sensación de que hay una base sólida que no se aprovecha, un potencial infrautilizado. La química entre personajes, fantástica en ese primer año, se emborrona por algunos fallos. El microcosmos de personajes más o menos se mantiene, pero no va a más a pesar de que hay más capítulos, y algunos secundarios son mejorables. Los casos son menos numerosos y menos atractivos. La trama global funciona pero confluye en un villano que no está a la altura. El ritmo veloz empieza a notarse brusco. Pero también conserva intactas otras tantas de sus virtudes: excelentes protagonistas, ambiente histórico muy conseguido, una equilibrada mezcla de drama, aventura y humor…

Los personajes principales, Corcoran y Morehouse, siguen siendo muy consistentes, de hecho son roles magníficos, de los que enganchan a la primera y da igual en que aventuras los metan con tal de poder verlos desenvolverse (o estrellarse) con su estilo. El primero recuperó a su mujer… pero no es suficiente para llenar su vacío y apaciguar su dolor, pues la traición de ella con Maguire ha minado por completo la relación. Con esa atmósfera, ninguno de los dos puede curarse las heridas, y la cosa degrada rápido. El matrimonio de Morehouse ofrece otra relación muy interesante, donde tanto él como Elizabeth se dedican a placeres inmediatos (sexo y drogas) para eludir abordar la relación de forma normal; de hecho el viaje de ella con las drogas es bastante jugoso.

En los secundarios, la pareja de negros Matthew y Sarah Freeman viviendo sus primeros años en libertad gana fuerza, sobre todo cuando encuentran a la madre. El drama de vivir en tal caos de ciudad y los encontronazos con la libertad y los rescoldos del racismo resultan historias bien trabajadas, aunque se podría decir que a veces están demasiado separadas del tema policial. Sobre la chiquilla que cuida Corcoran, Annie, a pesar de que la joven actriz sigue dando un papel impresionante el personaje parecía que iba a quedarse estancado en “niñata descarriada”, pero sabiamente los guionistas no han estirado sus tramas demasiado… aunque el final parece un poco apresurado, como si se dieran cuenta de que molesta y se la quitaran de encima improvisadamente; nada grave, sin embargo. Eva queda un poco en tierra de nadie, pues toca todas las historias tangencialmente sin verse casi nunca sumergida del todo, pero es un buen personaje y su burdel es escenario de muchos buenos momentos.

Donde empiezan a fallar es en que se diluye uno de los aspectos que más me gustó del primer año, la dinámica del trío de detectives formado por Corcoran, O’Brian y Maguire. O’Brien pierde protagonismo en vez de ganarlo, y aparece menos con Corcoran, con lo que las investigaciones se hacen menos divertidas. Y lo peor, y esto supone el mayor fallo de la temporada, Maguire se pierde en una serie de tramas malogradas. Sigue ahí, sigue siendo el más sucio y pendenciero del grupo, pero el guión lo lleva por caminos inverosímiles y mal ejecutados: la revelación sobre la relación con la mujer de Corcoran fue efectiva, pero la locura de los asesinatos y el juicio que queda en nada se fuerzan demasiado. Aun así, la historia sobre que cae en desgracia ante los ojos de Corcoran y el resto de policías estaba siendo interesante, porque encaminaba al personaje hacia el lado oscuro y se preveía que se convertiría en villano… pero los guionistas se empeñan en traerlo de vuelta forzando un pseudo reset de risa. En qué quedamos, ¿es malo o no, es un superviviente o un hijo de puta? No queda claro nada, solo que parecen apañarlo sobre la marcha y resulta fatal. Al final de la temporada Corcoran y Maguire se abrazan como si nada hubiera pasado, cuando la relación no se ha visto evolucionar hasta el perdón y el retorno de la amistad.

El otro problema importante es Donovan, el nuevo gran secundario de la temporada, interpretado por el veterano Donal Logue (Terriers, Sons of Anarchy, Life). Su posición como nuevo político local funciona, y la transición hacia villano está bien lograda, pero de ahí se va a un catastrófico exceso: termina siendo una caricatura que bebe de todos los clichés de villanos cutres. El final de su trama es muy pobre, con escenas ridículas como la carrera para salvar a la testigo (que parte de la gilipollez de que Maguire la deje sola sabiendo que van a por ella) o el duelo suicida de Corcoran. Y el paso al siguiente villano (encarnado por William Baldwin) queda muy precipitado y confuso. Al menos, por lo general la trama que gira alrededor de Donovan es bastante buena y alcanza a todos los protagonistas de forma que da mucho juego: a Morehouse con los enredos políticos y económicos, a Eva con el interés en el local, a los policías con el reguero de muertos que va dejando…

Decía que los casos pierden fuerza. Sigue habiéndolos, y con ese gran acierto que supone hacer que cada investigación influya en el entorno y los protagonistas, pero si vuelvo la vista atrás lo cierto es que me cuesta recordar alguna historia secundaria realmente llamativa. Al menos pierden a favor de la trama larga, con lo que no llega a ser un problema notable, simplemente se echan de menos las emocionantes aventuras secundarias.

Sobre el ritmo, aparte de suceder las cosas a toda velocidad la serie se caracterizaba también por saltar de evento en evento sin perder el tiempo suavizando transiciones. Resultaba enormemente eficaz a la hora de acelerar tramas, porque no se dejaban huecos ni se veían trampas. Pero ahora sí hay sensación de que va a trompicones, de que se dejan cosas por aclarar. De hecho, el primer capítulo se narra de forma tan caótica que cuesta seguirlo.

El resto de cosas buenas se mantienen, destacando que el entorno trágico y violento de Five Points se describe muy bien tanto por la fantástica recreación visual (los decorados y el vestuario son magníficos, la fotografía e iluminación los captan muy bien) como por los detalles de guión que constantemente salpican el relato. Me gustaría conocer el presupuesto con el que contaban, porque quitando un par de pinturas o fondos digitales todo queda de un nivel impresionante. Eso sí, he echado de menos algo de erotismo en muchas escenas: con qué facilidad muestran sangre pero qué poco sexo enseñan a pesar de que también forma parte de la narración.

No sabía dónde meter la crítica a dos extraños episodios, así que termino con ellos. El del asalto a la comisaría (205, A Morning Song) es una fantasmada del quince que no hay quien se trague: exagerado e inverosímil hasta resultar insultante a la inteligencia del espectador en varios instantes. El otro es el episodio final. Parece que les sobraba un capítulo, y lo apañaron… muy bien. La trama grande del año ha terminado, y aunque el contexto histórico donde se sumerge la serie tiene margen de sobra para muchas aventuras, sin duda era difícil meter un caso extra que no quedara descolgado. Pues los guionistas sorprenden muy gratamente montándose una especie de mini película del Oeste con la búsqueda de los asesinos del presidente Lincoln (obviamente no los encuentran los protagonistas). Esta historia resulta muy interesante (y visualmente bastante lograda: muy bien aprovechados los paisajes) y conecta con la serie de forma genial al suponer una especie de viaje final para los personajes: se enfrentan a los fantasmas de la guerra al pasar por los sitios donde batallaron y la plantación donde Freeman era esclavo.

Por desgracia el epílogo del capítulo lo afea bastante con un cliffhanger burdo, un golpe o giro rebuscado y tramposo de serial barato con el que llamar la atención de cara a la próxima temporada: Eva desaparecida, Corcoran deberá buscarla. Pero resulta que la serie ha sido cancelada, así que se queda todo en el aire. Por suerte, es tan poco interesante la trama que pretenden abrir que no queda del todo como un final abierto: se puede interpretar que el caos sigue siendo el día a día en Five Points, y que los protagonistas han crecido, han cerrado heridas del pasado y se enfrentan al futuro con energías renovadas.

En conjunto lo que queda es una temporada muy entretenida (los protagonistas tienen bastante fuerza, el tono de policíaco adulto se agradece), pero bastante irregular y acompañada por las malas sensaciones que deja que esté algo por debajo del primer año y no sea capaz de explotar el potencial que guarda.

Ver también:
Temporada 1.