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THE KNICK CANCELADA

Me puse a buscar la fecha de estreno de la tercera temporada de The Knick, la serie de Steven Soderbergh protagonizada por Clive Owen, pues me parecía estar retrasándose… y vaya si iba retrasándose, porque de haberse estrenado, atendiendo a las fechas de los dos años previos, hubiera sido seguramente en octubre de 2016. Con tanta serie uno se despista…

Pero en vez de fecha de estreno me encuentro con que fue cancelada, eso sí, en marzo de este año. La excusa oficial del canal Cinemax es que quieren centrarse en la acción, género del grueso de sus series, pero viendo la tardanza me imagino que habrá habido negociaciones largas donde al final no se concreta nada y se da por cancelada.

Fuentes: Hollywood Reporter. En castellano: El Mundo.

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BANSHEE – TEMPORADA 4 Y FINAL

Cinemax | 2016
Acción | 8 ep. de 45-60 min.
Productores ejecutivos: Jonathan Tropper, Adam Targum.
Intérpretes: Antony Starr, Ivana Milicevic, Ulrich Thomsen, Frankie Faison, Hoon Lee, Matt Servitto, Lili Simmons, Matthew Rauch, Tom Pelphrey, Chris Coy, Eliza Dushku, Frederick Weller, Casey LaBow.
Valoración:

Alerta de spoilers: Describo cuáles son las tramas principales, que empiezan con un pequeño salto temporal y un protagonista que aparece muerto: no lo considero spoiler porque es la primera escena del año, la premisa de la nueva trama principal, pero quien no quiera saber absolutamente nada no debe leer.–

El inicio es un tanto desalentador y confuso porque pega un salto temporal inesperado y caótico. Justo cuando Rebecca estaba en el punto álgido de su maduración, cuando por fin protagonizaba una aventura interesante que la alejaba de la mujer florero que era inicialmente, la convierten de mala manera en menos que una secundaria, en un macguffin inerte, o sea, el elemento sobre el que gira la historia. Aparece muerta y deben investigar quién fue. Sólo la vemos en sosos flashbacks que no desarrollan el personaje, sino que son de apoyo para otros. El primero es nuestro amado antihéroe, Lucas Hood, que estaba más que retirado aislado, huido del mundo tras culparse del secuestro de Job. Sobre él recaen las sospechas y debe volver al juego ante las miradas y resentimientos de casi todos, en especial de Proctor, con lo que de nuevo la relación se pone tensa. Lo bueno es que al ser una investigación policial permite sacar buen partido de las gentes de la comisaría: Brock continua ganando protagonismo y conocemos más a Bunker y sus líos familiares, lo que termina de introducir también el conflicto nazi. La que no funciona es la nueva agente: su juego a dos bandas podía haber dado más de sí.

Por otro lado, Carrie trata de salir adelante después de todo el caos, pero nos la presentan en una situación que muestra que no ha abandonado del todo su lado criminal (va cazando delincuentes para soltar adrenalina) y que tarde o temprano acabará enfrentada a Proctor también. Job sigue en un plano inferior pero mantiene su carisma: su viaje emocional evoluciona bien, y además su destino sirve como el otro misterio inicial.

La sección del asesino en serie sobre la que gira casi todo es la más floja. El villano, aunque en manos de un actor interesante, Frederick Weller (Al descubierto), no da miedo alguno, y al lado del imponente indio del año anterior resulta poco interesante; la agente del FBI que llega para apoyar en el caso tampoco es muy llamativa, y Elizha Dushku (Dollhouse) sigue pareciéndome una actriz muy limitada pero ahora además difícil de ver por lo anoréxica que está; y finalmente, la resolución de la investigación es muy básica. Pero se desarrolla con buena velocidad, entreteniendo en todo momento, que la serie no ha pretendido nunca ser otra cosa que una de acción adulta pero ligera. Y sobre todo, el conflicto interno de los protagonistas está bien expuesto: Lucas y Brock salen muy bien parados, con algunas escenas muy potentes como la de Hood sincerándose por fin o la frustración del sheriff con el caso.

El lío nazi no llega a ser tan épico como soñábamos, quedando casi en una disputa entre hermanos. Sí, Proctor está ahí metido, pero su línea es muy exagerada. En una de las paridas más grandes de la serie, ahora este criminal tan duro y ambicioso es el alcalde, y se dedica a montar la red de transporte de drogas más importante de la zona, dejando guerras y muertos que no despiertan sospechas entre la población. Pero aquí tampoco hay tiempo para el aburrimiento y tiene tramos buenos, como la tensión que sufre Kurt, en especial por el destino de la mujer de su hermano, víctima de esta loca familia de nazis (atención a cuando el padre sale de la cárcel). Y el propio hermano resulta un psicópata más inquietante que el asesino en serie, en parte por el buen intérprete elegido, el camaleónico Chris Coy (comparadlo con su papel de periodista blandengue en Treme). Pero aunque el desenlace funciona en lo emocional, porque pone a los protagonistas implicados en momentos muy difíciles, apena un poco que los guionistas no hayan usado esta línea para montase una guerra más grande y elaborada como muchos veníamos anhelando.

Los roces de Lucas y Carrie con Proctor tampoco deslumbran, da la sensación de los escritores también lo abordan porque había que cumplir con ello después de tanto anunciarlo, pero sin mucho esfuerzo por evitar que sea vaya a trompicones, no muy bien justificado y con giros un tanto forzados (como el secreto de Clay, el guardaespaldas). Pero de la misma manera tiene sus momentazos (la pelea en casa de ella) y de una forma u otra sirve para mover a los protagonistas por su viaje interno: la vida de violencia, las mentiras, los lazos amistosos y familiares son puestos a prueba, tienen que enfrentarse a sus demonios, tomar decisiones, cerrar puertas y abrir otras.

Así pues, la temporada se queda a medias en las tramas, pero no tanto como la segunda etapa, que sí flojeó bastante, y en cuanto a los personajes supone un cierre bastante bueno. Después del gran nivel e intensidad del año anterior esperaba más, pero no creo que pierda tanto como para hablar decepción.

Ver también:
Temporada 1 (2013)
Temporada 2 (2014)
Temporada 3 (2015)
-> Temporada 4 y final (2016)

THE KNICK – TEMPORADA 2 Y FINAL

Cinemax | 2015
Drama | 10 cap. de 45-60 min.
Productores ejecutivos: Jack Amiel, Michael Begler, Gregory Jacobs, Steven Soderbergh.
Intérpretes: Clive Owen, André Holland, Juliet Rylance, Eve Hewson, Cara Symour, Eric Johnson, Chris Sullivan, Michael Angarano, Jeremy Bobb, Grainger Hines, Charles Aitken.
Valoración:

Alerta de spoilers: Solo esbozo las tramas del año.–

La vida en el hospital Knickerbocker sigue adelante con cada protagonista enfrentándose a sus demonios internos y a las zancadillas de un mundo hostil: las exigencias del trabajo, los problemas sociales, los conflictos con otros (familias, compañeros)… A duras penas consiguen mantener control sobre sus vidas y mucho más complicado es perseguir la felicidad. Y los guiones de Jack Amiel y Michael Begler mantienen el tono trágico y oscuro y la determinación de no ser idealistas con el retrato de una época muy dura, con lo que a los personajes les cae de todo encima.

Algernon continúa luchando contra el racismo imperante que le niega un futuro a pesar de sus grandes habilidades como cirujano. Cornelia sufre el matrimonio de conveniencia para mantener a flote la familia, y queda a merced del exigente padre de su esposo, con lo que la vida como mujer independiente y trabajadora parece escapársele de las manos a pesar de sus esfuerzos. La joven enfermera Elkins aprende a hacerse un hueco en el mundo de los hombres abriéndose de piernas, desoyendo los consejos con los que podría evitar tropezar en los errores que cometen muchas (elegir hombres equivocados, jugártelo todo a la baza de la sensualidad, etc.). La hermana Harriet enfrenta otras imposiciones sociales dañinas: la prohibición del aborto trae muchas desgracias, en especial para ella al ser pillada practicándolos.

La ciencia médica está en pañales y tiene tanto aciertos como patinazos monumentales (horrible el periplo de la mujer de Gallinger con los psiquiatras), y los avances conllevan mucho esfuerzo y sacrificio, con fracasos que perseguirán como fantasmas a los cirujanos (las visiones de Thackery con la chica). Chickering trata de labrarse una carrera lejos del caos que genera Thackery, pero también echará de menos su energía y pasión. Gallinger cree que Algernon le está quitando oportunidades, y se reafirma en su racismo para tratar de luchar contra él, embarcándose en los ideales de la eugenesia. El viaje de Thackery con las drogas sigue causando estragos en su vida personal y laboral, con lo que su ambición y visión pende de un hilo constantemente: podrían pillarlo y echarlo, puede pasarse con la dosis y acabar muerto, o hacer locuras fruto de la enajenación mental.

Hay otras historias más secundarias y muchas veces ajenas al resto, pero nunca parecen descolgadas y siempre resultan muy entretenidas, por no decir que también exponen temas interesantes de la época. La aventurilla de Tom Cleary, el conductor de ambulancia, con la hermana Harriet, es divertida y emotiva, lo que sirve para aligerar este dramón, pero ya de paso muestran algunos problemas básicos de aquellos tiempos: las relaciones y las vida de las clases bajas. Barrow continúa tratando de llevar la administración del hospital de forma que pueda sacar tajada, y la construcción del nuevo edificio es una mina de oro de especulaciones y robos. También va cobrando protagonismo Henry Robertson, hermano de Cornelia, uno de los miembros del consejo del hospital.

Como en el primer año, el mosaico de personajes realistas y complejos resulta fascinante, lo que sumado a la notable recreación de la época conforman un drama magnífico… aunque no impecable. En el tramo final el nivel baja ligeramente, perdiendo algo de intensidad y acumulando algunos fallos y decisiones cuestionables (muy pocos, eso sí). Hay una escena bastante malograda, aunque la intención fuera buena: Gallinger cambiando el frasco de medicina para hacer que Algernon falle es un giro clásico pero que no habría desentonado si no se hubiera ejecutado tan mal, porque lo hace delante de decenas de testigos y tenemos que creernos que nadie se da cuenta. Otra trama muy convencional sirve para cerrar el arco de los Robertson: el secreto oscuro que parece señalar a un personaje y finalmente en un giro repentino recae sobre otro resulta demasiado forzado e impropio de una serie que normalmente desarrolla las tramas de forma más verosímil, aunque tenga giros un tanto brutos a veces (como la que lía Barrow con su mujer y la prostituta). También supone un tropiezo la aparición de la esposa de Algernon, metida con calzador de mala manera para luego no aportar nada; no sé qué pretendían con esta historia, y la cosa empeora porque ella es bastante cargante.

Donde no hay pegas en la espléndida labor de Steve Soderbergh, que se encarga él solito (como hace siempre) de la dirección, fotografía y montaje, un trabajo que debe de ser arduo porque son diez horas por año. La materialización de la época es excelente gracias al estupendo vestuario y las abundantes localizaciones bien maquilladas (ayuda que los edificios de muchos barrios sean del estilo de los años retratados, desde luego), pero lo que destaca es el aspecto visual experimental y vanguardista que lejos de descolocar o parecer artificial ayuda a crear una atmósfera deslumbrante sin perder autenticidad: cámara en mano, iluminación natural y un gran esfuerzo por realizar escenas complejas de forma que parezcan fluir con espontaneidad nos sumergen en la serie como si estuviéramos al lado de los personajes.

Esta cámara en mano es la mejor labor de este estilo que he visto hasta ahora. Muchos realizadores se estrellan pensando en que basta con llevar la cámara de acá para allá y agitarla en las escenas de acción. Pero no, la escena debe ser trabajada, debe materializarse a través de una combinación de elementos que traten de transmitir las emociones buscadas. Y Soderbergh le ha cogido el punto de forma impresionante: los planos amplios y el montaje moderado recuerdan al cine clásico, donde los personajes se mueven por la escena y el enfoque de la misma persigue transmitir tal o cual sensación. Pero la combinación con ángulos extraños, movimiento constante y mucha composición sutil le confieren un estilo único donde logra numerosas secuencias que son auténticos portentos de la narrativa. Un gran ejemplo es el discurso que recibe Cornelia de su suegro: ella sentada en el tocador, él de pie tras su espalda, una mano apoyada en su hombro; él es el único que habla, pero la cámara sólo la enfoca a ella bajo una sombra amenazante que la priva de libertad. Pero así las hay por docenas, incluso algunas que parecen directamente un vacile, como el largo plano secuencia en la feria. No me olvido tampoco de otro elemento en principio discordante: la música electrónica de Cliff Martinez le va como anillo al dedo, aunque me temo que no parece haber compuesto temas nuevos para este año. Y finalmente hay que alabar también la notable interpretación de todos sus intérpretes, aunque si hubiera que citar a alguno yo me quedaría con Clive Owen (Thackery) y Juliet Rulance (Cornelia).

Actualización 06/07/17: En marzo Cinemax canceló la serie

Ver también:
Temporada 1.

BANSHEE – TEMPORADA 3

Cinemax | 2015
Acción, suspense | 10 ep. de 46-58 min.
Productores ejecutivos: David Schickler, Jonathan Tropper, Greg Yaitanes, Peter Macdissi, Alan Ball.
Intérpretes: Antony Starr, Ivana Milicevic, Ulrich Thomsen, Frankie Faison, Hoon Lee, Rus Blackwell, Matt Servitto, Trieste Kelly Dunn, Ryann Shane, Lili Simmons, Geno Segers, Matthew Rauch , Tom Pelphrey, Langley Kirkwood, Odette Annable.
Valoración:

Parece que los guionistas de Banshee (David Schickler y Jonathan Tropper a la cabeza) han sido conscientes de las limitaciones de la segunda temporada y se han puesto las pilas. Y vaya si el esfuerzo ha dado resultado, porque la serie ha llegado más alto de lo que esperaba. Tiene todas su llamativas virtudes en su máximo esplendor, y a la vez no se ven prácticamente ninguno de sus fallos. El ritmo vuelve a ser trepidante, sin rellenos ni recesos con poca sustancia, ofreciendo dos tramas importantes que denotan planificación y esfuerzo a la hora de desarrollarlas. Los protagonistas sencillos pero carismáticos son puteados al límite en un sinfín las historias de rivalidades, peleas y crímenes, teniendo así mejor recorrido, en especial los secundarios, que ya no parecen desaprovechados; incluso conocemos nuevos personajes que resultan fascinantes.

El conflicto con los indios explota del todo con el loco de Chayton dirigiendo su cruzada contra el hombre blanco invasor. Estamos ante un villano arquetipo como se espera en esta serie, y en ese estilo resulta ejemplar: cerrado de miras, temible y tan peligroso que se lo pone muy difícil a los protagonista. El actor lo han clavado: Geno Segers es imponente y su voz acojona. La guerra va con un ritmo estupendo, avanzando a través de escaramuzas, huidas y demás jaleos que impiden que la trama pierda fuelle. El momento álgido, el ataque a la comisaría, es memorable, y el tramo final en Nueva Orleans está muy bien también. Pero se puede señalar un ligero patinazo, la única escena malograda del año: el asalto de Lucas al campamento indio antes que llegue el FBI y le quite de sus manos la venganza es realmente absurdo incluso en alguien tan impetuoso como él, por no decir que los guionistas no atan bien los cabos: ¿ninguna secuela ni denuncia por parte del FBI? No hay quien se lo crea.

La otra gran historia es la del atraco monumental que planea la banda. El campamento militar que hay cerca de Banshee está apunto de trasladarse y llevarse consigo los millones y millones traídos de las giras en Irak y Afganistán. Es una locura de misión, pero cuándo eso ha frenado a Lucas, Job, Carrie y el ya considerado nuevo miembro Sugar. Los planes y preparativos son de lo más variado, y el robo resulta espectacular en la línea de la serie: una exageración casi en plan cómic. Pero no queda ahí la cosa, porque las repercusiones no tardan en llegar, regalando otros tantos capítulos de infarto donde no se ve salida para nuestros protagonistas. Aprovechan aquí para meter algunos flashbacks, como hicieron en las otras temporadas, pero esta vez son mucho más certeros a la hora de describir a los personajes y resultar entretenidos. Todo esto acaba con el clásico golpe de efecto final de un compañero secuestrado, para levantar la expectación de cara a la próxima etapa y exprimir un poco más la aventura.

En otro plano está Kai Proctor, con el que ya sabemos que irán postergando el enfrentamiento final con la policía, o más concretamente con Lucas, hasta probablemente el final de la serie. Pero por ahora siguen manejando muy bien la dinámica entre ellos: intrigas, roces, peleas puntuales… No, no podemos quejarnos de que lo mantengan en suspenso de mala manera. Y de nuevo salta a primer plano la posibilidad de que la enemistad se convierta en una relación laboral inquietante entre Kai y Lucas. Además su propia sección ha cobrado interés, tanto en lo personal (los líos con los padres) como en los tratos con el crimen, donde Rebecca en sus ansias de crecer la caga a lo grande y acaban teniendo una guerra contra otras mafias. Además esta parte da para que Lili Simmons demuestre que no está ahí sólo por el físico. Y no me olvido de destacar al guardaespaldas Clay Burton, inquietante y letal y quien que nos regala la mejor escena de la temporada y una de las más grandes del año televisivo: la pelea con la india Nola es un vacile visual sin igual que te dejará flipando.

Entre todas estas historias los personajes avanzan muy bien. La caída al abismo de Brook, los líos de confianza entre todos los policías, los problemas para asimilar tanta violencia, los intentos de Ava y Gordon por rehacer sus vidas, el rumbo desbocado de Deva (genial cuando Lucas hace más de mentor en los robos que de padre)… Hay muertes trágicas, tramas paralelas interesantes (Brook y su ex) y nuevos secundarios muy atractivos, como el indio metido a policía, o realmente deslumbrantes, como ese nazi, Kurt Bunker, que arrasa de forma espectacular en el poco tiempo que aparece: qué carisma, qué historia más prometedora, qué papelón hace Tom Pelphrey (y aquí se nota otra vez que el actor principal, Antony Star, va algo justito). El año que viene espero que lo expriman bien, porque supongo que se centrará por fin en los nazis.

Cómo no, la puesta en escena es impresionante y sin duda tiene detrás un trabajo largo y complicado. La planificación y el rodaje de tiroteos y peleas a puños, todas muy rebuscadas, tienen que suponer un quebradero de cabeza, sobre todo a la hora del montaje. Cabe destacar la incomparable lucha del guardaespaldas con la india, un ejercicio de coreografía y edición soberbio. Pero en líneas generales la serie es visualmente una gozada, con una fotografía fantástica llena de planos muy elaborados y un ritmo narrativo encomiable. Hay que citar también el extraño enredo en el asalto al campamento militar, narrado a través de cámaras: es un poco excesivo (en la onda de la serie, eso sí), pero bastante efectivo. Sólo una pega le puedo poner, y es que en tan excelente conjunto no se entiende esa chapuza que han hecho cuando los protagonistas montan en moto: una cutrísima pantalla de fondo. Desentona tanto que casi parece un chiste.

Banshee no sólo vuelve a recuperar el tono tras esa irregular y por momentos aburrida segunda temporada, sino que crece hasta meterse en la primera división, donde no esperaba que ni pretendiera llegar dado su tono de divertimento intrascendente. Es evidente que su estilo de acción desenfadada, descacharrante e histriónica sigue sin ser apta para todos los públicos, pero precisamente esas formas tan características combinadas con la alta calidad que está alcanzando quizá logren convertirla en una serie de culto.

Ver también:
Temporada 1 (2013)
Temporada 2 (2014)
-> Temporada 3 (2015)
Temporada 4 y final (2016)