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EL MANDALORIANO – 104 – REFUGIO


104 – Sanctuary
Guion: Jon Favreau.
Dirección: Bryce Dallas Howard.
Valoración:

Sinopsis:
El mandaloriano busca refugio en planetas poco habitados.

Resumen:
Mando encuentra un planeta poco habitado donde cree que puede esconderse con el crío durante un tiempo. Allí se topa una con mercenaria conocida. Deciden ayudar a un poblado de granjeros contra unos bandidos y pedir cobijo a cambio. Estos cuentan con un AT, un caminante imperial, con lo que la batalla es complicada. Además, piensan que el jaleo armado atraerá miradas, y Mando opta por irse y dejar a la criatura al cuidado de los aldeanos. Pero entonces llega un cazarrecompensas, no tras él, sino tras el bebé, y tienen que huir juntos.

Comentario:
El mandaloriano, o Mando, como lo llaman algunos, acaba sirviendo de mercenario en un poblado inofensivo e indefenso que es atacado por bandidos de vez en cuando. Se podría decir que la premisa está en la onda del cine del oeste con que se iniciaba la serie… pero el resultado final es más propio de un serial anticuado, tipo El equipo A (Stephen J. Cannell, Frank Lupo, 1983) o Kung Fu (Ed Spielman, Herman Miller, 1972). La comparación con la primera ya la hice en el episodio anterior, y es que no hay mucha mejora respecto a él.

Los clichés de este tipo de aventuras se empalman en fila india sin poner esfuerzo en aportar novedades, giros sorprendentes, detalles enriquecedores… El pueblo de gente inocente, el pseudo romance con una granjera, la hija de esta supuestamente simpática, los villanos deshumanizados, la pelea donde los héroes insuflan coraje a los aldeanos… Todo es una retahíla de tópicos simplones y aburridos.

El rol de Gina Carano, Cara Dune, no impresiona lo más mínimo, no tiene un dibujo llamativo ni una conexión electrizante con Mando, cosas que sí cumplía Kuiil. También hay algún momento en que el bebé Yoda parece demasiado un anuncio de muñecos, aunque otras muchas es entrañable.

De nuevo, Mando parece gilipollas perdido, pero esta vez sus acompañantes también. ¿Por qué no usa la nave contra los enemigos? Me cuesta creer que no tenga armas ni poder de fuego como para acabar con el AT de un golpe. De todas formas, viendo cómo tumban bandidos a puñados entre los dos, no necesitaban más ayuda. Lo único sustancioso es también muy facilón. Las reflexiones sobre la vida que lleva, la tentación de abandonar y conectar con la gente, no sorprenden ni emocionan nada.

En lo visual sí es algo más llamativo, pues el escenario natural es muy vistoso y los decorados bastante detallados. Pero la pelea final, a pesar de la expectación levantada con el AT imperial, es de lo más rutinaria. De nuevo cabe decir que tanto dinero invertido daba para mucho más. La actriz Bryce Dallas Howard debuta en la dirección de una producción de primer nivel (ha rodado unos cuantos cortos) cumpliendo con lo justo.

El capítulo se aferra de nuevo a una narrativa de mínimos, y a estas alturas está claro que es lo poco que tiene que ofrecer la serie. Aparte de previsible, es demasiado forzado, dirigido, tirando a tedioso, y bastante decepcionante.

La aparición final de un cazarrecompensas deja algunas cuestiones en el aire. Los localizadores de objetivos, ¿cómo funcionan? Al principio pensaba que tenían información sobre su última posición conocida, pero cada vez más parecen seguir a la víctima cual gps, y no se explica cómo puede hacerlo sin que nadie le haya colocado un rastreador antes. Al menos sí responden a una pregunta que me estaba haciendo: sí, el mandaloriano come de vez en cuando y se quita el casco para ello.

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BLACK MIRROR – TEMPORADA 3

Netflix | 2016
Drama, ciencia-ficción | 6 ep. de 52-90 min.
Productores ejecutivos: Charlie Brooker, Annabel Jones.
Intérpretes: Bryce Dallas Howard, Alice Eve, Cherry Jones, James Norton, Wyatt Russell, Alex Lawther, Jerome Flynn, Gugu Mbatha-Raw, Mackenzie Davis, Sarah Snook, Kelly Macdonald, Faye Marsay, Benedict Wong.
Valoración:

A finales de 2015, Netflix se hizo con los derechos para producir nuevos capítulos de Black Mirror que tenía previamente la productora independiente Endemol Shine UK. Pero no quedó ahí la cosa, porque el canal que la emitía hasta entonces, Channel 4, también perdió pocos meses después la puja por los derechos de emisión. Eso sí, Netflix soltó la nada desdeñable cifra de 40 millones de dólares en esto último. No encuentro cuánto en lo primero ni cuál fue el presupuesto de la temporada, pero está claro que barata no ha salido la jugada, aunque viendo su éxito probablemente haya merecido la pena.

Desde el primer capítulo se nota el aumento de dinero, se ve que han intentado darle a la serie más categoría contratando a algunos directores bastante o muy conocidos y dejándoles algo de libertad creativa y un buen monto con el que imaginar los distintos futuros. Así, la estética (dirección, diseño artístico, fotografía) y la música (donde también fichan a varios talentos) cambian en cada episodio mucho más que antes y encontramos exteriores y escenarios más numerosos y mejor trabajados.

Lo que no hace Charlie Brooker es contratar guionistas que traigan nuevas ideas (no cuento los que han terminado bocetos suyos), amplificando el problema de las primeras temporadas: la irregularidad se hace más notable, pasando de un capítulo muy inpirado y cuidado a fondo a otro hecho con cuatro trazos mal dados sobre una idea basta. Si no fuera porque los aciertos resultan deslumbrantes está claro la serie no habría llegado tan lejos, pero aun así no se puede perdonar que en temporadas tan cortas haya episodios regulares o incluso malos.

Nota: En España han dejado sin traducir unos títulos y otros los han reinventado de mala manera. Yo he preferido seguir una traducción más fiel.

Tras el salto incluyo un análisis por capítulos.
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