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HOUSE OF LIES – TEMPORADA 5 Y FINAL

Showtime | 2016
Comedia | 10 ep. de 25-30 min.
Productores ejecutivos: Matthew Carnahan, Don Cheadle, Jessika Borsiczky.
Intérpretes: Don Cheadle, Kristen Bell, Ben Schwartz, Josh Lawson, Dawn Olivieri, Donis Leonard Jr., Richard Schiff, Glynn Turman, Brianna Baker.
Valoración:

Cuando empecé House of Lies me parecía que la trama empresarial iba a lastrar mucho la serie, por ser una temática compleja, poco atractiva para el mundano. Incluso se veía que los escritores hacían malabares para no introducirse de lleno en ella. Pero para mi sorpresa funcionaba la cosa. La dinámica del grupo protagonista se sobreponía al lío de economía y finanzas con gran facilidad, veíamos tramas globales donde primaba más la ambición, las tácticas de ganar y engañar a los clientes, que la jerga financiera rebuscada. Así, quedó una temporada inicial trepidante, con gran sentido del humor y unos personajes prometedores.

Pero en los siguientes años no potenciaron los elementos más efectivos y se aferraron a la fórmula, mostrando un desgaste creciente. Los personajes han sido el principal problema. Si la dinámica de grupo era tan atractiva y los actores captaron las peculiaridades de los roles tan bien, ¿por qué no seguir desarrollando sus personalidades? En un año hicieron un par de amagos, pero quedaron en puro humo. En el resto se atascaron en lo superficial, en lo que veíamos capítulo tras capítulo: los chistes entre colegas, con mucho pique y mucho humor basto y guarro. La familia de Marty es la única que tenía algo de presencia, pero su historia también quedaba muy constreñida y repetitiva.

Si las temporadas segunda y tercera se iban salvando es porque todavía lograban alguna trama seriada que despertaba el interés, y el ritmo se iba manteniendo correctamente con la mecánica del colegueo. Pero en la cuarta y esta última quinta etapas este aspecto también ha ido perdiendo fuelle. Con los protagonistas atascados, el humor agotado y la ausencia de una trama global que ofrezca un camino atractivo, el interés del año final ha acabado casi por los suelos.

Lo peor es que la única aportación al drama personal, el eterno lío amoroso entre Marty y Jeannie, siempre forzado y bastante inverosímil, ha seguido por ese camino, con los guionistas improvisando una historia que no parecen creerse, que no encaja en los personajes y cuyos actores no transmiten con la química necesaria. La relación en tensión ha sido aburridísima durante toda la serie, y más esta temporada, a pesar de la hija en común. Pero en el final acaba en un despropósito, con ese viaje a Cuba que trata de reactivar a los protagonistas en el último momento y acaba en clichés de bodas, reconciliaciones y sueños absurdos. Por no decir que el capítulo, con un fallido estilo de salto temporales, resulta un coñazo.

Si no fuera porque ha tenido unos pocos episodios con casos segundarios bastante entretenidos, como el del crucero de vacaciones, el del grupo pop juvenil o el de la TED Talk de Doug, donde los chistes de la pandilla parecían resucitar un poco la chispa, la temporada habría sido un pequeño desastre. Pero viendo que es su final, desde luego decepciona que no se hayan puesto las pilas, que no hayan encontrado una historia central fuerte (lo de la venta es insustancial y se desarrolla fatal) ni hayan tenido los redaños de ir a por todas con los personajes.

HOUSE OF LIES – TEMPORADA 4.

Showtime | 2015
Comedia | 12 ep. de 30 min.
Productores ejecutivos: Matthew Carnahan, Don Cheadle.
Intérpretes: Don Cheadle, Kristen Bell, Ben Schwartz, Josh Lawson, Donis Leonard Jr., Glynn Turman, Dawn Olivieri, Larenz Tate, Valorie Curry, Mary McCormack, Demetri Martin.
Valoración:

El desliz de Jeannie llevó a Marty Kaan a la cárcel y a Kaan y Asociados a la ruina. Su retorno no va a ser fácil, porque está atado a ella al ser los dos socios principales. Lo que no me queda claro es por qué Clyde y Doug siguen ahí, no recuerdo que se mencione nada concreto. Supongo que es por fidelidad y porque no han encontrado un trabajo mejor, pues es complicado que te contraten viniendo de tal batacazo.

Con este panorama, resucitar la compañía consultora va a requerir esfuerzo y milagros. Pero la pandilla no se rinde, y menos con Marty de vuelta liderando con su carisma y habilidad. El cliente que puede hacerlos remontar es un multimillonario mimado, de esos con humor cambiante, que se dedica a los coches eléctricos, un futuro muy prometedor. Pero aguantarlo es tan difícil como conseguir que se atenga a algún plan empresarial. Pero finalmente parece que la remontada está llegando… hasta que caen en la órbita de la poderosa Denna Altshuler (la siempre fantástica Mary McCormack), que los manejará a su antojo.

En cuanto a lo personal, Marty y Jeannie mantienen esa relación en tensión que sigue siendo el punto más débil de la serie. La pasión intermitente y el amor latente entre los dos no hay quien se los crea. Por muy buenos actores que sean ambos, que lo son, los personajes no encajan, las situaciones y diálogos no hacen creíble la dinámica entre ellos. El embarazo no acelera las cosas, porque los guionistas siguen dejando en suspenso el avance en la relación hasta el final de temporada, donde darán otro giro tontorrón para en la siguiente temporada continuar mareando la perdiz. Alguien podría pensar que el segundo embarazo de Kristen Bell cogió en pleno rodaje (el anterior estaba menos avanzado y lo disimularon como pudieron) y fastidió el plan inicial para los personajes, pero es que me parece evidente que no tienen plan alguno.

En casa, Marty tiene a su hijo, a su padre (con su novia joven), y al petardo de su hermano. Como siempre es el niño quien más juego da, con sus líos con la identidad sexual, los problemas en el colegio y ahora también la incipiente madurez e independencia que llega con la adolescencia. En cambio Jeannie vuelve a desaprovecharse por completo, no vemos nada de ella fuera del trabajo. Es una lástima ver cómo desperdician el talento interpretativo de Kristen Bell.

Doug y Clyde mantienen su tronchante dinámica de pullas constantes pero a través de las que se ve que en el fondo también tienen dependencia mutua. La convulsa relación con la joven que comparte el edificio de la empresa ofrece una buena trama secundaria; y por cierto, vaya bellezón es Valorie Curry (The Following). Pero también hay espacio para pasar por sus problemas en casa y añadir así más capas a sus personalidades, pues sus debilidades y miedos se matizan bien con estos anexos: el matrimonio de Doug estaba abocado al fracaso, la tensión entre Clyde y su padre es interesante también.

Hasta aquí, así puesto en palabras, parece que la serie sigue siendo la misma, para lo bueno y lo malo. La dinámica en el trabajo y entre el grupito parece mantener el tono, y los clientes dan buenas historias. Pero algo falta, porque no divierte como antes, de hecho produce más bien frialdad, e incluso aburrimiento en algunos tramos. El problema es que ha perdido gran parte de su vitalidad, chispa, alma o como queráis llamarlo. La semilla está ahí, pero no germina como antes en una aventura vibrante y desbortande de diálogos ágiles con gran cantidad de chistes. Antes no terminaba de ser una gran serie, pero era muy entretenida y divertida. Habiendo perdido uno de sus ingredientes principales, el que la hacía más divertida además, lo que queda es muy poca cosa.

Ver también:
Temporada 1
Temporada 2
Temporada 3