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PEAKY BLINDERS – TEMPORADA 1

BBC Two | 2013
Suspense, crimen | 6 ep. de 55-60 min.
Productores ejecutivos: Steven Knight, Jamie Glazerbook, Frith Tiplady, varios.
Intérpretes: Cillian Murphy, Sam Neill, Helen McCrory, Paul Anderson, Annabelle Wallis, Iddo Goldberg, Sophie Rundle, Joe Cole, Alfie Evans-Meese.
Valoración:

El guionista inglés Steven Knight se ha ganado bastante renombre en el cine gracias a algunos éxitos como Aliados (2016), Un viaje de diez metros (2014) o El caso Fisher (2014), pero si destaca es por su gran trabajo en Promesas del Este (2007). En televisión empezó a hacerse notar con Los detectives (1993-1997), pero pegó el pelotazo con Taboo (2017), que sin ser extraordinaria ha causado bastante impacto, quizá por el tirón de su protagonista, Tom Hardy. Antes de ella creó Peaky Blinders (2013), que ha ido ganando adeptos con el tiempo, más aún con la llegada de Taboo.

La serie se inspira en la mafia que le da título, los Peaky Blinders, que operaba en Birmingham, Reino Unido, desde finales del siglo XIX. Nos embarcamos en sus aventuras en su momento álgido, en el período de entreguerras, siguiendo las andanzas de una familia ficticia que la dirige, los Shelby. El joven Thomas vuelve de la Gran Guerra con fuerza y experiencia, pero sobre todo con ambición, que lo empujarán a hacerse con el poder e ir expandiéndose. Su madre y sus hermanos no conocen otra forma de vida, y darán todo por seguirlo en los negocios donde mejor florecen estos criminales, como las apuestas. Pero el hacerse notar también implica ganarse nuevos enemigos, sean otras familias o el gobierno, que envía a un duro director de policía contra ellos.

La premisa expuesta en los dos primeros capítulos no es muy alentadora. El dibujo de la familia mafiosa obedece a todos los clichés del género, recordando demasiado a Los Soprano y especialmente a Hijos de la anarquía. La pugna del joven con visión contra los veteranos obtusos, la matriarca que ha tomado las riendas ante un padre ausente (aquí recuerda muchísimo a las andanzas de los moteros), la riña con la familia contrincante, los negocios típicos, las peleas, las fuerzas de la ley intentando darles caza… Es decir, todo parece demasiado visto. Lo peor es la introducción del policía, con Sam Neill forzando acento irlandés en un rol demasiado arquetípico, y de la chica infiltrada, que resulta muy sosa, en especial por la pobre interpretación de Annabelle Wallis.

Así pues, no parecía una obra con ambición y potencial suficiente para destacar. ¿Qué me hizo seguir? Principalmente las críticas que hablan de gran subidón en las siguientes temporadas, pero también que posee cierto carisma. El ambiente duro y violento de la época está muy bien conseguido, la sociedad queda representada con verosimilitud pero también atractivo. Además, la puesta en escena va un poco más allá, consiguiendo un aspecto visual bastante potente. Pero, sobre todo, Thomas es un personaje central muy jugoso, y la interpretación de Cillian Murphy magnífica desde el primer momento. Los traumas de la guerra le dan un poso dramático muy interesante, su determinación e inteligencia resultan fascinantes, y su lado humano, aunque sea con el predecible enamoramiento con la infiltrada, termina de formar un rol complejo que evoluciona a ojos vista y promete mucho más.

El problema es que no terminan de desarrollar a los demás protagonistas, a pesar de centrar algunos episodios en varios de ellos. Cuesta hacerse con la personalidad de cada hermano, de hecho incluso de cuántos son. La pandilla crece y decrece según se necesite gente para una historia u otra. El policía y la infiltrada resultan cansinos, y su desenlace lo más predecible en un repertorio de historias nada novedosas.

Pero también hay la suficiente solidez como para lograr un entretenimiento muy digno. Los capítulos son largos, de una hora todos, pero siempre hay movimiento y sensación de que cada intriga y plan tendrá repercusiones, de forma que, aunque estas se vean venir, no hay tiempo para que aparezca el aburrimiento. Y Thomas sostiene la serie con un magnetismo arrollador, realzado sobre todo por la colosal interpretación de Cillian Murphy. Siempre quieres saber más de él, si superará los traumas de la guerra, si levantará a la familia, si vencerá al insistente policía… Y deja algunas escenas memorables, como cuando pone a prueba a la prometida de su hermano u obliga a otro a casarse para unir familias. Estas mismas escenas enriquecen algunas de las tramas con giros más trabajados (tanto en el drama como en el factor sorpresa), y dejan la sensación de que la serie sí puede crecer bastante.

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