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EL SÉQUITO – TEMPORADA 8 Y FINAL

Entourage
HBO | 2012
Comedia, drama | 8 ep. de 30 min.
Productores ejecutivos: Mark Wahlberg, Doug Ellin, Rob Weiss, Stephen Levinson, Eric Weinstein, Ally Musika.
Intérpretes: Kevin Connolly, Adrian Grenier, Kevin Dillon, Jerry Ferrara, Jeremy Piven, Rex Lee, Perrey Reeves, Emmanuelle Chriqui, Beverly D’Angelo, William Fichtner, Scott Caan, Rhys Coiro, Alice Eve.
Valoración:

Alerta de spoilers: Describo bastante las tramas, incluyendo algún desenlace.–

Tras tantos años ya es difícil sorprender, y menos cuando las historias personales están encaminadas hacia líneas concretas. Así, se puede decir que vamos un poco con la inercia en los dos personajes más prominentes, Eric y Vince. “E” no tiene ningún conflicto laboral interesante, salvo los roces de siempre con el inmaduro de Scott Lavin. ¿Qué hay de la lucha por afianzar sus nuevos puestos como directores de la compañía? Nada se ofrece en este campo, Scott y él viven como dos empleados sin muchas preocupaciones. Y en lo personal van a lo más fácil en la relación con Sloan: las típicas disputas, el romance en eterna tensión, donde incluso con el consabido embarazo no se atreven a darles un cierre en un sentido u otro. Vince sale de rehabilitación como si nada hubiera pasado. No es adicto, dice, y continúa con su vida sin secuelas. Me parece un tanto cobarde no haber seguido explorando su caída al abismo y sus esfuerzos por salir a flote. En lo personal también lo embarcan en un idilio un tanto forzado, con ese precipitado enamoramiento con una periodista y el soso desenlace de la improvisada boda.

En ambos casos las historias funcionan aceptablemente bien por la simpatía de los personajes, las situaciones y diálogos ágiles marca de la casa y los giros imprevisibles. Así, lo del embarazo se convierte en una locura divertidísima cuando meten de por medio la aventura con Melissa, la madre de Sloan, y el padre, Terrance, aparece para imponerse. Vince tiene alguna situación más llamativa (atención al conocido que se pega un tiro), y en lo emocional hay que decir que sus intentos de ligar con la primera chica que lo rechaza son emocionantes, aunque la relación no tenga un recorrido ni un final elaborados y sorprendentes.

Las otras secciones traen más novedades y movimiento. Bueno, quizá la de Tortuga no es muy recordable, pero al menos sus líos con el tequila han influido en su personalidad, se lo ve más maduro, y sigue luchando por sacar nuevos proyectos adelante. Drama tiene la trama más tensa, con el lío en la serie de animación, donde su compañero de reparto inicia en una protesta absurda para cobrar más sin haberla estrenado aún. Hay una buena sensación de un destino incierto y se sufre bastante con el personaje, que no parece levantar cabeza ni cuando consigue un trabajo digno. El divorcio de Ari es la parte más valiente en cuanto a avanzar y profundizar en los protagonistas. Su viaje por el infierno, bien merecido en este ególatra machista, es la mar de ajetreado, y conforme se intuye el intento de arreglarlo hay que alegrarse porque no se resuelve con cuatro tópicos, sino paso a paso y con esfuerzo. El que peor parado vuelve a quedar es Lloyd, quien tras prometer bastante inexplicablemente fue relegado a secundario del montón.

El truco que tienen los productores para evitar que el desgaste pese mucho es condensar los diez o doce episodios que íbamos teniendo en ocho, de manera que todo ocurre con un ritmo vertiginoso muy bien exprimido, sobre todo en los capítulos finales, muy intensos y emocionantes. Y como siempre, las vivencias en el día a día son variadas y encantadoras, con momentos cómicos muy efectivos y las sorpresas que cada dos por tres alteran todo inesperadamente. Así, la ves de un tirón muy entretenido y acabas con una sonrisa en la boca, pues te lo has pasado tan bien como en otros años…

Pero al poco piensas que podían haber ofrecido algo más trascendente y mejor trabajado, que para ser el final se han quedado un tanto cortos. No se aporta nada novedoso en cuanto a la particular visión de Hollywood que veníamos viendo. Ni Vince ni Eric se sumergen en algún proyecto apasionante, como el siguiente paso obvio, dirigir un filme por parte del primero y mantener a flote la empresa el segundo. El salto a director se dejó para la película de cines que llegó en 2015, pero ahí hacen lo mismo, dejarlo de lado por aventuras menos complejas, sin la savia y energía que mostró la serie en sus mejores momentos.

Ver también:
Temporada 7.
Temporada 6.
Temporada 5.
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

TREME – TEMPORADA 3

HBO | 2012-2013
Drama | 10 ep. de 55-70 min.
Productores ejecutivos: David Simon, Eric Overmyer, Nina Krostoff-Noble, Carolyn Strauss.
Intérpretes: Melissa Leo, Kim Dickens, Steve Zahn, Wendell Pierce, Khandi Alexander, Rob Brown, Michiel Huisman, Lucia Micarelli, Clarke Peters, India Ennenga, David Morse, Jon Seda, Phyllis Montana LeBlanc, Chris Coy, Sam Robards, Michael Cerveris, Ntare Guma Mbaho Mwine, Lance E. Nichols.
Valoración:

Alerta de spoilers: Sólo presento las historias principales, aunque obviamente será revelador si no has visto las temporadas anteriores.–

Nueva etapa en la vida de las gentes de New Orleans. Dos años han pasado desde que el Katrina arrasara la ciudad y dejara una huella más profunda de lo esperado por culpa de la incompetencia y corrupción del gobierno, y no parece haber cambiado la cosa, el renacer no ha servido para dejar atrás todo lo malo y aprender de los errores. Sus habitantes se resignan poco a poco, pues están batallando día a día para sacar adelante el trabajo y la familia, y salvo excepciones no parece haber una conciencia global que ayude a levantar la urbe como es debido.

McAlary explora nuevos proyectos que aparte de darle un sustento sirvan para aportar algo a la sociedad y la cultura, o al menos para no olvidar. Su ruta turística medio improvisada es un cachondeo y no da mucho de sí, pero tanto hablar de viejas glorias de la música lo empuja a tratar de recuperarlas en un álbum destinado, según él, a marcar una época y darles un justo beneficio a esos músicos dejados de lado. Janette, a pesar de su éxito como chef, no termina de encontrarse a gusto lejos de su hogar. Cuando recibe una oferta para llevar una cocina en New Orleans bajo la batuta de un magnate de la restauración recela del aspecto de empresario ambicioso de este tipo, pero las condiciones son demasiado buenas para dejarlas pasar. La llegada de un reportero, L. P. Everett (Chris Coy), a la ciudad agita el avispero de corrupción policíaca, pues parece obstinado en escarbar en casos como el de Abreu o Seals que llevaba Toni Bernette, de hecho, no tardan en trabajar juntos y empezar a conseguir resultados poco a poco. ¿Conseguirán sacar a la luz toda esta inmundicia y que se haga algo al respecto? Colson intenta hacer lo mismo desde la comisaría, pero ni los jefes están de su lado. Y los tres sufrirán represalias constantes, lo que para Toni es cruel porque su hija es una víctima inocente. Sophia por su parte está en el proceso de maduración, con sus propios problemas.

Sonny parece haberse establecido bien con los vietnamitas, pero aún tiene que convencer al padre de su novia de que es un tipo responsable. Annie sigue por el camino al éxito como músico: apoyada por un mánager que ve en ella talento y posibilidades forma una banda con la que promocionar sus composiciones. Batiste le está cogiendo el gusto a la educación musical de los jóvenes, hasta el punto de implicarse emocionalmente en los conflictos de varios chavales. Nelson Hidalgo vuelve cuando se calman las aguas tras el último escándalo político, pero no parece haber un nuevo pastel al que hincar el diente y va tirando con chanchullos inmobiliarios menores, aunque con su gran visión tiene ideas para remontar el vuelo, y pronto entra en juego un gran centro de jazz que hay proyectado. Delmond acaba como consejero en el proceso… ¿olerá la mierda que hay detrás y que la música les importa poco a estos tiburones? Mientras, su carrera musical sigue alternando entre la modernidad de New York y la tradición cerrada de New Orleans, sobre todo porque no quiere dejar a su padre, Albert, solo con tanto agobio. Este sigue tratando de terminar de arreglar su casa y salir a desfilar a tiempo con “Los guardianes de la llama” mientras lidia con el trabajo, pero tanta responsabilidad continua afectando a su estado de ánimo y su físico… aunque la degradación de esto último obtiene una respuesta inesperada: un cáncer amenaza con destruir todas sus esperanzas. Ladonna intenta sacar el bar adelante a pesar de la injusta política sobre el ruido y el acoso de algunos vecinos, a lo que se suma que el juicio por el asalto y violación se acerca, y los amigos de los culpables tratan de amedrentarla para que no testifique.

Como es habitual, todos los personajes resultan más o menos encantadores, tan vívidos y cercanos que sus historias se siguen con pasión. Además, estas dejan grandes lecciones sobre la vida, y por supuesto infinidad de grandes momentos. Me encantó cuando Albert se sorprende porque Nelson conoce los locales de culto, como el Gigi, que no es solo un empresario sin escrúpulos, sino que se ha implicado en la vida local. El bajón de Sonny ante el miedo a la responsabilidad es algo típico, pero resulta bastante duro. Aunque para trágico, las represalias contra Toni y Sophia, que dejan unas pocas escenas muy inquietantes; y Colson también tiene momentos muy chungos, pero me encanta cómo levanta la cabeza y sigue adelante sin pestañear. Por el contrario, Annie como siempre ofrece el lado más luminoso, con su creciente éxito, y Batiste con los críos trae también muchos momentos de esperanza entre la miseria (la chica que no sabe leer pero puede tener un futuro porque le apasiona la música). Y su mujer Desiree gana presencia con su lucha contra el mangoneo que hay tras las reparaciones de las casas, mostrando eso de que se debe plantar cara o al menos hacer ruido, pues la injusticia no se va a ir sola. De nuevo, los que menos me han llenado han sido Ladonna y Albert, pues me resultan un poco cargantes con tantas penurias… aunque su acercamiento sentimental desde luego les da nueva vida. Y los que más adoro son McAlary y Janette, que contagian su entereza y entusiasmo. También cabe destacar el peculiar periodista, Everett, que engancha rápido.

Pero a la temporada le falta algo para llegar al nivel de las primeras, le pesa la sensación de que va con la inercia. Sí, seguimos adelante con buenas historias, pero sin aportar giros que sorprendan, sin abordar una nueva perspectiva sobre la situación de New Orleans. La única novedad digna de mención es que la odisea de McAlary sirve para homenajear a músicos veteranos que a pesar de su fama no han tenido el apoyo merecido, pues muchos trabajaron sin contrato o explotados y no tienen una jubilación digna. También está claro que la pasión de Batiste con las bandas infantiles es un homenaje y apoyo a la música, pero tampoco es una historia impactante, rompedora. Así pues, aunque tenemos otro año notable de este gran drama que ofrece un cuadro delicado y verosímil pero fascinante de una ciudad tan peculiar, lo cierto es que le falta una pizca para ser perfecto.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.

BOARDWALK EMPIRE – TEMPORADA 3

HBO | 2012
Drama | 12 ep. de 50-60 min.
Productores ejecutivos: Terence Winter, Timothy Van Patten, Martin Scorsese, Howard Korder, Mark Walhberg, Stephen Levinson.
Intérpretes: Steve Buscemi, Kelly McDonald, Shea Wigham, Michael Shannon, Charlie Cox, Jack Huston, Bobby Cannavale, Gretchen Mol, Stephen Graham, Vincent Piazza, Michael Kenneth Williams, Anthony Laciura, Anatol Yusef.
Valoración:

Alerta de spoilers: Describo la temporada a fondo, muertes incluidas.–

Para mí la tercera temporada de Boardwalk Empire es la mejor que ha dado la serie. Después de dos etapas donde no parecía terminar de desplegar todo su potencial y librarse de algunos lastres, aquí se marcó un año con menos fallos y una narrativa más cohesionada e intensa que hacía renacer las esperanzas en que por fin estaba encontrando su camino y seguiría creciendo hasta dar la obra maestra que esperábamos. Pero en vez de eso en la cuarta temporada perdió fuerza y volvió a caer en algunos errores, y viendo que las audiencias y el prestigio no acompañaban a la serie, la HBO le dio fin en una corta quinta sesión que tampoco satisface del todo.

Su mayores aciertos son usar un enemigo de nivel alrededor del que hacer girar casi todas las tramas, centrarse más en Nucky y sacar de las secciones secundarias lo justo.

Se ve que los guionistas intentan materializar mejor la intriga política y potencian la confrontación directa de Nucky con fuerzas más tangibles (Gyp Rosetti y toda la tormenta que arrastra). Sigue habiendo saltos a las altas esferas para mostrar la influencia del protagonista y sus contactos, pero es evidente que ponen esfuerzo en hacerlo más claro y llamativo. Reducen el número de nombres y personajes, que antes había tanta gente alrededor de Nucky que te perdías. Salen unos pocos altos mandos (de los departamentos de hacienda y justicia) en escenas más largas y poniendo mayor énfasis en sus formas de ser, para que nos quedemos con quiénes son y qué hacen: Daugherty, Gaston (el que habla pausado y raro) y Andrew Mellon (el imponente James Cromwell). Aun así, no se libra de cierta dificultad para estar al tanto de todo, porque a veces parecen secciones intrascendentes, pero cuando menos te lo esperas resultan esenciales: Nucky se salva de parte del jaleo final con unas simples llamadas a estos individuos, lo que peca de anticlimático en el sentido del ritmo y la acción, y quizá demasiado enmarañado en cuanto a la trama. La agente del FBI que vimos en temporadas pasadas también aparece brevemente, en las mismas condiciones. Así pues, hay mejoras en la narrativa, pero siguen pecando de querer abarcar demasiado y perder fuerza por ello.

En cuanto a las demás secciones, algunas siempre en un plano tan secundario que parecen no llegar a nada, hay mejoras también, aunque tampoco se alcanza la perfección. Sea porque la guerra de Nucky ocupaba mucho tiempo o porque lo quisieron así los guionistas, los otros personajes de Atlantic City y los de Chicago y Nueva York aparecen menos, y cuando lo hacen están más cerca de la trama central. Capone tiene menos minutos pero va al grano a la hora de trabajar su gradual maduración con historias muy entretenidas. Además acaba enlazándose con Nucky, aunque sea momentáneamente, con lo que no parece una serie paralela. Luciano y Lansky en cambio no se libran de transmitir esa sensación, pero también salen menos lo largo del año, con lo que no desvían tanto la atención; eso sí, en los capítulos finales se empeñan en meterlos con una pobre historia de venta de cocaína que acaba en un incomprensible plan entre Masseria y Rothstein. ¿Alguien entendió algo? Y Chalky está prácticamente desaparecido (unos pocos líos familiares para acordarnos de él) hasta que vuelve al juego siendo esencial para Nucky, algo que se mantendrá en la siguiente temporada muy bien, donde por fin se convierte en otro personaje principal y no sólo en un rol que parecía estar para cumplir con los negros en ese empeño de los guionistas de mostrar todos los ángulos del entramado criminal de la época. Rothstein se mantiene en su línea. Este siempre ha estado más trabajado, su importancia en el tablero de juego se nota aunque sea un secundario, y cuando es esencial en la trama se sabe bien por qué y cómo. Sólo falla ese enredo final de la cocaína. Masseria en cambio no se libra de parecer un objeto de la trama que causa poca o ninguna impresión a pesar de la importancia que se le pretende dar. De nuevo está la sensación de que intentan abarcar demasiado.

Aparte de todo está la aventura de Van Alden, que sigue resultando completamente ajena al resto (aunque lo acercan tímidamente a Capone). Pero su sección cada vez está más centrada en contar algo concreto: sus problemas para salir adelante (trabajar para mantener a la familia) y su cómica entrada paulatina en el mundo del crimen resultan muy amenos, y como siempre la gran labor Michael Shannon aumenta el interés.

En cuanto a los protagonistas principales, estos como siempre van bastante por separado pero sus vidas se van viendo afectadas unas a otras en el desarrollo global de acontecimientos.

La evolución de Margaret sigue siendo la que mejor funciona, pues su proceso de aprendizaje y toma de decisiones queda muy bien mostrado. Continua con su idea de aportar algo de bien al mundo (el curso de reproducción sexual) aprovechando el poder de su posición como esposa de Nucky Thompson, lo que le enseña también a defenderse en la sociedad. Casi da la sensación de que piensa abrazar esa forma de vida, o que incluso podría acercarse de nuevo a Nucky (la cena en casa de Eli), pero retoma el romance con Owen, redescubriendo así el amor, y en el magistral capítulo nueve (The Milkmaid’s Lot), donde Nucky está afectado por el atentado, ve la verdadera cara criminal y asesina de este y comprende que debe romper con todo eso.

Richard sigue ganando importancia, estando ya en primer plano. Su personalidad es magnética, el bonito romance que vive y la relación que mantiene con Tommy (el hijo de Jimmy) y Gillian da mucho juego, y termina explotando en un final memorable en el asalto que se monta al burdel para rescatar al chiquillo de la guerra entre bandas. Mientras, Gillian sufre la pérdida de Jimmy, y se las ve negras para sacar adelante su proyecto de la casa de putas: las ambiciones de los hombres siempre se interponen. Su plan para obtener la herencia de Jimmy matando a un pobre chaval que se le parece es inquietante. Y cuando llega Rosetti lo poco que estaba consiguiendo se viene abajo. Estas dos han sido mis historias favoritas del año, y además seguirán por buen camino en la cuarta temporada.

A estos les sigue Owen, que resulta fascinante por la combinación de asesino competente, inteligente y fiel, y compañero amable y cercano. Así, como guardaespaldas de Nucky es muy interesante (desde admirable a inquietante), y como amante de Margaret resulta enternecedor. Ahora bien, esto es Boardwalk Empire, y no puede acabar bien. Su caída en medio de la guerra es impactante, sobre todo por el trauma que supone a Margaret. Sin embargo aquí hay que señalar una trampa argumental bastante gorda y que, leyendo en internet, pocos parecen haber visto, pues queda eclipsada por el golpe de efecto. La muerte de Owen es muy forzada, casi insostenible. Resulta que Luciano y Lansky, para cerrar un trato con Masseria, le chivan que Nucky va a atentar contra él; se deduce que incluso le dan la fecha y lugar exacto, si no sería información inservible, porque todos están esperando que Nucky reaccione, que ataque o se esconda. ¿Cómo lo sabe Luciano? Se entera por un comentario de Arnold Rothstein: no hagáis nada, que Nucky va a atacar y con la guerra los negocios se resienten. No les da más datos, ni fecha ni dirección. Dice lo obvio y lo que Masseria ya sabe. Y finalmente se muestra como si Masseria supiera efectivamente el momento y lugar donde iban a atentar contra él, con lo que queda todo muy cogido por los pelos. No costaba nada poner una escena de Masseria inesperadamente duplicando su guardia en previsión de un movimiento de Nucky y otra del ataque saliendo mal. Pero fuerzan la trama para que parezca una cadena de acontecimientos y chivatazos que realmente son absurdos, imposibles. Y para rematar nos cuelan otra trampa descarada: justo tras el atentado contra Nucky, cuando están todos en alerta máxima, llega una caja anónima de ochenta kilos… ¡Y la meten en el hotel y la abren como si nada! Ridículo, verdaderamente ridículo. Pero como digo, este acontecimiento da inicio a la guerra abierta y separa definitivamente a Nucky y Margaret con un giro trágico, con lo que el espectador es engañado de forma que no ve los agujeros.

Llego por fin al gran Nucky en la temporada que mejor lo exprime. Le pasa de todo. Empieza con los coletazos de los envites anteriores (la oposición de Jimmy, la pérdida de muchos contactos y del puesto de tesorero), y cuando parece que puede remontar aparece Gyp Rosetti, un jefe de barrio de Nueva York que resulta ser un loco demente que ha llegado a donde está por la fuerza, no por inteligencia, y disfruta guerreando y sintiéndose ofendido por cualquier tontería como excusa para atacar. El inesperado papelón de Bobby Cannavale es para enmarcar, consigue un personaje más que imponente acojonante. Así, Nucky sale del lodo para caer al pozo. El conflicto pone otra vez de manifiesto que los compañeros de negocios no son amigos y pueden darte la espalda a la mínima. Se siente cómo Nucky va hundiéndose poco a poco, cómo se cierran puertas y salidas, cómo puede perderlo todo, incluso la vida. Sólo puede sobrevivir de dos formas, suplicando y usando su inteligencia. Esta carrera por la supervivencia con épicas batallas ofrece unos cuantos capítulos enormes que te dejan clavados al asiento.

Muy interesante es también su nuevo romance, donde se empeña en salvar a otra chica desvalida; la joven Billie Kent es un encanto gracias a la interpretación de la desconocida actriz Meg Chambers Steedle. Y mientras, la odisea de Eli a la sombra de su hermano mantiene el tono habitual. Su intento por ser fiel y crecer a su lado mientras también está harto de sus mangoneos evoluciona muy bien.

Es indudable que no se libra de aspectos mejorables y algún fallo digno de mención, pero también que la presente es la temporada más redonda de Boardwalk Empire: la más fluida, intensa y espectacular, la que mejor trata a los personajes principales y relega mejor a secundarios que no terminan de funcionar, la que ofrece historias más llamativas y tramos más impactantes. Momentos para el recuerdo hay un largo número, destacando el sobrecogedor primer intento de matar a Gyp, donde sale desnudo a pegar tiros; todo el enorme capítulo donde Nucky sufre las consecuencias del atentado y muestra algunas debilidades; los tiroteos que hacen huir a Nucky; el acercamiento de Van Alden al crimen: desde el asesinato accidental a su aparición junto a Capone; la espeluznante pero heroica incursión de Richard en el burdel, él solo contra toda una banda; etc.

Ver también:
Temporada 1 (2010)
Temporada 2 (2011)
-> Temporada 3 (2012)
Temporada 4 (2013)
Temporada 5 y final (2014)

THE GOOD WIFE – TEMPORADA 4

CBS | 2012
Drama, suspense | 22 ep. de 44 min.
Productores ejecutivos: Michele King, Robert King, David W. Zucker, Brooke Kennedy, Ridley Scott, Tony Scott.
Intérpretes: Juliana Margulies, Matt Czuchry, Josh Charles, Archie Panjabi, Christine Baranski, Chris Noth, Makenzie Vega, Graham Phillips, Alan Cumming, Mary Beth Peil, Zack Grenier.
Valoración:

La maduración de Alicia es paralela a la maduración de la serie. Ya han quedado atrás esos inicios donde me quejaba de que el personaje estaba aletargado y las tramas seriadas eran algo cobardes. Cada año que pasa el personaje se ha mostrado más activo, más complejo, sumergiéndose en tramas más movidas y problemas más atractivos. A la vez, la serie ha encontrado un buen equilibrio entre los casos del día y las historias largas, sacando gran provecho de los también excelentes personajes secundarios.

Las crisis en el bufete siguen siendo lo que más juego da. Ahora les azota la caída de la economía, y se ven obligados a abandonar un par de plantas del edificio, a reducir plantilla, a ahorrar costes por todas partes… La tormenta coge a Alicia de por medio, sea salpicándole con problemas varios (el auditor es un tipo extraño y nadie confía en él) o asustándola con responsabilidades inesperadas: la propuesta de hacerla socia le atrae aunque sea una jugada desesperada del bufete por encontrar capital. En cuanto a la relación en tensión con Will, esta temporada no tengo quejas, han sabido mantenerla apartada mientras los personajes seguían con sus vidas, y cuando ha vuelto a despertar la pasión ha resultado creíble y no forzado; además las dudas de Alicia ya se exponen claramente, no como en los dos primeros años de la serie, que no se sabía lo que la movía y qué la afligía. Es entendible también que vuelva con el marido, y se juega muy bien con la ambigüedad de su elección: ¿lo hace por mantener vivo el sueño de una familia o porque realmente lo ama y lo perdona?

Pero no solo de Alicia vive la serie, porque sin Diane y Will esto no sería lo mismo. Sus ambiciones se ven algo frustradas con el bache actual, pero su determinación no se ve afectada. Todo el jaleo en el bufete da un montón de tramas llenas de tensión y dificultades: no hay respiro, casi trabajan más en la supervivencia que en la abogacía. Las elecciones, con Peter y Eli, también se aprovechan muy bien en esta sesión. Las excentricidades y manipulaciones de Eli siguen dando juego, la petarda de la madre de Peter es cansina pero de forma divertidísima, y Peter ya tiene el protagonismo que merece después de estar casi siempre más olvidado de la cuenta.

Cary, que este año ha visto bastante reducido su protagonismo, salta de nuevo a primer plano cuando se harta de ser ninguneado (el colmo es que no lo hicieran socio como a Alicia) y empieza a formar su propio bufete, historia realmente interesante que promete dar mucho juego en el futuro, sobre todo cuando la temporada cierra con Alicia optando por seguirle. Dos nuevas secundarias muy interesantes hacen acto de presencia. La abogada militar que asqueada del cuerpo tras sufrir abusos sexuales se pasa a la abogacía civil, interpretada por Amanda Peet, resulta entrañable (primero por su historia triste, después por lo rápido que levanta la cabeza) y la amistad con Alicia da buenos momentos. Hablando de amistad, es muy interesante también la dinámica con Maddie Hayward (Maura Tierney), otra que relación que pasa de fría a caliente según los conflictos laborales que surgan (la primera compite como abogada, esta compite contra su marido).

Los casos del día a día también ganaron con el tiempo, dejando atrás la sensación de que son historias que despachar y olvidar, y a estas alturas la mayor parte son fantásticos y algunos magníficos. Cuando no tocan temas de actualidad son relativos a secundarios recurrentes (como el capo de la droga) o se montan historias realmente originales (el juicio con el juez de instrucción -en el forense-, la paranoia con el comité olímpico). Como es también marca de la serie todos se desarrollan con un ritmo vertiginoso, una habilidad extraordinaria para mantener en juego un montón de personajes y ubicaciones… y en otra de esas mejoras palpables hace ya tiempo, no se ven resoluciones forzadas, de hecho suelen tener buenos finales, y no siempre favorables a los protagonistas.

Este año pasan tantas cosas que se echan de menos otras: los abogados estrafalarios que pululan el universo de la serie ven muy limitadas sus apariciones. Por supuesto tenemos algún un caso con el malvado Michael J. Fox, y no falta otro con la loca pelirroja, pero salen poco y faltan otros. Los jueces tienen más presencia, porque son inevitables, y son todos tronchantes. No me olvido de los hijos de Alicia: salen lo justo para un par de historias secundarias bastante correctas y ya está, aunque aun así tenemos que tragarnos algo de la moralina barata de la que gastan en USA relativa al sexo y amores de adolescentes.

Pero este año también arrastra una historia fallida realmente horrible: la del marido de Kalinda. En serio, ¿en qué pensaban los guionistas? El personajillo es absurdo, completamente inverosímil, y la relación con Kalinda es sencillamente ridícula. Y por desgracia es una historia larga e insistente. Kalinda no gana interés hasta que contratan a otra investigadora y se pica por los aumentos de sueldo.

The Good Wife cada vez es mejor serie, y todavía tiene potencial para muchísimo más. Aunque sea poco a poco va superando las barreras impuestas y autoimpuestas (por la cadena, por los guionistas, por el género y estilo elegidos) y madura a ojos vista. Su existencia además da para una pequeña reflexión. Es una pena que en los noventa el referente de los canales en abierto fueran series como Urgencias, que a principios del nuevo milenio fuera El Ala Oeste (todavía con Urgencias coleando con mucha vida, por cierto), y que ahora el panorama esté copado por procedimentales vacíos y lo más cercano a un gran drama sea The Good Wife. Es sin duda una buena producción, pero sigue bastante lejos del nivel de las citadas, del nivel que dio la televisión en abierto no hace mucho. Pero es la situación que nos ha tocado vivir: los canales privados cada vez son más arriesgados con sus productos y más cuidadosos en cuanto a la calidad, porque la competencia es feroz y su público cada vez más exigente, mientras que el público mayorista está cada vez más alineado y estancado y las cadenas son cada vez más cobardes, formándose un círculo vicioso lamentable. El capítulo que parodia el uso de palabras malsonantes y su censura es muy descriptivo de esta situación: la serie se ríe de las limitaciones en su libertad pero es a la vez consciente de que no puede ir demasiado lejos.

Ver también:
Temporada 1 (2009)
Temporada 2 (2010)
Temporada 3 (2011)
-> Temporada 4 (2012)
Temporada 5 (2013)
Temporada 6 (2014)
Temporada 7 y final (2015)

DOWNTON ABBEY – TEMPORADA 3

ITV | 2012
Drama | 9 ep. de 48-92 min.
Productores ejecutivos: Julian Fellowes, Gareth Neame, Rebecca Eaton.
Intérpretes: Hugh Bonneville, Jessica Brown-Findlay, Laura Carmichel, Brendan Coyle, Michelle Dockery, Joanne Froggatt, Robb James-Collier, Elizabeth McGovern, Maggie Smith, Dan Stevens, Allen Leech, Jim Carter, Phyllis Logan, Siobhan Finneran, Sophie McShera, Lesley Nicol, Penelope Wilton, Kevin Doyle, Matt Milne.
Valoración:

Alerta de spoilers: Describdo a fondo la trayectoria de los personajes, incluidas muertes…–

La tercera temporada de Downton Abbey ha mostrado algo de desgaste que se ha traducido en pérdida de intensidad. Huelga decir que siempre ha sido un entretenimiento ligero, pero no hasta el punto de que encontrar tramos donde da la sensación de que no pasa nada o, peor aún, de ver que al rematar alguna trama principal se hace con poca garra, pasando por encima no sólo de una historia con potencial, sino de unas consecuencias más que lógicas. Esto lleva a otra crítica que no soy el primero en señalar: los guiones a veces pecan de ser demasiado políticamente correctos. Con estas dos limitaciones, la sección más afectada ha sido la de la homosexualidad latente en dos personajes (muy evidente en Thomas desde hace tiempo), que a pesar de tratarse en casi todo capítulo de una forma u otra no parecía que avanzase con determinación y cuando daba un paso importante daba la sensación de que forzaban rápidamente su vuelta al armario. Todo problema relativo a este tema se arregla con escasas secuelas y demasiado buenrrollismo, cuando en esa época un escándalo homosexual hubiera hecho tambalear los cimientos no sólo de la mansión, sino del pueblo entero.

Alguna otra historia sobre el choque de ideas, culturas o épocas se solventa bastante mejor. Muy entretenidos son los intentos de Isobel de ayudar a mujeres sin recursos, donde la aparición de la criada que dejó a su hijo en adopción genera polémica porque se está dedicando a la prostitución. Igual de interesante resulta el cambio en las políticas económicas, pues el continuo enfrentamiento entre Robert y Matthew sobre cómo manejar los recursos de las tierras que poseen ejemplifica muy bien el cambio de mentalidad necesario para abordar los nuevos tiempos. Y más jugoso que estas dos historias me pareció el análisis sobre el cambio en las estructuras sociales, pues la presencia de Tom Branson da mucho juego debido a su ascenso en el escalafón social, su anarquismo irlandés y su catolicismo: las peleas con el bautizo del hijo, los diálogos sobre política y religión y las muestras de injusticia entre las diferentes clases sociales se exponen bastante bien.

En cuanto a los hilos narrativos principales, como indicaba no terminan de desarrollarse con toda la energía de antes, aunque nunca llegan a decaer tanto como para hablar de pérdida de calidad importante. La estancia de Bates en la cárcel se me antoja bastante desaprovechada. Que un criado (considerado casi un miembro más de la familia) cayera en tal desgracia supuso uno de los arcos argumentales más importantes e intensos de la pasada temporada, pero aquí presenta su fuerza diluida en unas apariciones anecdóticas y una investigación un poco sosa. No hay sensación de peligro, ni de tragedia, y por descontado se sabe que todo saldrá bien. Por el lado contrario los problemas de Edith para encontrar marido se manejan algo mejor. La boda fallida y el acercamiento al editor llevan buen camino, lento pero seguro. La joven hija suele comerse las aventuras menos llamativas, pero este año me ha gustado bastante. Un poco menos atractivos son los triviales problemas matrimoniales de Lady Mary y Matthew, aunque por lo menos no aburren.

Los conflictos del día a día han sido lo más interesante del año, pues de nuevo un sinfín de pequeñas historias envuelven a este grupo de adorables personajes. Los roces entre criados, los líos familiares, las peleíllas constantes en las comidas (estos dos últimos con Violet siempre a la cabeza), la agenda social, etc. ofrecen siempre buenas aventuras, con emoción y diversión a partes iguales, con un ritmo siempre activo. Ningún episodio se hace aburrido, salvo el último (el especial de navidad), que es demasiado largo y monótono.

A falta de un grueso de aventuras que diera entidad y “recordabilidad” a la temporada, los guionistas han abusado del golpe de efecto de culebrón. La muerte de Sybil no resulta fallida narrativamente hablando, pero no me termina de convencer, primero porque sabe a giro rebuscado, segundo porque las consecuencias duran poco en la familia… y en el espectador: el personaje desaparece y no lo echo de menos en ningún momento. Pero acepto que va con el género, y como digo no resulta una parte realmente malograda. No puedo decir lo mismo de la precipitada, rebuscadísima, tramposa y ridícula muerte de Matthew en el último episodio. Vale que esto es un culebrón, pero se pueden hacer las cosas bien (con una trama que lleve a un desenlace trágico) o mal (el giro de guion porque sí).

En el acabado visual no hay nada que objetar, pues mantiene una realización brillante con elementos que destacan de forma espectacular: la música es preciosa, el vestuario magnífico y la fotografía siempre perfecta, contando esta con momentos impresionantes en el último episodio, donde sacan toda la belleza de los paisajes.

Ver también:
Temporada 1 (2010)
Temporada 2 (2011)
-> Temporada 3 (2012)
Temporada 4 (2013)
Temporada 5 (2014)
Temporada 6 y final (2015)

HOMELAND – TEMPORADA 2

Showtime | 2012
Suspense, drama, acción | 12 ep. de 45-55 min.
Productores ejecutivos: Michael Cuesta, Alex Gansa, Howard Gordon.
Intérpretes: Claire Danes, Damian Lewis, Mandy Patinkin, Morena Baccarin, David Harewood, Morgan Saylor, David Marciano, Navid Negahban, Jamey Sheridan, Rupert Friend.
Valoración:

Alerta de spoilers: Alerta spoilers: Revelo todo giro y muerte del año, no se te ocurra leer si tienes pensado verla.–

No tenía muchas esperanzas puestas en la segunda temporada de Homeland tras un sobrevalorado primer año donde parecía que los guionistas se aferraban demasiado a la idea de mantener el statu quo con los métodos clásicos: alargando tramas, metiendo otras de relleno, no atreviéndose a dar pasos que parecían necesarios, etc. Sin embargo mi sorpresa ha sido enorme y muy gratificante cuando he comprobado que desde los primeros minutos la segunda sesión se han lanzado hacia adelante con valor, haciendo avanzar las historias y los dramas personales a pasos agigantados, manejando la tensión, las sorpresas y las revelaciones con maestría. Sólo algunos deslices (alguna cosilla cogida por los pelos) salpican una temporada de las que no se olvidan.

En el lado malo, como ocurrió el año pasado a veces se juega demasiado con el grado de credibilidad de la trama. En líneas generales la ficción parece de corte realista, pero algunos giros o resoluciones se salen un poco de madre. Por ejemplo tenemos el hallazgo de Carrie del escondite oculto de Nazir que no fue visto por decenas de investigadores en una búsqueda intensa, y canta demasiado la forzadísima separación del grupo de agentes que la acompañan para que se enfrente al enemigo ella sola. También pesa la sensación de que Carrie deambula demasiado por la CIA sin que se explique bien cuál es el grado de cooperación que mantiene. Y finalmente hay algunos momentos un poco (o bastante) rebuscados, como el pinchazo y la subsiguiente muerte del sastre, y sobre todo la muerte del vicepresidente: tiene un marcapasos que se puede manejar a distancia (¡con un ordenador!), con lo que, aunque conseguir el código es complicado (únicamente está en su posesión), facilita mágicamente que pueda ser asesinado por nuestro protagonista de forma que parezca un accidente.

Pero son tan solo unas pocas escenas en un año en conjunto memorable donde como indicaba se han corregido otros muchos fallos. Aquí no hay historias secundarias que no llevan a nada, todo avanza a velocidad impresionante y con historias imprevisibles y llenas de sorpresas. Algunas trampas argumentales son muy efectivas (como poner sospechas de traición sobre ese secundario al que yo apuntaba en la primera temporada, el agente Danny Galvez, para darle la vuelta en una resolución estupenda) y otras funcionan a pesar de resultar arriesgadas, como la caída de Nazir, que parece muy fácil pero luego vemos que forma parte de un plan a largo plazo, que hasta él mismo se consideraba sacrificable por el bien de su misión.

El año empieza con un pequeño salto temporal. Carrie está fuera de juego por su enfermedad y trata de salir adelante luchando contra la depresión que supone haber perdido un trabajo que daba sentido a su existencia. La forma en que vuelve a colaborar con la CIA está bien hilada por los guionistas (al principio, luego falla a la hora de dar verosimilitud a su continuada presencia, como decía más arriba), y el momento en que la acción la devuelve a la vida es muy bonito. Tras un tramo donde parecía volverse a la tónica de la primera temporada (la parte del sastre), en seguida llega la primera bofetada del año: Saul se topa con el video que Brody preparó antes del atentado que no consiguió llevar a cabo, descubriendo así para la CIA lo que Carrie llevaba tiempo advirtiendo: que el héroe nacional ha sido convertido en terrorista. El episodio Q&A (205) es de los grandes del año televisivo, un río de emociones y tensión espectacular, un duelo interpretativo de primerísimo nivel, una historia desgarradora en la que no podemos apartar la mirada. Carrie mostrando sus sentimientos para acercarse a Brody, donde no sabemos cuánto es cierto y cuánto no (¿forma parte de su táctica o sigue enamorada?), Brody sumergido por completo en la desesperación, en un abismo donde no ve salida…

Aquí hay que alabar que es una serie trepidante que obtiene la acción mayormente a través de diálogos y dramas personales, algo que no es nada fácil de conseguir. La exquisita construcción de personajes, la habilidad para exponer emociones incluso a través de un velo constante (no siempre sabemos qué piensan o esperan los protagonistas) y también la fantástica puesta en escena y la impresionante labor interpretativa de Claire Danes, Damian Lewis y Mandy Patinkin son los elementos cruciales para lograr que esta serie resulte tan absorbente e intensa.

Una vez con Brody vuelto a traer al lado de la CIA los episodios son un no parar. Los intentos de sacar información a los terroristas, con la congresista Roya Hammad de por medio, las sorpresas inesperadas, como tener a Nazir en territorio estadounidense, las constantes trifulcas personales que agobian a Brody, los quebraderos de cabeza de Carrie… En segundo plano tenemos al no menos interesante Saul Berenson, con historias un poco menos relevantes pero también muy atractivas, así como la incoportación de un nuevo personaje, el agente Peter Quinn, que resulta un aporte muy logrado al rompecabezas que supone la trama de espionaje. Las dudas de Carrie y Saul sobre su lealtad y los constantes momentos donde se prueban mutuamente mantienen buen nivel de expectación, pero es la revelación de su misión para Estes lo que más impacta: deberá asesinar a Brody si cabe la posibilidad de que se descubra que es un terrorista que se le escapó a la CIA y ahora tiene una meteórica carrera política que lo lleva a lo más alto del gobierno del país.

La sección de la hija esta vez está muy bien hilada. Con ella se exponen muy bien los problemas familiares de Brody, para mi gusto mejor que con la madre, que me resulta cansina con tanto alargar su salida o no salida del matrimonio y la de vueltas que se da con el romance con Mike. Con Dana el conflicto da siempre buenas escenas, sin sensacionalismos ni extensiones innecesarias… Y en esto último algunos meten la sección en que ella atropella a alguien, pero a mí esta parte me parece crucial. Primero, porque es otro interesante aporte al lío familiar, pues no olvidemos que la serie tiene un pie en el drama de personajes. Segundo, porque el encubrimiento del asunto magnifica la sensación de podredumbre en la política estadounidense, algo que afecta a varios personajes, sobre todo a Brody, quien con este problema se ve aún más perdido en un mar de mentiras, juegos sucios y traiciones a la ética y al país.

En el tramo final grandes escenas y giros de la trama nos golpean de nuevo, volviendo a demostrar la valentía de los guionistas. La muerte del vicepresidente puede ser un tanto rebuscada en cuanto a ejecución, pero en lo relativo al impacto en los personajes es esencial: Brody ha llevado a cabo su acto de venganza o acto de justicia contra el corrupto y bélico gobierno estadounidense, quitándose un gran peso de encima. Pero cuando parecía volver a encarrilarse, dejando a su mujer definitivamente por Carrie, el plan de Nazir les explota en la cara. Nazir, que tanto ha costado cazar, que casi acaba con la vida de Carrie… El atentado final supone un enorme borrón y cuenta nueva en la dinámica de la serie. Personajes de gran relevancia muertos (Estes), la CIA desmembrada, la población atemorizada… Y la cinta de Brody sale a la luz y todo apunta a que él fue quien realizó el atentado. Pero Carrie le cree (no sin dudas, pienso yo) y lo pone a salvo.

¿Y ahora qué? Con Brody a la carrera y Saul tras él, Carrie de nuevo jugará con su propia agenda. Aparte de eso, no puedo hacerme una idea de lo que tendrán planeado los guionistas, sólo espero que estén tan inspirados como en esta temporada.

Ver también:
Temporada 1 (2011)
-> Temporada 2 (2012)
Temporada 3 (2013)
Temporada 4 (2014)
Temporada 5 (2015)
Temporada 6 (2017)
Temporada 7 (2018)
Temporada 8 y final (2020)

SONS OF ANARCHY – TEMPORADA 5

FX | 2012
Drama, acción | 13 cap. de 45-60 min.
Productores ejecutivos: Kurt Sutter, Art Linson, Paris Barclay.
Intérpretes: Charlie Hunnam, Katey Sagal, Ron Perlman, Maggie Siff, Kim Coates, Mark Boone Junior, Tommy Flanagan, Theo Rossi, Dayton Callie, Jimmy Smits, Winter Ave Zoli, Danny Trejo, Rockmond Dunbar, Benito Martínez.
Valoración:

Alerta spoilers: No leas si no has visto la temporada, cito todos los momentos cruciales.–

Desde la temporada segunda hasta la cuarta Sons of Anarchy mantuvo un nivel de calidad e interés excepcional, sublime, donde se veía claramente que su fuerza venía de una excelente planificación de tramas y una ejecución sensacional de estas en los guiones. Sin embargo, este quinto año parece una huida hacia adelante poco meditada, donde la improvisación y la necesidad de mantener el estilo de la serie (peligro constante, golpes de efecto, varias historias a la vez…) deja por ello entrever los trucos, los esquemas de guion predefinidos, los clichés, la repetición de elementos… y por extensión también la falta de rumbo en algunos personajes, la exposición de tramas un tanto aparatosa, la ejecución irregular de algunas secciones… No me malinterpreten, el año está lejos de resultar mediocre, la serie sigue siendo un buen producto de acción y drama, pero la grandeza de antaño desaparece casi por completo en favor de una visible improvisación. Desde mi punto de vista no puedo hablar de decepción, porque la cosa no decae tanto como para ello, pero sí deja algunas malas sensaciones en varios momentos importantes y en un par de protagonistas.

Lo peor de la sesión está en su tramo inicial, cuando aparece el nuevo súper villano de la temporada y este resulta bastante fallido. Después de todo lo que hemos visto en Charming, con varios grupos moteros, los cárteles, las agencias de la ley… resulta que no son nada comparado con este dios del crimen salido de la nada y que domina toda la región como le place. No resulta nada creíble que no se hubiera mencionado antes, que su presencia no se notara. La necesidad de ir más allá causa estragos aquí. Pero el error más grande con este carácter es el sorprendentemente erróneo casting: se espera que semejante rol esté interpretado por una figura imponente, temible… y nos encontramos con el pringadillo de Michael de Lost, el buenazo de Augustus de Oz: Harold Perrineau. No pega nada para el papel de gángster de alto nivel, de genio del crimen. Y como no pega, su actuación canta a fingida en cada escena. El físico, el porte, el aspecto, la mirada… es crucial para un personaje. No puedes poner para el rol de matón que ha ascendido al nivel Padrino a un jovenzuelo con cara de bueno. Es constante la sensación de que su segundo al mando da mucho más el pego, de que los papeles parecen cambiados.

Un problema menor sería que los personajes parecen algo estancados, habiendo llegado a la cima de su progresión y repitiendo el patrón que les define. No sería grave porque, primero, son caracteres muy bien escritos, y segundo, porque a veces las personas no cambian, de hecho de eso trata muchas veces las serie: del inmovilismo de los miembros del Club, de como las garras del crimen te atrapan y no te dejan escapar, de como el pasado de te acosa constantemente. El problema llega cuando en una de esas vueltas el guion pega un patinazo, o peor aun, cuando un personaje da tantos giros sobre sí mismo que termina desvirtuado.

En el primer caso puedo citar a Jax. Disfruto mucho viendo al nuevo Presidente atacar con su ímpetu e inteligencia habitual los mil problemas que le vienen encima, pero al final parece que lo único que hace es dar rodeos interminables con algún que otro achaque, como el tema del alcalde: con la absurda idea de que el nuevo local tiene que estar en una tierra del alcalde, como si no hubiese más zonas en alquiler en la región, Jax trata de chantajearlo en una trama que se alarga demasiado y también adolece de cierta falta de credibilidad, pues si quieres salirte del crimen qué demonios es eso de chantajear una figura de la ley de tan alto nivel. Pero repito que una escena malograda no echa por tierra el personaje, aunque sea un punto negativo para la temporada…

… Sin embargo lo que ocurre con Gemma es otro cantar, pues con ella se cae en un bucle que resulta fatídico. Su afán de dominar el cotarro y su obsesión por estar en la cúspide de la familia es algo inherente a su carácter, pero aquí se fuerza hasta salirse de madre. Y es una pena, porque la trayectoria de autodestrucción con que se iniciaba su historia en esta temporada era muy atractiva y coherente. Pero más adelante no saben qué hacer con ella, y la hunden en una cansina lucha por sus nietos, con giros rebuscados (el accidente de coche, recurrir a la ex de Jax, el acoso excesivo a Tara) y tramas muy alargadas e insistentes cuando hay cosas más interesantes que contar. Por suerte en el tramo final vuelve a mejorar cuando se incorpora en las tramas de Jax para salvar al Club de los tejemanejes de Clay.

Y sobre Clay decía el año anterior que su derrota ante Jax era un movimiento no por esperable y necesario menos atrevido, pues cambiaba por completo el statu quo de la serie. Sin embargo, aquí vemos que a los guionistas les cuesta tratar las repercusiones, y muchas veces da la sensación de que la presencia de Clay en el Club resulta forzada. No parece creíble que Jax acepte tener cerca a un monstruo que puso en serio peligro a su familia y su Club, y el plan de Clay a veces me resulta un poco exagerado (¿hundir el Club para volver a tomarlo? Puedo entender que prefiera la destrucción a no tener nada, pero no se desarrolla muy bien). Al final del año Jax consigue ponerle entre las cuerdas en otro movimiento espectacular, y la idea de Clay de ir por libre promete, pero da la impresión de que esto tenía que haber ocurrido en dos o tres episodios para que fuera más verosímil.

En cuanto a la escritura de las tramas de forma improvisada, debo decir que esto no tendría por qué haberse notado, pues la mayor parte de las historias funciona muy bien. El problema está en que una parte mal desarrollada desluce el resto. Aparte de lo citado con los protagonistas hay algunos instantes muy cogidos por los pelos, poco plausibles y cuyo desarrollo parece bastante mal orquestado. El asesinato de Ope, cuyas consecuencias en Jax (¡era su mejor amigo!) y en el Club no parecen existir, hace pensar en que se buscaba la muerte de un personaje principal por meter un golpe de efecto, sin pensar en la credibilidad o las consecuencias. Igual ocurre con la ejecución de la hija de Tig, precipitada, mal rodada, y confusa: el personaje no tenía relevancia, su implicación está metida con calzador y sabe a golpe de efecto apañado sobre la marcha. También podemos hallar algunos momentos cruciales no muy bien resueltos, como el desenlace del acoso de Pope a Tig y Jax en un tiroteo que no resulta nada verosímil (aunque la inteligente forma de endilgar el crimen a Clay es una buena sorpresa).

Pero el resto del año sigue siendo de gran calidad, ofreciendo de nuevo unos protagonistas muy atractivos envueltos en un sinfín de aventuras llenas de acción y violencia donde se maneja muy bien el ritmo (siempre activo, siempre intenso), las sorpresas y los efectos colaterales (cada acción tiene consecuencias previstas e imprevistas). Jax, sigue siendo un rol central de gran carisma, acompañado a la perfección por Tara y un gran número de gloriosos secundarios: geniales los problemas de confianza de Tig con Clay, la fidelidad de Chibs y Munson, la caída en desgracia de Juice tras su actuación como topo, etc. A ellos hay que sumar una incorporación espectacular: Nero Padilla, un criminal medio retirado que forja amistad con el Club. El personaje es magnífico, y en gran parte gracias a la excelente interpretación de Jimmy Smits, un actor secundario con larga carrera y grandes papeles (como el de candidato a presidente en El Ala Oeste o el de detective Simone en Policías de Nueva York).

Con Sons of Anarchy ha pasado lo que pasa cuando se alarga una serie más de la cuenta: se empieza a ver la falta de ideas, la expansión de historias y la improvisación de las mismas. Cuando se estaba gestando esta quinta temporada supimos que anunciaron también la sexta, pero por lo visto el contrato con Kurt Sutter, su creador, es para tres años, así que la séptima está prácticamente garantizada también. Así pues, tras terminar el grueso de historias en la cuarta temporada lo que hubiera planeado para el siguiente ciclo se ha tenido que alargar y/o postergar. Y aunque la serie sigue siendo más que buena, es evidente que acusa demasiado el tener el final tan lejano. Esperemos que en la sexta sesión los guionistas hayan tenido tiempo de planificar mejor las aventuras del Club.

Ver también:
Temporada 1 (2008)
Temporada 2 (2009)
Temporada 3 (2010)
Temporada 4 (2011)
-> Temporada 5 (2012)
Temporada 6 (2013)
Temporada 7 (2014)