Archivo de la categoría: The Wire

THE WIRE (BAJO ESCUCHA) – IV. ESTRUCTURA DE TEMPORADAS Y PERSONAJES.

I. INTRODUCCIÓN
II. SUS CREADORES: DAVID SIMON Y ED BURNS
III. GÉNERO Y ALCANCE
–>IV. ESTRUCTURA DE TEMPORADAS Y PERSONAJES
V. GUION PERFECTO
VI. PUESTA EN ESCENA, REPARTO
VII. EL VISIONADO Y EL DOBLAJE

Para poder condensar el análisis tan complejo que propone, David Simon usa un esquema muy inteligente: el protagonismo escalonado y la temporada centrada en un aspecto concreto. Muchas series tienen un grupo definido y limitado de protagonistas (unos ocho, diez o doce en las de mayor alcance y calidad) que están presentes en casi todos los episodios, y unos pocos secundarios de apoyo que aparecen regularmente. The Wire mostró el grupo de personajes más amplio nunca visto, aunque hay que decir que la HBO ha tenido luego otros repartos de gran tamaño (True Blood y Juego de tronos a la cabeza). Pero lo más destacable es que es difícil decir quién es principal y quién secundario, pues todos comparten importancia a la hora de desencadenar los eventos que mueven el conjunto.

Si hago un conteo rápido, en la primera temporada veo al menos veinte completamente esenciales, más un número parecido de otros que forman parte de la fauna local y aportan cosas relevantes. Y conforme avanza la serie van apareciendo no más personajes, sino más grupos enteros: el puerto, las bandas del otro lado de la ciudad, los colegios, el periódico. Pero cada rol aparece sólo cuando es necesario para la historia, no se amolda esta a la idea de que el protagonista debe aparecer porque sí, como es bastante habitual en la mayor parte de series. Hay secciones que solo protagonizan una temporada, otras que son relegadas a segundo plano según se centra la narración en otra parte, y personajes concretos pueden entrar y salir de primer plano varias veces, aunque eso sí, sin perder nunca su hueco en el entramado de vidas de Baltimore, pues salvo que mueran no puedes dar por seguro que no volverán a verse, y desde luego la huella de todos ellos se siente en toda la serie constantemente.

En cuanto a las temporadas, en todas el marco global es por supuesto la lucha contra la droga, pero en cada una se aporta un ángulo distinto, abarcando todo el espectro posible de la sociedad que se ve afectada. En la primera temporada tenemos un en aparente clásico caso de policías persiguiendo al capo de la droga, y digo en apariencia porque su complejidad y detallismo lo aleja de todo lo visto anteriormente. En la segunda el caso es casi una excusa para mostrar, con los estibadores y sus problemas, cómo un sector o gremio de trabajadores puede verse cayendo en las garras del crimen. En la tercera Simon propone una extraña y atrevida forma de atajar el problema de la droga: haciéndola formar parte de la vida normal, en ese gueto (Hamsterdam) que crece con la connivencia de la policía; y paralelamente ataca de lleno la corrupción sistemática de los cuerpos de la ley (altos rangos y políticos). En la cuarta se aborda el conflicto desde su nacimiento, ahondando en el sistema político y presentado el educativo, donde cómo no los protagonistas son casi todos niños. En la quinta se muestra la influencia (positiva y negativa) y responsabilidad de los medios de comunicación, acercándonos a la labor del periódico local, The Baltimore Sun, precisamente aquel en el que Simon trabajó.

THE WIRE (BAJO ESCUCHA) – III. GÉNERO Y ALCANCE.

I. INTRODUCCIÓN
II. SUS CREADORES: DAVID SIMON Y ED BURNS
–> III. GÉNERO Y ALCANCE
IV. ESTRUCTURA DE TEMPORADAS Y PERSONAJES
V. GUION PERFECTO
VI. PUESTA EN ESCENA, REPARTO
VII. EL VISIONADO Y EL DOBLAJE

David Simon tuvo muy claro cómo sería la serie en estilo, argumento e intenciones. Quería un realista drama de denuncia sobre la degradación de la sociedad occidental (porque esta historia es extrapolable a cualquier país del primer mundo), y qué mejor lugar para mostrar esto que Baltimore, la ciudad estadounidense más azotada por la desigualdad y el crimen y donde tantos años pasó escribiendo sobre ello. A pesar de ser vecina de Washington DC, rica y próspera capital del país, Baltimore lidera los índices de pobreza y delincuencia (¡más de doscientos homicidios al año!) y siempre ha sido conocida por su bajo nivel de vida, donde nadie parece ser capaz de mover las cosas hacia algo mejor.

La mirada de Simon es profunda y detallada, realista y sin adornos, y gris, muy gris. Su mayor acierto es la idea de mostrar todas las caras posibles de la situación, abarcando así una perspectiva enorme, mostrando la historia más grande y compleja que se ha visto en los anales de la televisión, superando el logro previo de Babylon 5. Al contrario que la mayor parte de los grandes dramas que ha dado la pequeña pantalla, donde siempre se ofrece la visión del tema tratado desde el grupo protagonista (sean policías en las policíacas, médicos en la de médicos, abogados en las de abogados…) y donde, por mucho que se trate el asunto con verosimilitud, esa perspectiva única siempre genera una obvia limitación, tanto argumental como analítica, Simon opta por ir a lo grande en The Wire. Y donde digo a lo grande lo digo en serio: no es sólo que aparte de los polícias nos ofrezca la perspectiva de los delincuentes, sino que incluye también la de los abogados, la de los políticos, la del sistema educativo, la de los medios de comunicación, y la de un gremio de trabajadores que sirve como ejemplo del resto de ciudadanos. Y además, en esos grupos principales abarca todo el rango de posibilidades que estima necesario. En los delincuentes muestra desde el señor de la droga al peón más insignificante, pasando por los matones y los consejeros, pero acercándose también a los drogadictos que son sus clientes. En el lado de la ley toda la cadena de mando es protagonista: detectives, agentes, tenientes, comandantes, jefes de distrito, comisarios… y no olvidemos también la relación con los abogados y jueces, que son indispensables a la hora de construir los casos. Por no dejar cabos fuera, incluye también a los políticos, los supuestos líderes y representantes del pueblo. Y este también tiene representación: los niños sin futuro, los profesores sin recursos, los periodistas que han de retratar la sociedad, los currantes hastiados que empiezan a delinquir…

Decía que el punto de vista es ceniciento, pues no se anda con rodeos y muestra la realidad como es. Corrupción, incompetencia, intereses, problemas personales… Todo personaje es ambiguo e imperfecto, hijo de una sociedad enferma. Los pocos que muestran una ética superior son pronto engullidos por este sistema podrido. Así, todos los protagonistas tienen unos claroscuros y limitaciones enormes, y por si fuera poco se enfrentan a las de los demás. Los casos no se complican porque son difíciles, sino porque se atascan una y otra vez en la maraña de negligencia y favoritismos que siembra la cadena de mando y en los errores humanos de los propios investigadores. Sirva de ejemplo que la investigación de la segunda temporada se inicia por una rencilla entre un alto mando de la policía y el líder sindical del puerto, no porque de verdad haya intenciones de seguir la droga. En este ámbito también se muestra todo el abanico de posibilidades, tanto en los policías (el corrupto, el vago, el alcohólico, el inútil, el inteligente aplastado por tocar las pelotas, el dotado para el mando pero eclipsado por errores del pasado…) como en las bandas (la inteligencia contra la fuerza, la joven promesa que no puede con la situación, el que quiere apartarse de tanto crimen pero el sistema no le deja salida, etc.).

En cuanto a su carga de análisis social, no hay adoctrinamiento en ningún momento, Simon refleja la realidad tal y como es. Toda la crítica que aborda la serie, que no es poca (de hecho el ayuntamiento de Baltimore luchó durante un tempo para que se fueran a rodar a otra parte, porque no daba buena imagen), es explícita y clara, pero emerge de forma natural del relato. Simon tampoco lanza mensajes o posibles soluciones, más allá de lo obvio: limpiar la inmundicia, mejorar los recursos (geniales las comparaciones de la policía con el FBI, tristísimo el tema de la educación pública), exigir resultados basados en objetivos reales y no en ideologías y amiguismos, y por supuesto resulta evidente que deberíamos rehacer o desechar de una vez por todas el sistema político y económico (capitalismo desenfrenado) sobre el que damos vueltas sin levantar cabeza.

Así pues, definir The Wire con un simple “un drama” o “una de policías” es quedarse muy corto y resulta muy injusto. Sería más fiel describirla como drama de denuncia de corte documental, o drama histórico contemporáneo.

THE WIRE (BAJO ESCUCHA) – II. SUS CREADORES: DAVID SIMON Y ED BURNS.

I. INTRODUCCIÓN
–> II. SUS CREADORES: DAVID SIMON Y ED BURNS
III. GÉNERO Y ALCANCE
IV. ESTRUCTURA DE TEMPORADAS Y PERSONAJES
V. GUION PERFECTO
VI. PUESTA EN ESCENA, REPARTO
VII. EL VISIONADO Y EL DOBLAJE

David Simon (1960, Washington D.C.) estudió para periodista y trabajó durante veinte años en el principal diario local de la ciudad de Baltimore The Baltimore Sun en la sección de crímenes, hasta que lo dejó en 1995 tras una etapa de desencanto con la profesión. Mientras se iba apartando del periodismo volcó su experiencia en un par de novelas, publicando en 1991 Homicide: A Year on the Killing Streets (Homicidio, un año en las calles de la muerte, editada en España hace pocos años) y en 1997, en colaboración con Ed Burns, The Corner: A Year in the Life of an Inner-City Neighborhood. Ambas fueron adaptadas a series de televisión como Homicide: Life on the Street (NBC, 1993-1999) y The Corner (miniserie de la HBO en el año 2000), contando con él como productor y guionista colaborador en la primera y como creador y guionista principal en la segunda.

Aunque sin llegar a tener malas audiencias ni adquirir más fama con el tiempo, de hecho mucho más recordadas son Policías de Nueva York (NYPD Blue, 1993-2005), Canción triste de Hill Street (Hill Street Blues, 1981-1987) o Ley y orden (Law & Order, 1990-2010), Homicidio fue también muy influyente a la hora de sentar las bases de las series modernas, de hecho profundizó más que esas en algunos temas y conceptos narrativos. Me temo que a pesar de su calidad y valentía, es indudable que si The Corner y Homicidio se citan ahora es porque The Wire les ha dado nueva vida.

Si la novela The Corner fue escrita junto a Ed Burns, en su adaptación este también se vio implicado, y así dio comienzo una férrea colaboración entre ambos. Burns (1946, Baltimore) fue detective de homicidios y narcóticos durante veinte años y luego profesor en la escuela pública, para terminar escribiendo literatura y televisión junto a Simon. Su larga experiencia en la vida de la ciudad sirvió como apoyo crucial tanto en The Corner como en The Wire como segundo guionista.

Después de The Wire, Simon (de nuevo acompañado por Ed Burns) realizó la miniserie Generation Kill (HBO, 2008), sobre el trabajo de un destacamento de soldados en Irak, basándose en el libro de un periodista de la revista Rolling Stones, Evan Wright. Aunque tenía en cierta manera el sello de Simon, lo cierto es que fue un poco monótona, falta de la garra y profundidad de sus otras creaciones.

Mucho mejor ha resultado Treme, creada junto a Eric Overmyer en 2010 también para HBO. Overmyer es un productor y escritor con larga experiencia en televisión (St. Elsewhere, famosa serie de médicos de los ochenta, y Ley y orden a la cabeza) y coincidió con Simon en Homicidio. Si The Wire era un cuadro de la ciudad de Baltimore y su esencia (crimen y pobreza), Treme hace lo mismo con New Orleans, centrándose en la vida alrededor de la música que hace famosa a la ciudad, y más concretamente en la situación penosa que dejó el paso del huracán Katrina. Como ocurrió con The Wire, su impacto es moderado, con audiencias mediocres, pero los que la vemos encontramos en ella uno de los mejores dramas de los últimos años, y espero que también se gane su hueco en la historia con el paso del tiempo.

THE WIRE (BAJO ESCUCHA) – I. INTRODUCCIÓN.

–> I. INTRODUCCIÓN
II. SUS CREADORES: DAVID SIMON Y ED BURNS
III. GÉNERO Y ALCANCE
IV. ESTRUCTURA DE TEMPORADAS Y PERSONAJES
V. GUION PERFECTO
VI. PUESTA EN ESCENA, REPARTO
VII. EL VISIONADO Y EL DOBLAJE

Mientras Los Soprano (1999-2007) y A dos metros bajo tierra (2001-2005) arrasaban de forma espectacular en audiencias (la primera batió récords en su final, con 12 millones de espectadores), reconocimiento (críticas entusiastas, presencia constante en medios) y premios (ganaron todo lo posible y más), The Wire (Bajo escucha, 2002-2008) no tuvo un éxito inmediato. Se ha llegado a decir que no la veía nadie e incluso que fue un fracaso claro, pero no es del todo cierto, es algo que ha surgido con la leyenda que se está formando a su alrededor. En realidad no le fue especialmente mal en audiencias en su tramo inicial, con una media de 4 millones en sus mejores momentos, una cifra que supone un éxito para un canal como la HBO (sin ir más lejos, a la famosa Juego de tronos le ha costado tres temporadas alcanzar esos números). Sin embargo, sí es cierto que no llegó a consolidarse y en vez de ganar fue perdiéndolas paulatinamente, lo que sumado a su poco impacto llevó a que llegaran a plantearse darle fin dos temporadas antes de lo previsto.

Puedo entender que no alcanzara la popularidad inmediatamente, pero que los críticos de las academias de premios, obligados en teoría a ver todo y elegir lo mejor, ni se dieran cuenta de su existencia… bueno, es la enésima prueba de que los Emmys y Globos de Oro y demás se mueven únicamente por la moda del momento, y citarlos como referentes de calidad y seguirlos para ver qué es supuestamente lo mejor del años es una pérdida de tiempo. Fue precisamente el tiempo el que la puso en su lugar, como suele ocurrir. Nada más terminar de emitirse ya empezaba a notarse un creciente apoyo en internet, tanto de mano de unos pocos críticos como de un cada vez mayor número de admiradores. El rumor de que era no sólo una serie muy a tener en cuenta entre las joyas de la HBO, sino que probablemente fuera la mejor producción de la historia de la televisión, fue ganando fuerza despacio pero imparable. Conforme han ido pasando los años el boca a boca le hizo adquirir el prestigio que merecía, y a día de hoy es raro quien no la ha visto o al menos ha escuchado hablar de ella, y las ventas de dvd parece que han dado sus frutos.

La versión española del canal de pago TNT, disponible desde 2007 en varias plataformas (en satélite a través de Canal+, en cable por varios), emitió la serie por primera vez en castellano entre 2007 y 2008, en una emisión cuidada en algunos aspectos, pues fue rodeada de reportajes varios y luego continuaron con otras series de David Simon, y en otros bastante descuidada, pues su doblaje hecho con poco dinero y recursos deja muchísimo que desear. Al tratarse de un canal muy minoritario, pocos nuevos seguidores lograría. Si The Wire ha llegado a conocerse en nuestro país principalmente a través del boca a boca en internet. En la actualidad, tanta gente habla de ella citándola como obra maestra imprescindible que incluso puede ser contraproducente, debido al efecto saturación.