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LA ÚLTIMA FEA JUGADA DE ANTENA 3 CON LOS SIMPSONS.

Hace meses ya (desde marzo es cuando tengo constancia) que Antena 3 está emitiendo Los Simpson en formato panorámico (16:9), haciendo alardes de modernidad. El problema es que Los Simpson no se dibujó de esa manera hasta mediados de la temporada vigésima, y la cadena aplica el formato a todos los capítulos, y teniendo en cuenta que la mayor parte son viejos, pues el resultado es ridículo: emiten la serie deformada, aplastada o estirada. Quizá si llevas días viéndola así no lo notas, pero prueba a cambiar el formato de la televisión (casi todos los mandos tienen la opción en un botón, si no andará por los menús), y verás lo cutre que resulta. En las imágenes que adjunto he apañado una muestra.

Año tras año Antena 3 demuestra una nula profesionalidad y respeto por sus productos, pero se ceba especialmente con Los Simpson. Deberían poner más cuidado en su serie más rentable… De hecho deberían haber aprendido ya la lección, pues este grave error no es nuevo: como podemos ver citado en la wikipedia, hace años anunciaron que emitirían la citada vigésima temporada en panorámico, sin tener en cuenta que no toda la temporada era así, causando el mismo penoso efecto de capítulos aplastados… pero luego, cuando llegaron los capítulos panorámicos, les recortaron la imagen a 4:3. Antena 3, en contra de la realidad.

Por lo que estoy leyendo en algunos foros, la catástrofe actual parece salir de una pésima transición a la emisión en HD: los contenidos que no lo son los apañan de forma que simulan serlo, con reescalado horroroso (se notan líneas) y alteración del formato original para llenar la pantalla, como si emitir con franjas negras a los lados como hasta ahora les pareciera que es dar mala imagen. No, la mala imagen se da por el barbarismo continuo cometido con Los Simpson.

Por la noche en Neox emiten correctamente.

Ver también:
¿Es absurdo ir a publicidad a diez segundos del final? No para Antena 3.
¡Otra vez Los Simpson desde el principio!.
Ni sé qué título poner….
El doblaje: cuando el traductor decide adaptar según su criterio..

EL DOBLAJE: CUANDO EL TRADUCTOR DECIDE ADAPTAR SEGÚN SU CRITERIO.

Me he topado recientemente con dos artículos sobre la traducción de series para el doblaje y me han abierto los ojos, pues exponen claramente que algunas de las meteduras de pata más gordas de las traducciones y doblajes de series y películas no son fruto de una incompetencia puntual, sino debido a una falla sistemática que parte directamente de que muchos traductores desconocen cuáles son sus atribuciones, su trabajo.

Traductores de series (ojo, en medio hay un molesto video que se pone en marcha automáticamente, yo lo he fulminado con el adblock).
En las series se hace referencia a cuestiones culturales, humorísticas, de actualidad, a modas, personas y tendencias que son conocidas en el país de origen, pero puede que no lo sean aquí.

Si en una escena, los espectadores estadounidenses se ríen a carcajadas o lloran, los espectadores españoles también deben reír o llorar. Esto implica reinventar chistes o hacer referencia a personajes más conocidos para el público español.

Traduciendo Los Simpson (en realidad, este está incluido en el anterior).
Si una frase, por ejemplo, contiene el nombre de una persona de la vida pública estadounidense desconocida en España, lo cambio por otra conocida por un sector más amplio.

Ojo, no hablo de juegos de palabras con el idioma o dichos populares que tienen un significado distinto al literal, que son complicados de traducir si no es buscando un equivalente en nuestro idioma. Me refiero a que resulta que algunos de estos traductores no sólo traducen, sino que se toman la decisión personal de adaptar a culturas y regiones. Y no se basan en algún estudio o normativa con coherencia y lógica, no. Se basan en el humor con que se hayan levantado ese día, en su propio y limitado conocimiento del mundo y, lo peor, en lo que piensan que el público conoce y deja de conocer. Dejan de ser traductores y se convierten en una especie de malos profesores que adaptan el conocimiento al nivel del más tonto del país. Y como éste es muy tonto y el profesor parece que también, pues estamos jodidos.

Con esta forma de hacer las cosas nos encontramos con memeces y atrocidades enormes. Resulta que si en una serie o película se hace una referencia cultural sobre el entorno donde viven los protagonistas quizá el traductor decida que alguien en España puede no entenderla y la cambia a su antojo por algo de aquí. Así, Bender en Futurama no silva el himno republicano, sino el de un partido de un país que nunca ha pisado, el PP de España; o en Los Simpson resulta que conocen a Ramón García, Milikito y otros parias de por aquí. La traductora de esta serie de animación tiene la decencia de criticar que se cambien referencias por personajillos españoles… pero qué más da, si igualmente defiende que se modifique la cita por una más asequible, alterando igualmente el original en base al nivel cultural que ella estima que posee la audiencia.

La metedura de pata es doble, e incluso triple. Primero, porque se genera una incongruencia enorme, porque un estadounidense hablando de la cocina del país es imposible que cite a Arguiñano, como hace Homer en Los Simpson. Segundo, se decide sin base alguna el conocimiento del espectador, cada referencia se traduce como les da la gana, sin pensar en si tiene sentido y consecuencias. Así, Fry de Futurama en vez de leer un fragmento de La hoguera de las vanidades de Tom Wolfe (no es un desconocido precisamente) repite una coletilla estúpida que estaba de moda en el momento del doblaje, “Tamara no cambié”, que decía una famosa de las cutres de la que nadie se acuerda, lo que convierte a la escena en un despropósito para la posteridad y en un insulto enorme para los fans de la serie. Tercero, se ningunea al espectador que quiere un producto de calidad, porque se deforma la serie perdiendo fidelidad y credibilidad. Casos especialmente sangrantes fueron la reconversión total que hicieron con El príncipe de Bel-Air o Sabrina, versionadas al exquisito gusto de Antena 3, pero en nada que se indague un poco salen no pocas atrocidades dignas de despido fulminante. Miedo me da ver The Office en castellano después de lo que dicen en el artículo.

No, señores traductores, no. Si un espectador no entiende una cita o referencia es su puto problema. Si un espectador está viendo una serie de otro país se presupone que entiende que se hablará de cosas de allí, y si no pilla un aspecto de su cultura, pues no importa, ya aprenderá, y si no que se aguante. No hay que conocerlo absolutamente todo del mundo para vivir en él, pero lo que desde luego no hay que hacer ni fomentar es encerrarte en tu propia región o cultura sin mirar hacia afuera y deformando la realidad para encajarla en ella. Y sobre todo, señores traductores, si un guionista estima oportuno que un personaje o situación referencien a algo, es por una razón muy concreta: porque forma parte de la personalidad de sus protagonistas y de su entorno. Recuerdo que en Buffy, la cazavampiros Xander tenía una colección de platos de Babylon 5… pero el traductor no conocería la serie y la borró por completo, eliminando una detalle de la personalidad del protagonista: que es un friki. Lo mismo pasa con otras frases míticas, como “cómeme los calzones” de Bart Simpson, reinventada a “multiplícate por cero”, un chiste sobre matemáticas que pegaría más con Lisa que con un chaval que acaba de salir del “caca, pedo pis” y busca algo más elaborado, una frase que como carece de sentido y supone traicionar el original sin razón alguna en no pocos episodios tienen que hacer malabares para mantenerla.

Este ridículo paternalismo malentendido que induce a algunos iluminados a decidir por su cuenta cómo alterar una obra según criterios totalmente subjetivos es otra de las muchas razones por la que cada vez reniego más de ver series o películas dobladas. Es difícil saber cuándo te están jodiendo un diálogo porque el traductor es un ignorante y decide que los demás también lo son.

NI SÉ QUÉ TÍTULO PONER…

Empiezan Los Simpson. Termina su presentación, de escasos treinta segundos, y yo alegrándome porque no la hubieran cortado, como llevan haciendo años… pero no, es una trampa: termina y se van directamente a publicidad. Ni un solo segundo del episodio he llegado a ver. Y por supuesto, como me ocurre a menudo en el único momento del día en el que veo la televisión, me da tiempo a comer y todavía no ha terminado la publicidad.

No es solo la falta de respeto hacia el espectador, el sinsentido que supone y lo incomprensible que resulta que se atrevan a hacer algo tan cutre y ofensivo, sino que simplemente algo así debería ser ilegal: ¿no hay cláusulas en las normas de emisión televisiva que regulen la correcta ubicación de la publicidad?, ¿no las hay en los contratos de ventas de las producciones para evitar los abusos como estos o los recortes de episodios (no solo de los créditos, pues como he dicho en alguna ocasión a veces también recortan partes porque les da la gana)? Y sobre todo, ¿cómo puede haber gente que después de ver estas prácticas a diario sigua enganchada al televisor?

Antena 3 como siempre a la cabeza del mal hacer televisivo.

¿ES ABSURDO IR A PUBLICIDAD A DIEZ SEGUNDOS DEL FINAL? NO PARA ANTENA 3.

Es de sobra sabido que, quizá desde siempre, las cadenas de televisión españolas cometen un despropósito tras otro a la hora de cortar una emisión para poner publicidad. No respetan el formato de las series (en general tienen su hueco –entreacto- donde debería ir el corte) ni los clímax, cortan a cinco minutos del final de una serie o película desesperando hasta al espectador más curtido en basura televisiva, etc. Y como es habitual Antena 3 se lleva el premio gordo a las malas artes. Ahora que les ha dado por poner publicidad a la vez en sus tres canales (una elección absurda desde cualquier punto de vista) cometen algunas atrocidades dignas de citar: da la casualidad de que el bloque publicitario del final del telediario nocturno de la cadena principal coincide con el tramo final del episodio de Los Simpson emitido en Antena Neox, y por lo general coincide además con el último minuto o incluso con los últimos segundos. No es raro el día en que pillan el episodio incluso a menos de ¡diez segundos! de terminar, cortando frases y palabras a la mitad porque como no hay control meten la pausa donde cae. Y entonces hay que aguantar un bloque de publicidad de los largos (10-15 minutos) para que, encima, tengan la indecencia de recortar el episodio quitándole los créditos finales (y reza porque no se les vaya la mano y te quiten parte de la última frase, que también se ha visto). Con Antena 3 cualquier desprecio al producto y al espectador es posible, incluso cuando parecía que no podían superarse.

¡OTRA VEZ LOS SIMPSON DESDE EL PRINCIPIO!

Lo de Antena 3 no tiene explicación, ni tiene perdón. Hoy me he encontrado con que han empezado a poner Los Simpson otra vez desde el principio. Sí, parece increíble, pero es totalmente cierto.

Hace años ya desde que me cansé de estas repeticiones, que no tienen otro nombre que abuso descarado, y ya de paso de la maldita manía de considerarla como una serie para niños. No importaba, seguía más o menos viéndola. Digo más o menos porque con la cantidad de anuncios que meten por lo general veía siempre dos mitades, una de cada capítulo. Así me encuentro con que hay capítulos que no reconozco a pesar de haberlos visto terminar o empezar casi una decena de veces. Decía que seguía comiendo con Los Simpson, y esto se debía precisamente a que no había otra cosa. Cualquier serie o programa medio decente en ese horario nos salvaría de este suplicio, pero no, las cadenas se empeñan en dejar la franja a Antena 3 y a su súper exprimida familia amarilla, ya sea forzando veinte minutos de anuncios en media hora (hasta que empieza algún telediario) o poniendo chorradas intragables. Pero sí, al final me harté de adivinar en cinco segundos qué capítulo tenía delante, y cada semana que pasa le cojo más asco a la serie. Porque lo que es bueno es bueno dos y tres veces, pero a la décima cansa, y a la vigésima molesta, por no decir que pierde todo su encanto.

No hace mucho el director de programación de Antena 3 afirmaba, con una especie de patético orgullo, que en trece años han emitido 370 capítulos una y otra vez hasta alcanzar la cifra de 6.300 emisiones. Es decir, de media diecisiete veces cada episodio, aunque aquí habría que matizar que cuanto más antigua es la temporada más veces se ha repetido, y que durante muchos años no han seguido orden ninguno y han puesto una y otra vez las mismas sesiones, así que no me extrañaría que algunos episodios hubieran superado ampliamente las treinta repeticiones…

Es imperdonable y vergonzoso el desgaste que han producido en la serie, la inmoral forma de rellenar horarios con ella, el maltrato al orden de capítulos, el excesivo número de anuncios, hoy día no limitados únicamente a los cortes, sino también colocados con todo descaro en medio del capítulo mediante las horrorosas pantallas partidas. Los Simpson fueron una serie magistral (hasta que perdió el rumbo, pero eso es otra historia) que se convirtió en un programa de culto en gran parte del mundo. Si embargo gracias a Antena 3 muchos espectadores hemos terminado odiando a Homer y su prole. Sólo Antena 3 es capaz de tener unas diez series bajo la mesa sin intención de emitirlas pero a la vez tiene la desfachatez de quemar otras producciones. ¿Cuándo terminará este crimen contra una de las obras de ficción más interesantes de este siglo y el pasado? ¿Cuándo la dejaran reposar? ¿Cuándo dejarán de bombardear al espectador?

Por cierto, como viene siendo habitual, las cadenas se copian unas a otras las peores manías: La Sexta va por el mismo camino con Futurama o Padre de familia. Terminaremos odiándolas también aunque sea a base de esforzarnos por evitar verlas.

Y no puedo acabar sin decir lo que se va a terminar convirtiendo en mi lema: esta es otra razón de peso para dejar de ver la televisión. Si no tratan con respeto al producto y al espectador, qué menos que dejar de darles audiencia.