Archivo de la categoría: Helix

HELIX – TEMPORADA 1.

Helix
Syfy | 2014
Productores ejecutivos: Steven Maeda, Brad Turner, Ronald D. Moore.
Intérpretes: Billy Campbell, Hiroyuki Sanada, Kyra Zagorsky, Mark Ghanimé, Meegwun Fairbrothre, Jordan Hayes, Luciana Carro.
Valoración:

En las primeras impresiones hice una larga descripción del estilo y calidad de la serie, y me temo la temporada al completo no se aparta mucho de aquella opinión. Seguimos teniendo una premisa con gran potencial que los poco hábiles guionistas no saben explotar correctamente. Al menos queda claro que han aprendido de Perdidos. Los misterios se explican pronto, los giros y sorpresas no son humo. Le ha beneficiado mucho ser escrita sabiendo que iba a ser una temporada centrada en un solo caso. Lo malo es que han llevado esto al otro extremo. Las sorpresas te las han escupido en la cara una detrás de otra, sin exprimirlas bien, sin rodearlas del halo necesario para que impacten. En trece episodios hay más chicha que en varias temporadas de Perdidos o Expediente X, pero apenas se aprecia. El ritmo es vertiginoso y la mayor parte de los capítulos resultan entretenidos, pero la velocidad deja atrás la consistencia y profundidad: no hay tiempo a que el argumento cale, las sorpresas sorprendan, no se trabajan los personajes, la mitad de las cosas parecen ocurrir porque sí…

Para colmo, conforme se acerca el final de temporada en vez de ganar consistencia e interés pierde algo de fuerza. La trama adquiere complejidad, dando más trascendencia que un simple “hay un virus y luchamos”, pero la conspiración de la mega corporación oscura y el tema de la gente inmortal se exponen de forma embarullada, arrastrando inconsistencias numerosas. Así, el año acaba incluso decepcionando a pesar del bajo nivel inicial.

Lo peor son los personajes. No han pasado de ser comodines de la trama. Se presentaban como científicos del CDC, pero al final han sido de todo menos de lo suyo. Qué hacen organizando la seguridad cuando hay un equipo para ello en vez de estar en el laboratorio… Pero claro, el estudio en microscopio no da para buenas escenas de acción, así que los protagonistas se meten en todos los fregados y al virus realmente dedican muy poco tiempo, y cuando lo hacen las soluciones llegan por arte de magia, no a través de una investigación tangible. Ningún personaje hay para rescatar. El Doctor Alan Farragout es cansino, sobre todo gracias al tono de voz susurrada de Billy Campbell. Hatake es imposiblemente falso. Julia es un coñazo, y su paseo en solitario un tostón. Sarah una criaja increíble en su posición de gran científica, y el tema del cáncer sentimentalismo barato. Y sobre todo me pregunto qué pinta Balleseros en todo esto: no se sabe para quién trabaja, qué pretende, por qué se alía con unos u otros… El viaje al pueblo esquimal ha sido un sopor: si un Miksa era cargante, dos ni te cuento, y súmale la hermana petarda.

Tonterías, salidas de madre y las citadas inverosimilitudes hay un puñado en cada episodio. Hatake, el director del complejo, se mantiene en su estilo toda la temporada, con su pose críptica y su incomprensible manía de guardar secretos mientras todo se viene abajo y llora porque su proyecto sale mal: ¡pues ayuda hombre, ayuda! Al final aparece gente porque sí: el niño con la hoz es de un sensacionalismo que espanta, la madre metida en una caja es la muestra definitiva de que aquí las sorpresas cuentan más que la más mínima lógica narrativa. Hay infinidad de escenas que te hacen torcer el gesto, pero se lleva la palma la gilipollez de que cuatro pringados se acerquen de frente a un ejército de motos de nieve como excusa para forzar la sorpresa de que son teledirigidas y tienen explosivos. Pues vale, has mandado unas bombas rodantes a una base medio enterrada y las haces explotar por ahí fuera… ¿Qué sentido tiene? De ninguna manera iban a lograr que entraran, se vería por las cámaras el truco. Por no decir que si los malos tienen recursos para desperdiciar cien motos, ¿por qué luego atacan la base en grupitos e improvisando? Para rematarlo todo tenemos la broma final, con el plano de Julia en la cúpula de Illaria. Ridículo.

Otro título de ciencia-ficción que se convierte en polvo en las manos de los fans.

HELIX, PRIMERAS IMPRESIONES.

Syfy acaba de estrenar su nueva gran apuesta por la ciencia-ficción después del truño de Defiance. Los tres episodios vistos hasta ahora de Helix dan una idea clara de cuales van a ser el estilo y la dinámica de la serie, y solo queda por ver si consigue madurar dejando atrás una serie de fallos y deslices que deslucen un producto sencillo pero atractivo.

Un grupo de científicos del Centro de Control de Enfermedades (CDC), que se encarga de gestionar crisis relativas a enfermedades por todo el globo, es llevado a una emergencia en una base en el Ártico. Una empresa privada que no se sabe muy bien para quiénes trabaja está experimentado de todo a lo bestia allí, y han sufrido un accidente con un misterioso virus. Tendrán que descubrir qué tramaban y cómo frenar la expansión de la infección.

Los personajes se definen demasiado superficialmente, tirando de clichés muy viejos. Este es el directivo misterioso que sin duda oculta algo, este es el que se señala como traidor (con lo que claramente no lo será, o tendrá buenas razones), este es el bueno capaz, esta su ex, esta la nueva chica que forma el consabido triángulo amoroso, esta la secundaria simpática… En tres capítulos apenas conocemos sus motivaciones y conflictos internos, de hecho ni quedan claras su posiciones y sus habilidades: sin duda harán de todo conforme las tramas se lo vayan echando encima. Se supone que deberían estar machacándose en el laboratorio para descubrir todo lo relacionado con el virus (síntomas, factores de contagio, hallar el virus, la cura…), pero se entretienen en mil tareas secundarias que deberían hacer otros. Dirigen la seguridad tratando de imponerse a los currantes locales (persiguen a pacientes fugados personalmente, por ejemplo), toman muestras y cuidan de pacientes cual enfermeras, etc. También cabe preguntarse por qué no siguen una estrategia bien determinada, o por qué cada uno va por libre improvisando y sin mantener contacto con los demás. Tampoco faltan los momentos de vergüenza ajena, como ver a una de estas grandes científicas contagiarse y callárselo cual adolescente asustada (un clásico de series cutres). Vamos, que de “los mayores expertos del mundo en crisis de salud” parecen tener bien poco.

La trama tampoco sorprende. Basta ver un trailer para pensar en Expediente X (con el mítico episodio Hielo a la cabeza) y La cosa, aunque a veces recuerda también a Alien (inevitable en cuanto alguien asoma la cabeza por un conducto de ventilación). Pero que parta de conceptos básicos no debería ser un problema, porque prácticamente está todo inventado. Lo malo es que en principio parece costarle alejarse de los tópicos. Aquí habrá que ver cómo funciona la cosa a largo plazo, sobre todo teniendo en cuenta que el argumento no parece que pueda servir por sí mismo para una serie de varias temporadas. ¿Añadiran tramas secundarias, extenderán el caso a otros lugares, se montarán una conspiración más grande? Por ahora solo puedo centrarme en lo que se ha visto.

A veces quedan fatal algunas formas de tratar de extender el misterio, porque juega en contra de la tensión al no ser verosísimil y de los personajes al ponerlos haciendo cosas incompatibles con los que deberían ser sus objetivos. Vemos a los protagonistas quejándose de que no les dan información, y como respuesta cotillean a escondidas metiendo la nariz en salas cerradas y experimentan a escondidas. No hay quien se trague esta situación. Si llega gente del CDC para tratar de resolver una crisis y les cierras puertas, no les ofreces los datos que necesitan y además mientes descaradamente, no duran ahí ni una hora: se largan y te denuncian públicamente. Hay formas más hábiles e inteligentes para mantener la intriga. Por ejemplo el asunto de los monos va bien encaminado, de hecho el plano de estos congelados en su huida es espectacular. Tratar de esconder pruebas así como intentar minimizar el desastre le pega a una corporación secreta y con intereses oscuros, pero para mantener forzadamente durante unos pocos capítulos al espectador preguntándose qué estarán haciendo ahí, los guionistas se exceden demasiado. Es que joder, el director prácticamente hace morritos y refunfuña para no dar información.

Las pequeñas incongruencias e inverosimilitudes a la hora de plasmar la historia en imágenes también están a la orden del día. Cantan los problemas de vestuario: los trajes claramente no van hermetizados (casco sobrepuesto, cremallera cual chaqueta), así que no sé a qué viene el forzado efecto sonoro de presurización. Tampoco parece haber una política clara sobre qué protección llevar, de forma que en cada escena se improvisa, y en algunos momentos se hace fatal: ¿una autopsia a un mono posiblemente contagiado realizada en un almacén casi sin material y desde luego sin protección suficiente? Volviendo a los efectos sonoros, de estos se abusa cosa mala, una manía en muchas series y películas que me molesta bastante: lo que no consiguen narrar con una puesta en escena adecuada lo fuerzan con trucos baratos en postproducción. El efectillo de presurización suena por todas partes: toquen lo que toquen va a sonar aire saliendo, como diciendo que hay mucha tecnología para trabajar con material peligroso aunque solo veamos máscaras cutres. También es sonrojante que para señalar que estamos en el Polo Norte pongan un exagerado sonido de viento en toda habitación con vistas al exterior, como si hubiera rendijas abiertas o ventanas mal cerradas, cuando sabemos que eso es imposible porque jodería la climatización de golpe. Un poco de tacto, por favor, que parecen detalles triviales, pero se van acumulando y como siga así llegará un momento en que todo el tinglado se venga abajo por parecer una serie poco profesional. Por cierto, hablando de aspecto, el presupuesto es sin duda escaso: los planos digitales de la estación son horribles y los decorados bastante pobres.

Pero hay cosas buenas también. Las limitaciones son numerosas pero pequeñas, con lo que el ambiente de intriga no se llega a estropear y funciona aunque sea por los pelos. Donde sí aciertan muy bien es en el ritmo, siempre activo, sin altibajos. Los tres episodios se pasan en un suspiro y tienen buenos tramos de tensión. Así pues, como decía al empezar el comentario, es constante la sensación de que podría resultar una serie de buen nivel y muy entretenida si pulen las inconsistencias citadas. En este inicio no se llega a generar, al menos en mi caso, un rechazo en plan “esto está muy visto y muy mal narrado”. Puede que llegue a esa opinión, o puede que termine enganchándome si se quita de encima el aspecto de serie sacada de los años noventa. El tiempo lo dirá.

PD1: Feo el truco de venderla como una serie de Ronald D. Moore, el creador del mayor éxito reciente de la cadena, Battlestar Galactica, cuando es un productor secundario y la serie es la ópera prima de Cameron Porsandeh.
PD2: Viendo el panorama del género tras Galactica, donde Defiance es lo más complejo que se puede ver (narrativa y visualmente muy pobre), no puedo dejar de preguntarme: ¿volveremos a ver alguna vez series de ciencia-ficción complejas y ambiciosas?