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EL PANEL DE ATREZO QUE ESTÁ EN TODAS PARTES.

Como es lógico en teatro y cine se reutiliza material, tanto decorados como atrezo de lo más variado. Incluso en producciones de bastante nivel presupuestario es más común de lo que pensamos. Recuerdo un par de casos, como unas cajas hexagonales que se usaron tanto en la vieja Galactica como en V, esa vez en Firefly en la que se ve a unos militares cuyos trajes están sacados de los restos del bodrio de Tropas del espacio, o alguna película que utilizó el decorado del despacho oval de El Ala Oeste de la Casa Blanca, pero sin duda se podrían documentar muchos. Pero el que me resulta más llamativo es el de un panel de monitores que he visto en numerosas producciones de acción y ciencia-ficción de forma muy clara. Es curioso que se reutilice tanto y se ponga tan a la vista, pero se ve que por su forma moderna les viene bien a este tipo de obras. No sé para qué película o serie se realizó, pero la primera vez que lo vi fue en Firefly, a continuación en Battlestar Galactica, donde me di cuenta de que era el mismo, y luego pude observar en La jungla 4.0, Dollhouse y Star Trek 2009.

En Firefly se puede ver en el episodio piloto, cuando tras los créditos los protagonistas aparecen en el puerto espacial de un planeta:

En Battlestar Galactica se encuentra en el puente de mando, y se puede ver por ejemplo en la miniserie. No he comprobado si sigue ahí hasta el final de la serie:

En La jungla 4.0 se hallan en la central eléctrica (creo que era eso) donde los protagonistas se enfrentan a algunos de los malos, como la chica:

En Dollhouse se ve en el último episodio de la primera temporada, no recuerdo exactamente dónde:

En Star Trek 2009 no recuerdo en qué momento se ve:

Actualización:

Visto también en Defying Gravity:

DOLLHOUSE – TEMPORADA 2.

FOX | 2009-2010
Productores ejecutivos: Joss Whedon, Tim Minear, David Solomon.
Intérpretes: Eliza Dushku, Harry Lenix, Fran Kranz, Tahmoh Penikett, Enver Gjokaj, Dichen Lachman, Olivia Williams, Amy Acker, Summer Glau, Alan Tudyk.
Valoración:

Su comienzo no fue alentador, pues seguía vagando por los torpes caminos en los que anduvo la primera temporada. Historias monocromáticas en un universo con un potencial enorme, personajes que dejaban una constante sensación de que estaban totalmente desaprovechados, etc. Pero como se veía venir desde el inicio de la serie, la FOX la canceló, eso sí, con un sorprendente retraso. Y entonces vimos la luz: no es que Joss Whedon estuviera desatinado, es que la gentuza de la FOX de nuevo le hizo la vida imposible. En cuanto fue cancelada y Whedon tuvo las manos libres Dollhouse adquirió un nuevo nivel de calidad, el que debería haber tenido desde un principio.

¿Qué le prometieron a Whedon para que aceptara volver a trabajar en la cadena después del incomprensible caso Firefly? ¿Le ofrecieron libertad creativa para luego quitársela vilmente? Debe de ser eso, porque si Whedon hubiera fichado para hacer una especie de procedimental (que es en lo que FOX estaba convirtiendo la serie), caso que por lo visto después de la cancelación es descartado, hubiera estado más centrado desde un principio y no habría optado por intentar meter tramas complejas que luego no pudiera desarrollar.

Así pues, desde la liberación la cosa cambió mucho. Todas las tramas y subtramas antes apenas perfiladas cobraron vida, los personajes empezaron a ir hacia rumbos concretos y el conjunto ofrecía las historias complejas, oscuras y fascinantes que antes solamente eran insinuadas. Pero obviamente ha habido limitaciones. El tiempo se les echó encima y el presupuesto era incluso más bajo de lo que fue en sus inicios, así que la realización apresurada y con cuatro perras se ha notado en este tramo final, aunque eso sí, como es habitual no es problema importante si las ideas y guiones están por encima de malabares visuales más o menos innecesarios; sin embargo, en el último episodio sí que había algunas escenas que salieron perjudicadas, porque algunos instantes sí requerían cierto nivel visual (la destrucción de la central de Dollhouse es lastimera, por ejemplo).

Como es lógico y perdonable dada la situación las tramas han resultado comprimidas y resumidas, apareciendo resoluciones apresuradas. La del senador –Alex Denisof-, la del ático, la destrucción de Dollhouse y la llegada del apocalíptico futuro, que son las más importantes, han estado todas a la altura de lo que siempre había esperado de la serie, han mostrado por qué complejas e interesantes líneas narrativas se hubieran desarrollado a lo largo de varias temporadas, pero en todas da la sensación de que se va demasiado deprisa. Con los personajes ocurre lo mismo: se ha forzado la presencia de caracteres secundarios y apurado las sorpresas relativas al resto que hubieran ido apareciendo en sucesivas temporadas (el senador, Bennett y Alfa seguramente hubieran tenido bastante presencia). Pero los destinos de todos los personajes son sorprendentes y espectaculares (solo el de Boyd rechina: es demasiado rebuscado), las repercusiones de la tecnología de Dollhouse son desoladoras y las ideas como el ático son propias de la mente de este genio… Y hemos disfrutado, aunque sea brevemente, de personajes como sólo Whedon sabe hacer: Victor (magnífico descubrimiento el actor Enver Gjokaj: atención a su imitación de Topher), Topher (que pronto se libró del aire de técnico tontaina para convertirse en uno de mis favoritos), Adelle (el carácter más completo y Olivia Williams se alza como la mejor actriz del reparto), la breve pero intensa aparición de Bennett (una siempre excelente Summer Glau), la vuelta de Saunders (Amy Acker) con sorpresa incluida (¡impresionante golpe de efecto!) o la de Mag (Felicia Day), protagonista de los dos epílogos de temporada… hasta Echo/Coraline ha resultado sumamente interesante por fin.

Ahora solo nos queda lamentarnos porque Whedon se dejara engañar de nuevo, porque la FOX destruyera por enésima vez una serie que podría haber sido enorme. El malísimo regusto que iba dejando la primera temporada y el inicio de la segunda, al menos en mi caso, desapareció por completo con capítulos que rozaban la maestría, la genialidad, como The Attic, Epitaph Two: Return y en menor medida Getting Closer y The Hollow Men, episodios que mostraban lo que hubiera sido la serie en circunstancias más propicias. Para mí, Dollhouse se ha redimido en sus últimos estertores. Es tarde, sí, pero gracias a que Whedon tuvo la suerte de poder mostrar sus cartas en la última jugada sabemos que no fue un producto fallido por mano de los realizadores, sino que ha sido otra serie torturada y asesinada injustamente. Sólo nos queda lamentarnos, como ha ocurrido demasiadas veces en el difícil mundo del arte dirigido por comerciantes en vez de por artistas.

DOLLHOUSE A TOMAR POR CULO.

En la cancelación de Dollhouse sólo sorprende que la FOX haya tardado tanto en hacerlo de una vez por todas. Todos los seguidores de Whedon y la serie dábamos por sentado su prematuro final ya en los dos o tres primeros capítulos, y nos parecía imposible que la FOX le siguiera dando una oportunidad tras otra viendo los flojos resultados artísticos y las agonizantes audiencias. Mi apuesta personal es que tras el fiasco de Firefly, donde la cadena destruyó la que se puede considerar una de las mejores cinco series de la historia, le debían una a Whedon y sus seguidores, y fueron más generosos que de costumbre (no lo fueron con la muy prometedora Virtuality, por ejemplo). Así pues, no habrá Dollhouse más allá de la segunda temporada, que está a punto de terminar de rodarse (por los pelos podrían tratar de meter un final más o menos cerrado).

El actual año deja las mismas malas sensaciones que el primero. El enorme potencial sigue ahí latente, pero no termina de florecer. Tediosos y mediocres capítulos con tramas insulsas y un excesivo peso puesto erróneamente sobre una actriz limitadísima (Eliza Dushku) nos hacían preguntarnos cómo un gran creador de tramas y personajes como Joss Whedon (y su otrora siempre cohesionado y eficaz grupo de guionistas y productores) pudo estar tan desacertado. Han sido pocos los momentos donde las grandes ideas que yacían en el argumento, los complejos y trascendentes dilemas morales y los atractivos personajes ofrecían algunas jugosas historias de las muchísimas que prometía una trama tan abierta e interesante. En concreto nos hemos ido a un larguísimo parón (en diciembre vuelve, al menos en un principio) con uno de los mejores capítulos de la serie (204, Belonging), donde se ve todo lo que podría y debería haber sido: tramas oscuras, individuos con morales resquebrajadas, sociedad podrida y con un negro futuro y personajes principales profundamente torturados de los que además cabe decir que todos resultan mucho más interesantes que Echo (en especial Victor, Sierra y Adelle). Si todos los episodios hubieran mantenido un nivel semejante estaríamos hablando de una gran serie, pero muy a mi pesar Dollhouse es una gran decepción.

DOLLHOUSE – EPISODIOS INÉDITOS: EPITAPH ONE Y EL PILOTO ORIGINAL.

La primera temporada emitida de Dollhouse contó con doce episodios, pero al parecer en el contrato (supongo que en el apartado de la distribución en DVD) figuraban trece, así que en una semana y con la mitad de presupuesto habitual realizaron el decimotercero, que iría exclusivamente como extra en la edición DVD/Blu-Ray. Así mismo, en su momento el episodio piloto original fue descartado por la FOX, que obligó a Joss Whedon a realizar otro bastante distinto, pero también se incluye como extra. Aquí van mis opiniones sobre ambos, sin spoilers.

113. Epitaph One

Escritores: Joss Whedon, varios.
Director: David Solomon.
Valoración:

Magnífico. No es que sea el mejor de la temporada, es que está a otro nivel, al nivel que hubiera podido alcanzar sin interferencias de la FOX y yendo más al grano. En menos de una hora te mete todas las ideas que la serie sólo dejaba entrever entre historias torponas, todo el potencial es mostrado a pesar de las aparentes dificultades (presupuesto, tiempo de rodaje y contar con unos personajes distintos). Es un episodio muy bien escrito, original, inquietante, que atrapa en cada escena y exige esfuerzo para seguir una historia hilada en pequeñas dosis. La trama del futuro se mezcla con flashbacks sobre el desarrollo de Dollhouse, erigiendo no sólo una línea narrativa muy completa y equilibrada, sino también con escalofriantes dilemas éticos y muy jugosas ideas de ciencia ficción, amén de que posee numerosos momentos para el recuerdo.

Este relato se desarrolla además desde la perspectiva de un pequeño grupo de personajes diferente al habitual. Son unos supervivientes que tratan de escapar del caos que reina en una sociedad resquebrajada por las terroríficas puertas que los implantes de personalidad abrieron, y quiere la suerte que terminen descubriendo cómo se ha llegado a esa situación (así vemos a los caracteres habituales) y, finalmente, sobre ellos recae la poca esperanza de salvación. La calidad de estos caracteres es evidente cuando a los pocos minutos nos interesamos por sus andanzas y sufrimos por sus miserias. Destacaría la figura principal, encarnada por Felicia Day, actriz que sin lucirse de forma espectacular transmite toda la desesperación de la situación (dejando aún más claras las limitaciones de la protagonista absoluta de la serie, Eliza Dushku).

El post-apocalíptico futuro descrito es muy oscuro y cruel y habrá que ver cómo se desarrolla la serie a partir de ahora, pues por este capítulo conocemos algunos momentos clave en la vida de Dollhouse y los personajes que pasan por ahí. Esperemos además que la segunda temporada mantenga este estilo más original y arriesgado y sobre todo el nivel de calidad, es decir, que tenga menos historias de relleno insulsas y las tramas se desarrollen con mejor ritmo.

100. Episodio piloto original

Escritor: Joss Whedon.
Director: Joss Whedon.
Valoración:

El episodio piloto que fue emitido me gustó mucho, muchísimo más que este eliminado. Era más simple pero más efectivo, pues a través de un caso aislado se supo presentar bastante bien qué es Dollhouse y cómo funciona y a quienes lo habitan. Los personajes tenían una aparición más escalada y clara, y las motivaciones de todos ellos quedaban mucho mejor explicadas. En el piloto rechazado todos son incluidos de sopetón en una historia confusa y que se desarrolla de forma lenta y con falta de decisión. Tiene conversaciones enrevesadas que meten mucha filosofía y preguntas sobre ética que, aunque interesantes para desarrollar durante la serie (cosa que se hizo muy superficialmente), no llevan a ninguna parte y únicamente consiguen saturar la ya de por sí caótica trama. Creo que por una vez la FOX acertó al indicar que era demasiado complicado, pero es que además tiene un tono frío y distante que lo hace poco interesante.

DOLLHOUSE – TEMPORADA 1.

FOX | 2009
Productores ejecutivos: Joss Whedon, Tim Minear, David Solomon.
Intérpretes: Eliza Dushku, Harry Lenix, Fran Kranz, Tahmoh Penikett, Enver Gjokaj, Dichen Lachman, Olivia Williams, Amy Acker.
Valoración:

Alerta spoilers: tiene algún spoiler sobre el final, aunque nada importante–

Voy lento por pereza y acumulación de material, tendría que haber hablado de esta serie hace semanas, cuando la terminé y la fiebre estaba al máximo, pero bueno, tampoco voy a decir nada que no se haya dicho ya, porque más o menos todos los seguidores coincidimos.

De Joss Whedon se esperaba mucho más. Del potencial que se vio en el piloto también. Pero Dollhouse se quedó así y no fue a más. Todo lo que prometía se diluía en narraciones triviales y desaprovechadas. El potencial infinito de la idea planteada, las posibilidades que abría cada caso de personalidad implantada, lo prometedor del asesino Alpha, los personajes tan interesantes que al final no tuvieron una evolución atractiva… Nada llegó a explotar como podría haberlo hecho, los guiones eran más ingeniosos buscando formas de que Eliza Dushku luciera palmito que desarrollando las tramas.

Además hay que tener en cuenta que eran trece episodios, que podrían haber ido al grano sin rellenos innecesarios, sin embargo la temporada fue bastante irregular. Los peores capítulos eran más aburridos que realmente malos (Haunted, True Believer), pero que hoy día dieran un nivel tan bajo, y más recalcando el potencial que guardaban, produjo un rápido desgaste y desinterés en el espectador, aun en el fan más acérrimo de Whedon: la audiencia cayó desde el segundo episodio y no remontó. De los más llamativos (Ghost, Man on the Street, Spy in the House of Love) se podrían decir cosas buenas, pero lo cierto es que no alcanzaron un nivel suficiente como para hacer de la temporada algo realmente recordable. Ni si quiera cuando parecía que por fin se lanzaba en el tramo final (con la aparición de Alpha) llega a alcanzar cotas remarcables; de hecho el último episodio, salvo por algún buen momento y la presencia del siempre genial Alan Tudyk, fue la gota que colmó el vaso de la desesperación y la decepción. Nos queda un capítulo que fue realizado para cumplir con el contrato de trece episodios, pero no se verá hasta el lanzamiento en DVD y será independiente de las tramas principales.

Como elementos a destacar tenemos el ya citado potencial de toda la historia. Las manipulaciones de Dollhouse y el alcance de esta organización (que al parecer planeaba algo a escala mundial) dan para buenos apuntes e ideas, aunque no terminen de ir hacia ninguna parte. Además el tono elegido fue bastante sorprendente y acertado: deprimente, oscuro, con pocos resquicios por donde la esperanza pudiera entrar, sin concesiones al humor clásico de Whedon. Hubo también buenos dilemas morales alrededor del tema de que las muñecas son auténticas esclavas (con violaciones incluidas), sobre todo en lo que respecta a la actitud de los demás trabajadores de la Casa de Muñecas.

Otro aspecto positivo es que la mayoría de los protagonistas tenían bastante que decir. El guardián de Echo, con sus dudas, la jefa, con sus discreciones, el segundo al mando, con sus traiciones, el pasado de algunos de los activos principales (Echo y Sierra), el misterioso Alpha e incluso la doctora, de la que se dejaron intuir cosas sutilmente hasta que al final se descubrió su sorprendente secreto. Sin embargo no terminan de ser exprimidos al máximo, y más teniendo en cuenta que había tiempo de sobra. Y por si fuera poco hay otros caracteres que resultaron notablemente fallidos: el detective y su muñeca no hicieron nada más que aburrir, y cuando por fin, por fin después de tanto dar el coñazo su trama llega a algo, se cargan por completo el personaje con un giro imposible: ¿pero quién se puede creer que aceptara trabajar para Dollhouse?

Aunque estuvo un tiempo en el aire, finalmente habrá segunda temporada, eso sí, con recorte presupuestario (a pesar de que la producción era ya de por sí baratísima) y alguna otra condición que habrá que sumar a los iniciales cambios forzados por la FOX que, por lo que se sabe, esta vez no puede ser declarada como culpable principal de los flojos resultados. Yo sigo teniendo interés en la serie, pero si Whedon no levanta cabeza en un par de episodios más hasta el espectador más paciente terminará rindiéndose.

EPISODIO PILOTO DE DOLLHOUSE, DE JOSS WHEDON.

FOX | 2009
Productores ejecutivos: Joss Whedon, Tim Minear, David Solomon.
Escritor y director: Joss Whedon.
Intérpretes: Eliza Dushku, Harry Lenix, Fran Kranz, Tahmoh Penikett, Enver Gjokaj, Dichen Lachman, Olivia Williams, Amy Acker.
Valoración:

Echo es el nombre de un activo, de una chica que forma parte de un programa secreto donde a una serie de individuos se les borra la personalidad y se les implantan otras según las necesidades de cada misión; tras cada operación no recuerdan su personalidad anterior. Un detective ha oído hablar de este deleznable proyecto y trata de hallar pistas sobre el mismo.

Ahora mismo Joss Whedon es, junto a J. J. Abrams (quizá un poco por debajo de éste), el autor de series que más seguidores mueve en Internet. Sus míticas Buffy y Angel y la obra maestra de Firefly son producciones de culto adoradas en la red, y Whedon es una auténtica estrella con más peso que algunos actores, algo poco común en televisión. Como era de esperar, su retorno tras la cancelación de Firefly y la finalización de Angel, que por cierto se ha hecho esperar varios años, ha levantado una expectación asombrosa. Sin embargo su regreso es en la FOX, y por más justificaciones que haya dado todos miramos con recelo lo que la cadena que destruyó Firefly pueda hacer con esta nueva producción, y más cuando antes de estrenarse ya ha habido problemas: el episodio piloto original fue rechazado (supuestamente en los pases de prueba al público le pareció confuso y demasiado oscuro –como si esto último fuera algo malo-) y se habla de que Whedon ha debido realizar algunos cambios por presión de la cadena.

Dollhouse ha llegado, y no hay blog ni web de series que no hable sobre ello. Las críticas han sido tibias, quizá porque el listón estaba muy alto, pero ni mucho menos han sido malas, y supongo que todos somos conscientes de que esto ha sido sólo un episodio y habrá que ver el resto de la temporada para poder opinar con más objetividad. A mí me ha gustado bastante, pues cumple correctamente con lo que espero de un episodio piloto: resultar atractivo sin perder calidad en detrimento del artificio facilón, que presente lo justo, sin pretender abarcar demasiado, para que lo que se vea quede bien tratado y no de forma apresurada. Además, lo más importante es que tiene gran potencial, que promete dar para buenas tramas. Cabe indicar también que la audiencia no ha sido nada llamativa a pesar del revuelo causado en la red, y es que como suele pasar hoy día la emisión en antena sólo atrae a una parte concreta de los espectadores, otros muchos (obviamente la mayoría se compone de habitantes de otros países) la ven por Internet. Indicar al respecto que Cuatro ha comprado los derechos de emisión. ¿Ocurrirá como con Perdidos, que cuando TVE la emitió tarde y mal ya todo el mundo se la conocía de memoria gracias a Internet y no funcionó como algo de tanta fama y calidad debiera? Yo apuesto que sí.

Entrando ya en materia, me esperaba un producto de acción sin grandes pretensiones, pero el capítulo y el estilo que se intuye que va a tener la serie me ha sorprendido bastante. Es un episodio muy denso y complejo (no me extrañaría que la otra versión sí fuera extremadamente difícil de seguir), con tramas enrevesadas y bastante más dramáticas de que lo que Whedon acostumbra a ofrecer. De hecho muchos se han sorprendido por el tono tan trágico y la carencia total del siempre fino sentido del humor que tienen sus producciones. Whedon no hace concesiones: esta es la historia de unos seres humanos usados como recipientes de personalidades, como pseudo-robots que son contratados por millonarios sin escrúpulos para sus juegos sucios o simplemente para sus vicios. No hay lugar, al menos por ahora, para la diversión intrascendente. Esperemos que la FOX no se empeñe en aligerar este tono tan desalentador, cosa que sí hizo en Firefly, donde los personajes estaban demasiado alineados en el lado malo (eran delincuentes, simple y llanamente) para su gusto ultraconservador.

La idea de la serie se ha plasmado de forma loable, aunque no antológica. No es un capítulo para recordar en los anales de la historia (como sí lo fue por ejemplo el inicio de Firefly) pero capta nuestra atención y sienta unas bases más que sólidas. El caso que sirve como presentación está muy bien desarrollado, y le sobra tan sólo algún apunte un tanto simplón (el prólogo con las motos y el baile –eso sí, espectacular el tipo de Dushku– no aporta nada, además de que recuerda demasiado a Dark Angel). Whedon no pierde el tiempo dando amplias presentaciones de los secundarios, se centra en la figura principal (Echo, interpretada por Eliza Dushku), que sale muy bien parada (resulta un personaje fascinante), y deja el resto en apetecibles misterios: Amy Acker aparece de refilón y ya resulta interesante, el ex-policía que se encarga de Echo y los otros activos (Harry Lennix) resulta un personaje creíble y sólido; sin embargo es evidente que debería haber potenciado la presencia del detective (Tahmoh Penikett, visto en Battlestar Galactica) que sigue la pista de la existencia de los activos, pues queda demasiado desligado del resto, con lo que apenas se recuerda, y además no quedan nada claras sus motivaciones (el epílogo es incomprensible). Del resto no podemos hacernos una idea con el poco tiempo en pantalla que tienen.

También me sorprende el clasicismo de la puesta en escena. No hay enredos ni virtuosismos, es todo muy formal, algo también poco común en Whedon. En cuanto a los actores, de los secundarios no puedo decir mucho dada su escasa presencia, pero Eliza Dushku, aunque no estamos hablando de una actriz de gran nivel, cumple sin problemas, no es sólo una cara bonita. Las escenas en que sale con el cerebro limpiado son bastante duras, y su mirada perdida y vacía, totalmente opuesta a la fuerza y vida que emite cuando está programada, contribuye muy bien a conseguirlo.

Todavía es pronto para decir mucho más, ahora queda por ver cómo se desarrolla y, lo más importante, cuánto aguanta en la FOX. Pero por lo pronto Dollhouse promete mucho, tanto por su creador como por el potencial que ofrece este inicio.

DOLLHOUSE DE JOSS WHEDON SIGUE LOS PASOS DE FIREFLY.

Dollhouse es una serie que Joss Whedon está rodando bajo el techo de la FOX con vistas a estrenarla a principios del próximo año. Por lo que se ha podido saber está siguiendo el camino de Firefy, y no me refiero a su calidad, porque no la hemos visto y no podemos emitir juicio, sino a lo que cabía más o menos esperar: que la FOX se la está cargando.

Cuando Joss Whedon anunció que volvería a la FOX con una nueva producción todo sus seguidores pusimos el grito en el cielo; incluso campañas por la no cancelación de la serie aparecieron por la red. No fuimos alarmistas ni frikis alterados, sino que mostramos nuestros temores basados en nuestros conocimientos sobre el medio televisivo… y acertamos de lleno. Según se lee en Whedonesque.com (me guío por la traducción de Vayatele.com) la cadena ha empezado metiendo mano en pequeñas cosillas para acabar fulminando un personaje, alterando la continuidad de la trama e incluso rechazando el episodio piloto y pidiendo uno nuevo, cosa que ya ocurrió con Firefly.

Falta de confianza y respeto por parte de la FOX y gran error por parte de Whedon confiar en esa gentuza. Veremos, si llega a emitirse, qué trato recibe y cuánto dura. Por lo pronto está maldita antes de nacer y si la llegamos a ver estaremos con el gusanillo de que no es la serie que Whedon tenía en mente.