LA CASA DEL DRAGÓN – 105 –  ILUMINAMOS EL CAMINO


We Light the Way
Escritor: Charmaine De Grate.
Director: Clare Kilner.
Valoración:

Sinopsis:
Se pacta la boda entre Laenor y Rhaenyra.

Resumen:
Corlys Velaryon y Viserys Targaryen negocian las condiciones del matrimonio entre Rhaenyra y Laenor. Estos dos acuerda cómo manejarán la relación: será solo una fachada política y harán lo que les plazca con sus amantes.

El banquete previo a la boda está lleno de roces políticos, como la acusación de que Daemon habría asesinado a su esposa de El Valle para herederar sus tierras. La reina Alicent provoca al rey con su tardanza y vestido.

Criston Cole no lleva bien el rechazo de la princesa, y en un ataque de celos ataca y mata al amante de Laenor. La reina Alicent podría interceder en su favor para tener un nuevo aliado. Está bien alertada por su padre de que en caso de conflicto sucesorio sus hijos podrían ser ejecutados, y debe afianzar su posición en la corte.

Larys Strong resulta ser otro manipalor estilo Otto Hightower, pero la nueva mano del rey Lyonel Strong, parece de fiar.

Mejores frases:
-Otto: El rey morirá. En meses o años, pero no llegará a anciano. Y si Rhaenyra le sucede, estallará una guerra. ¿Entiendes? El reino no la aceptará. Y para asegurar su sucesión tendrá que pasar a tus hijos por la espada. No tendrá elección. Lo sabes.

Notas:
-La llegada a la isla y el castillo de Marcaderiva se ha rodado en Cornualles, al sur de Reino Unido.

Análisis:
Veníamos de un par de episodios donde La casa del dragón parecía estar encontrado su propio camino, saliéndose de esa fórmula shakesperiana un tanto predecible que comentaba en los dos primeros capítulos, pero ahora vuelve a frenarse un poco. Se podría incluso señalar que teniendo un riquísimo mundo de fantasía entre manos es difícil perdonarlo, pero lo cierto es que por ahora no es un fallo grave, y buenos momentos y personajes tiene de sobra. De hecho, algunas de las partes que más se ven venir, por ser las conclusiones de cosas que estaban en marcha, destacan entre las mejores escenas.

El pacto de matrimonio entre la princesa Rhaenyra y ser Laenor Velaryon y la posterior pelea entre ella y su amante Criston Cole no sorprenden en cómo se desarrollan, pero con la calidad de los diálogos y la pasión que ponen los actores se logran instantes tensos en las negociaciones del casamiento y muy emotivos en la ruptura amorosa. También es interesante como la reina Alicent interroga a Criston, se sorprende por la respuesta, y luego intenta ganárselo para sí.

Otras muchas situaciones se quedan en meros trámites, necesarios todos, pero sin la originalidad y garra suficiente como para sentirse realmente trascendentales para el relato y dejar huella en el espectador. El trato entre Rhaenyra y Laenor de seguir cada uno con sus vidas y amantes y la conversación entre Corlys y Rhaenys aportan por fin algo de motivaciones a estos personajes, pero no suficiente como para resultar tan apasionantes como los demás protagonistas. El asesinato de Daemon a su esposa y la despedida de Otto a Alicent son si cabe más relevantes (esto último porque abre los ojos a la reina sobre el destino de sus hijos si hay guerra por la sucesión), pero se olvidan muy rápido: cuando he revisionado el episodio no recordaba esas partes. Tampoco me convence la entrada en acción de Larys Strong, el cojo que manipula a Alicent para sus propios intereses; la escena es un tanto obvia.

La cena de nobles previa a la boda acusa este tono bipolar. Empieza muy bien, pero se desinfla mucho, tanto que el desenlace cojea bastante.

La interacción entre los noble es ágil, con partes de humor, nuevas frustraciones para el pobre Viserys, politiqueo incluso con miraditas bien mostradas… También entra bien por los ojos, pues mantiene el impresionante nivel del vestuario y atrezo. Pero el clímax final se alarga demasiado y abusa de sensacionalismo con el fallido intento de poner suspense sobre qué está pasando. Y la boda en sí es una decepción enorme, la despachan rápido y muy mal. ¿No llegaba el presupuesto para mostrar la unión y las justas en todo su esplendor, o solo son falta de ganas? Además, este escenario agujeros importantes:

Parece que se cancela todo, boda y justas, tras la pelea, y realizan la ceremonia deprisa y corriendo esa misma noche en el salón del banquete, con la sangre aún en el suelo, en vez de al día siguiente o cuando estuviera planeado, cumpliendo las tradiciones en el septo. ¿Qué sentido tiene? Hay que seguir adelante, montar el numerito para nobles y pueblo, para mantener la sensación de paz y mostrar la fuerza de la unión. ¿Se han cancelado también las justas? Esto lleva a otra laguna: en la novela, Criston deja tieso al caballero de los besos en combate, ergo se libra de una acusación de asesinato. Aquí todos han visto que es un ataque gratuito. Aun así, la reina se acerca a él, y si van a seguir siendo fieles al original, se convertirá en su aliado, algo que va a ser difícil de justificar, pues deberían ajusticiarlo. El rey parece medio muerto ya, como si le quedaran tres días, cuando si siguen a las novelas le quedará una década al menos.

En dicha cena es donde más pesa el otro punto negativo del capítulo: en cuestión de dirección se queda también un peldaño por detrás. Lo cual es muy extraño, porque lo dirige la misma persona, y los rodaría seguidos. De elaborados y vistosos planos medios hemos pasado a un plano contra plano muy televisivo. Escenas cumbre, como la discusión de Rhaenyra y Criston, se resienten mucho por ello, y otro tanto porque se nota demasiado la pantalla de fondo. De nuevo cabe destacar la gran labor de Milly Alcock y el inesperado papelón de Fabien Frankel, que salvan la papeleta con creces. En el festín y el baile, la falta de energía tras la cámara desaprovecha un gran escenario: que monótono y frío queda todo, qué bailes más aburridos. Y la música de Ramin Djawadi está en sus peores momentos: donde debería haber ágiles tonadas medievales tenemos un cutre sampler de percusión insistente con el que apoya malamente la tensión pretendida.

Termino con algunos detalles cuestionables o interesantes:
-Laena aparenta ser mayor que Rhaenyra, a pesar de que tendría unos 16 contra 21, si no me fallan los cálculos. Hace cuatro años decían que tenía 12 años pero parecía tener 8. Menudo estirón ha pegado.
-En los libros no hay sospecha de que Daemon se cargue a su esposa, pero encaja perfectamente.
-El salón de Marcaderiva tiene un mapa del mundo muy, muy detallado.
-La campana que anuncia la boda o la llegada de los Velaryon no suena.
-Qué hace el lord comandante de la guardia real anunciando gente como un paje o quien se encargue de esto.

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