EL MANDALORIANO – 208 – EL RESCATE

The Rescue
Guion: Jon Favreau.
Dirección: Peyton Reed.
Valoración:

Sinopsis:
Mando y su tropa van al rescate de Grogu asaltando el crucero imperial de Moff Gideon.

Resumen:
Mando, Fennec Shand, Bo-Katan y su amiga se abren paso a tiros, aprisa para que los Soldados Oscuros no se activen y Moff Gideon no tenga tiempo a reaccionar. En cambio Boba Fett se larga, y no se explica por qué.

Alcanzan el puente de mando y a Grogu, pero tienen que enfrentarse a Gideon y a los Soldados Oscuros. Pero un Jedi llega al rescate en el último momento.

Mando se despide de su protegido. Boba Fett sigue su camino, acompañado por Fennec Shand. Bo-Katan ha conseguido lo que quería pero ahora no lo quiere.

Análisis:
Alerta de spoilers: Destripo el episodio a fondo. —

Para el final de temporada han optado por abusar de fuegos artificiales. Sólo unos pocos brochazos sobre el universo planteado y la trama se dejan caer en una orgía de tiroteos poco trabajada y con más agujeros que giros atractivos. El ritmo trepidante a base de acción, sobrecarga de efectos especiales y música insistente, más el abuso de nostalgia en el tramo final, parecen haber extasiado a millones de espectadores que se contentan con bien poco. Pero a mí todo me ha dejado muy frío, y cuanto más analizo objetivamente el capítulo, más desastroso me parece.

Empezamos con la persecución a la lanzadera donde va el doctor que experimenta con Grogu, Pershing. Se puede suponer que habrán hecho un seguimiento al crucero y sus objetivos principales, pero no me convence, saltamos muy de sopetón de numerosos episodios de relleno intrascendente a estar en plena faena relacionada con la trama principal. En el encuentro con Bo-Katan también puedo aceptar que indagan o quedan fuera de pantalla para ahorrar tiempo en cosas innecesarias… pero entonces no me metas luego esa pelea propia de adolescentes para darle más tiempo a los personajes.

La siguiente escena es toda ella un sinsentido. Planifican de mala manera (como es habitual) el asalto al crucero, pero no queda claro si han secuestrado al doctor buscando información sobre la nave, porque lo tienen ahí mirando sus planes (menudo agujero de seguridad) pero no le preguntan nada, y de repente sale de él solito darles respuestas, como si tuviera alguna rencilla con el Impero o Moff Gideon que no se ha llegado a exponer. Y sin tener certeza sobre nada, se ponen a asaltar el crucero improvisadamente, como es costumbre de estos mercenarios supuestamente veteranos.

La entrada en la nave capital es espectacular, una combinación de los impecables efectos especiales y el único momento en que Jon Favreau se ha esforzado por narrar algo interesante y coherente. Pero en adelante se pasean por los pasillos pegando tiros y más tiros sin que parezca que tienen claro hacia donde van. Los personajes tanto como los autores de la serie, digo.

El que sí se va apenas empezando la misión es Boba Fett, sin que se expongan razones, a pesar de que dijo que no dejaría a Mando hasta tener a Grogu a salvo. Y hubiera venido bien su ayuda para acabar con los Soldados Oscuros, esos que lanzan al espacio y luego se olvidan de ellos, aun habiendo visto y sufrido su capacidad para volar. Lo dicho, vaya pandilla de incompetentes nos han mostrado a lo largo de la serie. O traducido: qué vagos son los guionistas.

En el proceso de abrirse paso a tiros no hay nada que rescatar. Los soldados imperiales caen como moscas, como siempre. Supongo que por eso las dos del equipo que no llevan armadura de beskar van al frente, escondiéndose pocas veces, mientras las que sí lo tienen van más tranquilas en la retaguardia, porque pasan de todo, sólo quieren la Espada Oscura. Alternamos también escenas de forzada tensión con los Soldados Oscuros despertándose. Hay muchas cosas oscuras aquí, pero tétrico o inquietante, nada. Cada segundo que pasa es crucial…pero todos van andando, no se han estudiado bien las rutas… Lo que sí está bien estudiado son los tiempos, cada situación está encajada por la fuerza para intentar impactar, justificar cosas, etc. Los soldados tardan en arrancar lo justo para tener antes escenas de acción varias, Mando llega justo a tiempo para que salga solo un soldado, y así sucesivamente.

No tengo nada en contra de que nos ofrezcan un grandilocuente episodio de acción. Pero eso no se ve por ninguna parte. Si el guion es paupérrimo, la dirección de Peyton Reed (el de Ant-Man -2015-, que ya dirigió La pasajera) no consigue levantar el listón. No hay virtuisismo ni parece que ganas en la puesta en escena, no hay imaginación en los escenarios ni se cuida la credibilidad. Lo único que hace el director es grabar a los actores corriendo hacia adelante con la pistola en alto (lo que en varios momentos resulta tan cutre como cómico), y ya apañarán algo con efectos sonoros y música en postproducción. Al menos el montaje no es nefasto como en el episodio de Robert Rodríguez, La tragedia. Pero es comparar con el anterior, El creyente, en manos de Rick Famuyiwa, y resulta muy decepcionante que un momento cumbre sea tan limitado, soso, mientras otro de relleno resulte espectacular. Sólo la lucha de Mando contra el soldado y luego contra Gideon tiene algo de fuerza y de tensión, pero no como para deslumbrar, y desde luego no hay sorpresas en el discurrir de ambos choques.

Al hacerse con Grogu y el puente de mando parece que vamos a dejar de lado el acto de acción y entrar en el grueso de la línea argumental. Pero esta venía siendo muy ramplona, y no aporta nada que sorprenda, todo se ve venir. El retorno de los soldados chungos, Gideon siendo rastrero hasta el último momento, el aislamiento en el puente forzando un momento de incertidumbre, y un jedi al rescate, el más obvio además. Hasta los diálogos te los puedes imaginar antes de que los digan, tan fácil y previsible resulta todo. Algunos dan especial lástima, como Gideon diciendo cual crío de colegio “si apenas has podido contra uno, verás ahora”.

Llegando al clímax, de nuevo la atmósfera de tensión no podía ser más facilona y conveniente. Favreau necesitaba retrasar la entrada de los Soldados Oscuros en el puente para generar tensión, y no se le ocurre que estos busquen alternativas, conductos de ventilación, atravesar las cristaleras para acceder desde el exterior, ni tantean hacer un corto para abrir la puerta al estilo R2… En resumen, algo que dé la impresión de que pasan cosas reales, y algunas que los protagonistas no pueden controlar, generando así algo de inquietud por las dificultades que enfrentan. Lo único que hace esta generación superior de androides es… ponerse en fila y golpear la puerta, lo que da más risa que otra cosa. ¿Cuánto se ha gastado el Imperio en estas tropas?

Los protagonistas tampoco hacen ademán de buscar soluciones, volviendo a quedar como unos patanes. Y todo porque Favreau se ha atado al deus ex machina de turno. Pero si quería un buen episodio, debería haberse esforzado más, habernos despistado con los personajes trabajando en algo útil en vez de dejarlos pasmados mientras la narrativa se centra en forzar la supuestamente dramática y sobrecogedora entrada en acción del jedi. Tenemos música épica, hostias épicas, música épica, hostias épicas… y así hasta agotar la paciencia. Que pase algo, por favor. ¿Y la gente aplaude esto?

Al final hemos tenido algo, pero muy poco.

Bo-Katan no se puede llevar el sable oscuro ese, pobrecita, porque el honor no se lo permite, ya que no lo ha ganado en combate. La que se reía de que Mando no se quitara el casco y vive de hacer una guerra sucia, por no llamarlo terrorismo, se va a poner ahora tiquismiquis. Aparte, leo por internet que esto de “ganarse el sable” contradice al “canon”, porque ya se sabe, esta historia que no se han dignado en desarrollar adecuadamente aquí referencia a no sé qué serie animada, cómic, videojuego o lo que sea, de esos que además un día son canon y al siguiente no.

La llegada de Luke Skywalker permite que Mando cumpla su misión. Hay una buena despedida lacrimógena, pues la conexión entre el mandaloriano y baby-Yoda era fuerte. Pero la situación es en conjunto muy anticlimática, otro intento de desviar nuestra atención de la realidad con sentimentalismo, porque en el fondo no hay contenido alguno. Hemos tenido al doctor Mengele, a Hitler-Gideon, la infiltración en su guarida, a todos los héroes juntos, la batalla final, Luke llevándose esta versión mini de Yoda… pero ninguna respuesta, ni tan siquiera una nueva pista, un somero avance en las historias presentadas. Nos vamos con un artificial subidón, pero totalmente vacíos de hechos tangibles y resoluciones.

Por no decir que la esperpéntica recreación de un Luke más joven de lo que está Mark Hamill ahora (hablamos de treinta años al menos) me terminó de fastidiar la pobre escena completamente. ¿Cómo hay espectadores entusiasmados? Que nos han clavado un “deep fake”, una superposición de caras, de esos que hacen amateurs en Youtube y Twitter, en una serie de presupuesto descomunal, con Disney, ILM y décadas de experiencia con efectos especiales detrás. Lo han hecho los mismos que reconstruyeron a Leia y a Tarkin rozando la perfección, el realismo absoluto. Madre mía, qué destroce, qué risas. Y la gente haciendo la ola. Podrían haber puesto un muñeco inerte y aplaudirían igual. Y si fuera en su embalaje original quizá más.

Fennec Shand y Cara Dune de nuevo no aportan nada, han quedado como extras para hacer bulto; y no digamos Koska Reeves, la otra mandaloriana, de la que he tenido que buscar su nombre; supongo que por darle algo de protagonismo a esta última metieron la pelea estúpida en la cantina. Que Fennec se vaya a su propia serie con Boba es una ganancia para la presente, a ver si allí se la curran más. También decepcionan la primera oficial de Gideon, que desaparece o muere en segundo plano durante el tiroteo, y el doctor Pershing, que parecía importante pero tras su incomprensible escena también se olvida por completo, no se sabe si lo han ejecutado, detenido o qué.

Y después de quedarme con la sensación de engaño, de que esto es un coladero de agujeros de guion, vagancia de los escritores, trucos burdos de nostalgia y merchandising, incluyendo la escena postcréditos que sale de la nada (porque motivaciones de esos dos personajes que la expliquen no se han mostrado), empiezo a pensar también en las incongruencias que genera en la saga en general: a ver cómo justifican que Grogu y su relación con Luke, y Ashoka, no hayan tenido influencia alguna en la trilogía de secuelas.

La única escena que me ha gustado de todo el capítulo es la de los pilotos de la lanzadera intentando sobrevivir en un universo caótico y violento. Parece propia del anterior, El creyente, por su descripción del entorno, sus diálogos sencillos pero ágiles y con un toque de humor negro. El resto va cuesta abajo y sin frenos.

Y este episodio tiene un 9.9 en IMDb, y leo a gente diciendo que casi llora (y no de vergüenza ajena, sino de emoción), y los directivos de Disney toman nota de lo que quiere el público generalista, lo que vende, y me llevo las manos a la cabeza por lo que podemos esperar en las once… ¡once!… nuevas series que hay proyectadas…

Por otro lado, esto parece el final de la serie, aunque Disney asegura que habrá más temporadas. Y no puedo evitar pensar que en vez de seguir con el tema mandaloriano, con Mando uniéndose a Bo-Katan, tendremos un reset y vuelta al statu quo en los primeros minutos del primer capítulo del siguiente año, con algo que impida que Luke se quede con baby-Yoda y este vuelva a manos de Mando. No creo que abandonen el personaje-muñeco probablemente más rentable de la historia, ni que tengamos al cutre-Luke por ahí como personaje secundario.

PD: El 17 de diciembre falleció Jeremy Bulloch, quien estuvo bajo el traje de Boba Fett en la trilogía original, en El Imperio contraataca y El retorno del Jedi. Como ocurrió con Darth Vader, su voz fue doblada. Tenía 75 años, y llevaba varios sufriendo parkinson. Era habitual en las convenciones, por lo visto muy agradable con el público.

<- 207| El creyente

Una respuesta a “EL MANDALORIANO – 208 – EL RESCATE

  1. Un flojo final para una floja temporada. El Mandaloriano se ha desinflado rápido y el asalto frontal a un crucero ligero por cuatro gatos es risible. Una pena.

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