JUEGO DE TRONOS – 507 – EL REGALO.


507 – The Gift
Escritores: David Benioff, D. B. Weiss.
Director: Miguel Sapochnik.
Valoración:

Sinopsis:
Jon parte hacia Casa Austera con Tormund. El anciano maestre Aemon fallece. Sam y Elí intiman por fin. Sansa quiere escapar con la ayuda de Theon, pero éste sigue fiel a Ramsay. Stannis está atrapado en la nieve, pero su determinación es firme y seguirá camino de Invernalia cueste lo que cueste.

Tyrion y Jorah son vendidos a un lanista. Dany acompaña a Hizdahr a un combate clasificatorio donde se encuentra con esos dos. Olenna trata con el Septón Supremo para salvar a su familia, pero éste es inflexible. Cersei se regocija de los resultados de su plan, pero el religioso no cede ante nadie y descubre sus pecados con Lancel, ahora servidor suyo, y acaba detenida también.

Frases:
-Aemon: Egg. Egg se reía así. Una de las primeras cosas que recuerdo.
-Sam: Su hermano pequeño, Aegon. Se convirtió en rey.

-Alliser: Estás perdiendo a todos tus amigos, Tarly.

-Davos: No es nuestro momento. Deberíamos volver al Castillo Negro cuando la nieve amaine.
-Stannis: Me retiré de Desembarco del Rey, Ser Davos. Si me retiro otra vez, me convertiré en el Rey que Huye.
– Alteza…
-Se acerca el invierno. No es sólo el lema de los Stark. Es un hecho. Si volvemos al Castillo Negro, pasaremos el invierno en el Castillo Negro. ¿Y quién puede decir cuántos años durará este invierno?
-Es mejor esperar al momento adecuado que arriesgarlo todo.
-Este es el momento adecuado y lo arriesgaré todo. Porque si no lo hago, habremos perdido. Marchamos hacia la victoria o marchamos hacia la derrota. Pero seguimos hacia adelante. Siempre hacia adelante.

-Gorrión Supremo: Las leyes de los dioses deben ser aplicadas a todos por igual.
-Olenna: Si es igualdad lo que queréis, así sea. Cuando la Casa Tyrell dejemos de enviar nuestras cosechas a la capital, todos sus habitantes morirán de hambre. Y me aseguraré de que los hambrientos sepan de quién es la culpa.
-¿Habéis sembrado el campo alguna vez, Lady Olenna? ¿Habéis cosechado el grano? ¿Lo ha hecho acaso jamás alguien de la Casa Tyrell? Una vida de riqueza y poder os ha dejado ciega de un ojo. Vos sois minoría y nosotros somos mayoría. Y cuando la mayoría pierde el miedo a la minoría…

-Gorrión Supremo (a Cersei): Las galas de los Tyrell serán arrancadas. Sus mentiras reveladas. Sus verdaderos corazones quedarán expuestos para que todos los vean. Y lo mismo para todos nosotros. De alta y baja cuna. ¿Qué encontraremos cuando os despojemos de vuestras galas?

Comentario:
Por fin volvemos a tener un capítulo notable como no veíamos desde el inicio de esta temporada, que ha perdido cierta calidad e interés respecto al resto de la serie. Esperemos que de aquí a final de año la remontada sea espectacular, porque falta le hace para no acabar siendo un año decepcionante.

Pero esas mejoras no significan que no haya algunas incongruencias dignas de citar. El encuentro de Tyrion y Dany es un cambio destacable respecto a las novelas que no parece empezar bien. Quizá querían unir secciones largo tiempo separadas, pero es que lo que impacta de Danza de Dragones es que acabamos en un clímax con todo patas arriba y con ambos personajes en una situación que parece imposibilitar el encuentro, generando gran tensión y desazón cuando creías que se iban a unir. Si aquí van a apostar por darle al espectador lo que quiere sin pensar en las consecuencias, pues difícilmente pueda salir bien. Para empzar fuerzan el encuentro pero sin trabajarse la escena, que queda muy coja. Resulta que en Meereen la reina ya no permite la esclavitud… y va a ver un combate entre esclavos. Que me lo expliquen. Pero es que el combate en sí es un sinsentido monumental: un mercader compra veinte gladiadores para que se maten entre ellos y solo quede uno para ir a los juegos. ¿Pero cómo demonios puede hacer dinero así? ¿Qué sentido tienen que se maten entre ellos antes del combate con público? Qué negocio más absurdo. También me pregunto por qué reserva a Jorah, si parece indicarse que cree en sus habilidades y ha pagado bastante por él. ¿No quiere que se clasifique para los Grandes Juegos? Se puede suponer que habría otra ronda, pero vaya forma tramposa de hacer que la entrada de Jorah sea más espectacular. Es otra de esas escenas en las que falta sutileza.

Otro desequilibrio es el de desnudos. Emilia Clarke dijo que no se desnudaba más, y ahí está en una escena de cama íntima tapándose ante su amado. Cutrísimo. Bastaba ponerla con un camisón, leches. Y como tienen una nueva actriz dispuesta a lucir tipo, pues la exprimen de lo lindo: tanto plano a las tetas de Rosabell Laurenti Sellers (Tyene, la Serpiente de Arena de pelo corto) termina pareciendo una especie de chiste malogrado. Por cierto, la chavala tiene 19 años, los mismos que Sophie Turner (Sansa), con la que hacen malabares para que no se le vea nada. Comento aquí también otros detalles oscuros: menudo estirón han pegado Myrcella y Tommen… y mientras, Shireen y el bebé de Elí no crecen; el veneno de Tyene actúa justo cuando ella quiere, porque los guionistas se empeñan en darles a las Serpientes otra escena llena de topicazos; hay quien dice que lo escita para acelerar su pulso, pero aun así actúa justo cuando dice la frase contundente de rigor.

Las demás secciones son fantásticas, todas están bien escritas y esta vez muy bien dirigidas. El destino de Sansa inquieta, Theon da lástima y asquito a partes iguales, Stannis sigue hundiéndose en la miseria, la Guardia está resquebrajándose… y la trama de Desembarco del Rey es de nuevo magnífica y muy intensa.

Sansa sufre palizas todas las noches. Ramsay estaba siendo muy suave y educado con ella, pero una vez consumado el matrimonio da rienda suelta a sus maldades. Eso sí, no me parece muy coherente que Sansa vaya de respondona (con el tema de la herencia): ¿pero qué quieres, que sea más duro? El fracaso de apoyarse en Theon, con la vieja acabando despellejada y el plano de Brienne esperando con inquietud, resulta acongojante. No vemos salida para la pobre chiquilla. Ahora bien, me parece interesante señalar que, con lo visual y explícita que es la serie, no nos muestran nada de los maltratos de Ramsay a Sansa. Aunque casi es una suerte que los realizadores se acobardaran en esta parte, pues si en la ruda noche de bodas el público se puso como se puso, no quiero saber lo que armaría si se ven las golpizas. Pero de todas formas, a mí parece algo que debería haberse mostrado, para que cause más impacto y el repentino empeño de Sansa en huir como sea quede más reforzado. Hemos tenido unas cuantas escenas intrascendentes y de relleno en esta sección (como el baño y la conversación sobre costuras con Myranda), y cuando deben aportar algo crucial en la vida del personaje pasan de largo. Ojo, entiendo que con los moretones y su evidente sufrimiento se consigue una correcta elipsis, pero es que también deja cierto desequilibrio: le dan tanto tiempo a tontadas irrelevantes y este nuevo punto de inflexión en su vida lo muestran de forma más velada.

Mientras, Stannis no parece llegar nunca a Invernalia, pero esta vez la trama lo justifica. Las nieves lo han cogido, minando los recursos y la moral de las tropas. La disputa con Davos pone de manifiesto su delicada situación. Su posición le ata a un curso de acción, por suicida que sea éste, porque las otras opciones garantizan el fracaso y la humillación. Como intuía, Melisandre se interesa por la sangre real de Shireen; aquella escena emotiva entre padre e hija episodios atrás era poco sutil en cuanto a su sentido: cantaba a despedida. Ahora queda por ver si Shireen entrará o no en los sacrificios que está dispuesto a hacer para seguir su destino.

El fallecimiento del maestre Aemon es muy emotivo, y más con la hábil referencia a las novelas: Egg. El intento de violación a Elí recuerda el odio que tienen a Sam y la brecha que se está abriendo en la Guardia, y la pareja por fin intima después de varias escenas repetitivas y poco interesantes. Eso sí, estas situaciones son muy sencillas y le dedican demasiado tiempo, restando algo de fuerza e interés. Es uno de esos casos donde no saben resumir, ir al grano.

Desembarco del rey sigue creciendo y dando grandes escenas y mejores sorpresas. Olenna vuelve a ser derrotada cuando trata de interceder por su familia ante el Gorrión Supremo. Luego se asegura de la fidelidad Meñique, temiendo quedarse sin aliados. Cersei sigue creyéndose que maneja toda la situación, sin darse cuenta de que está alzando a un fanático de cuidado. Se ríe de Margaery, maneja a Tommen a su antojo como antes del matrimonio con aquella, se regocija con el Gorrión Supremo creyendo que es su gran baza y títere… y le explota en la cara. Ella también es una pecadora. Y esto acaba de empezar, porque una aventura fuera del matrimonio (con Lancel) es una cosa, pero como la acusen por tener y coronar bastardos, su destino y el del reino se presentan muy grises. Cada discusión, intriga y tira y afloja está lleno de diálogos inteligentes que van construyendo muy bien la sensación de intriga e inquietud por lo que puede pasar, y la estupenda puesta en escena lo realza todo muy bien. Lena Headey también destaca con una estupenda interpretación contenida, siendo una de las pocas veces que me ha impactado como actriz, pues siempre me ha parecido un poco por debajo del resto del reparto. Sólo hay un detalle negativo, y es que hablan mucho sobre los pecados y la justicia pero no se llega a indicar el tipo de castigo y penitencia que tendrán los detenidos; no sé si quieren conseguir más intriga ocultando esta información, pero me parece que es más bien contraproducente, tendríamos que conocer desde capítulos anteriores la pena que les espera, porque hace pensar que después de todo podrían librarse rezando diez “Ave Marías”; además, si supiéramos el castigo que tendría Margaery por mentir, al ver detenida a Cersei podríamos decir “uy lo que le espera a esta entonces”.

Dorne en cambio vuelve a ser la sección más débil. En este caso las escenas son sencillas y efectivas, pero eso también es un fallo, porque siguen sin darle entidad y sentido a esta historia. No nos explican, o más bien ni parecen intentarlo, cuál es la importancia de este reino en el conjunto de acontecimientos, cuál es la posición de Doran (¿paz a toda costa, fidelidad a la corona, estarse calladitos a ver si nos dejan en paz?). Las Serpientes de Arena parecen ser unas guerrilleras sin más profundidad y la escenita de las tetas y el envenenamiento no mejora el panorama, mientras que Ellaria, la más relevante, ha tenido tres frases en toda la temporada. Sólo sacamos en claro que Jaime es imbécil por ir allí sin un plan. El resto no parece ir hacia ningún sitio. Y Bronn… con el envenenamiento tenían el giro perfecto para acabar con un secundario que no tiene más presencia en los libros, pero deciden mantenerlo en el juego. Espero que tengan pensado algo para él, porque cargarse a Barristan y alargar la presencia de otros no parece muy coherente.

Si en guión está bastante bien, en la puesta en escena la mejora es también evidente. En los dos anteriores me quejé de lo sorprendente que era que un veterano como Jeremy Podeswa estuviera poco inspirado en su labor, y aquí tenemos otra sorpresa: la remontada llega en manos de un desconocido Miguel Sapochnik, cuya carrera empezó en el cercano 2011 con House y ha llegado en la HBO tras pasar por su filial Cinemax con un par de capítulos de Banshee.

Donde antes nos comimos unas cuantas nucas en una escenificación algo pobre y repetitiva, ahora hay un estupendo dominio de espacios cerrados y conversaciones con gran dinamismo. Destaca el gran partido que saca de los escenarios reducidos, por muy pequeños o simples que sean (la celda de Margaery, la capilla antigua), y de situaciones que permiten poco margen de maniobra, como la escena de cama con Dany, que con un par de encuadres bien puestos queda muy resultona. Sólo recurre al rostro contra rostro en primer plano en momentos puntuales, cuando el personaje es centro de todo (Tommen afligido, Stannis y Davos en un intenso cara a cara), el resto de las conversaciones fluyen muy bien. Destaca el fantástico enfrentamiento entre el Gorrión Supremo y Cersei en la citada capilla, donde consigue cautivarnos con lo visual sin perder de foco los envites y pensamientos de los protagonistas. Y no digamos ya lo bien que aprovecha los escenarios amplios: el paseo de Sansa y Ramsay por Invernalia y la discusión entre Olenna y el Gorrión Supremo en el gran Septo son muy vistosas y manejan también muy bien lo sutil (el gorrión parece lejano, pequeño y humilde). Así, Juego de tronos recupera el tono de primera categoría que se espera de ella. Lo curioso es que no es la primera vez que ocurre lo de que un director de gran renombre y calidad patina en esta producción. De hecho el caso Alex Graves es más llamativo, porque su bajón vino tras deslumbrar en esta misma serie con Besado por el fuego, desde el cual fue perdiendo fuelle hasta mostrar muchas carencias en La Montaña y la Víbora y Los hijos.

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