JUEGO DE TRONOS – 501 – LAS GUERRAS VENIDERAS.


501 – The Wars to Come
Escritores: David Benioff, D. B. Weiss.
Director: Michael Slovis.
Valoración:

Alerta de spoilers: Como siempre, sinopsis y comentario describen el capítulo a fondo.–

Sinopsis:
En Desembarco del Rey, entierran a Tywin Lannister. Margaery y Cersei siguen ambicionando la regencia, tanteando cómo destruirse mutuamente. En Pentos, Tyrion recibe la petición de Varys de apoyar a un nuevo rey más noble y benevolente que los que asolan Poniente: Daenerys Targaryen. Ésta se enfrenta a los Hijos de la Arpía, quienes se oponen al cambio que trae.

En el Muro, Stannis intenta que los Salvajes le sirvan a cambio de obtener tierras en el Norte, pero Mance se niega a doblar la rodilla y es ejecutado. En El Valle, Brienne no sabe qué camino tomar, y Sansa sigue bajo el control de Meñique.

Frases:
-Cersei: Pero, ¿seré reina?
-Maggy: Oh, claro. Serás reina. Por un tiempo. Entonces vendrá otra, más joven, más hermosa, para ocupar tu lugar y tomar todo lo que aprecias.
-¿Tendremos hijos el rey y yo?
-No. El rey tendrá veinte hijos y tú tendrás tres.

-Varys: Hay formas más rápidas de suicidarse.
-Tyrion: No para un cobarde.

-Stannis: ¿Sabes quién gobierna ahora en Invernalia?
-Jon: Roose Bolton.
-El traidor que clavó un puñal en el corazón de Robb Stark. ¿No quieres vengarle?
-Quiero muchas cosas, Alteza. Pero ahora soy un hermano juramentado de la Guardia de la Noche.

-Lancel: He encontrado paz en la luz de los Siete. Vos también podéis. Nos observan, preparados para repartir piedad o justicia.

-Varys: No lo hice por vos. Lo hice por los Siete Reinos.
-Tyrion: Un enano borracho nunca será el salvador de los Siete Reinos.
-No creo en salvadores. Creo en hombres de talento que tienen un papel que jugar en la próxima guerra.
(…)
-Nunca me sentaré en el Trono de Hierro.
-No, no lo haréis. Pero podríais ayudar a otro a subir esos escalones y quedarse en ese sitio. Los Siete Reinos necesitan a alguien más fuerte que Tommen, pero más amable que Stannis. Un monarca que pueda intimidar a los grandes señores e inspirar al pueblo. Un gobernante querido por millones, con un poderoso ejército y el apellido correcto.
-Buena suerte para encontrarlo.
-¿Quién ha dicho nada de “lo”?

-Daario: No sois la Madre de los Inmaculados. Sois la Madre de Dragones.
-Dany: No quiero que echen a mis pies los huesos de otro niño. Hace semanas que nadie ve a Drogon. Por lo que sé, ya estará a mitad de recorrido del otro lado del mundo. Ya no puedo controlarlos.
-Una reina de dragones sin dragones no es una reina.

Comentario:
No es la primera vez que el tablero del juego de tronos queda trastocado de forma que no sabes por dónde puede seguir esta eterna partida, ni tampoco la primera situación en que los personajes enfrentan nuevos e inesperados retos, pero aun así, gracias a la complejidad y calidad de las novelas en que se basa la serie, volvemos a uno de esos puntos donde todo se relanza de nuevo hacia caminos desconocidos. El capítulo sienta las bases de esta nueva etapa poco a poco, y todo ello sin parecer forzado y precipitado, o lo contrario, lento y farragoso. Es pausado pero fluido e intenso como de costumbre, y ninguna sección queda descolgada o malograda.

Se presentan nuevos factores o jugadores, como la renovada Fe en los Siete, con los “gorriones”, que apuntan a un fanatismo inquietante de los de imponer un nuevo orden. Se asientan los personajes conocidos tras los últimos golpes del destino, como Cersei y Margaery reposicionándose para un nuevo tanteo de poder, o Tyrion apuntando a una aventura que para el no lector supone un objetivo fascinante: ir al encuentro de Daenerys. El enano es, junto a Jon, quien más vive en el desconcierto por su porvenir. El Lannister ha sido expulsado de su zona de confort, que ya de por sí era triste, hacia un viaje hacia el abismo interior: nada le ata a nada, sólo la bebida es consuelo. Eso sí, quizá está demasiado jodido para haberse ido tan libre de cargas de Desembarco del Rey: recordad cómo me quejé en el último episodio de la cuarta temporada sobre que Tyrion partía libre de la sombra del padre, conciliado con Jaime al no haber la revelación sobre Tysha, y sin que la traición de Shae fuera tan profunda como en el libro. Eso no quita que esté en un momento muy bajo y sin saber qué hacer con su vida, claro, pero no me parece que esté del todo justificada tanta desgracia personal. Esto es resultado de cambios que provocan avalanchas, de deslices incomprensibles que cometen algunas veces los guionistas. Sólo queda esperar que el nuevo viaje, externo e interno, sea tan fascinante como en Danza de dragones… y me temo que la cosa apunta a que no lo será, porque salvo inesperada sorpresa de última hora, parece que han eliminado la trama de los Griff, tan importante y atractiva.

En cuanto a Jon, la vida que conocían en el Muro y en la Guardia cambia por completo con la llegada de Stannis y los planes de éste y del propio Jon: los Salvajes no deben considerase enemigos, primero porque la noción cultural de que son malvados está desfasada, segundo porque se acerca un enemigo real para el hombre, los Caminantes Blancos. Por extensión la situación personal de Jon sigue en el aire con el órdago que supone dar cobijo a este pueblo: en cualquier momento puede ser considerado un traidor. Este momento de calma tensa en que se mantiene no puede seguir estable mucho tiempo. Aparte, el final de Mance Rayder, Rey-más-allá-del-Muro, es tristón, pero casi dan ganas de abofetearle por cabezón: el mundo va seguir girando sin tu presencia, y la mejor situación para tu pueblo era precisamente la que ofrece Stannis. Muy bueno el detalle de Jon disparándole una flecha para terminar con su sufrimiento, un apunte del libro que no debían pasar por alto porque define su posición y muestra la maduración del personaje. No podía oponerse al rey Stannis, pero sí rebelarse de forma noble, marcando su territorio: aquí estoy, no soy ni tonto ni blando.

En un nivel más secundario está Sansa, que aparece brevemente dejando en el aire su nuevo rumbo. Brienne tiene incluso menos tiempo y menos claro es su destino, pero la cercanía de ambas secciones (genial el golpe de la carreta pasando cerca) matiza bien la tenue conexión entre ellas. Y ambas partes ofrecen lo justo para no quedar descolgadas, la de Sansa en especial, porque ata bien el lugar del joven Robin Arry, heredero de El Valle, en el nuevo orden de acontecimientos bajo la dirección del ladino Meñique.

El reinado de Dany y el poder de Cersei también están constantemente en la cuerda floja. La primera se enfrenta a los Hijos de la Arpía, quienes abogan por mantener la cultura de la zona (esclavismo, pozos de lucha a muerte) contra los cambios impuestos por ella. ¿Hay un término medio que contente a ambos bandos? Parece que no, y la pugna va a desarrollarse por el método de la guerrilla. Cersei y Margaery, como decía, observan la situación esperando nuevas debilidades y oportunidades por donde atacar. ¿Quién saldrá airosa en la lucha por la regencia de los Siete Reinos? Por cierto, Loras metido a gorrión descoloca (se agrace el resumen antes del capítulo): sí, es el mismo actor, pero mucho más fornido cuando debería estar más delgado dada su nueva vida dedicada a lo frugal. De Jaime no se señala un nuevo rumbo más que sutilmente: cada vez pinta menos al lado de Cersei.

Momentos negativos hay pocos, solo una escena y un par de detalles sueltos. El flashback de Cersei me parece bastante chapucero. Primero, no es una secuencia digna para abrir la temporada, pues por mucho que fuercen la intriga sólo sirve para matizar un detalle de la personalidad de un protagonista, no tiene más impacto. Segundo, realmente no aporta nada nuevo, sino cosas obvias: la situación y el porvenir de Cersei son más que evidentes, ¿de verdad hacía falta una escena entera para reincidir en ello? Y tercero… madre mía, señores guionistas, si vais a cambiar cosas respecto a las novelas, mantened la coherencia en los siguientes capítulos: en la primera temporada Cersei afirmó haber tenido un hijo de Robert (pelo negro), que vivió poco porque las fiebres se lo llevaron. Aquí es como si no existiera en la cuenta de hijos. La cagada es ridícula. Y aparte, muchos fans lectores aplaudieron que por fin incluyeran un flashback, como si ello fuera abrir la veda para entrar por fin en las historias sobre Rhaegar, Ned y Robert de jóvenes, pero es formarse ilusiones sin base alguna. En cuanto a detalles, es absurdo que no veamos a Illyrio, a pesar de estar en su casa, mencionarlo varias veces y quedar claro que forma parte de esas maquinaciones en la sombra que pueden cambiar el mundo. Luego tenemos la barba de Tyrion: el estrecho entre Desembarco del Rey y Pentos no parece dar para más de una o dos semanas de navegación, pero aparece con una frondosa barba de muchos meses.

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