CALIFORNICATION – TEMPORADA 7 Y FINAL.

Showtime | 2014
Productores ejecutivos: Tom Kapinos, David Duchovny.
Intérpretes: David Duchovny, Evan Handler, Natascha McElhone, Pamela Adlon, Heather Graham, Michael Imperioli, Olvier Cooper.
Valoración:

Como es esperable, con intriga y algunos miedos abordamos sus seguidores la última temporada de Californication, una de las dramedias más divertidas y con protagonistas más carismáticos de los últimos años, para mí la más destacable tras la ya mítica Entourage (El séquito). La serie giró siempre alrededor de la familia fracasada de Hank, la relación tortuosa con su eterna amada Karen y los choques con una hija que reniega de los errores del padre, y como es obvio se esperaba que esta etapa final diese un paso definitivo en una u otra dirección. ¿Conseguirá Hank recuperar de una vez por todas a Karen y Becca o fallará por última vez?

El año empieza con dos sensaciones opuestas. Por un lado se ve que Hank está decidido a asentar la cabeza y madurar, y por ello no se pierde la esencia de comedia gamberra básica pero efectiva. El trabajo en la cuadrilla de guionistas de una serie de televisión propone un nuevo terreno de juego y ofrece un repertorio de personajes secundarios de buen nivel, empezando por Rick Rath (Michael Imperioli). Allí Hank se mete en los entuertos esperables relacionados con el sexo y con su magnética personalidad, mientras intenta centrarse y dar un aura de respetabilidad y estabilidad.

Por el otro lado, la jugada de sacar de la nada un hijo bastardo de Hank es una apuesta arriesgada, primero porque puede resultar sensacionalista, segundo porque abre muchas variables cuando estamos en una etapa que debería cerrarlas. ¿Tendrían los guionistas un as guardado en la manga, una trama que jugara un papel fundamental en la situación final de Hank? Levon no apunta maneras, desde luego. Los chistes de sexo se explotan demasiado, y se cae también en lo escatológico: juegan a lo cutre con el chaval hasta incluir chistes de pedos. Además no viene solo, su madre (Heather Graham como la tía buena de turno) está ahí para calentar más la bragueta de Hank… y no hace mucho más. En general resultan personajes simpáticos, pero aportan bien poco y cuanto más avanza la temporada más da la impresión de que realmente no forman parte de una historia bien meditada. Proporcionan más jaleo a la situación de Hank y algunos chistes son eficaces (el lío en la piscina del guionista y otros encuentros con prostitutas), pero en contraposición con tanto enredo repetitivo (que si se lía con ella, que si el niño es tonto y asocial de cojones) hay que decir que no dan la talla y en un momento crucial como este desentonan. Lo que me pregunto es si con Levon intentaron poner un nexo familiar (es decir, un hijo) más carismático y que diera más juego que Becca, pues con esa actriz tan poco dotada no podían hacer mucho. Sea como sea, el intento llega tarde y mal.

Charlie y Marcy están pletóricos, sobre todo con la proposición del millón de dólares. La impotencia de Charlie, sus problemas laborales, el acoso de no tener dinero, la lastimera relación con Marcy, los líos de ésta con Stu… Todo se mantiene en el buen nivel habitual de estos secundarios. Para no faltar los guionistas también nos regalan alguno de esos grandes capítulos donde juntan todos los personajes y la situación converge en una estupenda orgía de chistes horteras mezclados con el romance salido de madre. Destaca la cita que se torna en una reunión demencial (710, Dinner with Friends), donde acaba apareciendo hasta el chiflado de Eddie Nero (Rob Lowe), aunque hay otros momentos memorables, como la fiesta en la piscina o el rodaje del capítulo piloto.

Cuando nos acercamos al tramo final saltan las alarmas. ¡Van a tirar por el sensacionalismo del peor calibre! Meten a Karen en un accidente de coche y cuelan un episodio (709, Faith, Hope, Love) que repasa la relación a lo largo de los años, que debería ser emotivo y resulta aburrido y superficial de narices. Todo apunta a que forzarán la reunión por tragedia, un recurso muy tramposo… pero de repente vuelven al tono anterior. ¿A qué ha venido este amago, entonces? Nadie lo sabe, pero el susto fue mayúsculo.

El desenlace opta por atacar de nuevo desde el esfuerzo de Hank de ganarse la confianza de Karen y Becca (que sale en un solo episodio, por cierto), y si bien no se da un paso definitivo nos dejan un final abierto sencillo y en la onda habitual de la serie que resulta más que aceptable, de hecho muy de agradecer viendo por dónde podrían haber tirado. Karen acepta de nuevo a Hank, pues podría mostrar de una vez por todas merecer el perdón, lo que funciona francamente bien (aparte de por miedo a tener otra cosa) porque todos los personajes están en su salsa, ninguno ha perdido fuelle aunque la temporada no sea perfecta. Hank, Karen, Charlie y Marcy se despiden siendo como han sido siempre, y Californication también. ¿Podría los guionistas haber apuntado más alto, haberse esforzado más? Sin duda, pero al menos no han acabado la serie dejándonos un mal sabor de boca.

Ver también:
Temporada 6.
Temporada 5.
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

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