JUEGO DE TRONOS – 406 – LAS LEYES DE DIOSES Y HOMBRES.


406 – The Laws of Gods and Men
Escritor: Bryan Cogman.
Director: Alik Sakharov.
Valoración:

Sinopsis:
Stannis acude al Banco de Hierro de Braavos en busca de apoyo monetario, y Davos es crucial en los resultados. Dany da sus primeros pasos como reina, enfrentándose a los peticionarios. Yara trata de rescatar a Theon, pero éste está convertido en Hediondo por completo.

El juicio a Tyrion es una farsa como se esperaba. Jaime intercede ante Tywin para que al menos le deje ir a la Guardia de la Noche y así conserve la vida. Pero el último testigo, Shae, hunde la moral del enano y desbarra insultando a todos. Sin otra salida exige un juicio por combate.

Frases:
-Davos (al Banco de Hierro Braavos): Cuando Tywin muera, ¿a quién apoyaréis?
-Trataremos eso en otra ocasión.
-Disculpadme, pero opino que se debería tratar ahora. Solo queda un líder fiable en Poniente. Stannis. Tiene el derecho de sangre. Está en su plenitud. Es un comandante curtido en batallas. Y no se limita a hablar sobre pagar sus deudas, las paga.

-Davos: Y no serás pobre. Hay un baúl repleto de lo mejor en tu casa. Se lo di a tu mujer.
-Salladhor: No eres mi amigo, amigo.

-Yara: Tranquilo. Soy yo, Yara.
-Hediondo: ¡No puedes engañarme! Díselo. Dile que no me has podido engañar.
-No te estoy engañando, Theon. Te estoy rescatando.
-¡No soy Theon! ¡Soy Hediondo!

-Ramsay: Necesito que me ayudes a recuperar ese castillo.
-Hediendo: Pero, ¿cómo podría…?
-Necesito que interpretes un papel. Que finjas ser alguien que no eres.
-¿Que finja ser quién?
-Theon Greyjoy.

-Jaime: Te van a declarar culpable.
-Tyrion: Ah, ¿tú crees?
-Cuando lo hagan, tienes que suplicar formalmente piedad y pedir que te envíen al Muro. Padre ha accedido a ello. Te perdonará la vida y permitirá que te unas a la Guardia de la Noche.
-A Ned Stark le prometieron lo mismo y ambos sabemos cómo acabó aquello.
-Padre no es Joffrey. Cumplirá su palabra.
-¿Cómo lo sabes?
-¿Confías en mí? Mantén la boca cerrada. No más arrebatos.

-Oberyn ¿Por qué revelaría él tales planes a la doncella de su mujer?
-Shae: No era solo su doncella. Era su puta.
-Mace: ¿Cómo dices? Has dicho que eras su…
-Shae: Su puta.

-Shae: “Ahora me perteneces a mí”, dijo. “Quiero que me folles como si esta fuera mi última noche en este mundo”.
-Tywin: Silencio. ¡Silencio!
-Oberyn: ¿Y lo hiciste?
-Shae: ¿Si hice qué?
-Oberyn: Follarlo como si fuera su última noche en este mundo.

-Tyrion: Shae. Por favor, no.
-Shae: Soy una puta. ¿Recordáis? Eso fue antes de que se casara con Sansa. Después de eso, solo la deseaba a ella. Pero ella no lo dejaba entrar en su cama. Así que le prometió que mataría al rey Joffrey.
-Tyrion: Padre… Quisiera confesar. Quisiera… confesar.
-Tywin: ¿Queréis confesar?
-Tyrion: Os salvé. Salvé esta ciudad y todas vuestras despreciables vidas. Debería haber dejado que Stannis os matara a todos.
-Tywin: Tyrion. ¿Queréis confesar?
-Tyrion: Sí, padre. Soy culpable. Culpable. ¿Es eso lo que queréis oír?
-Tywin: ¿Admitís que envenenasteis al Rey?
-Tyrion: No, de eso soy inocente. Soy culpable de un crimen mucho más monstruoso. Soy culpable de ser un enano.
-Tywin: No estáis siendo juzgado por ser un enano.
-Tyrion: Oh, sí, lo estoy. Me han estado juzgando por ello toda mi vida.
-Tywin: ¿No tenéis nada que decir en vuestra defensa?
-Tyrion: Nada salvo esto… Yo no lo hice. No maté a Joffrey, pero me gustaría haberlo hecho. Ver a vuestro despiadado bastardo morir me proporcionó más placer que 1.000 putas en la cama. Ojalá fuera el monstruo que creéis que soy. Ojalá tuviera suficiente veneno para todos vosotros. Daría mi vida alegremente para ver cómo os lo bebéis.
-Tywin: ¡Ser Meryn, Ser Meryn! ¡Escoltad al prisionero de vuelta a su celda!
-Tyrion: No daré mi vida por el asesinato de Joffrey. Y sé que no obtendré justicia aquí. Así que dejaré que los dioses decidan mi destino. Exijo un juicio por combate.

Comentario:
Este es otro capítulo que, como El León y la Rosa (402), podría resultar absorbido por un tramo de especial longitud, interés y pegada. En ese fue la boda de Joffrey, en este el juicio contra Tyrion por el desenlace de aquella. Pero al contrario que en aquel, no existe la sensación de que se han descuidado las otras historias, pues todas aportan algo y cuentan con jugosas situaciones y diálogos muy buenos.

La sección de Davos y Stannis es excelente ya desde cuando ves que por fin los guionistas hacen avanzar las cosas. La pose arrogante de Stannis no basta para ablandar al Banco de Hierro de Braavos, que van a la apuesta segura de mantenerse al lado de quien ostenta el poder, pero Davos está muy inspirado con su discurso sincero y a la vez lleno de fuerza. Los diálogos del reencuentro con Sallador hacen un interesante contraste: distendidos y llenos de camaradería. En los créditos aparece la nueva localización, Braavos, lo que vuelve a sacar el tema de por qué no han incluido también el Valle (en sus capítulos correspondientes, no en este), que resulta bastante más importante en esta temporada.

Yara asalta Fuerte Terror de forma sigilosa, con pocos hombres pelo valientes y fieles. La cosa se pone fea, aunque era algo esperable, pero lo que no sale bien es que Theon está destruido por completo, el bastardo de Bolton le ha metido a fuego la personalidad de Hediondo y el miedo a apartarse de él. Es muy triste ver su reacción, sensación que se va acrecentando con el baño de recompensa y la demencial nueva tarea que Ramsay le exige: deberá hacerse pasar por Theon Greyjoy. Yara se larga como puede dando por muerto a Theon, dejando en el aire otra vez la trama del resto de los Greyjoy: ¿qué hará ahora?, o mejor, ¿qué harán los guionistas? Porque por ahora los han dejado muy de lado. Volviendo al asalto, he leído algunas quejas sobre su ejecución: que no es espectacular, que entran y salen fácilmente, que el primer guardia en morir no se entera de nada… Pues yo no veo problema alguno. La escena supone un giro en el nudo de los personajes implicados, no busca ser una importante y épica secuencia de combate. Tampoco veo fallas de credibilidad: el guardia oye algo y se asoma, Ramsay llega ensangrentado porque ha matado a algunos Greyjoy por el camino (¿tan difícil de deducir es?), Yara logra escapar porque en la pelea han conseguido posicionarse en la puerta de las perreras (no es tonta), y no es necesario mostrar una persecución con los perros, se entiende perfectamente que salen por donde han entrado, no hace falta ser tan explícito. La escena da lo que se necesita bastante bien. Como he dicho otras veces, quejarse de cosas que no están mal solo porque no obedecen a tus sueños más exagerados es ilógico e injusto.

Dany empieza a ejercer sus funciones como reina, con filas de peticionarios. Solo vemos dos que aportan cosas importantes a la trama, aunque en principio pueda parecer que no. Primero observamos que los dragones son un peligro para cualquiera y podrían jugarle una mala pasada a Dany si no los controla. Luego la reina aprende que las acciones siempre tienen consecuencias. Por mucho que crucificar a los Amos sea llamado justicia, nada es blanco o negro, como expone Hizdar zo Loraq en una conversación muy completa y emotiva: política, drama y misericordia se mezclan en el discurso entusiasta de Hizdar al que Dany responde como puede con prudencia.

Antes del juicio a Tyrion Lannister tenemos la deliciosa reunión del Consejo, donde como en otras ocasiones se juega magistralmente con la forma de ser de cada personaje, con sus posicionamientos, ideologías y formas de enfrentarse a los demás. Mace el pelota (con los otros riéndose disimuladamente), Oberyn con su pose algo arrogante, Varys taimado, etc. Además hablan bastante de Daenerys y su odisea, manteniendo algo de conexión entre ambas historias y recordándonos que todo está destinado a interconectar en algún momento.

En cuanto al proceso, es largo de narices, y me alegro de que no lo hayan dejado en poca cosa, aunque algo más de ritmo en la parte inicial podría tener. La tensión va creciendo conforme vemos al enano encojerse ante tal repertorio de testimonios en su contra, alguno con traición inesperada, como Varys, que se aferra al lado ganador aunque parecía que conectaba bien con él. El futuro para Tyrion está muy negro hasta que Jaime mueve ficha. La conversación ante su padre es muy intensa y parece poner algo de luz en el destino maldito del Gnomo, pero justo cuando cabe pensar que al menos tendrá una salida aceptable aparece Shae. Entonces todo se desmorona. Frase a frase cava la tumba de Tyrion, e incluso los momentos humorísticos (Oberyn suelta pullas sin disimulo) van cargados de un aura funesta. Con el corazón roto Tyrion no aguanta más la ira y explota cagándose en todos los presentes en un discurso memorable en el libro y muy bien captado aquí. Peter Dinklage se luce en este capítulo yendo hacia un registro distinto al habitual: de socarrón e inteligente ha pasado a desesperado y más impulsivo que de costumbre. Sin ver otra salida se lo juega todo a una carta: el juicio por combate, donde sin duda tendrá tan difícil encontrar un campeón que luche por él como testigos que lo defendieran. Un final de infarto para el episodio y otro punto y aparte en el camino inquietante que está siguiendo la vida de nuestro querido enano.

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