HELIX, PRIMERAS IMPRESIONES.

Syfy acaba de estrenar su nueva gran apuesta por la ciencia-ficción después del truño de Defiance. Los tres episodios vistos hasta ahora de Helix dan una idea clara de cuales van a ser el estilo y la dinámica de la serie, y solo queda por ver si consigue madurar dejando atrás una serie de fallos y deslices que deslucen un producto sencillo pero atractivo.

Un grupo de científicos del Centro de Control de Enfermedades (CDC), que se encarga de gestionar crisis relativas a enfermedades por todo el globo, es llevado a una emergencia en una base en el Ártico. Una empresa privada que no se sabe muy bien para quiénes trabaja está experimentado de todo a lo bestia allí, y han sufrido un accidente con un misterioso virus. Tendrán que descubrir qué tramaban y cómo frenar la expansión de la infección.

Los personajes se definen demasiado superficialmente, tirando de clichés muy viejos. Este es el directivo misterioso que sin duda oculta algo, este es el que se señala como traidor (con lo que claramente no lo será, o tendrá buenas razones), este es el bueno capaz, esta su ex, esta la nueva chica que forma el consabido triángulo amoroso, esta la secundaria simpática… En tres capítulos apenas conocemos sus motivaciones y conflictos internos, de hecho ni quedan claras su posiciones y sus habilidades: sin duda harán de todo conforme las tramas se lo vayan echando encima. Se supone que deberían estar machacándose en el laboratorio para descubrir todo lo relacionado con el virus (síntomas, factores de contagio, hallar el virus, la cura…), pero se entretienen en mil tareas secundarias que deberían hacer otros. Dirigen la seguridad tratando de imponerse a los currantes locales (persiguen a pacientes fugados personalmente, por ejemplo), toman muestras y cuidan de pacientes cual enfermeras, etc. También cabe preguntarse por qué no siguen una estrategia bien determinada, o por qué cada uno va por libre improvisando y sin mantener contacto con los demás. Tampoco faltan los momentos de vergüenza ajena, como ver a una de estas grandes científicas contagiarse y callárselo cual adolescente asustada (un clásico de series cutres). Vamos, que de “los mayores expertos del mundo en crisis de salud” parecen tener bien poco.

La trama tampoco sorprende. Basta ver un trailer para pensar en Expediente X (con el mítico episodio Hielo a la cabeza) y La cosa, aunque a veces recuerda también a Alien (inevitable en cuanto alguien asoma la cabeza por un conducto de ventilación). Pero que parta de conceptos básicos no debería ser un problema, porque prácticamente está todo inventado. Lo malo es que en principio parece costarle alejarse de los tópicos. Aquí habrá que ver cómo funciona la cosa a largo plazo, sobre todo teniendo en cuenta que el argumento no parece que pueda servir por sí mismo para una serie de varias temporadas. ¿Añadiran tramas secundarias, extenderán el caso a otros lugares, se montarán una conspiración más grande? Por ahora solo puedo centrarme en lo que se ha visto.

A veces quedan fatal algunas formas de tratar de extender el misterio, porque juega en contra de la tensión al no ser verosísimil y de los personajes al ponerlos haciendo cosas incompatibles con los que deberían ser sus objetivos. Vemos a los protagonistas quejándose de que no les dan información, y como respuesta cotillean a escondidas metiendo la nariz en salas cerradas y experimentan a escondidas. No hay quien se trague esta situación. Si llega gente del CDC para tratar de resolver una crisis y les cierras puertas, no les ofreces los datos que necesitan y además mientes descaradamente, no duran ahí ni una hora: se largan y te denuncian públicamente. Hay formas más hábiles e inteligentes para mantener la intriga. Por ejemplo el asunto de los monos va bien encaminado, de hecho el plano de estos congelados en su huida es espectacular. Tratar de esconder pruebas así como intentar minimizar el desastre le pega a una corporación secreta y con intereses oscuros, pero para mantener forzadamente durante unos pocos capítulos al espectador preguntándose qué estarán haciendo ahí, los guionistas se exceden demasiado. Es que joder, el director prácticamente hace morritos y refunfuña para no dar información.

Las pequeñas incongruencias e inverosimilitudes a la hora de plasmar la historia en imágenes también están a la orden del día. Cantan los problemas de vestuario: los trajes claramente no van hermetizados (casco sobrepuesto, cremallera cual chaqueta), así que no sé a qué viene el forzado efecto sonoro de presurización. Tampoco parece haber una política clara sobre qué protección llevar, de forma que en cada escena se improvisa, y en algunos momentos se hace fatal: ¿una autopsia a un mono posiblemente contagiado realizada en un almacén casi sin material y desde luego sin protección suficiente? Volviendo a los efectos sonoros, de estos se abusa cosa mala, una manía en muchas series y películas que me molesta bastante: lo que no consiguen narrar con una puesta en escena adecuada lo fuerzan con trucos baratos en postproducción. El efectillo de presurización suena por todas partes: toquen lo que toquen va a sonar aire saliendo, como diciendo que hay mucha tecnología para trabajar con material peligroso aunque solo veamos máscaras cutres. También es sonrojante que para señalar que estamos en el Polo Norte pongan un exagerado sonido de viento en toda habitación con vistas al exterior, como si hubiera rendijas abiertas o ventanas mal cerradas, cuando sabemos que eso es imposible porque jodería la climatización de golpe. Un poco de tacto, por favor, que parecen detalles triviales, pero se van acumulando y como siga así llegará un momento en que todo el tinglado se venga abajo por parecer una serie poco profesional. Por cierto, hablando de aspecto, el presupuesto es sin duda escaso: los planos digitales de la estación son horribles y los decorados bastante pobres.

Pero hay cosas buenas también. Las limitaciones son numerosas pero pequeñas, con lo que el ambiente de intriga no se llega a estropear y funciona aunque sea por los pelos. Donde sí aciertan muy bien es en el ritmo, siempre activo, sin altibajos. Los tres episodios se pasan en un suspiro y tienen buenos tramos de tensión. Así pues, como decía al empezar el comentario, es constante la sensación de que podría resultar una serie de buen nivel y muy entretenida si pulen las inconsistencias citadas. En este inicio no se llega a generar, al menos en mi caso, un rechazo en plan “esto está muy visto y muy mal narrado”. Puede que llegue a esa opinión, o puede que termine enganchándome si se quita de encima el aspecto de serie sacada de los años noventa. El tiempo lo dirá.

PD1: Feo el truco de venderla como una serie de Ronald D. Moore, el creador del mayor éxito reciente de la cadena, Battlestar Galactica, cuando es un productor secundario y la serie es la ópera prima de Cameron Porsandeh.
PD2: Viendo el panorama del género tras Galactica, donde Defiance es lo más complejo que se puede ver (narrativa y visualmente muy pobre), no puedo dejar de preguntarme: ¿volveremos a ver alguna vez series de ciencia-ficción complejas y ambiciosas?

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