THE WIRE (BAJO ESCUCHA) – VI. PUESTA EN ESCENA, REPARTO.

I. INTRODUCCIÓN
II. SUS CREADORES: DAVID SIMON Y ED BURNS
III. GÉNERO Y ALCANCE
IV. ESTRUCTURA DE TEMPORADAS Y PERSONAJES
V. GUION PERFECTO
–>VI. PUESTA EN ESCENA, REPARTO
VII. EL VISIONADO Y EL DOBLAJE

En la puesta en escena, al contrario que en otras series del género o equiparables en calidad, en The Wire no se busca un aspecto visual puntero o que destaque por seguir un estilo marcado. No se utilizan filtros ni enredos visuales como en CSI, ni tampoco se pretende un acercamiento pseudo documental mediante la cámara en mano como se ve en otras (desde NYPD a The Shield), algo que dado el argumento no hubiera sido una sorpresa. Sus autores ni siquiera se inclinan por tratar de deslumbrar persiguiendo lo más virtuoso y complicado, como sí ocurre en otras producciones de la cadena HBO: Deadwood, Carnivàle o Boardwalk Empire son unos portentos visuales impresionantes.

David Simon se apoyó en el productor Robert F. Colesberry (que aparecía de vez en cuando interpretando a uno de los detectives de relleno en la comisaría) para el aspecto visual de sus series, y aunque falleció en 2004 continuó manteniendo su sello en posteriores obras. Buscaron un estilo contemplativo más que guiado o resaltado, que permita a los personajes y sus historias llegar al espectador sin artificios, transmitiendo la sensación de que estamos allí, formando parte de los acontecimientos. Para ello se parte de conceptos clásicos y sencillos, pero cada recurso es utilizado con habilidad y sutileza. Planos enteros, conjuntos y medios y montaje muy ciudado permiten mostrar a todos los personajes de la escena, que suelen ser muchos, de manera que la interacción entre ellos y el entorno resulte natural. Y con el movimiento de la cámara, casi imperceptible por lo general aunque con excelentes travellings también, se da profundidad al entorno, tanto para lograr sensación de tridimensionalidad como para enfatizar el protagonismo del lugar donde estamos. Cabe destacar esto último: la facilidad que tienen para cambiarnos de ubicación sin que nos perdamos y sin dar la impresión de que repiten el mismo plano descriptivo (esas series que todavía te meten un plano-cortinilla del lugar…). Pero no por ello la narrativa es estática, si algún tramo requiere otros recursos lo abordan sin miedo y sin que parezca forzado: encontramos alguna cámara en mano o donde lo visual cobra predominancia por necesidad.

Los espectadores que esperan inmediatez, que la imagen le llene los ojos y engañe así el resto de sentidos, se podrían sentir decepcionados. De hecho ni siquiera hay música, porque no encaja en este modelo narrativo. El único momento musical es el de los créditos iniciales, con una canción versionada de forma distinta en cada temporada, y el tema instrumental de los finales, una melodía pesimista pero pegadiza. Como con el contenido, el choque inicial con este aspecto visual que parece anticuado puede tirar a muchos para atrás. Pero si se superan los prejuicios y te dejas caer dentro del relato no tarda en demostrar su eficacia: el tempo calmado pero magnético, la fluidez con que se van desarrollando los hechos, la sensación de realismo…

Sin embargo, sí es inevitable pensar que haberla rodado en definición estándar y 4:3 (formato cuadrado), cuando ya había muchas series producidas en alta definición y formato de televisión panorámica (16:9), es una decisión poco comprensible, y más cuando la gran mayoría de las localizaciones son exteriores. Otros títulos de la cadena más antiguos, como Los Soprano, se rodaron con las técnicas modernas; algunos incluso fueron más visionarios: Urgencias y Babylon 5 se grabaron a mediados de los años noventa pensando en que al final las sacarían en dvd en panorámico (el HD en aquella época ni se veía venir). Pero aquí tenían que ahorrar dinero por todos lados y no vieron posible trabajar pensando en una remota reconversión sin perder calidad en el formato en que se iba a emitir originalmente. En media serie les dieron la posibilidad de adaptarse, pero declinaron en favor de mantener la continuidad. Y menos mal, porque estuvo a punto de no ser cancelada varias veces, y si hubiera costado más sin duda habría pesado en la decisión.

Pero al final, para que la serie no envejeciera tanto y pudiera tener una edición decente para emitir en HD y luego editar en bluray (algo que anunciaron a finales de 2014), en la HBO tuvieron que gastarse un buen dinero tanto en pasar a alta definición como en ir mirando plano a plano si había que borrar algún técnico del rodaje que ahora saliera en el cuadro extendido. Por suerte, el tipo de película fotográfica (35mm) y cámaras empleados permitieron recuperar desde el máster original esa imagen lateral descartada y no tuvieron que recortar arriba y abajo (aunque no creo que hubieran podido hacer esto último, habría quedado fatal). Además tenemos garantía de que el proceso se llevó a cabo con cuidado, pues el propio Simon lo supervisó (el artículo tiene spoilers gordos), y a pesar de sus reticencias iniciales y de que de hecho afirma que algunas escenas pierden algo, desde luego no estamos ante una chapuza como la sonada de Buffy, la cazavampiros, donde se veían cámaras, focos y currantes por todas partes, y donde además cambiaron la paleta de colores, alterando cómo fue concebida. Los más puristas defienden la obra original, pero yo recomendaría a nuevos espectadores la remasterizacón, se verá mejor, más actual y envolvente. En lo personal, creo que la he visto tres veces (alguna temporada quizá más) en dvd y no me molesta el formato cuadrado porque soy muy cinéfilo y su calidad me parece indudable, pero la alta definición se agradece mucho y no descarto ver la nueva versión cuando me entren ganas de nuevo.

El reparto es otro de los elementos cruciales a la hora de conseguir que The Wire resultara una obra maestra. Como decía en apartados anteriores de esta larga introducción, el número de personajes es enorme, pero la labor de casting ha estado siempre a la altura: incluso cuando seleccionaban a gente sin experiencia acertaban de pleno, pues los niños y algunos pandilleros no eran ni actores en algunos casos. Obviamente la certera descripción de los personajes que plasma David Simon en los guiones y la efectiva labor de dirección de actores realizada por los numerosos directores que han pasado por los capítulos ha contado muchísimo, pero la guinda la han puesto todos los intérpretes, pues ni uno ha fallado a la hora de meterse de lleno en esos roles tan humanos, tan complejos, grises y falibles, de forma que en cuanto empiezan a hablar pareces estar ante personas auténticas. No voy a ponerme a citar ejemplos, porque la lista sería interminable al no haber figuras que destaquen por encima de otras. De los que más presencia tienen vienen casi todos de largas carreras en televisión, en especial en series del género policíaco, y de hecho muchos tuvieron contacto con Simon ya en Homicidio. Como es esperable también algunos volvieron a colaborar con él de nuevo en Generation Kill y Treme.

Actualizado el 16-02-17 para incluir el comentario sobre la remasterización.

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