BREAKING BAD – TEMPORADA 5 PARTE 2, Y FINAL.

Breaking Bad
AMC | 2013
Productor ejecutivo: Vince Gilligan.
Intérpretes: Bryan Cranston, Anna Gunn, Aaron Paul, Dean Norris, Betsy Brandt, RJ Mitte, Bob Odenkirk, Steven Michael Quezada, Laura Fraser, Jesse Plemons.
Valoración:

Alerta de spoilers: Siendo la temporada final es imposible no analizarla a fondo revelando todo lo que ocurre en ella.–

LA TEMPORADA

Hacer dos temporadas de ocho episodios cada una (dieciséis en dos bloques en vez un año de trece) fue una estrategia obligada por la cadena AMC, que no quería desaprovechar el éxito de la serie en una sola tanda de episodios, pues rodar con más tranquilidad reduciría gastos y tener audiencia y premios dos años y durante más capítulos exprimiría el éxito. Nos han mareado de lo lindo a los espectadores con esta estrategia (la temporada 5 está editada en dvd, pero ahora resulta que hay otra temporada 5), y en muchos sitios se refieren a ella como temporada 6, que es lo que es (rodaje y estreno un año después, es sí o sí otra temporada), pero seguiré la designación oficial porque los sitios más importantes (imdb.com y semejantes) la usan, para no complicarlo más.

Eso sí, por suerte la cadena no impuso una disparatada opción que se presentó por sorpresa: el poderoso productor Jeffrey Katzenberg (presidente de Dreamworks) se enganchó a la serie y, creyéndose el rey del mundo (como muchos de su gremio), ofreció 75 millones de dólares (más de lo que cuesta una temporada entera de la superproducción Juego de tronos) para que realizaran aunque fueran tres capítulos más; además pretendía que se emitieran en extractos de seis minutos y cobrar por ellos para recuperar con creces la inversión. Menos mal que nadie se vendió al dinero en esta ocasión.

Vince Gilligan resolvió la quinta temporada parte 1 como pudo: se notaba que tenía bastante relleno, pero no decayó el nivel como para poner el grito en el cielo. Y se guardó todo lo bueno para el arco final, que resulta memorable, el mejor año de la serie justo cuando más difícil lo tenía y más se esperaba de ella. No se acobarda tirando por algo facilón y blando, ni se le va la pinza con el sensacionalismo barato al que muchos se inclinan para tratar de dar un cierre a lo grande, y desde luego no pierde el control sobre su criatura, sabe perfectamente hacia dónde llevarla y cómo debe hacerlo. Como en sus mejores momentos, la serie es arriesgada pero consecuente con todo lo que narra (nada de giros tramposos que luego se deshacen como si nada), y avanza con firmeza en direcciones más o menos impredecibles pero bien planificadas y teniendo siempre en cuenta que, a pesar ofrecer bastante acción y una narrativa que maneja los ritmos y emociones de forma muy visual, son los personajes los verdaderos y únicos protagonistas.

Nos encontramos, por dividir la crítica en elementos claros, ante las siguientes tramas. Una es el enfrentamiento con Hank, que no por obvio y esperado resulta menos trascendente e impactante. Otra es qué rol jugaría Jesse en esta guerra, que se presentaba como la gran incógnita del año. Otra es el conflicto familiar en el que se halla inmerso Walter, abocado a acabar mal pasara lo que pasara. Y finalmente podríamos citar como otra historia esencial el destino de Heisenberg, el cómo el rey de la droga que se esconde tras Walter White acabaría al finalizar la serie, arco que se presentaba también bastante impredecible. En todas estas secciones el año ha resultado sobresaliente, o como poco, simplemente perfecto. Solo tiene un par de claroscuros, pero no graves como para afear una sesión sobresaliente, digna de citar entre las mejores últimas temporadas de la historia.

Empiezo por lo único un tanto insatisfactorio a lo largo del desarrollo del año (los detalles sobre el capítulo final los comento luego). La empresaria Lydia no me termina de convencer. No me parece un rol con verosimilitud suficiente, ni su historia me resulta realmente llamativa o necesaria en el conjunto. Parece que querían un nuevo villano o contrincante para Heisenberg, pero entre que nace de tramas muy exageradas en la temporada anterior (todo el lío con ella y el asesinato increíble de no sé cuántos sicarios en diversas cárceles fue excesivo), que es una pija demasiado improbable en ese mundo y que su sección queda por lo general un poco descolgada, siempre he tenido la impresión de que el personaje no salió del todo bien.

El resto de lo que surge en ausencia de Heisenberg funciona de maravilla. Los nazis paletos que contrató Walter en sus crímenes han visto el potencial de su droga ahora que se ha retirado, y el chaval Todd, que trabajó Walter y Jesse un tiempo, intenta alcanzar su nivel sin lograrlo. Con la presión de conseguir un producto de la calidad esperada terminan secuestrando a Jesse. Éste no tenía suficiente con su miserable vida, y ahora lo esclavizan. El dolor de ver sufriendo tanto a un personaje tan querido es palpable en cada instante, ya incluso desde antes del rapto. Su personalidad estaba casi completamente destruida tanto por el daño que causa el mundo de las drogas (desde el consumo a la violencia) como por el desgaste psicológico que sufrió al lado de Walter. Solamente quiere separarse de semejante monstruo, pero de vez en cuando cae en su maldita órbita. Imposible confiar en él, imposible creer una sola palabra de quien sólo suelta mentiras y manipula sin parar para lograr sus objetivos. Uno de los momentos más impresionantes y duros es cuando Walter le indica que es su familia y haría cualquier cosa por él, pero aun así vemos que lo intenta traer hacia su lado con engaños sutiles. Una vez encadenado, sólo quedaba esperar qué destino deparaban los guionistas para el pobre desgraciado.

El enfrentamiento con Hank, íntimamente relacionado con el lío familiar, es el plato fuerte de la temporada, y en todo momento está a la altura, de hecho está a un nivel sublime. Los primeros pasos del descubrimiento son desgarradores para Hank y Marie, y los guionistas no escatiman en lágrimas, dolor, frustración… Se vive con estos dos personajes todo lo que significaría descubrir que tus seres queridos son en realidad monstruos despiadados, criminales de la peor calaña que te han mentido durante años y te han puesto en grave peligro constantemente. El proceso de respuesta de Hank a la situación era complicadísimo, pero Gilligan lo escribe sin fallar en ninguna coma del guión. Marie cobra una fuerza y determinación que el hundido Hank tarda en recuperar, de hecho es admirable lo que ha crecido ella, cuando en los primeros años me resultaba una secundaria bastante simplona. Cuando Hank intenta pensar, las decisiones son todas demasiado difíciles y traen demasiadas consecuencias difíciles de controlar y sin duda cargadas de más dolor. La opción más lógica y ética, recurrir a la DEA, llega en su momento justo, cuando la pareja ha recorrido todo el tétrico proceso que provoca esta situación. Pero el hábil Gilligan nos da en la cara con otro sorpresón: el video de Walter no es una declaración de culpabilidad, sino un chantaje que impide a Hank moverse como esperaba.

En la familia directa, la reacción de Skyler también sigue un camino realista pero no por ello menos espectacular. Su mundo, ya de por si inestable, se empieza a derrumbar. La escena en que repite “¿Estoy detenida?” a Hank cuando él le revela que lo sabe, es demoledora. Y ella, como antes, no ve más opción que aferrarse a Walter, porque si no su familia será destruida.

A partir de cierto momento se ve como algo inevitable la caída de Hank, pero como decía, no por evidente es menos intensa y trascendente. Todo el jaleo que se monta con los barriles de dinero es brutal, y la muerte de Hank en el tiroteo resulta tremendamente impactante. Además Gilligan llena de simbolismo estas escenas: todo ocurre en el lugar del desierto donde Walter y Jesse cocinaron por primera vez en la caravana. El Walter oscuro, Heisenberg, nace y muere ahí, pues con el asesinato de Hank y el secuestro de Jesse ha fallado por completo en el único límite que se ponía: proteger a su familia. Cuando Skyler y Junior descubren lo que ha hecho, ya no hay mentiras, ni fantasías, ni esperanzas que puedan sostener una vida al lado de esa abominación. La escena en que lo rechazan, que acaba en pelea, es de las más grandes de la serie: el corazón en un puño, los brazos aferrados al asiento, la respiración contenida esperando que la mayor tragedia que ha vivido la familia no empeore mientras los golpes vuelan, los cuchillos apuntan (qué grito ahogué cuando parecía que alguien terminaría herido o muerto), los corazones se rompen y los lazos familiares se resquebrajan por completo. A Walter no le queda otra que huir.

No me olvido del apreciado secundario Saul Goodman, el abogado nervioso, ni de su guardaespaldas Huell, dos roles más sencillos pero también muy atractivos y cruciales en momentos clave. Hay que citar como excelentes detalles el momento en que el gordo Huell realiza otro sutil robo en el bolsillo de Jesse y la posterior secuencia en que Jesse, esperando el coche del tipo que le dará una nueva vida, de repente se da cuenta del asunto, le llega un momento de revelación y decide quedarse.

Tras un descanso, tras meditar aislado de todo en una cabaña perdida, Walter planea su retorno. En realidad está claro que iba a hacerlo sí o sí, pues él no se da por vencido, pero hasta que no se tranquiliza y le llega una buena idea (al ver a los amigos millonarios en la televisión) no sabía cómo hacerlo. El episodio final se inicia con el único instante en que el azar o la providencia salva al inteligente y minucioso Walter y le permite iniciar su plan redentor: la escena de las llaves cayendo del parasol es otra que consigue que aguantes la respiración durante varios minutos.

EL EPISODIO FINAL

El último capítulo, por su condición de final, obliga y limita algunas cosas, y por ello no es tan espectacular como los momentos más intensos, los grandes giros y locuras que ha dado la temporada y la serie en general. Resulta sin duda un excelente desenlace, ligeramente predecible en algunos aspectos porque el flujo lógico de acontecimientos se puede ver venir en cuanto asientan la línea narrativa que lleva a él, pero muy perdonable porque prima la coherencia y el darle una última puntada a los personajes sobre el efectismo sensacionalista. Así, quienes esperaban lo más de lo más en espectacularidad han quedado defraudados. Es lo que pasa cuando las expectativas se basan en lo más grande que puedes soñar, en vez de disfrutar del relato que se te ofrece tal y como es, sin señalarle faltas que no ha cometido. De todas formas, un par de detalles sin duda discutibles se pueden señalar.

Walter se redime por los pelos en los últimos instantes, únicamente gracias a que ha ganado un poco de autoestima en algunos de sus objetivos: el sustento de su familia y la liberación de Jesse, también considerado familia. Obligando a sus examigos triunfadores y multimillonarios Walter fuerza que Skyler y Junior acepten su dinero sin saber que viene de él, pues sino no lo querrían. Pone así un parche al rechazo y odio de su hijo, y afianza la justificación a la que se aferró durante mucho tiempo para mantener su imperio de la droga. En cuanto a Jesse, el rescate es lo único que puede hacer para reconciliarse algo con él: devolverle la vida y la libertad. También juega un papel fundamental el aceptar el camino que ha andado: seguramente porque es obvio que el perdón de sus seres queridos no puede alcanzarlo de ninguna manera, admite ante su mujer, en otra escena inolvidable, que todo lo que hizo fue por gusto, porque se sentía vivo, porque daba rienda suelta a su ego y se sentía realizado y superior. ¿Sin estas pequeñas victorias Walter habría terminado tan en paz como acaba? Yo tengo claro que no. Ahí estuvo Gilligan muy hábil: había poquísimos eventos en el mundo que pudieran sobreponerse a Heisenberg y traer de vuelta a White; por poco el guionista no se ata de manos y pies de forma que no hubiera podido escribir este final de forma creíble.

En cuanto a los aspectos criticables, son dos detalles importantes que se han comentado mucho entre los seguidores. Primero está la única concesión poética facilona que cuela el guionista en una serie que nunca ha sido de esas características. El plan de Walter para salvar a Jesse está demasiado improvisado y le sale demasiado bien, y queda todavía más forzado que mueran todos los objetivos tan rápidamente… menos los que tienen que hacerlo a manos de los protagonistas en un previsible y sensacionalista momento de venganza y liberación. También es muy evidente el recurso de la bala que alcanza a Walter, que le deja vivir el tiempo justo para redimirse ante Jesse y morir de la forma más perfecta posible. La idea subyacente a la escena, forjar la leyenda de Heisenberg como el rey de la droga (pues cae en el laboratorio donde Jesse fabricaba su producto), sí funciona a la hora de rematar la mitología del personaje y de la serie, pero es inevitable pensar que habría bastantes formas menos simplonas para llegar al mismo objetivo. También se puede argumentar que ambas secuencias simplifican tramas e ideas complejas y las centra en pocos minutos, que sirven como catalizadores del destino de los personajes de forma bastante eficaz. Así pues, queda en manos de cada espectador disfrutar más o menos de las escenas finales. En lo que a mí respecta, el rescate y la muerte de los enemigos sí me parece un tanto facilón y tramposo, pero la caída de Walter tiene fuerza de sobra para justificar cómo se produce.

El segundo punto negativo es que no queda nada claro cómo cuela Walter el sobre de veneno para Lydia. No le hace un cambio en plan trilero, porque ella no lo suelta, así que estaba ya en la mesa. ¿Adivina la mesa (juraría que no es donde ella se sienta casi siempre), o lo pone en varias, arriesgándose a que cualquiera se lo tome? Resulta un poco confuso y forzado cuando algo tan importante debería queda bien claro y creíble, y en este caso no encuentro justificación alguna, con lo que lo considero un fallo notable en un momento crucial.

Enfrentarse al final de una serie tan compleja era muy difícil, y Vince Gilligan ha estado a la altura. La trama final está muy bien expuesta, y aunque tenga esos dos deslices citados se usa muy sabiamente para llevar a los personajes hacia su destino último, y ese cierre en la vida de los protagonistas ha sido magnífico, emocionante y simbólico hasta resultar inolvidable. Hay que citar por enésima vez la extraordinaria labor de varios actores, como Anna Gunn y Aaron Paul, pero destacando sobre todo al inmenso Bryan Cranston, que ha dado uno de los mejores papeles de la historia de la televisión. También muy remarcable es la labor de los numerosos directores y equipo técnico (fotografía, localizaciones, música…) que han pasado por esta producción tan singular y arriesgada sabiendo estar siempre a la altura con una puesta en escena excelsa.

Para terminar, quiero dejar una reflexión sobre la desmedida recepción de la serie. La gente se ha entusiasmado tanto con la última temporada que la citan como una de las diez mejores series de la historia, y muchos incluso se atreven a decir que es la mejor. Basta pararse a pensar un poco, hacer una lista en plan rápido, para ver que no cabría ni en un top veinte. Quizá se quedaría a las puertas, y sin duda es una producción de enorme calidad y digna de citar como imprescindible, pero hay muchas obras maestras, y Breaking Bad no lo ha sido nunca. Parece que con este gran año final se han olvidado de que las primeras temporadas, aunque muy llamativas, distaban de ser perfectas o incluso de llegar al notable. Es una falta de perspectiva nada objetiva. Supongo que el tiempo la pondrá en su lugar.

Ver también:
Temporada 5 parte 1.
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

4 Respuestas a “BREAKING BAD – TEMPORADA 5 PARTE 2, Y FINAL.

  1. Pingback: Breaking Bad (5ª Temporada, 2ª Parte), el final. FELINA. | sildavia9

  2. Luis Miguelez

    Completamente de acuerdo el último párrafo. No hay más que ver cómo los hipsters han invadido en Filmaffinity dejando a BB con un 8,7 no sin dar votos bajos a The Wire y a The Sopranos… En IMDB pasa lo mismo.

    Indignante.

  3. al contrario el tiempo pondra a los criticos de BB en su puesto, ni los sopranos, ni the wire igualan a la mejor serie de la historia, pesele a quien le pese, solo imdb ha sido justo y la coloca en en primer puesto que es el unico que merece, decir que no esta entre las primeras 20, ya se aleja de una simple opinion para convertirse en una bastardada epica, lamentabke lo de tu caso

  4. Ya me parecía a mí raro que no apareciesen fanáticos xD
    Pues eso, que te retratas tú mismo.

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