THE AMERICANS – TEMPORADA 1.

The Americans
FX | 2013
Productores ejecutivos: Joseph Weisberg, Graham Yost, Joel Fields, Justin Falvey.
Intérpretes: Keri Russell, Matthew Rhys, Holly Taylor, Keidrich Sellati, Noah Emmerich, Richard Thomas, Annet Mahendru, Susan Misner, Alison Wright, Margo Martindale, Maximiliano Hernández, Lev Gorn.
Valoración:

A mitad de camino entre el thriller de espionaje y el drama familiar, The Americans sigue la vida de una pareja en el Estados Unidos de los años ochenta, en plena Guerra Fría. Por fuera parecen un matrimonio normal con dos hijos pero en realidad son espías soviéticos dispuestos a todo para servir a su patria. Vemos también la labor de un agente del FBI encargado de investigar a los rusos, y que precisamente se traslada al barrio de nuestros protagonistas. El giro puede parecer rebuscado, pero se acepta sin problemas como base para exponer la dificultad de mantener una doble vida y sirve para maximizar la intriga y tensión de las misiones.

La perspectiva de tener protagonistas comunistas en una serie estadounidense no parecía prometer nada bueno, dada la fobia e ignorancia habitual del país, pero por suerte la serie es madura e inteligente, no se entretiene en señalar buenos y malos ni en tirar por clichés cansinos, sino que trabaja muy bien la idea de que todos somos víctimas de las circunstancias, de las ambiciones de los poderosos y de nuestras propias elecciones. El matrimonio falso de estos enemigos del país tiene tantos problemas como el del supuestamente pulcro agente del FBI, y la maldad en el terreno de juego aparece en ambos bandos.

La parte del drama funciona bastante bien. No vamos a ver algo complejo y profundo en plan A dos metros bajo tierra, pero los conflictos familiares se exponen y desarrollan con buen pulso y verosimilitud, y además el tema del espionaje pone un punto extra de locura en el asunto: los conflictos de lealtad y las dudas y temores ante las misiones asignadas minan las ya de por sí delicadas relaciones familiares. El reparto es en general de buen nivel, pero la pareja protagonista destaca de forma impresionante: los papelones de Kery Russell (Felicity) y el menos conocido Matthew Rhys (Cinco hermanos) son magníficos, de esos en que una sola mirada son capaces de describir toda una escena, y de hecho hay muchas que funcionan gracias a ello.

El thriller no es tan vistoso, pero resulta bastante entretenido. Es evidente que los guionistas no pretenden ser ambiciosos en el sentido de complejidad (no es como Rubicon) y espectacularidad (no piensan seguir la estela de Homeland), pero lo cierto es que sí podían haberse esmerado un poco para que la trama no resultara tan previsible. No se desarrolla lo que se dice mal, pero entre la poca emoción que despierta y la antelación con que se ve venir cada historia no se llega a conseguir una aventura de espionaje realmente llamativa. Lo bueno es que también destaca por ser realista: lo que cuenta es cómo afecta cada misión y problema a los protagonistas.

Aunque la temporada empieza bastante bien, el lado dramático pierde fuelle poco a poco a partir de su ecuador, pues entonces la dinámica de todos los personajes empieza a hacerse repetitiva, dando vueltas sobre líos personales y laborales que no avanzan mucho. Por el lado contrario, la trama de espías va ganando densidad y encaminándose hacia un desenlace prometedor… pero el final de temporada no termina funcionar, porque los guionistas patinan en algunos momentos. El giro hacia la acción facilona en el último capítulo no está bien logrado, pues deja de lado la seriedad y verosimilitud previas porque a los escritores les da por tirar de giros y recursos rebuscados que se sacan de la chistera. Para abortar una misión que sospechan puede estar vigilada por el FBI los protagonistas lo hacen sin disimulo alguno, precisamente para que quien esté mirando se dé cuenta de qué ocurre y poder meter así la escenita de acción molona. La trampa argumental es tan facilona que no cuela. Y a partir de ahí el desenlace se desinfla por completo: tiroteo y persecución innecesarios, una herida de bala imposible (ningún tiro pudo ir a esa parte del cuerpo) y ocultada de forma tramposa para tratar de sorprender al espectador… Es decir, en vez de esforzarse en las decaídas tramas personales y dar un cierre o punto y aparte de nivel a los protagonistas, nos cuelan un típico final de impostados altos vuelos y poco contenido real.

Estos resbalones evidencian que a los guionistas aún les falta encontrar el tono de la serie. Por la parte realista, a veces pecan de monótonos. Cuando pretenden buscar algo de espectacularidad, resulta todo muy tramposo. Así pues, la temporada no tiene un ritmo perfecto, aunque se oculta bastante bien tras unos personajes de gran calidad que consiguen que te intereses por ellos en todo momento. Además la puesta en escena es sólida, donde destaca una excelente banda sonora. No es una serie que rompa esquemas, ni en calidad ni en originalidad, pero sí lo suficientemente consistente como para resultar muy entretenida.

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