RIPPER STREET – TEMPORADA 1.


Ripper Street
BBC | 2013
Productores ejecutivos: Richard Warlow.
Intérpretes: Matthew Macfadyen, Jerome Flynn, Adam Rothenberg, David Wilmot, Jonathan Barnwell, MyAnna Buring, Charlene McKenna, Amanda Hale.
Valoración:

Estamos en Londres en 1889, en el barrio Whitechapel donde recientemente el Destripador (The Ripper) sembró el caos descuartizando a varias prostitutas para luego desaparecer sin más. Su huella se siente en el ambiente: la población está asustada, cada nuevo crimen pone a todos en tensión por si el monstruo ha vuelto, los grupos de vigilancia vecinales ponen en apuros a los agentes de la ley con sus métodos salidos de la ira del momento… En la comisaría del distrito, el detective inspector Edmund Reid (Matthew Macfadyen) trata de volver a la situación normal, a pesar de que los fantasmas del Destripador siguen acosando la zona. Pero Reid tiene sus propios fantasmas también: hace poco sobrevivió al naufragio de un barco donde su hija fue dada por muerta. Al no haberse encontrado el cuerpo, la esperanza lucha contra el duelo, y su vida y matrimonio resienten la situación: la esposa se hunde en la pena y se vuelca en la iglesia, y él camina con la aflicción a cuestas, algo que notan y sufren sus compañeros.

En sus investigaciones le acompañan su fiel sargento Bennet Drake (Jerome Flynn), rudo como los tiempos requieren pero de corazón gentil. Se ha hecho recientemente con la ayuda del Capitán Homer Jackson (Adam Rothenberg), un estadounidense que parece haber huido de su país por alguna oscura razón. Su habilidad como cirujano y científico es notable y su labor crucial en la comisaría, aunque su lealtad no esté del todo clara. Pocos personajes secundarios acompañan al trío: algún agente con algo de presencia (el joven novato, sobre todo) y las prostitutas del burdel donde Homer se ha asentado.

Como Copper, Ripper Street es un policíal clásico, de los de patearse las calles, tirar puertas abajo y zurrar para sacar información. Las historias narradas son sencillas pero muy interesantes, y destacan porque se sumergen muy bien en el ambiente de la época (la forma de pensar, la situación social y económica) y entre medio de ellas se trabajan correctamente los personajes principales. Ocho episodios pueden parecer pocos, pero todos son largos, casi de una hora, y dejan muy buen sabor de boca: no falta ni sobra metraje. El único pero notable es la impresión de que había potencial para más, y de que el desenlace deja un poco insatisfecho, pues aun centrándose en la trama principal del año (el misterio de la hija de Reid) no termina de adquirir el nivel de emoción esperable. Al menos, el giro sorpresa final está muy bien, y la evolución de Reid y los que están a su alrededor (esposa, amante, amigos) es notable a lo largo del año.

Las labores de producción son impecables. El Londres de la época se recrea de forma espectacular, digna de una superproducción cinematográfica: un vestuario excelente, decorados muy detallados, exteriores constantes, amplios y recreados con esmero, más unos fondos digitales o pintados alucinantes (superiores a los de Copper, que se notaban un poco). La puesta en escena es bastante correcta, y aunque no sea de gran nivel aprovecha bien los recursos gracias a una buena fotografía. El único punto negativo es que el montaje a veces resulta muy apresurado: una serie de estas características, pausada, muy dada a canalizar situaciones a través de la expresión de los personajes y, sobre todo, fotografiada como una producción de época, pierde enteros cuando en alguna escena el editor se vuelve loco enlazando planos a toda velocidad. El reparto es bastante atractivo, pues Macfadyen (Los pilares de la Tierra) y Flynn (Juego de tronos) son dos actores muy carismáticos, capaces de llenar la pantalla sin mucho esfuerzo. El personaje de Reid tiene más juego, y la interpretación de dolor contenido de Macfadyen es de las que llegan con intensidad, pero Flynn queda en bastante segundo plano a pesar de ser coprotagonista; a ver si en el futuro le dan más margen. Adam Rothenberg cumple bastante bien, pero no como para causar impresión.

Como Copper, el entretenimiento está asegurado para quien espere un policíaco del calidad y no los cansinos procedimentales que ahogan el género en la actualidad. Su sencillez es una baza a la hora de entretener, pero también hace pensar que, viendo lo que se han currado la recreación de la época, podrían haberse esmerado en hacer algo más trascendente y complejo.

Y me es ineludible terminar con una comparación más detallada con Copper, pues ambas parecen creadas con la misma plantilla: da la impresión de que la BBC partió de la misma idea para hacer una serie para el público estadounidense (Copper fue la primera producción de BBC América) y otra para el británico. Las similitudes son evidentes:
-Ambientación a finales del siglo XIX, con una atmósfera post-conflicto, en una las revueltas de Five Points y en otra el caos del Destripador, que tienen una huella constante en los personajes y las historias.
-Buena reconstrucción de la sociedad de la época y de la labor policial. Incorporación de los primeros pasos de la ciencia forense.
-Grupos de personajes muy parecidos. Tres protagonistas: el detective agobiado por un misterio reciente, el amigo fiel y bonachón pero duro cuando es necesario, el médico conocido recientemente y muy hábil en su campo. En el tramo final de la temporada se ahonda mucho en el misterio del rol central, aunque en Copper da mucho mejor resultado. El grupo de prostitutas tiene una presencia y relación constante con los personajes y casos. Eso sí, en Copper el plantel se secundarios es mucho más amplio.
-Un tono melancólico y trágico: la vida de la época es dura, los protagonistas están heridos por dentro.

Más allá de estos factores claros, es evidente también que cada serie tira por caminos distintos. Sí, la sensación de que partieron del mismo esquema es notable, pero los guionistas lo desarrollaron cada uno a su manera. Si tengo que elegir una de las dos… bueno, es difícil: vean las dos. Pero en ciertas cosas Copper me gustó más: es algo más oscura y cruel, los secundarios son más numerosos e interesantes y los principales mantienen una dinámica mucho más compleja, pues en Ripper Street la relación de Reid con todos es muy fría, lo que da menos juego aunque sea a su manera muy interesante.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s