JUSTIFIED – TEMPORADA 1.

Justified
FX | 2010
Productores ejecutivos: Graham Yost, Michael Dinner, Elmore Leonard.
Intérpretes: Timothy Olyphant, Nick Searcy, Joelle Carter, Jacob Pitts, Erica Tazel, Natalia Zea, Walton Goggings, Raymond J. Barry, Linda Gehringer.
Valoración:

Raylan Givens es un Marshal (cazador de fugitivos) que parece sacado del Lejano Oeste. Su código de honor es inquebrantable, su dedicación y resultados inmejorables… si no fuera porque también es de gatillo fácil y dado a jugar a ser un justiciero. Da oportunidades a diestro y siniestro, tratando a la gente como personas más o menos perdidas, pero cuando éstas se apartan claramente de la ley es implacable: aunque le caigas bien hará lo posible por atraparte, y si la situación lo requiere no dudará en disparar. Y cuidado si le caes mal, si tus crímenes son imperdonables. Su carrera en Miami se ve truncada cuando abate sin muchos miramientos a un asesino al que le tenía ganas, y para quitarse el follón de encima sus jefes lo mandan de vuelta a su tierra natal, la conservadora Kentucky, donde en cada condado reina la familia más fuerte. Allí pronto empiezan a acosarle los fantasmas del pasado. Algunos individuos con los que creció son ahora peligrosos criminales, en especial el fanático de la supremacía blanca Boyd Crowder, dado a explotar cosas por diversión y que podría estar aumentando su currículo hasta incluir el asesinato. Su exesposa anda por el lugar, casada con un mindundi. Viejas conocidas se le tiran en brazos. Su padre es un desastre con pie en el mundo del crimen. Etc., etc.

Givens es un personaje con carácter y carisma, sobre todo gracias a la excelente labor de Timothy Olyphant (Deadwood), pero el resto de protagonistas resultan muy pobres. Ninguno posee un dibujo complejo y mucho menos interesante. Todos son elaborados a base de tópicos y retazos simples, siendo el único con algo de progresión el archienemigo Boyd Crowder (Walton Goggins, visto en The Shield), que tampoco es para echar cohetes: lleva un camino demasiado facilón y sin capacidad para impactar. La exesposa y su marido se salvan por un pequeño arco argumental bastante digno y ya está. El jefe y compañeros de trabajo apenas aparecen. Los más secundarios se presentan tan mal que cuando vuelven a aparecer es difícil recordar quiénes eran. Y esto último se agrava con los que no reaparecen hasta la segunda temporada.

La temporada comienza sin dejar claros estilo y argumento, si es un procedimental simplón o un western malogrado, si es retrato costumbrista o policíaca al uso. Carece de elementos que la hagan original, y también le falta fuerza e interés. Unos cuantos casos algo aburridos narrados con demasiada lentitud (cuántas conversaciones vacías hay que soportar para llegar a algo) se salvan por la gracia del personaje central y por algunos diálogos y situaciones humorísticos bien conseguidos. En el sentido del humor cabe destacar que la serie mantiene un toque pesimista bastante irónico: a los delincuentes siempre les sale todo mal, porque el crimen es el sendero de la autodestrucción, lo que da para instantes bastante divertidos, sobre todo cuando Raylan se mofa de ellos.

Conforme va creciendo el entramado de habitantes del lugar (familiares, conocidos, delincuentes y sus asociados, etc.) la temporada va cimentando las bases para urdir tramas más complejas que las iniciales, pero al menos en este primer año no ofrecen nada espectacular. Los conflictos con el Boyd convertido, la presencia constante del cártel que le tiene tirria a Raylan, el conflicto con el padre… A pesar de que debería ir creciendo en interés y densidad, de que me esforzaba por sacarle jugo, en realidad nada termina de despuntar. Las tramas resultan demasiado lineales y poco emocionantes, nunca hay sensación de progresión arriesgada (todo predecible y monótono). Los personajes no maduran de forma llamativa hasta el próximo año. Y además hay algunos aspectos negativos dignos de mención: resulta muy forzado que vaya por donde vaya Raylan, aunque se cruce medio país por una misión, conozca a alguien y el caso del día está de alguna formar relacionado con Miami (el cártel) o con Harlan, el condado donde trabaja. Por si fuera poco la puesta en escena es bastante pobre, rutinaria, con algunos defectos imperdonables: las pantallas de fondo en los viajes en coche quedan fatal, y me temo que hay muchas escenas así. El tema de créditos tampoco me gusta lo más mínimo, una fallida mezcla de country y rap cuyas texturas no pegan lo más mínimo con el estilo de la serie.

En conjunto esta primera sesión de Justified nunca llega a ser mala, ni siquiera aburrida. Siempre hay algo que sacar de los episodios gracias al correcto personaje central y su forma de enfrentarse a los criminales, y en líneas generales entretiene sin muchos problemas. Pero es tan simple y facilona que no merece la pena recordarla ni recomendarla. De hecho cuando empecé a verla, tras unas primeras impresiones no muy esperanzadoras la dejé de lado, pues no me ofrecía nada emocionante. Pero tras su segunda y tercera temporadas no hago más que leer maravillas sobre ella, así que le he dado otra oportunidad.

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