ORPHAN BLACK – TEMPORADA 2.

Orphan Black
BBC America | 2014
Productores ejecutivos: John Fawcett, David Fortier, Graeme Manson, Ivan Schneeberg.
Intérpretes: Tatiana Maslany, Dylan Bruce, Jordan Gavaris, Kevin Hanchard, Michael Mando, Maria Doyle Kennedy, Inga Cadranel, Evelyne Brochu, Matt Frewer, Kristian Bruun, Skyler Wexler.
Valoración:

Una ligera decepción ha supuesto la segunda temporada Orphan Black, no porque sea mediocre, sino porque en vez de ir a más se ha estancado bastante. El primer año mostraba gran vitalidad y su potencial apuntaba maneras tanto en las tramas, incluso sabiendo que la conspiraciones de clones y empresas oscuras no son novedosas, como en los personajes, todos muy atractivos y con historias fantásticas. Pero en vez de crecer se ha adormecido y apalancado en algunos convencionalismos.

La trama principal de esta etapa es la huida de Sarah con su hija y la búsqueda de respuestas en el tema clon, donde Cosima como empleada de Dyad es quien más puede aportar. Pero me temo que no se avanza con determinación y en línea recta. Sarah se tira a la fuga todo el año sin hacer prácticamente nada. El exnovio es un personaje carismático pero poco sustancioso. Los líos dramáticos con la hija en los problemas que surgen por el camino acaban siendo algo simplones. El enviado de Rachel pone más tensión, pero tampoco da nada espectacular. Cosima y Delphine pasan por problemas varios también, pero igualmente la sensación es que se marea la perdiz para no avanzar demasiado. Y el problema es que cuando por fin se lanza la historia realmente no se ve mucho contenido. El hallazgo del anciano que lideró el proyecto inicial, la enfermedad de Cosima, la forzada necesidad de coger a Kira para estudiar a los clones y las confusas ambiciones de Rachel se juntan al final pero no dan un desenlace de altos vuelos, si acaso resulta más sensacionalista de lo esperado. La entrada en escena de la jefa superior (aparición estelar de Michelle Forbes), los nuevos clones, los nuevos pactos y secuestros… todo queda muy artificial pero poco tangible y acaba demasiado abierto. Un camino y desenlace que se acercan peligrosamente al estilo de Expediente X y Perdidos, cuando la primera temporada se caracterizaba por lo contrario, por saber ir al grano y explotar las sorpresas sin vacilar, sin meter rellenos y sin caer en giros sensacionalistas.

Mientras, el resto de personajes quedan un poco en suspenso y tienen trayectorias irregulares. Con la pareja de policías no saben qué hacer. Art se ve limitado a comodín de apoyo, Angela molesta un poco a los demás de vez en cuando y ya está. En la primera sesión el jaleo policial fue de lo más interesante del año, si aquí no cabía por la evolución de las tramas que se lo hubieran quitado de encima. La simpática Adison ve su parte extendida con rellenos: el musical y la desintoxicación son recesos cómicos efectivos para mantenerla en juego, pero sin meterla de lleno en los fregados principales sabe a tiempo perdido. Su marido gana protagonismo, por eso de que se pensaban que era su vigilante, lo que da algo más de conflicto relacionado con las tramas importantes, y también ofrece un sinfín de momentos humorísticos muy logrados. Felix sigue siendo un secundario excelente, un derroche de carisma y un gran apoyo para el resto de protagonistas. La Señora S es cada vez más intrigante, y se juega muy bien con las dudas sobre su lealtad. En el lado contrario a ésta está Paul: en cada capítulo parece apoyar sus lealtades en sitios distintos y no se sabe qué hace entre una aparición y otra.

En paralelo tenemos el confuso lío de la granja, con los proletianos. No termina de quedar claro de qué va y qué pretende esa gente. Al principio pensaba que se oponían al progreso de la ciencia genética en humanos, pero con los planes con Helena todo se emborrona. Además la chica y el chico y su fuga son bastante cansinos. Finalmente cabe decir que la reunión de las clones solo se produce en un par de ocasiones y no dan escenas brillantes como en el primer año. Es decir, la serie ha perdido otro de sus elementos más llamativos, las locuras que se montaban cuando se juntaban… Pero en su favor hay que decir que quizá repetir esa jugada sería explotarla demasiado, y más cuando las tramas están tan separadas.

En líneas generales seguimos teniendo un thriller de acción con toques de ciencia-ficción muy entretenido y con un punto de humor negro muy conseguido (el destino de Aldous, la clon transexual, la partida de rol…) que se ve realzado por tener unos protagonistas con gran carisma a pesar de estar la mitad interpretados por la misma actriz, o más bien gracias a ello, porque de nuevo Tatiana Maslany está extraordinaria dividiéndose en varios roles. El resto del reparto es bueno también. El ritmo ha sido moroso en algunas ocasiones pero nunca lento o aburrido. La puesta en escena es excelente. Pero en lo que respeta a la progresión de trama y personajes, después de avanzar en círculos el desenlace no nos deja en una posición clara y atractiva en ninguno de los dos casos. La inspiración de los guionistas parece haber alcanzado un tope, y espero que se recuperen, porque todavía es una serie con bastantes posibilidades.

Ver también:
- Temporada 1.

HOUSE OF LIES – TEMPORADA 3.

House of Lies
Showtime | 2014
Productores ejecutivos: Matthew Carnahan, Don Cheadle, Stephen Hopkins.
Intérpretes: Don Cheadle, Kristen Bell, Ben Schwartz, Josh Lawson, Dawn Olivieri, Donis Leonard, Glynn Tuman, Mekhi Phifer, Genevieve Angelson, Jenny Slate, Ryan Gaul, T.I.
Valoración:

La temporada anterior acababa con un giro no sorprendente pero sí eficaz, porque supuso un buen cambio de juego tanto en tramas como en la evolución de los protagonistas: la ruptura del grupo. Marty fundando Kaan y asociados, Clyde yéndose con la ex de aquél porque garantiza un trabajo más estable, Jeannie aferrándose a lo conocido (la todopoderosa Galweather) con el pelota de Doug detrás.

Tampoco es sorprendente que acabarían reuniéndose de nuevo, y quizá sabiendo que este camino era predecible los guionistas no lo retrasan. En pocos capítulos empiezan a acercarse y pronto caen todos en Kaan y asociados. El proceso no es precipitado ni forzado, todo fluye bien y lo que es importante se maneja aún mejor: las secuelas, lo que han vivido y lo que les ha distanciado, estarán siempre presentes. Allí cmienzan un gran proyecto en común, lanzar a lo grande la ya millonaria empresa de dos amigos que se criaron en las calles, en la delincuencia. Como trama larga del año da mucho juego, tanto por los problemas del trabajo como por los roces que van surgiendo entre la pandilla.

Las dificultades de sacar adelante la compañía y los líos familiares no son bastantes para aplacar las ambiciones de Marty Kaan, experimentado y valiente como se necesita en el negocio de las consultorías financieras, y también despiadado e inmoral como se requiere para pisotar a los demás en el camino a la cima… aunque los límites éticos se probarán con las inclinaciones criminales de esos dos clientes. El viaje de Clyde sumergiéndose en las drogas porque el esfuerzo de salir a flote en este trabajo supone demasiado para él es muy interesante. Mejor está Doug con los miedos a establecer una familia y lo que ello implica (dejar atrás su modo de vida de perseguir mujeres a todas horas). Jeannie en cambio no tiene una trama tan potente, aunque como personaje sigue siendo atractivo (en gran parte por el carisma nato de Kristen Bell) y el conflicto con Marty se lleva bien… hasta que de nuevo nos quieren colar el romance. Parece que los guionistas piensan que es obligatorio tener una relación en tensión entre protagonistas, pero la opción elegida sigue siendo poco verosímil: la pareja no tiene química y no se trabaja bien el progreso de la relación, pues estaba olvidada y la sacan de nuevo de la nada para finalizar la temporada.

Nuevos secundarios en la compañía de Marty dan bastante juego, aportando algo de savia a la loca relación que se trae la pandilla: chistes de sexo, ligoteos absurdos, piques personales, etc. La familia de Marty sigue presente con el caótico hijo y el puntazo de abuelo. La pega es que marean mucho la perdiz con el crío, reincidiendo demasiado en el tema de su sexualidad ambigua pero sin atreverse a avanzar hacia algo concreto, y es una pena, porque el chaval es simpático. En cambio la ex de Marty solo aporta algo de conflicto en la trama, su historia personal se deja de lado.

House of Lies sigue siendo una buena comedia de aventuras empresariales. Los personajes mantiene el carisma, sus trayectorias son atractivas y de nuevo se ven realzados porque la relación entre ellos es magnífica, con una dinámica muy particular realmente divertida. El ritmo de los capítulos es bueno y los diálogos son estupendos. La puesta en escena es magnífica, aunque a veces se nota que se rueda mucho con pantalla de fondo (por ejemplo en la playa o los aeropuertos), algo cada vez más habitual tanto en televisión como en cine. Pero todo junto no termina de conseguir la serie que podría ser. No sabe madurar, ir más allá, apartarse de caminos bastante predecibles, encontrar un punto de fuerza y originalidad como para dejar huella como sí conseguía por ejemplo el claro referente del género, Entourage.

Ver también:
- Temporada 2.
- Temporada 1.

CALIFORNICATION – TEMPORADA 7 Y FINAL.

Showtime | 2014
Productores ejecutivos: Tom Kapinos, David Duchovny.
Intérpretes: David Duchovny, Evan Handler, Natascha McElhone, Pamela Adlon, Heather Graham, Michael Imperioli, Olvier Cooper.
Valoración:

Como es esperable, con intriga y algunos miedos abordamos sus seguidores la última temporada de Californication, una de las dramedias más divertidas y con protagonistas más carismáticos de los últimos años, para mí la más destacable tras la ya mítica Entourage (El séquito) . La serie giró siempre alrededor de la familia fracasada de Hank, la relación tortuosa con su eterna amada Karen y los choques con una hija que reniega de los errores del padre, y como es obvio se esperaba que esta etapa final diese un paso definitivo en una u otra dirección. ¿Conseguirá Hank recuperar de una vez por todas a Karen y Becca o fallará por última vez?

El año empieza con dos sensaciones opuestas. Por un lado se ve que Hank está decidido a asentar la cabeza y madurar, y por ello no se pierde la esencia de comedia gamberra básica pero efectiva. El trabajo en la cuadrilla de guionistas de una serie de televisión propone un nuevo terreno de juego y ofrece un repertorio de personajes secundarios de buen nivel, empezando por Rick Rath (Michael Imperioli). Allí Hank se mete en los entuertos esperables relacionados con el sexo y con su magnética personalidad, mientras intenta centrarse y dar un aura de respetabilidad y estabilidad.

Por el otro lado, la jugada de sacar de la nada un hijo bastardo de Hank es una apuesta arriesgada, primero porque puede resultar sensacionalista, segundo porque abre muchas variables cuando estamos en una etapa que debería cerrarlas. ¿Tendrían los guionistas un as guardado en la manga, una trama que jugara un papel fundamental en la situación final de Hank? Levon no apunta maneras, desde luego. Los chistes de sexo se explotan demasiado, y se cae también en lo escatológico: juegan a lo cutre con el chaval hasta incluir chistes de pedos. Además no viene solo, su madre (Heather Graham como la tía buena de turno) está ahí para calentar más la bragueta de Hank… y no hace mucho más. En general resultan personajes simpáticos, pero aportan bien poco y cuanto más avanza la temporada más da la impresión de que realmente no forman parte de una historia bien meditada. Proporcionan más jaleo a la situación de Hank y algunos chistes son eficaces (el lío en la piscina del guionista y otros encuentros con protistitas), pero en contraposición con tanto enredo repetitivo (que si se lía con ella, que si el niño es tonto y asocial de cojones) hay que decir que no dan la talla y en un momento crucial como este desentonan. Lo que me pregunto es si con Levon intentaron poner un nexo familiar (es decir, un hijo) más carismático y que diera más juego que Becca, pues con esa actriz tan poco dotada no podían hacer mucho. Sea como sea, el intento llega tarde y mal.

Charlie y Marcy están pletóricos, sobre todo con la proposición del millón de dólares. La impotencia de Charlie, sus problemas laborales, el acoso de no tener dinero, la lastimera relación con Marcy, los líos de ésta con Stu… Todo se mantiene en el buen nivel habitual de estos secundarios. Para no faltar los guionistas también nos regalan alguno de esos grandes capítulos donde juntan todos los personajes y la situación converge en una estupenda orgía de chistes horteras mezclados con el romance salido de madre. Destaca la cita que se torna en una reunión demencial (710, Dinner with Friends), donde acaba apareciendo hasta el chiflado de Eddie Nero (Rob Lowe), aunque hay otros momentos memorables, como la fiesta en la piscina o el rodaje del capítulo piloto.

Cuando nos acercamos al tramo final saltan las alarmas. ¡Van a tirar por el sensacionalismo del peor calibre! Meten a Karen en un accidente de coche y cuelan un episodio (709, Faith, Hope, Love) que repasa la relación a lo largo de los años, que debería ser emotivo y resulta aburrido y superficial de narices. Todo apunta a que forzarán la reunión por tragedia, un recurso muy tramposo… pero de repente vuelven al tono anterior. ¿A qué ha venido este amago, entonces? Nadie lo sabe, pero el susto fue mayúsculo.

El desenlace opta por atacar de nuevo desde el esfuerzo de Hank de ganarse la confianza de Karen y Becca (que sale en un solo episodio, por cierto), y si bien no se da un paso definitivo nos dejan un final abierto sencillo y en la onda habitual de la serie que resulta más que aceptable, de hecho muy de agradecer viendo por dónde podrían haber tirado. Karen acepta de nuevo a Hank, pues podría mostrar de una vez por todas merecer el perdón, lo que funciona francamente bien (aparte de por miedo a tener otra cosa) porque todos los personajes están en su salsa, ninguno ha perdido fuelle aunque la temporada no sea perfecta. Hank, Karen, Charlie y Marcy se despiden siendo como han sido siempre, y Californication también. ¿Podría los guionistas haber apuntado más alto, haberse esforzado más? Sin duda, pero al menos no han acabado la serie dejándonos un mal sabor de boca.

Ver también:
- Temporada 6.
- Temporada 5.
- Temporada 4.
- Temporada 3.
- Temporada 2.
- Temporada 1.

THE GOOD WIFE – TEMPORADA 5.

The Good Wife
CBS | 2013-2014
Productores ejecutivos: Michele King, Robert King, David W. Zucker, Brooke Kennedy.
Intérpretes: Juliana Margulies, Matt Czuchry, Josh Charles, Archie Panjabi, Christine Baranski, Chris Noth, Alan Cumming, Mary Beth Peil, Zack Grenier, Jess Weixler.
Valoración:

Alerta de spoilers: Hay spoilers en cantidad, incluida la muerte de algún personaje principal.–

O cómo cargarse una temporada que iba camino de ser perfecta, el culmen de la maduración de la serie y probablemente una de las grandes del año.

Empezamos con la intensa trama de la fuga de abogados jóvenes hartos del ninguneo de los socios, instigada por Cary y donde termina apuntándose Alicia también. El otro interés de este grupo es claro: el crecimiento personal, cumplir el sueño de formar un bufete propio. Siendos estos dos los más implicados llevará su nombre, Florrick-Agos. Pero los inicios no son fáciles. La escapada se hace en secreto para captar clientes y empezar con fuerza para estar en condiciones de resistir el esperable intento de Lockhart-Gardner de aplastarlos. Por ello este tramo inicial está lleno de tensión, tiras y aflojas, puñaladas, miedos, secretos… Finalmente el pastel se descubre y la situación estalla a lo grande. Hitting the Fan (505) supone el mejor episodio de la serie y uno de los más memorables del año televisivo, una bomba construida con gran precisición mediante una trama bien trabajada a largo plazo y un clímax que la aprovecha al máximo.

La siguiente etapa es igual de fascinante. La guerra abierta es brutal, Alicia y Cary dan todo lo que pueden ante el rebote implacable de Diane, David Lee y sobre todo Will, quien se endurece ante la traición y se marca nuevas y ambiciosas metas: crecer hasta ser el bufete más grande y poderoso. Se exprime muy bien a los personajes, sacando el lado oscuro de todos ellos, donde destaca la madurez de Alicia, su tremenda fuerza ante los envites de abogados tan experimentados como sus mentores Will y Diane. Roces, tretas, peleas, trampas… Nunca The Good Wife había sido tan valiente, decidida y espectacular.

Pero entonces llegamos al capítulo número quince, Dramatics, Your Honor. Resulta que Josh Charles, quien interpreta a Will, quería dejar la serie. Y los showrunners le convencieron para que estuviera un buen tramo para hacer una salida digna del personaje. Pero resulta que hacen lo contrario a eso. Podrían haberlo mostrado dejando el bufete para irse a otro más grande (por ejemplo en Los Ángeles), de hecho era la opción más verosímil y eficaz en las tramas narradas, y además dejaría la puerta abierta para alguna aparición estelar. Pero hacen lo único que no deberían hacer, rompen los límites de la serie, juegan al fuego artificial chusquero, al giro de culebrón, al golpe a lo Anatomía de Grey en una serie que está a años luz de ese estilo. Van y lo matan de forma inesperada, solo por colar un golpe de efecto.

Así se entiende mejor que fueran tan valientes con los frentes abiertos y la evolución rápida y drástica de Will, y desde luego ya no parece que lo sean tanto: podían hacer lo que quisieran, que habría un reset que eliminaría lo andado. Como en los peores capítulos de Star Trek la nueva generación. Para colmo el capítulo es horrendo, el peor de la serie de largo. Vacío y simplón, carece de un clímax creciente, ni siquiera se esfuerzan por rellenar con algo interesante el tiempo muerto hasta el truco final. Otra cosa que me ha dolido es que casi todos los espectadores se han tragado esta tontería sensacionalista, esta trampa argumental barata, sin pensar en lo pobre que es el recurso y en lo que afecta al resto de la temporada. Qué lástima lo bajo que ha caído la serie y lo fácilmente que han colado la jugada.

Al menos parece que intentan trabajarse las consecuencias en el bufete y el resto de personajes… Pero en eso no están finos. La parte en que Lockhart-Gardner se desangra es obvia y el duelo de Alicia muy convencional. Y de ahí saltan a otro ramalazo de cobardía: ahora que Will no está el triángulo amoroso en tensión deja de ser una trama en suspense constante y hay que darle fin… pero qué mal lo hacen también. De repente, sin razones claras (no puede ser solo porque echa de menos a Will), Alicia rompe sin miramientos con Peter. Su relación iba bien en la temporada anterior, pero se ve que aquí la meten en la nevera de nuevo sabiendo que iban a eliminar el juego a tres bandas. Y una vez acabado este, parece que no se atreven a enfrentarse a lo que queda y lo borran sin disimulo. Queda fatal, precipitado e inverosímil. El amor que renacía, el respeto y entendimiento mutuo que habían forjado, el punto de conflicto que podría reaparecer con el tema de las urnas manipuladas… todo tirado a la papelera. Ahora como si se deshacen también de Peter, ya no sirve para mucho.

No acaban ahí los daños colaterales, porque en este descalabro habían dejado las dos tramas principales del año (después las escisión del bufete) en el olvido: la inquietante investigación de la NSA y el posible fraude electoral de Peter. La historia de la NSA venía siendo intrigante y prometía salir por donde menos se esperaba. El jaleo de las papeletas trampeadas auguraba una catástrofe para el mandato de Peter que salpicaría también de lleno a Lockhart-Gardner y obviamente a Alicia. ¿Cómo acaba todo esto? De la misma forma: ya no interesa, lo borramos rápido. Otro caso de flagrante cobardía. El asunto de la NSA acaba con una vulgar llamada de teléfono tras retomar la trama en un capítulo muy flojo, y lo de las papeletas voló junto a Will en un chasquido de dedos. Vergonzoso, un insulto enorme a la inteligencia del espectador.

Por desgracia en lo que queda de temporada no volvemos al punto anterior al desastre, sino que la cosa va cuesta abajo y sin frenos. Como previo al final tenemos algunos casos aislados que no están al nivel alcanzado con anterioridad, sabiendo a rellenos baratos. Y el desenlace del año también se queda a medio camino, intentando por un lado dejar huella con nuevos giros y por el otro yendo con demasiado cuidado, pisando demasiado delicadamente. En el primer punto está la forzadísima situación entre Alicia y Cary, dos personas siempre prudentes y educadas a las que es imposible sacar de sus casillas, y que de repente se pelean, gritan y odian como si llevara tiempo mascándose una situación insostenible, cuando no es así. Todo por forzar un final impactante. En el segundo punto tenemos que el destino de Diane es muy evidente desde mucho antes, porque la situación se dirige claramente hacia ello a pesar de los intentos de dismularlo amagando otra vez con nombrarla fiscal o juez.

Vuelvo la vista atrás para ahondar en otros aspectos que llaman la atención en esta etapa. Kalinda no da nada de sí otra vez. Después de lo carismática que resultó en los primeros años se estancó como secundaria repitiendo patrones y sirviendo para poco más que un personaje comodín. Además se ve que la actriz que hacía de contacto en el FBI (y ponía un poco de erotismo lésbico apto para conservadores -es decir, miraditas y escenas de cama en las que solo se ven sábanas-) no estaba disponible, y se buscan una sustituta clónica con todo el descaro del mundo. Otro fallo reincidente es la obsesión por meter un personajillo malvado en la órbita de Kalinda (quizá esto forme parte de ese erotismo cutre). Esta vez tenemos a ese nuevo investigador que parece venir de la mafia, un personaje tan malogrado y cansino como su exnovio. A cambio de estos patinazos perdemos secundarios muy interesantes: ¿qué pasa que les cuesta tanto mantener algunas figuras interesantes? Los roles de Amanda Peet y Maura Tierney que tan atractivos resultaban desaparecieron sin más. Y Melissa George podría haber dado más de sí, su trama es muy sosa. Por otro lado los hijos de Alicia siguen perdiendo protagonismo, quedando como eficaces suplementos para las historias políticas y dejando de lado las tonterías adolescentes. Y finalmente los característicos roles recurrentes (jueces raros, abogados característicos, las madres de Alicia y Peter) están ahí, aunque con tanto jaleo no hay tanto tiempo para ellos. Los que más presencia tienen son Michael J. Fox como el enemigo que ahora ataca desde dentro (forma parte de la forzada salida de Diane) o la loca y encantadora Elsbeth Tascioni (Carrie Preston).

En estas condiciones la temporada resulta demasiado irregular como para hablar de un buen año. En conjunto no es mejor que las dos anteriores, a pesar de que apuntaba muy alto. El punto de inflexión se maneja fatal y de ahí en adelante no saben retomar el rumbo. ¿Estamos ante el definitivo e inesperado salto del tiburón de la serie? Yo creo que no, da la impresión de ser un patinazo puntual, aunque desde luego ha sido importante e imperdonable.

Ver también:
- Temporada 4.
- Temporada 3.
- Temporada 2.
- Temporada 1.

BOARDWALK EMPIRE – TEMPORADA 2.

Boardwalk Empire
HBO | 2011
Productores ejecutivos: Terence Winter, Martin Scorsese, Timothy Van Patten…
Intérpretes: Steve Buscemi, Michael Pitt, Kelly McDonald, Michael Shannon, Shea Whigham, Aleksa Palladino, Michael Stuhlbarg, Stephen Graham, Vincen Piazza, Paz de la Huerta, Michael K. Williams, Anthony Laciura, Jack Huston, Gretchen Mol, Charlie Cox.
Valoración:

Alerta de spoilers: Analizo a fondo tramas y personajes, y hay muertes importantes.–

Como en el año previo los cinco personajes principales (a Eli y Richard los cuento ahora como tales) son exquisitos y sus aventuras atrapan con fuerza, y eso que muchas veces se tira más de sutilezas y una evolución velada que de tramas activas y golpes de efecto impactantes. Por ejemplo el cambio en la trayectoria de Margaret se expone casi sin que te des cuenta, va cobrando forma poco a poco.

Nucky ve peligrar su posición como nunca antes. Las acusaciones pendientes de juicio y el acoso de la Oficina de Hacienda hacen temblar su imperio y como consecuencias sufre una espantada de contactos. Los amigos en el mundo del crimen son efímeros. La alianza en su contra iniciada por el Comodoro y Jimmy, donde se apunta también Eli, es su principal problema. Pero su experiencia y determinación le dan ventajas frente a estos novatos indisciplinados que no son capaces de ponerse de acuerdo en muchas de sus acciones, por mucho que el Comodoro y sus contactos aporten veteranía, y salidas geniales como traer el whiskey desde Irlanda parecen ponerlo de nuevo en camino. Sin embargo en el proceso está descuidando lo que tiene en casa. No termina de congeniar del todo su lado familiar, y Margaret tiene algo que decir en sus planes: en sus narices le quita el proyecto de la carretera, lo que le hubiera dado a él y sus socios un enorme poder.

Jimmy como líder tendrá carisma, pero su cabeza bulle de dudas y los problemas se le atascan uno detrás de otro sin que vea forma de salir adelante sin crear otros nuevos. Y el breve reinado le explota en la cara: ser rey no es nada fácil, demasiados ángulos, socios, falsos amigos y conflictos que mantener a raya a la vez. Además creía que llegar a la cima le daría felicidad y motivos para vivir, y no es así. Michael Pitt está de nuevo magnífico a la hora de captar todo el tormento de Jimmy en esta complicada trayectoria, y los capítulos finales exprimen por completo a este inolvidable personaje. El flashback hacia el momento en que con la excusa de la guerra salió huyendo de la responsabilidad (novia embarazada) y los fantasmas internos (madre dominante: atención a la inquietante la escena de sexo) resume magistralmente sus limitaciones y demonios personales. Con la enfermedad y luego muerte del Comodoro y el resurgir de Nucky, el único objetivo que lo mantenía medio firme actualmente se viene abajo por completo. Su decisión de ir a ver a Nucky en plan suicidio es impresionante, y la escena de la ejecución bajo la lluvia corta la respiración. Todo el mundo habló de Ned Stark en Juego de tronos y nadie de Jimmy, cuando fue un golpe igual de inesperado y trágico. Es lo que tiene que esta serie no se convirtiera en un éxito popular. Además este no vino solo: la muerte de la mujer, justo cuando parecía encontrar algo de felicidad, es una cabronada. La que sale ganando en protagonismo en toda esta situación es la madre, Gillian (Gretchen Mol), pues se explica mejor su posición en la historia (su relación forzada con el Comodoro, el lugar de Nucky en la crianza de Jimmy), que en la primera sesión me quejaba de que quedaba algo descuidada. El momento en que se ve superior al Comodoro (paralizado por el ictus) y lo abofetea es genial.

Al comenzar esta etapa vimos a Margaret aceptando el lado criminal de Nucky porque su visión de la ética del mundo se ablandó un poco, sobre todo porque estar con él suponía sustento para la familia. Es fantástica la forma en que recupera el libro de cuentas, por ejemplo. Pero su férreo cristianismo sigue latente y empieza a emerger casi sin que ella o el espectador se dé cuenta hasta que explota por completo. Primero tenemos el flechazo con Owen Slater (Charlie Cox), el irlandés que hace de guardaespaldas de Nucky. Se puede leer entre líneas que la infidelidad la llena de remordimientos a la vez que el amor incipiente le dice que podría hacer algo más con su vida aparte de estar con Nucky, pues esa relación se está enfriando. Pero para mí es la visita a sus hermanos el primer punto clave. Verlos luchar por salir adelante en la miseria mientras ella vive del cuento sin duda deja algo en su interior. Luego viene la dura enfermedad de Emily y se lo toma como un castigo divino. De ahí se lanza al otro extremo: todo se lo da a la Iglesia, posicionándose contra las ambiciones de Nucky hasta el extremo de aprovechar la farsa del matrimonio.

Eli y Richard como decía ganan protagonismo hasta situarse en primer plano. Eli sufre de lo lindo no sabiendo con quién aliarse, arrastrándose de un lado para otro según cambia el viento. Volver al lado de Nucky cuando este remonta no será fácil. Shea Wiggham está inmenso otra vez, rivalizando con Michael Shannon (Van Alden) como mejor secundario. Richard por su parte se gana el favor del espectador por su tragedia, pues el rostro desfigurado garantiza soledad y rechazo y se mantiene siempre a la sombra de los demás a pesar de que hay un gran hombre tras la máscara. Las escenas en que sueña con una familia imaginaria viendo lo que tiene y no sabe apreciar Jimmy son tristes y hermosas, y su intento de suicidio en el bosque es una de mis escenas favoritas del año.

El resto de secundarios terminan pareciendo más parte del entorno que personajes realmente interesantes. Aunque bien definidos, con peculiaridades llamativas y algunas buenas escenas, sus trayectorias no interesan casi nunca lo suficiente como para que si desaparecieran sin más los echase de menos. A días de terminar el segundo visionado intento pensar en qué han hecho todos estos habitantes de relato (Capone, Lucky Luciano, Rothstein, Chalky, Doyle…), cuál es su posición al final, cuánto han cambiado o crecido… y salvo Van Alden no sabría decirlo, termino perdido entre tanta alianza, cambio de bando, acción sutil que mueve otra acción, etc. Lo curioso es que este Van Alden, aunque sea más atractivo de primeras (en gran parte gracias al actor) está más descolgado que los demás y sus escenas son menos jugosas por sí solas (muchas incluso repetitivas), con lo que termina siendo un buen ejemplo de que un personaje con pegada es quien sostiene la trama que se pone sobre él y no al revés.

Mi conclusión es la misma que la del primer año, aunque en esta ocasión el enorme e inolvidable final de temporada deja un recuerdo muy grato y casi hace olvidar que el resto de la sesión tiene algunas limitaciones. Una vez reposada y analizada a fondo Boardwalk Empire deja ver de nuevo la asombrosa complejidad de sus guiones y la milimétrica exposición de tramas, pero su visionado requiere gran esfuerzo y paciencia para sacar todo el jugo de una narración algo enmarañada y adormecida, con más capítulos de transición o exposición que tramos emocionantes e impactantes, y que se pierde en una ingente cantidad de secciones y personajes secundarios que no terminan de ser tan interesantes como cabría esperar de semejante esfuerzo. Es decir, de pretenciosa termina ahogándose a sí misma. Es imposible no pensar que ese esfuerzo lo podrían haber puesto en hacer algo más ameno, en dar más fuerza y carisma a historias y protagonistas. Pongo como ejemplo Juego de tronos, de un estilo semejante y con tantos personajes como ésta y que siendo más irregular en cuanto a guiones engancha con más facilidad: es pausada y densa también, pero rara es la sección que no resulta agradable, emocionante o incluso fascinante gracias al magnetismo de sus protagonistas. Y si me voy al extremo de The Wire ya no digamos: todo en ella es perfecto, es mucho más compleja y detallista y tiene el doble de personajes, pero aun así resulta mucho más entretenida, fácil de seguir y atrapa con mayor intensidad, y lo más importante, ni uno solo de sus protagonistas pasa sin dejar huella.

En cuanto a la recreación época y la puesta en escena no hay queja alguna, de nuevo la mezcla de dinero y talento que maneja la HBO deslumbra de forma inconmensurable, siendo en el aspecto visual una de las series más poderosas de los últimos años. Con el reparto más de lo mismo, todos los intérpretes están perfectos y un puñado largo dejan papeles magníficos.

Ver también:
- Temporada 1.

JUEGO DE TRONOS – 410 – LOS HIJOS.


410 – The Children
Escritores: David Benioff, D. B. Weiss.
Director: Alex Graves.
Valoración:

Sinopsis:
Cersei reniega definitivamente del control de su padre. Los dragones de Dany se descontrolan tanto que debe encerrarlos, aunque no consiguen atrapar a uno de ellos. Bran llega al arciano de las visiones y se encuentra con los Niños del Bosque y un tipo misterioso misterioso que promete enseñarle.

Jon se enfrenta a Mance, pero antes de poder hacer nada Stannis llega con su ejército, y Mance se rinde. Brienne encuentra a Arya, y lucha contra el Perro para arrebatársela. Vence, pero la chica huye por su cuenta, tomando un barco hacia Braavos.

Jaime libera a Tyrion, pero este se para para ajustar cuentas con su padre. Mata a Shae y Tywin antes de irse con Varys.

Frases:
-Mance: Mataste a algunos de nuestros hombres más fuertes. Uno de nuestros gigantes entró en vuestro túnel y no volvió a salir. Mag el Poderoso.
-Jon: Está muerto. Mató a mi amigo Grenn.
-Él era su rey. El último de una estirpe que se remonta a antes de los Primeros Hombres.
-Grenn provenía de una granja.
-Por Mag y Grenn.
-Por Grenn y Mag.

-Jon: Si mi padre hubiera visto las cosas que yo he visto, también os habría dicho que quemaseis a los muertos antes del anochecer. A todos.

-Cersei: ¿Cómo puede alguien tan consumido por la idea de su familia no tener noción alguna de lo que su auténtica familia estaba haciendo? Hemos estado aquí, delante de ti, pero jamás nos has visto. Si nos hubieses mirado una vez en los últimos veinte años, si nos hubieses concedido una sola mirada, lo sabrías.
-Tywin: ¿Saber el qué?
-Todo lo que dicen es cierto. Lo de Jaime y yo.
-No.
-Tu legado es una farsa.
-No, no, no, no.

-Cuervo de tres ojos: Ahora por fin has venido a mí, Brandon Stark. Aunque es algo tarde.
-Bran: ¿Vas a ayudarme a caminar de nuevo?
-Nunca volverás a caminar. Pero volarás.

-El Perro: ¿Recuerdas dónde está el corazón? A la mierda. Estoy listo. Vamos, chica. Otro nombre menos en tu lista.

-Tywin: ¿Matarás a tu propio padre en el retrete?

-Varys: ¿Qué habéis hecho?

Comentario:
Aún resuena la fallida trama de Qarth que cerraba la segunda temporada de forma tan irregular y decepcionante cuando, vendiendo la moto con que habían firmado el mejor final de la serie, Benioff y Weiss nos traen Los hijos, el capítulo más polémico, el que peor ha sido recibido (en las comunidades mínimamente exigentes, porque si hacemos caso a la imdb o tv.com…) por sus altibajos y falta de fuerza, el que más ha mosqueado a los lectores de la obra original por su escaso respeto y fallidos cambios. Un episodio demasiado irregular, tanto en forma (Alex Graves otra vez falla bastante) como sobre todo en contenido, donde poco hay que salvar entre varias secciones muy desaprovechas y alguna enormemente malograda.

Empezamos con la resolución de la batalla del Muro, con Jon yendo en plan suicida a por Mance. La tensión que pudiera, qué digo, que debería tener se ve reducida bastante por la nefasta forma en que el director plasma la escena. Claustrofóbica sin venir a cuento, cerrada en primerísimos planos inútiles, con cabezas cortadas y media pantalla tapada por espaldas y nucas… Horrible, probablemente la escena peor dirigida de lo que llevamos de serie. Por suerte la conversación, con Mance mostrando el carisma que debe tener, es bastante interesante.

La llegada de Stannis pone una solución temporal al conflicto mediante una sorpresa no del todo eficaz, pues arrastra algunas inconsistencias. Primero, la decisión de ir al Muro se tomó en el final de la temporada anterior, y desde entonces han estado mareando la perdiz con esta trama; así es normal que algún espectador se preguntara qué hace ahí; aunque mi pregunta es sin entenderán cómo llega al otro lado del Muro, algo que no se dignan en exponer de ninguna manera. ¿Intuirán que lo hacen navegando por la costa Este, no cruzando el Muro de alguna forma? Tampoco me convence que sigan repitiendo lo de cien mil salvajes y solo veamos cuatro gatos, mientras el ejército de Stannis aparece en todo su esplendor.¿Cómo gana ante tanta gente? No sé si el espectador no lector puede deducir que las tropas de Mance son indisciplinadas, más un pueblo en migración que un ejército, y todos esos detalles que dan sentido a la situación pero aquí se omiten para poner a Stannis andando todo chulo sin pestañear cuando sus hombres matan a quien le ataca. También me pregunto qué ha pasado o pasará con los 400 hombres que envía Mance a escalar el Muro. ¿Será una fuerza disidente, atacarán por el sur, liberarán prisioneros? Nada de nada, seguro que es un recurso de guión barato del que sin duda alguna se olvidarán. También veo necesario haber mostrado a Alliser herido, que no se indica su destino (aunque no se ve entre los muertos) y la gente ya está asumiendo que Jon es el nuevo Lord Comandante por ausencia de competencia. Al menos el primer encuentro de Stannis con Jon es muy interesante, pues vemos a ambos medirse educadamente con buenos diálogos.

Saltamos a Desembarco para ver el estado en que quedó la Montaña, quien tiene una sangre que amplifica el sonido: ¡vaya efectos sonoros cutres! No es una escena esencial, y más viendo que van justos de tiempo en otras partes, pero al menos ata cabos necesarios; en esa onda está también el entierro de Ygritte, por cierto. A continuación Tywin vuelve a tener una pelea por el control de la familia, donde Cersei dice que ya basta. La confrontación es intensa, aunque de nuevo Graves está bastante perdido, componiendo una escena algo pobre y con unos conatos de cámara en mano que desentonan con el estilo clásico habitual. Al menos se exponen las motivaciones de Cersei bastante bien, que otras veces no quedan claras: pone su familia directa (hijos) por encima las ambiciones de un padre tirano. Pero la cosa no se remata bien, porque lo de continuar siendo amante de Jaime no se entiende del todo. ¿Hemos de asumir que se lo folla para tener una figura masculina en la que apoyarse ahora que se distancia de su padre? Porque eso supone ir contra lo que nos iban narrando, es decir, el distanciamiento entre ambos hermanos. Se puede aceptar porque esto es el juego de tronos y las alianzas cambian cada dos por tres según necesidades, pero es que resulta algo forzado, sobre todo por parte de Jaime, que la recibe entusiasmado cuando estaba harto de ella. Este es un caso claro de las incongruencias generadas por cambios previos: definitivamente la violación no ha dejado secuelas, es como si no hubiera existido.

Dany tiene una aparición bastante importante que quizá debería haber sido más impactante y emotiva: el encierro de dos dragones y el descontrol con el otro. No está mal, pero para ser el fin de temporada y un punto de inflexión en su vida cabría esperar algo más intenso. En otras escenas menos relevantes le han dado más tiempo. Además tiene una laguna importante. El hombre le presenta el cadáver de su hija y… la escena salta a otra donde Dany pregunta los hechos a Missandei. ¿Hemos de suponer que Dany ha huido, que no ha enfrentado la situación? ¿A santo de qué viene meter una elipsis ahí? Se carga el dramatismo y la continuidad de mala manera.

En el lejano Más Allá del Muro por fin Bran llega a su destino… Pero casi mejor que no lo hubiera hecho, porque tiran de sensacionalismo para rellenar metraje y a la hora de la verdad no avanzan nada. Una jugada digna de Perdidos. Si al menos lo hubieran hecho bien, pero la escena de los esqueletos es un descojone. No tengo nada en contra de que sean esqueletos, al contrario que otros espectadores, pues ya hemos visto muertos animados, simplemente estos están más degradados, y además los efectos especiales son perfectos. El problema es que la escena es de película o serie de aventuras cutres, y que sean esqueletos, recordando a El ejército de las tinieblas, maximiza esa impresión. Resulta que los dichosos atacantes tienen una sincronización perfecta para alargar la intriga y generar un clímax de peligro creciente, para finalmente terminar dejando escapar a los protagonistas: atacan de uno en uno a pesar de su clara ventaja numérica y dejan el ataque gordo para cuando ya no pueden ganar a sus desvalidas víctimas. También cabe preguntarse por qué si los Niños del Bosque esperaban la llegada de Bran tardan tanto en facilitarles la entrada, que los dejan en peligro de forma absurda. Y el final con los esqueletos explotando nos libera del problema con un golpe de magia salido de la nada. Para colmo Jojen muere de forma lamentable. Me parece bien que caiga, así dan más realismo y tragedia al momento, pero es que se resuelve fatal: de estar corriendo y luchando y avisando a Bran pasa en un instante a estar tumbado inmóvil sin explicación, solo para que el esqueleto lo mate.

Una escena así de forzada y cutre en una producción tan seria, más cuando llegábamos al momento cumbre de un protagonista, resulta una transgresión imperdonable. Además rematamos la jugada jodiendo el esperadísimo encuentro con el Cuervo de Tres Ojos. ¡Es Gandalf sentado entre raíces! Penosa concepción de la escena desde el diseño del tipo y su maquillaje lastimero a la mediocre forma de rodar (iluminación, fotografía). Mil ojos y uno más… ¡serán dos más, que tiene los dos intactos! También canta bastante que no vemos la boca de la niña al hablar, como si fuera difícil doblar un diálogo sin esconderlo de mala manera.

Cuando saltamos a Arya lo primero que cabe pensar es en que el agujero de guión que dejaron al ponerla ante la puerta de Nido de Águila no se ha corregido. Nos quedamos sin saber cómo ha escapado de los nobles del Valle, y cómo Meñique no se ha enterado de su presencia (porque veo poco probable que lo haya hecho, si quisieran que se percatara nos lo habrían mostrado). Vaya metedura de pata de los guionistas. ¿Qué necesidad había de llevarla hasta ahí? ¿Hacer un chiste? La verosimilitud por los suelos. Una vez encontrados el Perro y Brienne parece inevitable que hubiera pelea, pero es descarado como retuercen la situación para que Arya no dude sobre si irse con Brienne, a quien ponen exigente y borde cuando hemos visto que es muy prudente y educada. Así, cuando Arya se libera del Perro no le queda otra que seguir por su cuenta, porque Brienne se ha mostrado poco fiable. Estamos ante otro caso de forzar un cambio sin pensar en que no encaja: querían una pelea molona entre estos dos, pero no la han justificado bien.

Además resulta que la lucha entre estos dos titanes, que prometía ser espectacular y trágica, aburre cosa mala. Primero Graves no está fino otra vez, la coreografía se estropea con una dirección y montaje que no está a la altura de la serie. Comparadla con el combate entre Brienne y Jaime Lannister, la diferencia es abismal. Y segundo, no sé por qué se empeñan en alagarla hasta el infinito. A mitad del combate ya estaba esperando que pasara algo. Dar golpes porque sí, sin progresión dramática, sin navegar hacia nada concreto, no funciona. Por suerte acaba bien. El Perro está destrozado y ve llegar su fin, donde Arya medita sobre si ahorrarle la agonía o dejarlo sufrir. Como despedida de la pareja es una escena muy potente, pero pierde algo de fuerza porque es larga y viene de un previo aún más largo. Mejor introducida no hubiera sido tan pesada. De aquí saltamos al cierre del episodio, donde Arya ve un barco y decide de pronto probar suerte, y la moneda que le dio Jaqen sirve de pasaje selecto. Como final de temporada es una escena muy sosa, una transición simplona, y lo adornan con el plano del barco alejándose en plan… ¿En plan qué? No supone una escena épica, un cambio brutal en la dinámica de la serie o del personaje. Vaya artificio barato. Esta escena debería haber sido para Tyrion, ahí sí que hay un momento de ruptura y cambio importante no solo en un personaje, sino en la trama global de Desembarco del Rey. Ya son muchas la veces en que los guionistas no tienen claro qué es importante y qué no.

Y para el tramo final tenemos la parte más esperada, y la más desastrosa. Toda la temporada jugando con la intriga y tensión sobre qué destino tendrá Tyrion y aquí saltan a ello de forma precipitada y con una metedura de pata enorme tras otra. El enano entra en escena directamente con la fuga, sin manejar ni un mísero conato de intriga. Tampoco hay tensión y dificultad alguna por el camino. Y para rematar resulta que Tyrion se conoce los pasadizos secretos: llega a las dependencias de la Mano sin pestañear. Pero esos son problemas menores, deslices irrelevantes, al lado del destroce que hacen con los personajes y la avalancha peligrosa que están generando con tanta desviación innecesaria y poco meditada.

Los cambios de personalidad de Jaime y Shae vienen de largo y aquí influyen catastróficamente en Tyrion. Jaime se lleva de puta madre con el enano (y parece que por arte de magia con Cersei de nuevo también), y se despiden como buenos hermanos y amigos, algo completamente opuesto a lo narrado en las novelas, donde Jaime lo libera porque se lleva de pena con toda su familia y los remordimientos le hacen actuar en favor del eslabón más débil. Pero en dichos libros la jugada no le sale bien, porque inoportunamente suelta, para quitarse un peso de encima, la revelación sobre que Tysha en realidad no era una puta, una verdad hiere a Tyrion en lo más profundo y convierte a la despedida en un amargo adiós para siempre. Lo triste es que el tema Tysha se ha expuesto en la serie. ¿Por qué demonios lo omiten ahora que vuelve a ser crucial?

Shae es un despropósito desde su concepción. Que estaban enamorados de verdad, nos decían los guionistas con asombroso empeño, convirtiendo a la chica y la relación es un coñazo. Pero cuando llega el momento de separarlos y de que Shae se ponga en contra esa idea les juega una mala pasada, porque hacen malabares para encajar la situación y se les escapa por todas partes, resultando un galimatías ridículo. Resulta pues que la traición de Shae es un rebote infantil porque al intentar Tyrion ponerla a salvo piensa que se quiere quedar con Sansa. Y ya de paso se busca nuevo novio (Tywin), sin remordimientos ni nada. Vamos, de serie juvenil cutre, pero maximizado con un elaborado intento de homicidio a través del juicio. En la novela Shae es una puta a sueldo, y punto. Tyrion se encapricha y eso le juega una mala pasada, porque en algún momento Tywin la atrapa y la usa como espía. Así, Tyrion es víctima de su padre y de una puta manipuladora. Dos razones de peso para matarlos sin pestañear. Pero en la serie el resultado de la absurda ecuación de los guionistas es que Tyrion es víctima casual de una situación que sale mal, y en parte por acciones suyas, lo cual es más inverosímil si cabe.

En estas condiciones no pueden poner a Tyrion matándola sin más, porque sería como matar a una niña por una rabieta, por mucho que haya puesto su vida en peligro. Sin una traición a largo plazo, ¿qué motivos tiene Tyrion para ejecutarla? Por ello los guionistas se ven obligados a que el Gnomo actúe en autodefensa, forzando que Shae agarre un cuchillo y le ataque sin mediar provocación. Sí, la dulce y débil Shae enamorada de Tyrion y que cuidaba y protegía a Sansa no solo tiene un ataque de celos de tal magnitud que los acusa de regicidio en el juicio, sino que además intenta matar a Tyrion con sus propias manos. No tiene ni pies ni cabeza. Una vez Tyrion se salva de sus garras no le queda otra que pedir perdón, pues no quería matarla.

También hay que señalar las lagunas que hay entre el momento en que Tyrion la manda poner a salvo y este final. No sabemos si Shae vuelve por su propio pie para vengarse o si es tomada por Cersei o Tywin, ni si estos la fuerzan o actúa por voluntad propia. En entrevistas a Sibel Kekilli afirma que Shae, una vez ve roto su idilio, se va con el más poderoso del lugar, Tywin, pero eso tampoco aclara mucho, y en la serie desde luego no se puede deducir nada concreto. Sencillamente, no tengo palabras para criticar el estropicio sin caer en insultos.

A continuación Tyrion va a por su padre. Es indudable que la relación es precaria y el odio se ha acumulado a lo largo de los años, y se puede deducir que la decisión final de matarlo viene de dejarlo de lado en el juicio, y se puede aceptar. Pero la escena queda coja. No es tan tensa y dura como debiera y sobre todo cierra más heridas de las que abre: sin la variables cruciales de Shae y Tysha siendo obra de Tywin, su muerte no deja huella en Tyrion, se ha vengado de un padre cabrón saldando cuentas y punto final.

En conclusión, en la serie Tyrion queda bien con Jaime, mata a Shae en defensa propia y además se disculpa, liberándose de la culpa, y mata a Tywin limpiamente, sin dejar heridas que lo aflijan en el futuro. Es decir, Tyrion se va libre de cargas y con posibilidades de volver (porque la relación con Jaime sigue viva), transformando por completo su viaje y motivaciones posteriores. En el libro acaba mal con Jaime de forma que parece imposible reconciliarse, mata a Shae por su larga y odiosa traición y la muerte de Tywin arrastra más dolor que liberación. Se va sin posibilidad de volver, lleno de ira y pesadumbre. Así que si la siguiente temporada empieza con Tyrion como en el libro, totalmente perdido, roto por dentro y ahogando sus penas en el alcohol antes de medio poner orden y buscarse otro objetivo en la vida, será bastante incongruente con lo expuesto aquí. Y si lo cambian será una pena, por traición a la novela y por lo fascinante que es su viaje (mi parte favorita de Danza de dragones). Y finalmente cabe decir que eliminar la frase “¿Adónde van las putas?” es como si no hubieran puesto el “No sabes nada Jon Nieve”: algo sencillamente imperdonable.

Poco hay para rescatar en el capítulo. Como decía, Jon, Mance y Stannis funcionan a pesar de la torpe mano de Alex Graves y los pequeños pero numerosos agujeros de guión. La despedida del Perro es emotiva. Cersei mandando a Tywin a tomar por culo tiene cierta intensidad. Y mi momento favorito es la expresión y suspiro de Varys al escuchar las campanas, viendo que no le queda otra que irse también. Pero las que deberían haber sido las mejores escenas del episodio y probablemente de la temporada resultan muy insatisfactorias, con lo que la decepción es notable.

Para terminar, no iba a hablar de algo que no existe en el capítulo, pero los lectores se han quejado tanto que tengo que aportar algo de sentido al griterío. ¿Pero qué más da que no salga Lady Corazón de Piedra? Eso no jode el capítulo, lo estropea lo que hay mal narrado, no lo que no había manera de meter en él. La trama de Brienne y Jaime no ha llegado al punto de permitir ese personaje, es sencillamente ridículo quejarse por su ausencia. “Era el final perfecto”. Anda ya, el final perfecto era contar bien las secciones más importantes que hay presentes, la de Tyrion a la cabeza. Por no decir que es fácilmente sacrificable… qué digo, sería un gran acierto prescindir de ese rol. Es uno de los poquísimos errores que ha cometido George Martin, una trampa argumental pobre y una trama secundaria innecesaria. En la serie sobra, lo mire por donde lo mire, y las declaraciones de sus autores apuntan a que efectivamente no van a incluirlo en el futuro.

PD: “Los Niños del Bosque” para algunos serían “los Hijos del Bosque”, por eso de ser una tribu, pero en las novelas queda claro que son “los Niños” porque así los llamaron los Primeros Hombres por su tamaño. En inglés “children” vale para ambas acepciones, en castellano no, y además en el capítulo el título más que a ese pueblo misterioso sin duda se refiere a los hijos de las familias, Tyrion y Cersei a la cabeza, así como a los dragones de Dany. No sé cómo lo traducirán en el doblaje oficial, reniego de los doblajes desde hace años y opto por lo que me parece más fiel.

HANNIBAL – TEMPORADA 2.

Hannibal
NBC | 2014
Productores ejecutivos: Bryan Fuller, varios.
Intérpretes: Huhg Dancy, Mads Mikkelsen, Caroline Dhavernas, Lawrence Fishburne, Hettiene Park, Gillian Anderson, Michael Pitt, Raúl Esparza.
Valoración:

Un final de infarto en la impresionante primera temporada nos dejó con Will encerrado en el hospital para criminales dementes en espera de juicio, porque hacia él apuntan las pruebas de los asesinatos del Destripador de Chesapeake. Su situación no podría ser más precaria. Su mente está convulsa, no es capaz de poner orden en sus ideas. Sus amigos se aferran a las pruebas, algunos creyendo sin dudas que es culpable, como Alana, otros queriendo negar la evidencia y esperando un milagro, como Jack. Will está solo en su intento de señalar a Hannibal como el asesino más peligroso que han conocido.

El panorama es tan inquietante y perturbador y a la vez sugestivo y absorbente como en ese excelente primer año. Los guiones exponen con verosimilitud una trama algo fantasiosa sin pecar de sensacionalismos o inclinarse hacia giros facilones. El thriller no podría ser más ejemplar, capítulo a capítulo mantiene la intriga de forma que te muerdes las uñas, ofrece casos rebuscados y asombrosos, exprime a los personajes pero sin dejarlos secos y no se olvida de incluir estupendas sorpresas de vez en cuando. La construcción de la atmósfera es exquisita en lo sutil, con el ambiente enrarecido y la inquietud por el peligro latente, y espectacular en lo tangible, siendo asquerosa hasta resultar la serie más gore y repulsiva que he visto, con lo que es alucinante que siga en antena emitiéndose en una cadena generalista. Sangrienta y visceral en los asesinatos, morbosa en las idas de olla de Hannibal como las comidas que hace con sus víctimas o la brutal mutilación facial de Mason Verger, estremecedora en el ambiente turbio y malsano… Es imposible apartar la mirada ante imágenes que deberían ser grotescas y resultan cautivadoras, ante personajes oscuros y torturados que resultan fascinantes. Con las brillantes labores de dirección, fotografía, atrezo (las escenas del crimen y los cadáveres) y música Hannibal convierte la maldad en puro arte.

El reparto está a la altura de unos personajes muy exigentes. Mads Mikkelsen clava todo lo que se puede esperar de Hannibal: la fachada y las sutilezas cuando finge y manipula, el lado temible cuando da rienda suelta a su lado psicópata. Hugh Dancy expone con maestría el sufrimiento, la inestabilidad y el miedo a perder la poca cordura que le queda: es un manojo de emociones y tormento. Jack Crawford ha ganado protagonismo y Lawrence Fishburne está a la altura en el mejor papel que le recuerdo: con una interpretación muy contenida muestra la pesadumbre por tener a su amigo en las últimas, la inquietud porque podría salir todo mal, el dolor porque su esposa se muere. El resto quedan en un plano más secundario, pero están todos muy esforzados en sus papeles, destacando a la sugerente Gillian Anderson (Du Maurier) y la firme Caroline Dhavernas (Alana), consiguiendo esta última hacer más interesante a un personaje algo desaprovechado.

Alerta de spoilers: spoilers gordos a partir de aquí.–

En esta situación vemos que Hannibal sigue jugando con todos y su idea no es otra que exprimir a Will por curiosidad. Descubrimos que no es el único paciente al que ha dirigido para cometer asesinatos, pero este es especial. Mediante la mano de Hannibal pronto el juicio empieza a nublarse por otros crímenes que alejan la sospecha de Will. Éste está a punto de derrumbarse, y libre y cambiado de bando sería un gran aliado. Se puede hablar de que hay un ligero bajón de ritmo el ecuador de la temporada, pues con Will liberado tenemos un par de casos que de primeras parecen de relleno, pero pronto se ve como un cambio de ritmo inevitable dada la trama que se está desarrollando, y la intriga de si será Will capaz de vencer la sugestión de este temible psicópata mantiene el nivel muy alto. Pronto el plan de contraataque de Will (ocultado al espectador sabiamente y sin dejar sensación de trampa) y el esperado enfrentamiento con Hannibal saltan a primer plano, y ahí todo lo expuesto y construido con tranquilidad y buena letra en ese ínterin explota de forma espectacular, antológica, memorable: el último episodio es para enmarcar y contar entre los mejores de la historia, una auténtica obra maestra. Y menuda masacre. Ahora queda por ver si no resucitan a más personajes de la cuenta. Por mí los dejaba a todos muertos e iniciaba una nueva etapa con Hannibal a la fuga, pero es probable que Jack o Will o ambos se salven e inicien su búsqueda.

Ver también:
- Temporada 1.