![]() 307 – The Bear and the Maiden Fair Escritor: George R. R. Martin. Director: Michelle MacLaren. Valoración: ![]() |
Sinopsis:
Jon e Ygritte, una vez cruzado el Muro, siguen hacia el Castillo Negro, cada vez más enamorados. Robb se dirige a Los Gemelos para que Edmure se case con una de las hijas de Lord Frey; Talisa le dice que está embarazada. Arya se enfada con la Hermandad y escapa, pero es atrapada por el Perro, que estaba al acecho. Osha relata por qué huyó de Más Allá del Muro, por los muertos que se levantan, y no quiere que Bran siga ese camino con Jojen.
Sansa y Tyrion, cada uno por su lado, intentan hacerse a la idea de casarse. Tywin mide fuerzas con Joffrey para mantenerlo sumiso. Dany llega a otra gran ciudad esclavista, Yunkai, y pone términos para la rendición y para la liberación de los esclavos. Jaime es escoltado hacia Desembarco del Rey, pero decide volver a por Brienne, pues teme por su destino en manos del despiadado Locke.
Theon sigue siendo torturado, tanto psicológica como físicamente: el chico misterioso, tras jugar al engaño otra, vez le corta el pene.
Frases:
-Catelyn: Lord Frey se tomará este retraso como un desaire.
-Edmure: Se lo puede tomar como le plazca. Ha conseguido la boda que quería.
-Cately: Ha conseguido una boda. Lo que quería era un rey.
-Sansa: Soy tonta. Una niña tonta con sueños tontos, que nunca aprende.
-Sansa: Mi hijo… con él. Tendré que… Tendremos que…
-Joffrey: Pero no se me ha aconsejado sobre nada.
-Tywin: Estáis siendo aconsejado en este preciso momento.
-Jorah: No necesitamos Yunkai, khaleesi. Tomar esta ciudad no os acercará a Poniente o al Trono de Hierro.
-Dany: ¿Cuántos esclavos hay en Yunkai?
-Jorah: 200.000, si no más.
-Dany. Entonces tenemos 200.000 razones para tomar la ciudad.
-Barristan: Los yunkai’i son gente orgullosa. No se doblegarán.
-Dany: ¿Y qué le pasa a lo que no se doblega?
-Gendry: Nací en el Lecho de Pulgas.
-Melisandre: Tu sangre es noble.
-Gendry: ¿Estáis diciendo que mi padre era algún señor o…?
-Melisandre: Esa. Esa es la casa de tu padre.
-Gendry: Soy solo un bastardo.
-Melisandre: El bastardo de Robert, de la Casa Baratheon, el Primero de su Nombre, Rey de los Ándalos y de los Primeros Hombres.
-El Perro: Patalea todo lo que quieras, lobita. No te servirá de nada.
-Jaime: Estoy en deuda con vos.
-Brienne: Cuando Catelyn Stark os liberó, ambos le hicimos una promesa. Ahora os toca a vos. Disteis vuestra palabra. Mantenedla, y considerad saldada la deuda.
-Jaime: Llevaré a las muchachas Stark de vuelta con su madre. Lo juro.
-Torturador: ¿Deberíamos ver esta polla de la que todo el mundo habla? Todo el mundo sabe que te encantan las chicas. Apuesto a que siempre pensaste que sería recíproco. Tu famosa polla te debe de ser muy preciada. ¿Dirías que es tu parte más preciada?
-Theon: Por favor. No. ¡No! ¡Piedad, por favor! ¡Por favor, piedad! ¡Piedad!
-Jon: Si estás impresionada por un molino de viento, desfallecerías si vieras el Gran Torreón de Invernalia.
-Ygritte: ¿Qué es desfallecer?
-Jon: Desmayarse.
-Ygritte: ¿Qué es desmayarse?
-Jon: Cuando una chica ve sangre y se desploma.
-Ygritte: ¿Por qué se desplomaría una chica al ver sangre?
Comentario:
Otro capítulo notable, con una excelente exposición de caracteres, un ritmo muy bueno y pocos altibajos o elementos realmente criticables. Como en los últimos comentarios, expongo lo que me ha parecido de menos a más:
No entiendo la necesidad de reincidir tanto en las bodas futuras en vez de mostrarlas de una vez. Cuántos capítulos nos vamos a tirar viendo cómo hablan de la boda de Joffrey y Margaery y no parece llegar nunca. Y mientras, por el medio nos meten otras dos que también se hacen rogar. Vale, Sansa sufriendo y conversando con Margaery da una escena bastante simpática, pero ya hemos visto a Tyrion quejarse del asunto demasiadas veces. Como si no hubiera nada más que contar. Pero lo peor de este tema es Shae. De
nuevo, no alcanzo a comprender nada de lo que hacen con este personaje. De repente quieren hacernos creer que hay una especie de relación de entendimiento o incluso amor entre la puta y Tyrion. ¿Perdonen? No hay química, no hay una trayectoria tangible y verosímil en la pareja. Todas sus escenas han sido iguales, sin progresión alguna, y ahora de golpe resulta que Shae se aferra la vida con Tyrion, sin quedar nada, pero nada claro, si lo hace por el estatus social, por amor o por cualquier otra cosa. De hecho la mitad de las veces parece que esta tipa no quiere estar en ninguna parte de las que está. Un desastre total de personaje, que por desgracia afecta a Tyrion, pues sigo preguntándome qué hace con ella: ¿tanto se ha encoñado (o encariñado, como digo no queda claro) que aguanta tanta tontería por echar un casquete?
Como me imaginaba, los guionistas se han pillado los dedos con las cifras de miembros del grupo de Tormund. Decía en el anterior episodio que enviar unos veinte salvajes (dieciséis conté escalando el Muro) para atacar un castillo es bastante ridículo, y más cuando en el camino seguramente se perderían vidas. En efecto, a la cima del Muro llegan cuatro, o si aceptamos que la puesta en escena falló, ocho (a la mitad se los ve caer en la avalancha). Como es ilógico seguir el avance con cuatro pelagatos, pues por arte de magia han colado más extras (cuento más de diez en el grupo ahora). Estoy seguro de que llegado el momento del ataque, serán mucho más. Una cagada incomprensible en una serie realizada con tanta profesionalidad.
La escena de Melisandre pasando por el Aguasnegras, sin disimulo, sin disfrazarse, es muy forzada. Ya costaba creer que encontrara a Gendry con tanta facilidad, pero volver a Rocadragón por el camino más largo y peligroso es absurdo. Cientos de habitantes de Desembarco del Rey deberían haber visto a la famosa dama roja, y estarían hablando de ello. No será así, porque la presencia en esa zona es una excusa barata para que el relato de la sangre noble de Gendry llegue justo cuando pasan bajo la Fortaleza Roja, realzando el simbolismo del momento en una trampa argumental de guionista cutre también impropia de esta serie; y ojo, no señalo a George R. R. Martin, pues la concepción de la escena lo mismo parte de Benioff y Weiss, quién sabe, que Martin es guionista a sueldo sin poder de decisión. Además, el diálogo empeora cuando hablan como si fueran colegas, cuando en realidad Gendry ha sido tomado por la fuerza.
Con Osha también me parece que se han metido en un brete innecesario. La dinámica con el grupo sigue sin funcionar. Osha ha pasado de mística a odiar el misticismo: recuerdo en temporadas anteriores sus conversaciones intrigantes con Bran sobre la magia del mundo Más Allá del Muro… y ahora resulta que odia todo eso. Personaje comodín, se llama. Y de nuevo, Bran tiene bastante tiempo en pantalla pero no sirve para nada. Ya sabemos que hay peligros cruzando el Muro, ya sabemos que Osha huyó de allí para vivir mejor, ya sabemos que Jojen y Bran quieren ir allí en busca de respuestas. Dejad de reincidir en ello y avanzar en esta o en otras tramas.
El resto de secciones oscilan entre lo bueno y lo magnífico, y si hay algún aspecto que citar como mejorable está basado en las expectavitas de un servidor, un lector exigente.
El viaje de Robb sigue falto de la intensidad e inquietud creciente de los libros, que durante cientos de páginas te agobia teniendo a Robb siempre al borde del precipicio; pero bueno, está bastante bien como transición hacia la boda: se señala la personalidad de Lord Frey y se realza el romance entre Robb y Talisa lo justo para allanar el terreno a lo que está por venir. Y Talisa ha ganado al dejar de ser la enfermera anarquista y convertirse en una dama: las apariciones que tiene ya no son paridas inverosímiles; eso sí, sigue siendo un misterio qué hacen los guionistas con ella: ¿por qué ha de ser extranjera, le guardarán un destino distinto al personaje que sustituye en los libros?
Jon e Ygritte por fin muestran química a raudales, dando escenas conmovedoras y divertidas que describen a la vez sus personalidades, su relación y la vida de los diferentes pueblos. Aquí me ha apenado ver Corona de la Reina convertido en un anodino molino, y me he tirado toda la escena esperando un casi cruce de personajes que finalmente no ha ocurrido… Veremos si en lo que queda de temporada ponen algo parecido a lo que hablo. La conversación con Orell ha sido interesante, una buena forma de dar más vida al resto del grupo.
La tortura de Theon está alcanzando cotas espectaculares, por longitud, por variedad de estrategias, por inquietante y con futuro incierto. El juego de las falsas esperanzas atacando sus conocidos instintos sexuales rebosa crueldad, y finaliza con el golpe más duro que puede sufrir un hombre de su tipo: la castración. La secuencia también destaca porque la HBO vuelve a coquetear con la barrera entre erotismo y pornografía, aunque en este caso la trama más o menos lo justifica.
Jaime y su relación con Brienne han ganado en presencia e intensidad respecto a los libros, sobre todo si lo comparamos con otras historias que parecen más importantes pero quedan más diluidas. La evolución de Jaime desde la amputación está muy bien expuesta, el personaje está lleno de matices y se ve claramente cómo se enfrenta a nuevas sensaciones e ideas. La conversación donde se despide de Brienne y afirma mantener su juramento sobre las niñas Stark es muy emotiva. El regreso para rescatar a Brienne resulta impresionante, sobre todo porque se han arriesgado a rodar la escena del oso, y ha quedado genial.
Otra vez, lo más intenso y emocionante me ha parecido el viaje Daenerys, tanto el interno como el externo. Su maduración también se hace evidente, algo que captura hábilmente la actriz Emilia Clarke, y su aventura sigue un rumbo muy bien planeado (como decía, más que la fallida historia en Qarth). Las intenciones con Yunkai, el diálogo con el enviado por los Grandes Amos, las condiciones y amenazas, los imponentes dragones (¡vaya calidad de efectos especiales!)… Cuánta épica desprende toda su sección esta temporada.
Termino con unos cuantos detalles y preguntas, así como algunos deslices de guión que sumar a los otros que he citado más arriba, y que como empiecen a acumularse van a acabar haciéndose notar demasiado. De nuevo se hace evidente que Kovarro ha desaparecido, y el resto del khalasar también. Se supone que Dany tenía seguidores fieles. ¿Dónde están? ¿Los ha abandonado, se han ido, los ha asentado en alguna parte segura? Robb y familia parten de Aguasdulces… ¡y todavía no nos han mostrado cómo es! Es decir, más de media temporada hemos estado en un sitio que no sabemos cómo es. Me pregunto si los no lectores no estarán confusos con la ubicación de Robb. Por cierto, ¿adónde va El Pez Negro, quién queda de castellano en Aguasnegras y hasta dónde van a meter este personaje en la trama de los Frey (quizá sustituya a otro misteriosamente desaparecido, Gran Jon Umber)?



El acercamiento histórico a una época de la que no hay descripciones del todo claras es bastante loable. Hirst no se limita a mostrar los puntos clave en la historia de Ragnar, también llena de detalles cotidianos la narración, dando un aire de realismo constante, y se agradece además que no suaviza ni embellece la dura vida de aquellos años para que resulte más cercana al espectador actual: toda la violencia de los vikingos se muestra sin censura, sea por sangre o por crudeza (en las incursiones masacran sin piedad), la actividad sexual no se oculta (tríos incluidos, aunque sin enseñar mucha carne) y el comportamiento de los personajes se acerca muy bien a lo que sería la realidad (supersticiosos, brutos, etc.). Destacan los choques culturales vividos por el monje secuestrado, quien se queda flipado ante los sacrificios y violencia de estas gentes, o el penúltimo capítulo, centrado todo él en temas religiosos y de sacrificios y que resulta un inciso a las tramas generales pero resulta fascinante.
En el aspecto dramático la serie se centra en la familia y amigos cercanos de Lothbrok, y se cuida bastante bien el rol de cada uno. La esposa, Lagertha, es dura y leal como los tiempos mandan; muy bueno el casting también con Katheryn Winnick, sobre todo porque su físico (en especial su mirada de mujer peligrosa) es perfecto para el papel. El hijo presenta los conflictos habituales (quiere seguir a papá) y por ahora se utiliza muy bien, teniendo la presencia e historias justas y necesarias; la hija queda un plano más secundario, aunque al final gana algo más de presencia. La relación con el esclavo, Athelstan (George Bladgen), quien se convierte más bien en amigo de la familia, es muy interesante, y su cambio gradual de acojonado a fascinado se maneja muy bien. Compañeros de andanzas como Floki (Gustaf Skarsgård) hacen pensar en que es una lástima que no hayan dado más protagonismo a otros secundarios, pero realmente el único que sale mal parado el hermano de Ragnar, Rollo (Clive Standen), quien necesitaba más definición para resultar más llamativo, pero por desgracia en vez de ganar con los episodios va perdiendo, pues la creciente trama de conflicto con Ragnar no resulta creíble y su destino en el final de la temporada se expone fatal.
El gran escollo de Vikings en este primer año es la falta de rumbo, de una trama bien planteada y bien escrita antes de lanzarse a rodarla, algo que resalta al pensar que en nueve escasos capítulos se debería haber ido al grano con mayor dirección e intensidad. La mezcla de la vida en casa, los conflictos con el conde, los viajes a nuevas tierras y las nuevas intrigas creadas al final del año con el jarl (o duque) no se hilan del todo bien, funcionando unas mejores que otras y fallando en su conexión y fluidez, traduciéndose en bastantes altibajos de ritmo e interés de un capítulo a otro. La parte del conde de hecho falla estrepitosamente, siendo un gran lastre en los primeros episodios. El rol interpretado con algo de dejadez por Gabriel Byrne (no pone tanta pasión como en
Espero que limen esas notables asperezas en el próximo año, porque Vikings guarda gran potencial en la por ahora fallida trama política debido a la notable trayectoria de Ragnar y otras grandes figuras vikingas que podrían incluir. Habrá que ver también si el drama familiar sigue por buen camino después de los rebuscados giros del último episodio: la repentina epidemia y la muerte inesperada y forzada de algunos secundarios no parece un argumento muy bien meditado, contribuyendo a que el cierre de temporada resulte bastante decepcionante. Es cuanto a la aventura y la recreación histórica, aquí no hay pega alguna: si te gusta el género Vikings es una apuesta estupenda. El tramo centrado en las incursiones es notable, con picos impresionantes, e incluso en secciones donde el conde es protagonista hay partes muy gratificantes, como el ataque a la casa de Ragnar y su épica huida.
-Torturador: Eso sí, se te ha olvidado preguntarme algo. Se te ha olvidado preguntarme
Para una vez que le dedican algo de tiempo a Bran, y no sirve para nada. La escena es larga y aburrida, por momentos incluso molesta por repetitiva y hueca. Ros muere de golpe: un personaje principal cuya muerte no se muestra es algo imperdonable. Después de marear la perdiz cosa mala con este personaje totalmente fallido se lo quitan de en medio de una forma tan burda. Resulta que Mance Rayder, tan listo como es, envía dieciséis salvajes para atacar el castillo principal de la Guardia de la Noche (sin saber siquiera cuáles son sus defensas), aun sabiendo que al escalar el Muro caerán unos cuantos (de hecho, sólo quedan cuatro).
pero aquí han preferido no meter un personaje más y darle vida al que tienen. La idea es entendible y lógica, y más cuando el actor Joe Dempsie se ha mostrado muy competente. El problema es que queda un poco forzado el asunto: no se explica ni cómo Melisandre conoce su existencia, ni su ubicación, ni cómo llega a él con tanta facilidad. Vale, podemos pensar en que se guía por sus poderes y las visiones del fuego, pero podrían explicarlo mejor para que no quede tan rebuscado. Por otro lado, muchos espectadores lectores se han quejado de que no queda nada bien que la Hermandad, tan honorable y defensora de los desfavorecidos como se presenta, venda a un joven que además se estaba convirtiendo en uno de los suyos. No lo veo un problema grave; en el libro desde luego no encajaría, pero en la serie los han descrito con un poco de más ambigüedad moral y sobre todo con mayor sumisión a la fe, y Melisandre y el dios rojo mandan, y el chico va a una causa mayor, sea cual sea su destino.
Theon y su torturador dan la mejor escena de su historia hasta el momento, con el misterioso tipo realizando su extraño juego mediante una tortura mental y física inquietante, perturbadora. Es estupenda la escena de Tywin y Olenna, otro gran momento de las intrigas políticas, con dos pesos pesados midiéndose y retándose. Eso sí, los guionistas eliminan el resto de la actual generación Tyrell, es decir, Loras es hijo único, no existen Garlan ni Willas; no me parece mal, pues facilita las cosas, pero como siempre, espero que no genere incongruencias futuras. Resulta muy divertida la parte de Sansa y Loras: ella en las nubes, él aburrido e intentando disimularlo. Muy triste es el cambio cuando la visita Tyrion, aunque a mí me hubiera gustado ver la escena y no narrarlo con elipsis. Es muy interesante el silencio de Cersei ante la pregunta de Tyrion de si fue ella o Joffrey quien atentó contra su vida en la batalla, donde el enano escoge la respuesta menos dolorosa y al espectador le queda la duda de quién fue el verdadero culpable.

-Jaime: Lord Bolton. ¿Alguna noticia de la capital?
-Dany: A partir de este día, escogeréis vuestros propios nombres. Y les diréis a vuestros soldados subordinados que hagan lo mismo. Despojaos de vuestro nombre de esclavo. Elegid el nombre que vuestros padres os dieron, o cualquier otro. Un nombre que os haga sentir ogullosos.
Por ejemplo, Brienne y Jaime tienen una aparición muy larga pero profunda y hermosa, cuando en el episodio anterior su sección no causaba mucha impresión. El relato sobre Aerys describe muy bien simultáneamente aspectos del personaje de Jaime y la historia pasada de Poniente, con la caída de los Targaryen, mientras sirve también para avanzar en la relación con Brienne, y todo ello narrado con un tempo muy templado y además emotivo. Pero la diferencia cualitativa se ve sobre todo en la intriga sobre matrimonios. El pequeño desastre montado en el anterior episodio con Varys era desarrollado con una incomprensible longitud y falta de rumbo, pero aquí todo se expone con una habilidad digna de aplauso. Los juegos de espionaje, las triquiñuelas políticas, la posición de cada rol y sus ambiciones… La cadena de acontecimientos está perfectamente definida y mostrada con un ritmo de impresión y gran capacidad para mantener al espectador completamente absorbido. Meñique sirviendo a Tywin y Cersei, la juagada a través de Loras ante las narices de Olenna y Margaery, el uso de Sansa como objeto de estrategia, el plan de Meñique con ella echado a perder por el autoengaño de la joven con su nueva fantasía (Loras, Altojardín), el barco zarpando… y el colofón final con los nuevos planes de bodas orquestados por Tywin.
El combate entre Beric y el Perro es sobrecogedor. El de Jaime con Brienne fue una coreografía elegante, pues Jaime estaba jugando, disfrutando y midiendo fuerzas con Brienne, hasta que se vio superado y entonces surgió la inquietud, perfectamente mostrada con una música sutil. Pero éste es caótico, intenso, y fluyen los temores (el Perro y el fuego) y el caos debido a que es una lucha desesperada por la vida. La coreografía es sucia, llena de tropiezos y golpes improvisados, la música atronadora, el montaje caótico. He comparado ambas peleas para hacer notar el impresionante nivel visual que tiene la serie, adaptado a cada circunstancia con grandes resultados. Posteriormente, el renacimiento de Beric sorprende, y su explicación se ofrece en una excelente conversación donde Beric y Thoros se alzan como dos personajes secundarios muy atractivos, factor propiciado también porque es el enésimo gran acierto del casting: Richard Dormer está imponente como Beric, y Paul Kaye se sumerge plenamente en el borracho y carismático Thoros.
Jon e Ygritte avanzan también de forma notable. Se muestra a Jon luchando por sobrevivir entre los salvajes sin traicionar a la Guardia, algo esencial que no se estaba trabajando del todo bien. Bien ejecutada también la escena donde se rinde ante los encantos de Ygritte. La llegada de Jaime a Harrenhal, ahora en manos de Lord Bolton, es genial: vaya pedazo de chiste cínico que se gasta el Bolton a su costa, al narrarle qué es de Cersei de forma cruel. La otra estupenda escena de Jaime y Brienne ya la comentado. Jaime. Me llamo Jaime.
Para cerrar este absorbente episodio tenemos una escena que supera hasta mis más altas expectativas. Me ha gustado incluso más que la épica toma de los Inmaculados por Dany: Tywin manejando las intrigas de la nobleza, forzando a sus hijos a casarse para formar alianzas entre casas. Divertidísimas las risitas de Cersei y su juego de miradas con Tyrion. Genial la reacción de Tyrion al conocer su destino con Sansa, logradísimo instante obtenido a través el guión, con diálogos breves y certeros, la puesta en escena, con una fotografía y edición que atinan de lleno, y el actor, donde Peter Dinklage sigue demostrando su buen hacer. Sorprendente es el giro con Cersei, inventado pero lógico, y gran reacción la suya, consecuente con todo lo mostrado sobre ella. Y finalmente, imponente forma de terminar la discusión la de Tywin, con el vozarrón temible de Charles Dance. Toda la escena es tan inmensa y potente que te deja sin respiración. Un final soberbio para un capítulo que resulta el mejor de la temporada y uno de los mejores de la serie hasta la fecha.
El esquema es el habitual, el que tan bien ha funcionado en la ya larga trayectoria de la serie. Hank avanza en su vida a base de fiestas, sexo y tropiezos varios, y se verá envuelto en el tortuoso universo personal de un personaje secundario excelente. Esta vez tenemos a una estrella de pop/rock en decadencia, Atticus (Tim Minchin en su primer pape importante), acompañada por los excesos imaginables de este tipo de vida (incluida la demencial aparición de Marylin Manson). El proceso como también es esperable incluye una fémina que engancha a Hank cosa mala, asunto que dará para choques varios con Karen. La moza, interpretada por Maggie Grace, es encantadora, y la actriz se nota que ha madurado mucho desde
Como también viene siendo marca de la casa, la temporada nos ha dejado un par de episodios gloriosos: el que abría la temporada (The Unforgiven) o el del avión de lujo del rockero (606, In the Clouds) han sido de una calidad sin duda merecedora de recordar entre lo mejor del año televisivo.
(en comillas el valyrio)
Pero el gran problema del episodio es Varys, quien de estar desaparecido ahora copa una gran cantidad de metraje que a todas luces no merece. La escena con Tyrion es larguísima para lo poco que dice, y además es una invención innecesaria, pues encontrar al misterioso mago le quita todo el misterio, y confusa, pues si lo atrapa es absurdo que ejerza una venganza sin más, un tipo como Varys trataría de aprender sus secretos, con lo que si no lo hace (si se mantienen fieles al libro) quedará ilógico. Me pregunto qué sacará un no lector de esta escena.
Los veinte minutos finales se lanzan poco a poco hasta un desenlace glorioso, lo que sin duda ha levantado la impresión que deja el capítulo en los espectadores. Para mí si no fuera por el tramo final hubiera sido el más insatisfactorio de lo que llevamos de temporada.
Daenerys va de nuevo al grano, metiéndote sin rodeos en una escena que guarda un aura de drama e intriga latente: ¿pero qué haces dando el dragón, cómo va a acabar todo esto? Y de repente despierta su dragón interno, y te quedas con la misma cara que Missandei, Barristan y Jorah: la hostia con la chiquilla. La escena tiene un poder visual impresionante, pero mucho más fuerza emerge del guión: el plan de Dany, su conocimiento del idioma valyrio guardado en secreto, su temple, paciencia y fuerza en medidas justas, su discurso llamando a la libertad de los esclavos y cómo se gana al ejército liberándolos. Es una escena monumental, antológica, hermosa además de espectacular, digna de lo que la serie debería ser en todo momento, sobre todo en esta tercera temporada…
Algunos detalles para el final. Los efectos especiales vuelven a impresionar, con esos planos del ejército de Inmaculados o el citado vacile con el templo. A estas alturas mencionan Bastión de Tormentas, cuando no pinta nada; por el lado contrario me alegro de que metan algo de historia de los Targaryen, que sí es importante. ¿Por qué el juicio por combate del Perro se anuncia como si Dondarrion fuese un contrincante temible? Parece una forma sensacionalista de dar intriga a la escena, pero como no tiene nada que la sustente se queda en un truco barato indigno de una serie de este calibre.

House of Cards narra la venganza que se orquesta el congresista de la Casa Blanca Francis Underwood (Kevin Spacey) después de que no le dieran el puesto que deseaba. Urde planes a largo plazo para acabar con sus contrincantes y afianzar su posición, y en el proceso no le importa usar y destruir vidas, de hecho lo disfruta. Paralelamente vemos cómo su esposa Claire (Robin Wright) trata de sacar adelante su trabajo con organizaciones para mejorar el mundo y cómo una joven periodista (Kate Mara) está dispuesta a todo con tal de ganarse su jornal, incluso dejarse follar por un viejales como Francis. La serie es creación de Beau Willimon, siendo su primer trabajo importante como guionista, y se basa en una novela de 1989 de Michael Dobbs que ya tuvo una adaptación en la BBC en 1990.
mujer no ofrecen nada de interés (el punto álgido de su trama es que se pelea con una empleada). Más atractiva resulta la vida laboral de la joven periodista, por mostrar algo más creíble y humano, pero su sección también anda estancada hasta que los guionistas se ponen las pilas en el capítulo final para tratar de montar un desenlace impactante, que no funciona porque todo lo que cuenta es previsible y debería haberse desarrollado a mitad de la temporada. El único que me ha llamado la atención ha sido el congresista de bajo rango Peter Russo (Corey Stoll), cuya trayectoria de autodestrucción avanza con mayor intensidad.
Por si fuera poco, para intentar distinguirse del resto de series políticas y quizá incluso para hacer más digerible la pesada carrera de Francis, los guionistas idean una conexión con el espectador: el personaje habla a la cámara contando sus planes. Pero esto falla estrepitosamente también desde el primer capítulo al último: todo discurso explica lo que ya estamos viendo de forma obvia, subrayándolo en exceso sin aportar nada, y además juega en contra del personaje, haciéndolo más creído y cargante que cabrón listo. Vuelvo a comparar con Boss: el protagonista de aquélla resultaba un hijo de puta aterrador pero fascinante, mientras que Francis Underwood es cansino. 