THE LAST SHIP – TEMPORADA 1.

The Last Ship
TNT | 2014
Productores ejecutivos: Steven Kane, Bradley Fuller, Andrew Form, Hank Steinberg, Michael Bay.
Intérpretes: Eric Dane, Rhona Mitra, Adam Baldwin, Charles Parnell, Travis Van Winkle, Marissa Neitling, Christina Elmore, John Pyper-Ferguson.
Valoración:

Un virus deja a la humanidad al borde de la extinción. Los protagonistas son los tripulantes de un destructor de la marina estadounidense que llevan una carga muy valiosa, la doctora que más sabe del mismo y más posibilidades tiene para conseguir la cura.

Estamos ante aventura de supervivencia post-apocalíptica con un pie en el mundo zombi (imposible no pensar en la novela Guerra Mundial Z) y otro en la ciencia-ficción con calado al estilo Battlestar Galactica (más problemas socio-políticos y éticos que fantasía), y cómo no, se adereza con algunas gotas de Expediente X. Lo tiene todo para empezar deslumbrando a cualquier fan del género. Pero como señalé, el episodio piloto asustaba. Luego remonta bastante… aunque no hasta lograr una buena serie. Ronda entre el suspenso justito y el aprobado por los pelos (de ese que das por lástima), y solo vale como entretenimiento si pones las expectativas al mínimo y te ríes con sus flagrantes limitaciones. Hacía muchísimos años que no tenía un “placer culpable”, una serie manifiestamente mediocre que tiene algo que te engancha.

Los capítulos abordan las mismas tramas de siempre, algunas de hecho resultan tan anticuadas que dan risa, como la del barco ruso que persigue y acosa al destructor con su capitán Tópico que es malo porque sí. Tendremos los líos habituales con el virus, las peleas con grupos hostiles que aprovechan la situación para imponer su ley, los conflictos internos de rigor como los soldados cobardes que luego buscarán redención, etc. Algunos tramos resultan más interesantes, aunque sean obvios también, como la desconfianza en la doctora, los problemas del capitán para mantener alejados de la tripulación el miedo y la disensión (al menos no tenemos el viejo y cansino motín), o algunos temas de supervivencia, como problemas mecánicos o de abastecimiento. Las peores partes son las relativas a los conflictos de los rangos bajos: los soldados confusos o acobardados y los conatos de romances dan historias muy pobres. Por suerte en algo aciertan los guionistas: todo está entrelazado, ninguna sección se deja aparte como mero relleno, con lo que una acción o problema afecta al todo. También me ha gustado que se ve que intentan crear un gran repertorio de personajes secundarios: terminamos la temporada conociendo a medio barco; la pega, claro está, es que el guión no da la talla para lo que pretenden alcanzar, y no consiguen buenos caracteres, algunos incluso son bastante insoportables.

El ritmo es francamente bueno, incluso en los tramos donde el guión anda más flojo los acontecimientos avanzan a buen paso, no se producen grandes tropiezos y como decía no hay secciones intrascendentes o mal ubicadas. Sin duda tener solo diez capítulos ha eliminado el relleno, donde escritores tan poco inspirados (forma educada de decir malos) sí que podrían haberse estrellado a lo grande. De hecho la trama avanza en un único sentido, los problemas se van acumulando y aunque no vayamos a ver la atmósfera de los mejores momentos de Galactica algo de ambiente insano sí encontramos. Los personajes van perdiendo fuerza y cordura, la situación general del navío y del mundo se degrada, y el episodio final ofrece un giro sorprendentemente inteligente comparado con el nivel previo, con un conato de falsa civilización en plan distopía muy logrado. Lo suficiente para que la siguiente temporada me atraiga también, me temo.

La puesta en escena no deslumbra, pero tampoco resulta tan irregular como apuntaba el piloto. El barco y los exteriores (tanto en el mar como en tierra) la dan un aspecto de superproducción televisiva bastante correcto, y las escenas de acción cumplen de sobras. Pero la categoría que gana aquí se pierde con los actores. John Pyper-Ferguson (el mercenario) tiene cierta gracia (en parte porque tiene los mejores diálogos), y Eric Dane (el capitán) termina resultando simpático, pero de ahí vamos para abajo. Algunos puede que no den mucho de sí por sus limitados personajes (como el segundo -Adam Baldwin- o el contramaestre -Charles Parnell-), pero el resto de los importantes tienen papeles más complejos y no es que no den la talla, es que dan ganas de decirles que se dediquen a otra cosa. Pasando por una ingente cantidad de jóvenes sin experiencia que pululan por el barco (técnicos, soldados, cada cual peor intérprete) llegamos a una que sí tiene bastante experiencia, Rhona Mitra, la doctora protagonista, la peor actriz que recuerdo haber visto en mi vida. ¿Cómo alguien así pasa el casting para protagonista de una producción en la que parecen haber echado bastante dinero? Solo cambiando gran parte del reparto la serie ganaría bastantes puntos.

THE KILLING – TEMPORADA 4 Y FINAL.

The Killing
Netflix | 2014
Productores ejecutivos: Veena Sud, Søren Sveistrup, Ingolf Gabold, Mikkel Bondesen, Piv Bernth.
Intérpretes: Mireille Enos, Joel Kinnaman, Gregg Henry, Tyler Ross, Joan Allen, Jewel Staite,
Valoración:

La temporada anterior, a pesar de su solidez en conjunto, tuvo un cierre que no me convenció del todo por eso de salir de un giro de telefilme barato. La revelación de quién era el asesino de las niñas (el personaje recurrente menos probable, nada más y nada menos que el teniente Skinner) y su ejecución sólo se salvaban gracias a que el cómo viven la situación los dos excelentes protagonistas transmite más fuerza y verosimilitud de la que un desenlace tan forzado y facilón puede ofrecer. La pena es que la serie fue cancelada, por segunda vez además, dejando a nuestros dos queridos detectives en una posición muy peliaguda y al espectador con la decepción de no ver desarrolladas las consecuencias. Por suerte Netflix muy amablemente nos ha ofrecido una temporada corta (seis episodios) que se esmera en dar un final definitivo, y el resultado difícilmente podría ser mejor.

La esencia de la serie sigue intacta, y de hecho este año el equilibrio entre sus tres ingredientes principales es mucho más fluido y consistente. Está presente el sombrío thriller criminal con una investigación pausada pero metódica y realista que resulta enormemente intrigante. El drama humano que nace del crimen que da pie al caso de la temporada sigue siendo de primera calidad, con los personajes secundarios de turno sufriendo la tragedia y las consecuencias de los peores momentos de sus vidas. Y cómo no en primer plano tenemos el conflicto de dos protagonistas atormentados y depresivos, Sarah Linden y Stephen Holder, que luchan por salir adelante en su lastimera existecia.

La temporada empieza justo donde acaba la anterior, en el punto de inflexión que dejaba el destino de los detectives en el aire. Linden y Holder, siempre lidiando con sus demonios internos y con la maldad del mundo, han terminado sumergiéndose de lleno en el infierno con la ejecución de Skinner, amante de Sarah, teniente de policía y asesino en serie. Las consecuencias se notan en ambos en seguida, la presión de la ética humana y policial y el miedo a ser descubiertos se transforman en un estrés constante que los tiene a punto de derrumbarse. Dando tumbos sobreviven el día a día como pueden, y más ahora que están empezando otro caso de extrema violencia y gran carga sentimental: una familia aparentemente modelo ha sido cruelmente asesinada, y el principal sospechoso es el hijo superviviente. Los roles interpretados por Joan Allen (la directora del centro de internamiento) y Tyler Ross (el joven que se ve en el ojo de la tormenta) son tan sólidos y atractivos como cabe esperar, y en ningún momento pierden fuerza en detrimento de la pareja protagonista a pesar de que la narración se centra más que nunca en el viaje interno de Linden y Holder. Los demonios que arrastran, el drama familiar, los choques constantes contra sus limitaciones y errores, los detonantes sociales y laborales que modelan sus personalidades y la fascinante relación entre ambos han ofrecido de nuevo un drama intenso, cercano y realmente emocionante sumergido en un thriller hipnótico a la par que agobiante. Algunos grandes instantes se marcan en la memoria: la caída al abismo de Linden, que acaba apuntando con su arma a Holder, el hallazgo del coche de Skinner en la casa del lago, el recorrido inicial por la casa de la familia asesinada…

Por si fuera poco el tramo final enlaza y cierra toda trama, personaje y detalle de forma magistral. Los desenlaces de las etapas previas tuvieron todos algún desliz o parte más floja que produjo descontento en numerosos espectadores, pero aquí los guionistas han dado lo mejor de sí. Especialmente sorprendente y efectiva es la inesperada relación emocional de la resolución del caso con uno de los protagonistas, pero el inesperado giro con que acaba el asunto Skinner también te deja a cuadros. Además una vez cerradas las dos investigaciones se dedica un largo epílogo a mostrar la vuelta a la vida de Holder y Linden tras tanta miseria y problemas, con lo que el final de la serie, además de un cierre de gran nivel para las tramas resulta muy acertado también con los personajes. Y es ineludible citar el de nuevo fantástico trabajo interpretativo de Mireille Enos y Joel Kinnaman y la excelente labor de dirección (crucial a la hora de forjar la atmósfera tétrica tan característica).

Ver también:
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

CROSSBONES – TEMPORADA ÚNICA.

Crossbones
CBS | 2014
Productores ejecutivos: Neil Cross, Ciaran Donnelly.
Intérpretes: John Malkovich, Richard Coyle, Claire Foy¸Yasmine Al Massri, David Hoflin, Chris Perfetti, Tracy Ifeachor, Peter Stebbings, Julian Sands.
Valoración:

Altas expectativas generó esta serie. Parecía la respuesta seria a Black Sails. John Malkovich le daba un toque de primer nivel, por eso de ser un actor de cine bastante famoso y peculiar. La cadena CBS no será arriesgada y adulta cual canal de cable, pero su prestigio ganado con producciones de todo género y estilo es bien merecido. Y el piloto apuntaba maneras. La lucha intelectual entre el pirata Barbanegra (Malkovich), medio retirado pero con ambiciosos planes para asentarse en una utópica nación libre, y el hábil espía británico Tom Lowe (Richard Coyle), que debe frenar sus planes y matarlo, prometía un relato menos inclinado hacia la aventura y más hacia la intriga política. Y los dos actores ofrecen un recital bastante intenso, de hecho el desconocido Coyle sorprende con un carisma arrollador.

Pero ahí se quedó la propuesta. En los dos siguientes episodios el nivel baja considerablemente, apenas manteniendo un precario equilibrio como entretenimiento inofensivo sin trascendencia ni nada genuino o destacable como para resultar recordable. Se ve que en el primer capítulo estaban inspirados. Y mucho me temo que ahí muere la serie. El resto, hasta nueve eternas entregas, cae en lo cutre y lo ridículo de una forma espectacular, hasta ser una de las peores series de los últimos años. La cadena lo vio venir, la relegó como relleno veraniego y no le dio más temporadas.

Lo que ofrecía de inteligente y seria, destacando el pulso intelectual entre los dos protagonistas, se desvanece rápido. La trama se sustenta sobre malabares, empeñándose en forzar la tensión con historias ridículas y giros que dan vergüenza ajena, porque no pueden matar a Barbanegra tan pronto y la estancia de Lowe sin cumplir su objetivo se justifica con excusas baratas. En todo capítulo Lowe tiene que estar al borde de ser descubierto y de la muerte, tiene que haber un amago de motín que quite el poder a Barbanegra, los secundarios deben sufrir aunque en realidad no les pase nada realmente grave. Esa es otra: los personajes secundarios son de risa. Se salva el aprendiz que acompaña a Lowe, por simpático, y el drogadicto tenía potencial, sobre todo porque el actor es bastante competente, pero no llegan a ofrecer ninguna historia digna de señalar. El resto dan ganas de que mueran cruelmente desde que empezamos a conocerlos. La chica florero que está en todo pero no pinta nada ahí. La amante de Barbanegra es insoportable. La chica negra que sirve para rellenar un par de episodios se olvida en cuanto cambian de plano. Y rematamos con un par de piratas que no causan ninguna impresión.

Y qué tramas les ponen, joder, qué tramas. De culebrón barato. Ahora me lío contigo, ahora quedo embarazada, ahora me peleo por unas joyas, ahora me enfado por una memez, ahora soy fiel hasta la muerte porque sí… Los juegos de intrigas y traiciones de cutres y forzados resultan increíbles (por mediocres además de inverosímiles). Los sueños de Barbanegra aburren. El villano termina siendo tremendamente caricaturesco, y el lío con la mujer prisionera se va de madre. En todo este caos sin sentido la premisa inicial se difumina hasta casi desaparecer para relanzarse desbarrando a lo grande: Lowe termina luchando al lado de Barbanegra no se sabe por qué, para luego querer matarlo otra vez no se sabe tampoco debido a qué. La pelea final con los ingleses tiene algo de ritmo, pero los personajes y tramas han caído tan bajo que no me importaba un comino cómo acabaría la cosa: el duelo de rigor con el villano, el giro más esperable con Lowe tomando el puesto de Barbanegra, las muertes que tenían que haber ocurrido hace muchos capítulos…

La puesta en escena tampoco da la talla. La dirección es enormemente irregular a pesar de tener buenos directores contratados (hay momentos de auténtico cine cutre, como esa espada “clavada” entre el brazo y el tórax), la ambientación algo pobre en decorados y vestuario y la música es horrenda, un organillo de culebrón que resulta lo peor que ha parido la televisión en años (da lástima compararla con la magnífica banda sonora de Black Sails). Y exceptuando los buenos papeles citados en el artículo el resto de actores también parecen sacados de un culebrón latino, por físico y nulas dotes interpretativas.

Para enterrar y fingir que no ha existido.

ORANGE IS THE NEW BLACK – TEMPORADA 2.

Orange Is the New Black
Netflix | 2014
Productores ejecutivos: Jenji Kohan, Liz Friedman.
Intérpretes: Taylor Schilling, Laura Prepon, Michael Harney, Yael Stone, Natasha Lyonne, Kate Mulgrew, Danielle Brooks, Jason Biggs, Annie Golden, Elizabeth Rodriguez, Nick Sandow, Lea DeLaria, Laverne Cox, Uzo Aduba, Selenis Leyva, Matt McGorry, Alysia Reiner, Dascha Polanco, Matt Peters, Nick Sandow, Samira Wiley, Jackie Cruz, Maria Dizzia. Kimiko Glenn, Diane Guerrero, Emma Myles, Beth Fowler, Barbara Rosenblat, Lorraine Toussaint.
Valoración:

Después de la arrolladora y memorable primera temporada Orange is the New Black vuelve a lo grande marcándose otro capítulo inicial de infarto, de los de contar entre los mejores del año. Como el ingreso en la cárcel, el misterioso traslado sin previo aviso que sufre Piper Chapman es una auténtica pesadilla que se contagia magistralmente al espectador. Minuto a minuto sufrimos la indefensión de la mujer, el temor por su destino (todo apunta a una cárcel de máxima seguridad, por la agresión a la loca religiosa) y las penurias que sufre por el camino (guardias hostiles, ninguna información, situaciones incómodas e injustas -se le niega algo tan básico como hacer sus necesidades -). La creadora y guionista Jenji Kohan nos ofrece otro turbador viaje a través de la inmundicia del sistema penitenciario estadounidense desde la perspectiva de un personaje muy humano e interpretado con enorme intensidad por Taylor Schilling.

El destino no es el que esperábamos, pero tampoco es agradable. Testificar en el juicio del narcotraficante para el que trabajaron ella y Alex Vause mina la relación entre ellas porque el peligro de que puedan tomar represalias según lo que digan las pone en una situación muy delicada. Alex saldrá de la cárcel, pero fuera estará peor que dentro, temiendo día a día que vayan a por ella. Piper vuelve a su encierro de mínima seguridad, lo que supone a estas alturas una vuelta a la normalidad muy de agradecer. Sí, allí las cosas no son fáciles, pero podría ser peor y ya está bastante adaptada. La serie rebaja mucho el tono tras el demoledor inicio, dejando atrás el drama e inclinándose cada vez más por la aventura distendida y la comedia. No hay pérdida de calidad, pero a mí me ha apenado un poco, porque es impresionante lo que puede escribir Kohan cuando se pone dura.

También Piper pasa bastante a un segundo plano, pues el protagonismo está cada vez más repartido. Esto también me fastidia porque es un personaje que me trae loco, pero tampoco hay pérdida de calidad, el repertorio de habitantes de la cárcel mantiene el nivel e incluso mejora al conocerlos más a fondo. Los flashbacks que narran la situación que llevó a las mujeres a cumplir condena son cada vez más importantes, y algunos resultan muy impactantes al dar nuevas lecturas a protagonistas muy queridas, como el de Lorna Morello, que resulta espectacular y algo triste. No me voy a parar a describir cada historia con detalle porque no acabaría nunca con tantos personajes (entre veinte y treinta, todos imprescindibles en el conjunto y maravillosos individualmente), pero es ineludible decir que sus vidas cruzadas se narran con una habilidad pasmosa. El ritmo es siempre activo y atractivo, no hay un solo momento en que haya metraje que no aporte algo esencial, de hecho muchos capítulos rozan la hora de duración, de tantas cosas que hay para contar. Hasta los detalles cotidianos (humorísticos muchos de ellos) y las tramas más secundarias (por ejemplo el campeonato de ver quién folla más) aportan capas poco a poco.

Solo un fallo tiene la temporada, y queda pronto equilibrado: Vee. Esta veterana de las cárceles, narcotraficante de poca monta con aires de grandeza y afán de controlar el cotarro resulta algo cargante, arquetípica también, y su lucha por ser la más fuerte y poderosa se aleja un poco del tono verosímil habitual. Pero a cambio sirve como nexo alrededor del que hacer evolucionar un montón de caracteres. El grupo de afroamericanas se ve muy beneficiado al ganar protagonismo y poner puntos de conflictos importantes, y Red mantiene el tipo en una guerra que a veces peca de sensacionalista.

Mis partes favoritas del año, aparte de todo lo que atañe a Piper, serían las siguientes. Los intentos de Healy por servir para algo y superar sus limitaciones. Joe Caputo ganando a la corrupta Figueroa. El viaje loco de Lorna a la casa de su ex. El previsible pero efectivo romance entre el novio de Piper y su mejor amiga. Los viajes a quimioterapia de Rosa. El concurso de prepararse para entrevistas de trabajo. El drama que supone ser anciana en un sistema penitenciario y sanitario de risa. Y destaco también que nunca había visto tanta franqueza y naturalidad a la hora de hablar de sexo y relaciones femeninas.

Como la primera temporada, se presta a visionado maratoniano porque cada capítulo es solo parte de un todo y con su ritmo trepidante, sus personajes adorables y las historias tan humanas contadas con un tono de humor negro muy conseguido se hacen cortos y dejan siempre con ganas de ver más. Orange is the New Black es una orgía de emociones, capaz de hacerte pasar del lagrimón a la risa descontrolada, manteniéndote siempre inmerso codo con codo en las vivencias de las protagonistas. Es la serie más adictiva y que mejor recuerdo deja del momento (no solo te diviertes, te hace vibrar y también pensar), y obviamente de nuevo se alza como una de las mejores del año.

Ver también:
Temporada 1.

THE STRAIN – PRIMERAS IMPRESIONES.

Benicio del Toro concibió inicialmente The Strain como una serie de televisión, pero al no encontrar cadena que se la aceptara volcó sus ideas en novelas, en una trilogía escrita con ayuda de Chuck Hogan (autor de Príncipe de ladrones, aquella que Ben Affleck convirtió en The Town). Sin embargo pocos años después sí ha encontrado quien albergue la serie: FX emite la primera temporada de trece episodios.

“Strain” puede significar muchas cosas, pero la más probable viendo el argumento es “la raza”, por la raza de vampiros que vuelve para conquistar a la humanidad. Pero aunque la premisa sea vampírica por ahora no parece tirar por un camino clásico de ese género… aunque a cambio se va a un trilladísimo sendero de ciencia-ficción clásica que recuerda a infinidad de títulos, desde La invasión de los ladrones de cuerpos (cualquier versión, claro) a Expediente X. La infiltración en secreto en la sociedad, las personas suplantadas por el ente enemigo, las criaturas misteriosas, la ambientación… todo lo que se ha expuesto en los dos primeros capítulos lo hemos visto hasta el hartazgo, y Del Toro no ha optado por introducirnos en su universo de forma que llame la atención con algo distintivo. Es cierto que con en una historia de este calibre poco margen puedes tener a estas alturas, y que quizá conforme avance y vaya asentándose resulte una serie más completa e interesante, pero es inevitable preguntarse si tan difícil era huir de los tópicos descarados a los que se aferra con aparente cabezonería.

El primer punto enervante son los personajes. Teniendo una trama tan trillada qué menos que reforzar los pilares de la serie de forma que su aspecto sólido y atractivo te enganche, y luego poco a poco te vaya exponiendo la trama. Pero no, se empeña en describirlos tirando de los clichés más rancios: el protagonista adicto al trabajo que está perdiendo a la familia y llega tarde a las citas de terapia familiar, el jefe pesado y cerrado de miras, la compañera de trabajo fiel y sensata con la que tiene el consabido conato de tensión sexual, el anciano sabio que sabe lo que se cuece pero nadie le escucha… Y encima no tememos más protagonistas llamativos. Los mejicanos resultan demasiado ajenos y poco interesantes. El rol interpretado por Sean Astin es el secundario comodín, nadie sabe cuál es su posición y motivaciones pero está metido en todo. En cuanto a los actores, Corey Stoll es simpático (aun con la fallida peluca) y ha demostrado cierto talento para el drama (House of Cards), pero Mia Maestro (Alias) va más algo más justa y no sé qué tal se desenvolverá si el personaje adquiere más matices, y el veterano David Bradley (Juego de tronos) aporta lo justo de intriga sobre un por ahora cascarón vacío, pero si el universo resulta estar bien construido puede crecer bien.

El segundo punto a mejorar es la atmósfera. Como decía parece que estamos ante un capítulo de Expediente X. Paso a paso sigue su fórmula, con letreros incluidos. La fotografía, la ambientación sombría, las escenas de misterio, fantasía y ciencia calcaditas (el avión, las criaturas, el laboratorio…). Rebosa topicazos por todas partes, como el malo vestido elegante, el parpadeo horizontal, la niña convertida, el forense que acaba comido por las criaturas… También se ve la mano de Del Toro en algunas ocasiones, como la tienda de cachivaches y otros detalles, con lo que la sensación de déjà vu se acrecienta.

Tampoco ayuda que los diálogos sean flojos, algunas escenas lastimeras, otras pocos verosímiles… Vamos, que en general el guión parezca escrito con desgana. Por ejemplo la forma en que los dos controladores aéreos van a ver el avión es ridícula, y las frasecitas forzadas que sueltan provocan vergüenza ajena. Y otra cosa que me puede son los efectos sonoros exagerados. Otra vez tenemos criaturas microscópicas que emiten ruido como animales grandes: ¡esos gusanos que rugen!

No llega a ser mala, y el ritmo en el segundo episodio mejora el poco nivel del primero (que se hace muy largo), pero la fórmula tan clásica abordada con tan pocos méritos no apunta muy alto, de hecho está con un pie en la cutrez. Incluso para un fan del género como yo este inicio me ha resultado tan monótono y aburrido que no me ha llamado nada la atención. Estoy dispuesto a darle otra oportunidad si las críticas a la temporada entera son buenas, pero hoy en día empezar de forma poco esforzada es difícilmente perdonable. Además batacazos recientes como Helix todavía colean.

ORPHAN BLACK – TEMPORADA 2.

Orphan Black
BBC America | 2014
Productores ejecutivos: John Fawcett, David Fortier, Graeme Manson, Ivan Schneeberg.
Intérpretes: Tatiana Maslany, Dylan Bruce, Jordan Gavaris, Kevin Hanchard, Michael Mando, Maria Doyle Kennedy, Inga Cadranel, Evelyne Brochu, Matt Frewer, Kristian Bruun, Skyler Wexler.
Valoración:

Una ligera decepción ha supuesto la segunda temporada Orphan Black, no porque sea mediocre, sino porque en vez de ir a más se ha estancado bastante. El primer año mostraba gran vitalidad y su potencial apuntaba maneras tanto en las tramas, incluso sabiendo que la conspiraciones de clones y empresas oscuras no son novedosas, como en los personajes, todos muy atractivos y con historias fantásticas. Pero en vez de crecer se ha adormecido y apalancado en algunos convencionalismos.

La trama principal de esta etapa es la huida de Sarah con su hija y la búsqueda de respuestas en el tema clon, donde Cosima como empleada de Dyad es quien más puede aportar. Pero me temo que no se avanza con determinación y en línea recta. Sarah se tira a la fuga todo el año sin hacer prácticamente nada. El exnovio es un personaje carismático pero poco sustancioso. Los líos dramáticos con la hija en los problemas que surgen por el camino acaban siendo algo simplones. El enviado de Rachel pone más tensión, pero tampoco da nada espectacular. Cosima y Delphine pasan por problemas varios también, pero igualmente la sensación es que se marea la perdiz para no avanzar demasiado. Y el problema es que cuando por fin se lanza la historia realmente no se ve mucho contenido. El hallazgo del anciano que lideró el proyecto inicial, la enfermedad de Cosima, la forzada necesidad de coger a Kira para estudiar a los clones y las confusas ambiciones de Rachel se juntan al final pero no dan un desenlace de altos vuelos, si acaso resulta más sensacionalista de lo esperado. La entrada en escena de la jefa superior (aparición estelar de Michelle Forbes), los nuevos clones, los nuevos pactos y secuestros… todo queda muy artificial pero poco tangible y acaba demasiado abierto. Un camino y desenlace que se acercan peligrosamente al estilo de Expediente X y Perdidos, cuando la primera temporada se caracterizaba por lo contrario, por saber ir al grano y explotar las sorpresas sin vacilar, sin meter rellenos y sin caer en giros sensacionalistas.

Mientras, el resto de personajes quedan un poco en suspenso y tienen trayectorias irregulares. Con la pareja de policías no saben qué hacer. Art se ve limitado a comodín de apoyo, Angela molesta un poco a los demás de vez en cuando y ya está. En la primera sesión el jaleo policial fue de lo más interesante del año, si aquí no cabía por la evolución de las tramas que se lo hubieran quitado de encima. La simpática Adison ve su parte extendida con rellenos: el musical y la desintoxicación son recesos cómicos efectivos para mantenerla en juego, pero sin meterla de lleno en los fregados principales sabe a tiempo perdido. Su marido gana protagonismo, por eso de que se pensaban que era su vigilante, lo que da algo más de conflicto relacionado con las tramas importantes, y también ofrece un sinfín de momentos humorísticos muy logrados. Felix sigue siendo un secundario excelente, un derroche de carisma y un gran apoyo para el resto de protagonistas. La Señora S es cada vez más intrigante, y se juega muy bien con las dudas sobre su lealtad. En el lado contrario a ésta está Paul: en cada capítulo parece apoyar sus lealtades en sitios distintos y no se sabe qué hace entre una aparición y otra.

En paralelo tenemos el confuso lío de la granja, con los proletianos. No termina de quedar claro de qué va y qué pretende esa gente. Al principio pensaba que se oponían al progreso de la ciencia genética en humanos, pero con los planes con Helena todo se emborrona. Además la chica y el chico y su fuga son bastante cansinos. Finalmente cabe decir que la reunión de las clones solo se produce en un par de ocasiones y no dan escenas brillantes como en el primer año. Es decir, la serie ha perdido otro de sus elementos más llamativos, las locuras que se montaban cuando se juntaban… Pero en su favor hay que decir que quizá repetir esa jugada sería explotarla demasiado, y más cuando las tramas están tan separadas.

En líneas generales seguimos teniendo un thriller de acción con toques de ciencia-ficción muy entretenido y con un punto de humor negro muy conseguido (el destino de Aldous, la clon transexual, la partida de rol…) que se ve realzado por tener unos protagonistas con gran carisma a pesar de estar la mitad interpretados por la misma actriz, o más bien gracias a ello, porque de nuevo Tatiana Maslany está extraordinaria dividiéndose en varios roles. El resto del reparto es bueno también. El ritmo ha sido moroso en algunas ocasiones pero nunca lento o aburrido. La puesta en escena es excelente. Pero en lo que respeta a la progresión de trama y personajes, después de avanzar en círculos el desenlace no nos deja en una posición clara y atractiva en ninguno de los dos casos. La inspiración de los guionistas parece haber alcanzado un tope, y espero que se recuperen, porque todavía es una serie con bastantes posibilidades.

Ver también:
Temporada 1.

HOUSE OF LIES – TEMPORADA 3.

House of Lies
Showtime | 2014
Productores ejecutivos: Matthew Carnahan, Don Cheadle, Stephen Hopkins.
Intérpretes: Don Cheadle, Kristen Bell, Ben Schwartz, Josh Lawson, Dawn Olivieri, Donis Leonard, Glynn Tuman, Mekhi Phifer, Genevieve Angelson, Jenny Slate, Ryan Gaul, T.I.
Valoración:

La temporada anterior acababa con un giro no sorprendente pero sí eficaz, porque supuso un buen cambio de juego tanto en tramas como en la evolución de los protagonistas: la ruptura del grupo. Marty fundando Kaan y asociados, Clyde yéndose con la ex de aquél porque garantiza un trabajo más estable, Jeannie aferrándose a lo conocido (la todopoderosa Galweather) con el pelota de Doug detrás.

Tampoco es sorprendente que acabarían reuniéndose de nuevo, y quizá sabiendo que este camino era predecible los guionistas no lo retrasan. En pocos capítulos empiezan a acercarse y pronto caen todos en Kaan y asociados. El proceso no es precipitado ni forzado, todo fluye bien y lo que es importante se maneja aún mejor: las secuelas, lo que han vivido y lo que les ha distanciado, estarán siempre presentes. Allí comienzan un gran proyecto en común, lanzar a lo grande la ya millonaria empresa de dos amigos que se criaron en las calles, en la delincuencia. Como trama larga del año da mucho juego, tanto por los problemas del trabajo como por los roces que van surgiendo entre la pandilla.

Las dificultades de sacar adelante la compañía y los líos familiares no son bastantes para aplacar las ambiciones de Marty Kaan, experimentado y valiente como se necesita en el negocio de las consultorías financieras, y también despiadado e inmoral como se requiere para pisotar a los demás en el camino a la cima… aunque los límites éticos se probarán con las inclinaciones criminales de esos dos clientes. El viaje de Clyde sumergiéndose en las drogas porque el esfuerzo de salir a flote en este trabajo supone demasiado para él es muy interesante. Mejor está Doug con los miedos a establecer una familia y lo que ello implica (dejar atrás su modo de vida de perseguir mujeres a todas horas). Jeannie en cambio no tiene una trama tan potente, aunque como personaje sigue siendo atractivo (en gran parte por el carisma nato de Kristen Bell) y el conflicto con Marty se lleva bien… hasta que de nuevo nos quieren colar el romance. Parece que los guionistas piensan que es obligatorio tener una relación en tensión entre protagonistas, pero la opción elegida sigue siendo poco verosímil: la pareja no tiene química y no se trabaja bien el progreso de la relación, pues estaba olvidada y la sacan de nuevo de la nada para finalizar la temporada.

Nuevos secundarios en la compañía de Marty dan bastante juego, aportando algo de savia a la loca relación que se trae la pandilla: chistes de sexo, ligoteos absurdos, piques personales, etc. La familia de Marty sigue presente con el caótico hijo y el puntazo de abuelo. La pega es que marean mucho la perdiz con el crío, reincidiendo demasiado en el tema de su sexualidad ambigua pero sin atreverse a avanzar hacia algo concreto, y es una pena, porque el chaval es simpático. En cambio la ex de Marty solo aporta algo de conflicto en la trama, su historia personal se deja de lado.

House of Lies sigue siendo una buena comedia de aventuras empresariales. Los personajes mantienen el carisma, sus trayectorias son atractivas y de nuevo se ven realzados porque la relación entre ellos es magnífica, con una dinámica muy particular realmente divertida. El ritmo de los capítulos es bueno y los diálogos son estupendos. La puesta en escena es de primer nivel, aunque a veces se nota que se rueda mucho con pantalla de fondo (por ejemplo en la playa o los aeropuertos), algo cada vez más habitual tanto en televisión como en cine. Pero todo junto no termina de conseguir la serie que podría ser. No sabe madurar, ir más allá, apartarse de caminos bastante predecibles, encontrar un punto de fuerza y originalidad como para dejar huella como sí conseguía por ejemplo el claro referente del género, Entourage.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.