CROSSBONES – TEMPORADA ÚNICA.

Crossbones
CBS | 2014
Productores ejecutivos: Neil Cross, Ciaran Donnelly.
Intérpretes: John Malkovich, Richard Coyle, Claire Foy¸Yasmine Al Massri, David Hoflin, Chris Perfetti, Tracy Ifeachor, Peter Stebbings, Julian Sands.
Valoración:

Altas expectativas generó esta serie. Parecía la respuesta seria a Black Sails. John Malkovich le daba un toque de primer nivel, por eso de ser un actor de cine bastante famoso y peculiar. La cadena CBS no será arriesgada y adulta cual canal de cable, pero su prestigio ganado con producciones de todo género y estilo es bien merecido. Y el piloto apuntaba maneras. La lucha intelectual entre el pirata Barbanegra (Malkovich), medio retirado pero con ambiciosos planes para asentarse en una utópica nación libre, y el hábil espía británico Tom Lowe (Richard Coyle), que debe frenar sus planes y matarlo, prometía un relato menos inclinado hacia la aventura y más hacia la intriga política. Y los dos actores ofrecen un recital bastante intenso, de hecho el desconocido Coyle sorprende con un carisma arrollador.

Pero ahí se quedó la propuesta. En los dos siguientes episodios el nivel baja considerablemente, apenas manteniendo un precario equilibrio como entretenimiento inofensivo sin trascendencia ni nada genuino o destacable como para resultar recordable. Se ve que en el primer capítulo estaban inspirados. Y mucho me temo que ahí muere la serie. El resto, hasta nueve eternas entregas, cae en lo cutre y lo ridículo de una forma espectacular, hasta ser una de las peores series de los últimos años. La cadena lo vio venir, la relegó como relleno veraniego y no le dio más temporadas.

Lo que ofrecía de inteligente y seria, destacando el pulso intelectual entre los dos protagonistas, se desvanece rápido. La trama se sustenta sobre malabares, empeñándose en forzar la tensión con historias ridículas y giros que dan vergüenza ajena, porque no pueden matar a Barbanegra tan pronto y la estancia de Lowe sin cumplir su objetivo se justifica con excusas baratas. En todo capítulo Lowe tiene que estar al borde de ser descubierto y de la muerte, tiene que haber un amago de motín que quite el poder a Barbanegra, los secundarios deben sufrir aunque en realidad no les pase nada realmente grave. Esa es otra: los personajes secundarios son de risa. Se salva el aprendiz que acompaña a Lowe, por simpático, y el drogadicto tenía potencial, sobre todo porque el actor es bastante competente, pero no llegan a ofrecer ninguna historia digna de señalar. El resto dan ganas de que mueran cruelmente desde que empezamos a conocerlos. La chica florero que está en todo pero no pinta nada ahí. La amante de Barbanegra es insoportable. La chica negra que sirve para rellenar un par de episodios se olvida en cuanto cambian de plano. Y rematamos con un par de piratas que no causan ninguna impresión.

Y qué tramas les ponen, joder, qué tramas. De culebrón barato. Ahora me lío contigo, ahora quedo embarazada, ahora me peleo por unas joyas, ahora me enfado por una memez, ahora soy fiel hasta la muerte porque sí… Los juegos de intrigas y traiciones de cutres y forzados resultan increíbles (por mediocres además de inverosímiles). Los sueños de Barbanegra aburren. El villano termina siendo tremendamente caricaturesco, y el lío con la mujer prisionera se va de madre. En todo este caos sin sentido la premisa inicial se difumina hasta casi desaparecer para relanzarse desbarrando a lo grande: Lowe termina luchando al lado de Barbanegra no se sabe por qué, para luego querer matarlo otra vez no se sabe tampoco debido a qué. La pelea final con los ingleses tiene algo de ritmo, pero los personajes y tramas han caído tan bajo que no me importaba un comino cómo acabaría la cosa: el duelo de rigor con el villano, el giro más esperable con Lowe tomando el puesto de Barbanegra, las muertes que tenían que haber ocurrido hace muchos capítulos…

La puesta en escena tampoco da la talla. La dirección es enormemente irregular a pesar de tener buenos directores contratados (hay momentos de auténtico cine cutre, como esa espada “clavada” entre el brazo y el tórax), la ambientación algo pobre en decorados y vestuario y la música es horrenda, un organillo de culebrón que resulta lo peor que ha parido la televisión en años (da lástima compararla con la magnífica banda sonora de Black Sails). Y exceptuando los buenos papeles citados en el artículo el resto de actores también parecen sacados de un culebrón latino, por físico y nulas dotes interpretativas.

Para enterrar y fingir que no ha existido.

ORANGE IS THE NEW BLACK – TEMPORADA 2.

Orange Is the New Black
Netflix | 2014
Productores ejecutivos: Jenji Kohan, Liz Friedman.
Intérpretes: Taylor Schilling, Laura Prepon, Michael Harney, Yael Stone, Natasha Lyonne, Kate Mulgrew, Danielle Brooks, Jason Biggs, Annie Golden, Elizabeth Rodriguez, Nick Sandow, Lea DeLaria, Laverne Cox, Uzo Aduba, Selenis Leyva, Matt McGorry, Alysia Reiner, Dascha Polanco, Matt Peters, Nick Sandow, Samira Wiley, Jackie Cruz, Maria Dizzia. Kimiko Glenn, Diane Guerrero, Emma Myles, Beth Fowler, Barbara Rosenblat, Lorraine Toussaint.
Valoración:

Después de la arrolladora y memorable primera temporada Orange is the New Black vuelve a lo grande marcándose otro capítulo inicial de infarto, de los de contar entre los mejores del año. Como el ingreso en la cárcel, el misterioso traslado sin previo aviso que sufre Piper Chapman es una auténtica pesadilla que se contagia magistralmente al espectador. Minuto a minuto sufrimos la indefensión de la mujer, el temor por su destino (todo apunta a una cárcel de máxima seguridad, por la agresión a la loca religiosa) y las penurias que sufre por el camino (guardias hostiles, ninguna información, situaciones incómodas e injustas -se le niega algo tan básico como hacer sus necesidades -). La creadora y guionista Jenji Kohan nos ofrece otro turbador viaje a través de la inmundicia del sistema penitenciario estadounidense desde la perspectiva de un personaje muy humano e interpretado con enorme intensidad por Taylor Schilling.

El destino no es el que esperábamos, pero tampoco es agradable. Testificar en el juicio del narcotraficante para el que trabajaron ella y Alex Vause mina la relación entre ellas porque el peligro de que puedan tomar represalias según lo que digan las pone en una situación muy delicada. Alex saldrá de la cárcel, pero fuera estará peor que dentro, temiendo día a día que vayan a por ella. Piper vuelve a su encierro de mínima seguridad, lo que supone a estas alturas una vuelta a la normalidad muy de agradecer. Sí, allí las cosas no son fáciles, pero podría ser peor y ya está bastante adaptada. La serie rebaja mucho el tono tras el demoledor inicio, dejando atrás el drama e inclinándose cada vez más por la aventura distendida y la comedia. No hay pérdida de calidad, pero a mí me ha apenado un poco, porque es impresionante lo que puede escribir Kohan cuando se pone dura.

También Piper pasa bastante a un segundo plano, pues el protagonismo está cada vez más repartido. Esto también me fastidia porque es un personaje que me trae loco, pero tampoco hay pérdida de calidad, el repertorio de habitantes de la cárcel mantiene el nivel e incluso mejora al conocerlos más a fondo. Los flashbacks que narran la situación que llevó a las mujeres a cumplir condena son cada vez más importantes, y algunos resultan muy impactantes al dar nuevas lecturas a protagonistas muy queridas, como el de Lorna Morello, que resulta espectacular y algo triste. No me voy a parar a describir cada historia con detalle porque no acabaría nunca con tantos personajes (entre veinte y treinta, todos imprescindibles en el conjunto y maravillosos individualmente), pero es ineludible decir que sus vidas cruzadas se narran con una habilidad pasmosa. El ritmo es siempre activo y atractivo, no hay un solo momento en que haya metraje que no aporte algo esencial, de hecho muchos capítulos rozan la hora de duración, de tantas cosas que hay para contar. Hasta los detalles cotidianos (humorísticos muchos de ellos) y las tramas más secundarias (por ejemplo el campeonato de ver quién folla más) aportan capas poco a poco.

Solo un fallo tiene la temporada, y queda pronto equilibrado: Vee. Esta veterana de las cárceles, narcotraficante de poca monta con aires de grandeza y afán de controlar el cotarro resulta algo cargante, arquetípica también, y su lucha por ser la más fuerte y poderosa se aleja un poco del tono verosímil habitual. Pero a cambio sirve como nexo alrededor del que hacer evolucionar un montón de caracteres. El grupo de afroamericanas se ve muy beneficiado al ganar protagonismo y poner puntos de conflictos importantes, y Red mantiene el tipo en una guerra que a veces peca de sensacionalista.

Mis partes favoritas del año, aparte de todo lo que atañe a Piper, serían las siguientes. Los intentos de Healy por servir para algo y superar sus limitaciones. Joe Caputo ganando a la corrupta Figueroa. El viaje loco de Lorna a la casa de su ex. El previsible pero efectivo romance entre el novio de Piper y su mejor amiga. Los viajes a quimioterapia de Rosa. El concurso de prepararse para entrevistas de trabajo. El drama que supone ser anciana en un sistema penitenciario y sanitario de risa. Y destaco también que nunca había visto tanta franqueza y naturalidad a la hora de hablar de sexo y relaciones femeninas.

Como la primera temporada, se presta a visionado maratoniano porque cada capítulo es solo parte de un todo y con su ritmo trepidante, sus personajes adorables y las historias tan humanas contadas con un tono de humor negro muy conseguido se hacen cortos y dejan siempre con ganas de ver más. Orange is the New Black es una orgía de emociones, capaz de hacerte pasar del lagrimón a la risa descontrolada, manteniéndote siempre inmerso codo con codo en las vivencias de las protagonistas. Es la serie más adictiva y que mejor recuerdo deja del momento (no solo te diviertes, te hace vibrar y también pensar), y obviamente de nuevo se alza como una de las mejores del año.

Ver también:
Temporada 1.

THE STRAIN – PRIMERAS IMPRESIONES.

Benicio del Toro concibió inicialmente The Strain como una serie de televisión, pero al no encontrar cadena que se la aceptara volcó sus ideas en novelas, en una trilogía escrita con ayuda de Chuck Hogan (autor de Príncipe de ladrones, aquella que Ben Affleck convirtió en The Town). Sin embargo pocos años después sí ha encontrado quien albergue la serie: FX emite la primera temporada de trece episodios.

“Strain” puede significar muchas cosas, pero la más probable viendo el argumento es “la raza”, por la raza de vampiros que vuelve para conquistar a la humanidad. Pero aunque la premisa sea vampírica por ahora no parece tirar por un camino clásico de ese género… aunque a cambio se va a un trilladísimo sendero de ciencia-ficción clásica que recuerda a infinidad de títulos, desde La invasión de los ladrones de cuerpos (cualquier versión, claro) a Expediente X. La infiltración en secreto en la sociedad, las personas suplantadas por el ente enemigo, las criaturas misteriosas, la ambientación… todo lo que se ha expuesto en los dos primeros capítulos lo hemos visto hasta el hartazgo, y Del Toro no ha optado por introducirnos en su universo de forma que llame la atención con algo distintivo. Es cierto que con en una historia de este calibre poco margen puedes tener a estas alturas, y que quizá conforme avanza vaya asentando las bases de un buen universo y una serie más completa e interesante, pero es inevitable preguntarse si tan difícil era huir de los tópicos descarados a los que se aferra con aparente cabezonería.

El primer punto enervante son los personajes. Teniendo una trama tan trillada qué menos que reforzar los pilares de la serie de forma que su aspecto sólido y atractivo te enganche y luego poco a poco te vaya exponiendo la trama. Pero no, se empeña en describirlos tirando de los clichés más rancios: el protagonista adicto al trabajo que está perdiendo a la familia y llega tarde a las citas de terapia familiar, el jefe pesado y cerrado de miras, la compañera de trabajo fiel y sensata con la que tiene el consabido conato de tensión sexual, el anciano sabio que sabe lo que se cuece pero nadie le escucha… Y encima no tememos más protagonistas llamativos. Los mejicanos resultan demasiado ajenos y poco interesantes. El rol interpretado por Sean Astin es el secundario comodín, nadie sabe cuál es su posición y motivaciones pero está metido en todo. En cuanto a los otros actores, Corey Stoll es simpático (aun con la fallida peluca) y ha demostrado cierto talento para el drama (House of Cards), pero Mia Maestro (Alias) va más algo más justa y no sé qué tal se desenvolverá si el personaje adquiere más matices, y el veterano David Bradley (Juego de tronos) aporta lo justo de intriga sobre un por ahora cascarón vacío, pero si el universo resulta estar bien construido puede crecer bien.

El segundo punto a mejorar es la atmósfera. Como decía parece que estamos ante un capítulo de Expediente X. Paso a paso sigue su fórmula, con letreros incluidos. La fotografía, la ambientación sombría, las escenas de misterio, fantasía y ciencia calcaditas (el avión, las criaturas, el laboratorio…). Rebosa de topicazos por todas partes, como el malo vestido elegante, el parpadeo horizontal, la niña convertida, el forense que acaba comido por las criaturas… También se ve la mano de Del Toro en algunas ocasiones, como la tienda de cachivaches y otros detalles, con lo que la sensación de déjà vu se acrecienta.

Tampoco ayuda que los diálogos sean flojos, algunas escenas lastimeras, otras pocos verosímiles… Vamos, que en general el guión parezca escrito con desgana. Por ejemplo la forma en que los dos controladores aéreos van a ver el avión es ridícula, y las frasecitas forzadas que sueltan provocan vergüenza ajena. Y otra cosa que me puede son los efectos sonoros exagerados. Otra vez tenemos criaturas microscópicas que emiten ruido como animales grandes: ¡esos gusanos que rugen!

No llega a ser mala, y el ritmo en el segundo episodio mejora el poco nivel del primero (que se hace muy largo), pero la fórmula tan clásica abordada con tan pocos méritos no apunta muy alto, de hecho está con un pie en la cutrez. Incluso para un fan del género como yo este inicio me ha resultado tan monótono y aburrido que no me ha llamado nada la atención. Estoy dispuesto a darle otra oportunidad si las críticas a la temporada entera son buenas, pero hoy en día empezar de forma poco esforzada es difícilmente perdonable. Además batacazos recientes como Helix todavía colean.

ORPHAN BLACK – TEMPORADA 2.

Orphan Black
BBC America | 2014
Productores ejecutivos: John Fawcett, David Fortier, Graeme Manson, Ivan Schneeberg.
Intérpretes: Tatiana Maslany, Dylan Bruce, Jordan Gavaris, Kevin Hanchard, Michael Mando, Maria Doyle Kennedy, Inga Cadranel, Evelyne Brochu, Matt Frewer, Kristian Bruun, Skyler Wexler.
Valoración:

Una ligera decepción ha supuesto la segunda temporada Orphan Black, no porque sea mediocre, sino porque en vez de ir a más se ha estancado bastante. El primer año mostraba gran vitalidad y su potencial apuntaba maneras tanto en las tramas, incluso sabiendo que la conspiraciones de clones y empresas oscuras no son novedosas, como en los personajes, todos muy atractivos y con historias fantásticas. Pero en vez de crecer se ha adormecido y apalancado en algunos convencionalismos.

La trama principal de esta etapa es la huida de Sarah con su hija y la búsqueda de respuestas en el tema clon, donde Cosima como empleada de Dyad es quien más puede aportar. Pero me temo que no se avanza con determinación y en línea recta. Sarah se tira a la fuga todo el año sin hacer prácticamente nada. El exnovio es un personaje carismático pero poco sustancioso. Los líos dramáticos con la hija en los problemas que surgen por el camino acaban siendo algo simplones. El enviado de Rachel pone más tensión, pero tampoco da nada espectacular. Cosima y Delphine pasan por problemas varios también, pero igualmente la sensación es que se marea la perdiz para no avanzar demasiado. Y el problema es que cuando por fin se lanza la historia realmente no se ve mucho contenido. El hallazgo del anciano que lideró el proyecto inicial, la enfermedad de Cosima, la forzada necesidad de coger a Kira para estudiar a los clones y las confusas ambiciones de Rachel se juntan al final pero no dan un desenlace de altos vuelos, si acaso resulta más sensacionalista de lo esperado. La entrada en escena de la jefa superior (aparición estelar de Michelle Forbes), los nuevos clones, los nuevos pactos y secuestros… todo queda muy artificial pero poco tangible y acaba demasiado abierto. Un camino y desenlace que se acercan peligrosamente al estilo de Expediente X y Perdidos, cuando la primera temporada se caracterizaba por lo contrario, por saber ir al grano y explotar las sorpresas sin vacilar, sin meter rellenos y sin caer en giros sensacionalistas.

Mientras, el resto de personajes quedan un poco en suspenso y tienen trayectorias irregulares. Con la pareja de policías no saben qué hacer. Art se ve limitado a comodín de apoyo, Angela molesta un poco a los demás de vez en cuando y ya está. En la primera sesión el jaleo policial fue de lo más interesante del año, si aquí no cabía por la evolución de las tramas que se lo hubieran quitado de encima. La simpática Adison ve su parte extendida con rellenos: el musical y la desintoxicación son recesos cómicos efectivos para mantenerla en juego, pero sin meterla de lleno en los fregados principales sabe a tiempo perdido. Su marido gana protagonismo, por eso de que se pensaban que era su vigilante, lo que da algo más de conflicto relacionado con las tramas importantes, y también ofrece un sinfín de momentos humorísticos muy logrados. Felix sigue siendo un secundario excelente, un derroche de carisma y un gran apoyo para el resto de protagonistas. La Señora S es cada vez más intrigante, y se juega muy bien con las dudas sobre su lealtad. En el lado contrario a ésta está Paul: en cada capítulo parece apoyar sus lealtades en sitios distintos y no se sabe qué hace entre una aparición y otra.

En paralelo tenemos el confuso lío de la granja, con los proletianos. No termina de quedar claro de qué va y qué pretende esa gente. Al principio pensaba que se oponían al progreso de la ciencia genética en humanos, pero con los planes con Helena todo se emborrona. Además la chica y el chico y su fuga son bastante cansinos. Finalmente cabe decir que la reunión de las clones solo se produce en un par de ocasiones y no dan escenas brillantes como en el primer año. Es decir, la serie ha perdido otro de sus elementos más llamativos, las locuras que se montaban cuando se juntaban… Pero en su favor hay que decir que quizá repetir esa jugada sería explotarla demasiado, y más cuando las tramas están tan separadas.

En líneas generales seguimos teniendo un thriller de acción con toques de ciencia-ficción muy entretenido y con un punto de humor negro muy conseguido (el destino de Aldous, la clon transexual, la partida de rol…) que se ve realzado por tener unos protagonistas con gran carisma a pesar de estar la mitad interpretados por la misma actriz, o más bien gracias a ello, porque de nuevo Tatiana Maslany está extraordinaria dividiéndose en varios roles. El resto del reparto es bueno también. El ritmo ha sido moroso en algunas ocasiones pero nunca lento o aburrido. La puesta en escena es excelente. Pero en lo que respeta a la progresión de trama y personajes, después de avanzar en círculos el desenlace no nos deja en una posición clara y atractiva en ninguno de los dos casos. La inspiración de los guionistas parece haber alcanzado un tope, y espero que se recuperen, porque todavía es una serie con bastantes posibilidades.

Ver también:
Temporada 1.

HOUSE OF LIES – TEMPORADA 3.

House of Lies
Showtime | 2014
Productores ejecutivos: Matthew Carnahan, Don Cheadle, Stephen Hopkins.
Intérpretes: Don Cheadle, Kristen Bell, Ben Schwartz, Josh Lawson, Dawn Olivieri, Donis Leonard, Glynn Tuman, Mekhi Phifer, Genevieve Angelson, Jenny Slate, Ryan Gaul, T.I.
Valoración:

La temporada anterior acababa con un giro no sorprendente pero sí eficaz, porque supuso un buen cambio de juego tanto en tramas como en la evolución de los protagonistas: la ruptura del grupo. Marty fundando Kaan y asociados, Clyde yéndose con la ex de aquél porque garantiza un trabajo más estable, Jeannie aferrándose a lo conocido (la todopoderosa Galweather) con el pelota de Doug detrás.

Tampoco es sorprendente que acabarían reuniéndose de nuevo, y quizá sabiendo que este camino era predecible los guionistas no lo retrasan. En pocos capítulos empiezan a acercarse y pronto caen todos en Kaan y asociados. El proceso no es precipitado ni forzado, todo fluye bien y lo que es importante se maneja aún mejor: las secuelas, lo que han vivido y lo que les ha distanciado, estarán siempre presentes. Allí cmienzan un gran proyecto en común, lanzar a lo grande la ya millonaria empresa de dos amigos que se criaron en las calles, en la delincuencia. Como trama larga del año da mucho juego, tanto por los problemas del trabajo como por los roces que van surgiendo entre la pandilla.

Las dificultades de sacar adelante la compañía y los líos familiares no son bastantes para aplacar las ambiciones de Marty Kaan, experimentado y valiente como se necesita en el negocio de las consultorías financieras, y también despiadado e inmoral como se requiere para pisotar a los demás en el camino a la cima… aunque los límites éticos se probarán con las inclinaciones criminales de esos dos clientes. El viaje de Clyde sumergiéndose en las drogas porque el esfuerzo de salir a flote en este trabajo supone demasiado para él es muy interesante. Mejor está Doug con los miedos a establecer una familia y lo que ello implica (dejar atrás su modo de vida de perseguir mujeres a todas horas). Jeannie en cambio no tiene una trama tan potente, aunque como personaje sigue siendo atractivo (en gran parte por el carisma nato de Kristen Bell) y el conflicto con Marty se lleva bien… hasta que de nuevo nos quieren colar el romance. Parece que los guionistas piensan que es obligatorio tener una relación en tensión entre protagonistas, pero la opción elegida sigue siendo poco verosímil: la pareja no tiene química y no se trabaja bien el progreso de la relación, pues estaba olvidada y la sacan de nuevo de la nada para finalizar la temporada.

Nuevos secundarios en la compañía de Marty dan bastante juego, aportando algo de savia a la loca relación que se trae la pandilla: chistes de sexo, ligoteos absurdos, piques personales, etc. La familia de Marty sigue presente con el caótico hijo y el puntazo de abuelo. La pega es que marean mucho la perdiz con el crío, reincidiendo demasiado en el tema de su sexualidad ambigua pero sin atreverse a avanzar hacia algo concreto, y es una pena, porque el chaval es simpático. En cambio la ex de Marty solo aporta algo de conflicto en la trama, su historia personal se deja de lado.

House of Lies sigue siendo una buena comedia de aventuras empresariales. Los personajes mantiene el carisma, sus trayectorias son atractivas y de nuevo se ven realzados porque la relación entre ellos es magnífica, con una dinámica muy particular realmente divertida. El ritmo de los capítulos es bueno y los diálogos son estupendos. La puesta en escena es magnífica, aunque a veces se nota que se rueda mucho con pantalla de fondo (por ejemplo en la playa o los aeropuertos), algo cada vez más habitual tanto en televisión como en cine. Pero todo junto no termina de conseguir la serie que podría ser. No sabe madurar, ir más allá, apartarse de caminos bastante predecibles, encontrar un punto de fuerza y originalidad como para dejar huella como sí conseguía por ejemplo el claro referente del género, Entourage.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.

CALIFORNICATION – TEMPORADA 7 Y FINAL.

Showtime | 2014
Productores ejecutivos: Tom Kapinos, David Duchovny.
Intérpretes: David Duchovny, Evan Handler, Natascha McElhone, Pamela Adlon, Heather Graham, Michael Imperioli, Olvier Cooper.
Valoración:

Como es esperable, con intriga y algunos miedos abordamos sus seguidores la última temporada de Californication, una de las dramedias más divertidas y con protagonistas más carismáticos de los últimos años, para mí la más destacable tras la ya mítica Entourage (El séquito) . La serie giró siempre alrededor de la familia fracasada de Hank, la relación tortuosa con su eterna amada Karen y los choques con una hija que reniega de los errores del padre, y como es obvio se esperaba que esta etapa final diese un paso definitivo en una u otra dirección. ¿Conseguirá Hank recuperar de una vez por todas a Karen y Becca o fallará por última vez?

El año empieza con dos sensaciones opuestas. Por un lado se ve que Hank está decidido a asentar la cabeza y madurar, y por ello no se pierde la esencia de comedia gamberra básica pero efectiva. El trabajo en la cuadrilla de guionistas de una serie de televisión propone un nuevo terreno de juego y ofrece un repertorio de personajes secundarios de buen nivel, empezando por Rick Rath (Michael Imperioli). Allí Hank se mete en los entuertos esperables relacionados con el sexo y con su magnética personalidad, mientras intenta centrarse y dar un aura de respetabilidad y estabilidad.

Por el otro lado, la jugada de sacar de la nada un hijo bastardo de Hank es una apuesta arriesgada, primero porque puede resultar sensacionalista, segundo porque abre muchas variables cuando estamos en una etapa que debería cerrarlas. ¿Tendrían los guionistas un as guardado en la manga, una trama que jugara un papel fundamental en la situación final de Hank? Levon no apunta maneras, desde luego. Los chistes de sexo se explotan demasiado, y se cae también en lo escatológico: juegan a lo cutre con el chaval hasta incluir chistes de pedos. Además no viene solo, su madre (Heather Graham como la tía buena de turno) está ahí para calentar más la bragueta de Hank… y no hace mucho más. En general resultan personajes simpáticos, pero aportan bien poco y cuanto más avanza la temporada más da la impresión de que realmente no forman parte de una historia bien meditada. Proporcionan más jaleo a la situación de Hank y algunos chistes son eficaces (el lío en la piscina del guionista y otros encuentros con protistitas), pero en contraposición con tanto enredo repetitivo (que si se lía con ella, que si el niño es tonto y asocial de cojones) hay que decir que no dan la talla y en un momento crucial como este desentonan. Lo que me pregunto es si con Levon intentaron poner un nexo familiar (es decir, un hijo) más carismático y que diera más juego que Becca, pues con esa actriz tan poco dotada no podían hacer mucho. Sea como sea, el intento llega tarde y mal.

Charlie y Marcy están pletóricos, sobre todo con la proposición del millón de dólares. La impotencia de Charlie, sus problemas laborales, el acoso de no tener dinero, la lastimera relación con Marcy, los líos de ésta con Stu… Todo se mantiene en el buen nivel habitual de estos secundarios. Para no faltar los guionistas también nos regalan alguno de esos grandes capítulos donde juntan todos los personajes y la situación converge en una estupenda orgía de chistes horteras mezclados con el romance salido de madre. Destaca la cita que se torna en una reunión demencial (710, Dinner with Friends), donde acaba apareciendo hasta el chiflado de Eddie Nero (Rob Lowe), aunque hay otros momentos memorables, como la fiesta en la piscina o el rodaje del capítulo piloto.

Cuando nos acercamos al tramo final saltan las alarmas. ¡Van a tirar por el sensacionalismo del peor calibre! Meten a Karen en un accidente de coche y cuelan un episodio (709, Faith, Hope, Love) que repasa la relación a lo largo de los años, que debería ser emotivo y resulta aburrido y superficial de narices. Todo apunta a que forzarán la reunión por tragedia, un recurso muy tramposo… pero de repente vuelven al tono anterior. ¿A qué ha venido este amago, entonces? Nadie lo sabe, pero el susto fue mayúsculo.

El desenlace opta por atacar de nuevo desde el esfuerzo de Hank de ganarse la confianza de Karen y Becca (que sale en un solo episodio, por cierto), y si bien no se da un paso definitivo nos dejan un final abierto sencillo y en la onda habitual de la serie que resulta más que aceptable, de hecho muy de agradecer viendo por dónde podrían haber tirado. Karen acepta de nuevo a Hank, pues podría mostrar de una vez por todas merecer el perdón, lo que funciona francamente bien (aparte de por miedo a tener otra cosa) porque todos los personajes están en su salsa, ninguno ha perdido fuelle aunque la temporada no sea perfecta. Hank, Karen, Charlie y Marcy se despiden siendo como han sido siempre, y Californication también. ¿Podría los guionistas haber apuntado más alto, haberse esforzado más? Sin duda, pero al menos no han acabado la serie dejándonos un mal sabor de boca.

Ver también:
Temporada 6.
Temporada 5.
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

THE GOOD WIFE – TEMPORADA 5.

The Good Wife
CBS | 2013-2014
Productores ejecutivos: Michele King, Robert King, David W. Zucker, Brooke Kennedy.
Intérpretes: Juliana Margulies, Matt Czuchry, Josh Charles, Archie Panjabi, Christine Baranski, Chris Noth, Alan Cumming, Mary Beth Peil, Zack Grenier, Jess Weixler.
Valoración:

Alerta de spoilers: Hay spoilers en cantidad, incluida la muerte de algún personaje principal.–

O cómo cargarse una temporada que iba camino de ser perfecta, el culmen de la maduración de la serie y probablemente una de las grandes del año.

Empezamos con la intensa trama de la fuga de abogados jóvenes hartos del ninguneo de los socios, instigada por Cary y donde termina apuntándose Alicia también. El otro interés de este grupo es claro: el crecimiento personal, cumplir el sueño de formar un bufete propio. Siendos estos dos los más implicados llevará su nombre, Florrick-Agos. Pero los inicios no son fáciles. La escapada se hace en secreto para captar clientes y empezar con fuerza para estar en condiciones de resistir el esperable intento de Lockhart-Gardner de aplastarlos. Por ello este tramo inicial está lleno de tensión, tiras y aflojas, puñaladas, miedos, secretos… Finalmente el pastel se descubre y la situación estalla a lo grande. Hitting the Fan (505) supone el mejor episodio de la serie y uno de los más memorables del año televisivo, una bomba construida con gran precisición mediante una trama bien trabajada a largo plazo y un clímax que la aprovecha al máximo.

La siguiente etapa es igual de fascinante. La guerra abierta es brutal, Alicia y Cary dan todo lo que pueden ante el rebote implacable de Diane, David Lee y sobre todo Will, quien se endurece ante la traición y se marca nuevas y ambiciosas metas: crecer hasta ser el bufete más grande y poderoso. Se exprime muy bien a los personajes, sacando el lado oscuro de todos ellos, donde destaca la madurez de Alicia, su tremenda fuerza ante los envites de abogados tan experimentados como sus mentores Will y Diane. Roces, tretas, peleas, trampas… Nunca The Good Wife había sido tan valiente, decidida y espectacular.

Pero entonces llegamos al capítulo número quince, Dramatics, Your Honor. Resulta que Josh Charles, quien interpreta a Will, quería dejar la serie. Y los showrunners le convencieron para que estuviera un buen tramo para hacer una salida digna del personaje. Pero resulta que hacen lo contrario a eso. Podrían haberlo mostrado dejando el bufete para irse a otro más grande (por ejemplo en Los Ángeles), de hecho era la opción más verosímil y eficaz en las tramas narradas, y además dejaría la puerta abierta para alguna aparición estelar. Pero hacen lo único que no deberían hacer, rompen los límites de la serie, juegan al fuego artificial chusquero, al giro de culebrón, al golpe a lo Anatomía de Grey en una serie que está a años luz de ese estilo. Van y lo matan de forma inesperada, solo por colar un golpe de efecto.

Así se entiende mejor que fueran tan valientes con los frentes abiertos y la evolución rápida y drástica de Will, y desde luego ya no parece que lo sean tanto: podían hacer lo que quisieran, que habría un reset que eliminaría lo andado. Como en los peores capítulos de Star Trek la nueva generación. Para colmo el capítulo es horrendo, el peor de la serie de largo. Vacío y simplón, carece de un clímax creciente, ni siquiera se esfuerzan por rellenar con algo interesante el tiempo muerto hasta el truco final. Otra cosa que me ha dolido es que casi todos los espectadores se han tragado esta tontería sensacionalista, esta trampa argumental barata, sin pensar en lo pobre que es el recurso y en lo que afecta al resto de la temporada. Qué lástima lo bajo que ha caído la serie y lo fácilmente que han colado la jugada.

Al menos parece que intentan trabajarse las consecuencias en el bufete y el resto de personajes… Pero en eso no están finos. La parte en que Lockhart-Gardner se desangra es obvia y el duelo de Alicia muy convencional. Y de ahí saltan a otro ramalazo de cobardía: ahora que Will no está el triángulo amoroso en tensión deja de ser una trama en suspense constante y hay que darle fin… pero qué mal lo hacen también. De repente, sin razones claras (no puede ser solo porque echa de menos a Will), Alicia rompe sin miramientos con Peter. Su relación iba bien en la temporada anterior, pero se ve que aquí la meten en la nevera de nuevo sabiendo que iban a eliminar el juego a tres bandas. Y una vez acabado este, parece que no se atreven a enfrentarse a lo que queda y lo borran sin disimulo. Queda fatal, precipitado e inverosímil. El amor que renacía, el respeto y entendimiento mutuo que habían forjado, el punto de conflicto que podría reaparecer con el tema de las urnas manipuladas… todo tirado a la papelera. Ahora como si se deshacen también de Peter, ya no sirve para mucho.

No acaban ahí los daños colaterales, porque en este descalabro habían dejado las dos tramas principales del año (después las escisión del bufete) en el olvido: la inquietante investigación de la NSA y el posible fraude electoral de Peter. La historia de la NSA venía siendo intrigante y prometía salir por donde menos se esperaba. El jaleo de las papeletas trampeadas auguraba una catástrofe para el mandato de Peter que salpicaría también de lleno a Lockhart-Gardner y obviamente a Alicia. ¿Cómo acaba todo esto? De la misma forma: ya no interesa, lo borramos rápido. Otro caso de flagrante cobardía. El asunto de la NSA acaba con una vulgar llamada de teléfono tras retomar la trama en un capítulo muy flojo, y lo de las papeletas voló junto a Will en un chasquido de dedos. Vergonzoso, un insulto enorme a la inteligencia del espectador.

Por desgracia en lo que queda de temporada no volvemos al punto anterior al desastre, sino que la cosa va cuesta abajo y sin frenos. Como previo al final tenemos algunos casos aislados que no están al nivel alcanzado con anterioridad, sabiendo a rellenos baratos. Y el desenlace del año también se queda a medio camino, intentando por un lado dejar huella con nuevos giros y por el otro yendo con demasiado cuidado, pisando demasiado delicadamente. En el primer punto está la forzadísima situación entre Alicia y Cary, dos personas siempre prudentes y educadas a las que es imposible sacar de sus casillas, y que de repente se pelean, gritan y odian como si llevara tiempo mascándose una situación insostenible, cuando no es así. Todo por forzar un final impactante. En el segundo punto tenemos que el destino de Diane es muy evidente desde mucho antes, porque la situación se dirige claramente hacia ello a pesar de los intentos de dismularlo amagando otra vez con nombrarla fiscal o juez.

Vuelvo la vista atrás para ahondar en otros aspectos que llaman la atención en esta etapa. Kalinda no da nada de sí otra vez. Después de lo carismática que resultó en los primeros años se estancó como secundaria repitiendo patrones y sirviendo para poco más que un personaje comodín. Además se ve que la actriz que hacía de contacto en el FBI (y ponía un poco de erotismo lésbico apto para conservadores -es decir, miraditas y escenas de cama en las que solo se ven sábanas-) no estaba disponible, y se buscan una sustituta clónica con todo el descaro del mundo. Otro fallo reincidente es la obsesión por meter un personajillo malvado en la órbita de Kalinda (quizá esto forme parte de ese erotismo cutre). Esta vez tenemos a ese nuevo investigador que parece venir de la mafia, un personaje tan malogrado y cansino como su exnovio. A cambio de estos patinazos perdemos secundarios muy interesantes: ¿qué pasa que les cuesta tanto mantener algunas figuras interesantes? Los roles de Amanda Peet y Maura Tierney que tan atractivos resultaban desaparecieron sin más. Y Melissa George podría haber dado más de sí, su trama es muy sosa. Por otro lado los hijos de Alicia siguen perdiendo protagonismo, quedando como eficaces suplementos para las historias políticas y dejando de lado las tonterías adolescentes. Y finalmente los característicos roles recurrentes (jueces raros, abogados característicos, las madres de Alicia y Peter) están ahí, aunque con tanto jaleo no hay tanto tiempo para ellos. Los que más presencia tienen son Michael J. Fox como el enemigo que ahora ataca desde dentro (forma parte de la forzada salida de Diane) o la loca y encantadora Elsbeth Tascioni (Carrie Preston).

En estas condiciones la temporada resulta demasiado irregular como para hablar de un buen año. En conjunto no es mejor que las dos anteriores, a pesar de que apuntaba muy alto. El punto de inflexión se maneja fatal y de ahí en adelante no saben retomar el rumbo. ¿Estamos ante el definitivo e inesperado salto del tiburón de la serie? Yo creo que no, da la impresión de ser un patinazo puntual, aunque desde luego ha sido importante e imperdonable.

Ver también:
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.